Sin prestar atención

Fumar en pipa nos ofrece muchos momentos de placer que seguramente sólo entienden los que comparten esta afición. Y no me refiero exclusivamente al acto de fumar. Toda una serie de pequeños acontecimientos agradables acompañan al fumador de pipa.

Ahí están la intriga de la subasta on-line de una hermosa pieza, la alegría de la puja ganada, la revisión minuciosa de la nueva pipa, e incluso la relajante sesión de limpieza de brezos y boquillas. El placer de la búsqueda de nuestros tabacos ideales leyendo las descripciones de las mezclas en las webs de nuestros proveedores, la agradable impaciencia de la espera del envío, la emoción de la apertura del paquete recién recibido, la satisfacción de tener en las manos las nuevas latas que prometen fumadas memorables, y, por supuesto, el ritual que acompaña cada una de las aperturas de las nuevas labores compradas.

¡Y las primeras fumadas de los nuevos tabacos! Momentos en los que olfato, vista y paladar se aúnan en la investigación de aromas, sabores y sensaciones, se esfuerzan en la detección de la latakia o el burley, en la búsqueda del picorcillo del perique, o en el intento, a veces infructuoso, de percibir ese componente que, según nuestro proveedor, debería estar en la mezcla pero que somos incapaces de diferenciar.

Siendo todo lo anterior cierto, los mejores momentos son, para mí, aquellos en los que una mezcla habitual, una de esas que llamamos “mi tabaco”, es cargada en una de nuestra pipas favoritas, no necesariamente de las más caras o de mayor prestigio, y fumada sin prestarle atención a la sombra de una encina rodeado de los sonidos del bosque y el aroma de las plantas silvestres, o en la cima de una montaña contemplando, con la visión privilegiada del montañero viejo, el sobrecogedor paisaje de las montañas que amas.

En esos momentos no necesitas pensar en si el tabaco tiene tal o cual propiedad, en si la pipa pesa poco o mucho, o si tira mejor o peor. En esos momentos tabaco, pipa y fumador son un todo, son viejos conocidos que no necesitan interrogarse para comprenderse. Fuman en paz y tranquilos, disfrutando del momento, saboreando el entorno.

Es Castellet. Delante tenemos el Cap des Pinar, y al fondo la Península de Levante.

Estoy sobre el espolón de roca que veis en la foto, en la zona de Formentor, en el extremo Norte de la Sierra de Tramuntana, fumando uno de mis tabacos de a diario, el equilibrado y placentero English Breakfast de HU modificado para mi paladar con la adición de un 15% de latakia vieja de McConnell, en una bulldog de Roadtown.

El día es soleado, el entorno es magnífico, la ruta que me ha traído hasta aquí  ha sido fácil y tranquila. A mi izquierda, sobre el Puig de les Butzes una águila pescadora vigila su territorio de caza.

Ni el tabaco que fumo ni la pipa que cuelga de mi boca son extraordinarios (puestos a ser sinceros tampoco lo es quien esto escribe) pero sí lo es el momento que compartimos. Tres viejos amigos fumando en paz dejando que la vista se recree en la belleza de esta costa salvaje que nos impregna con los aromas de sal, resina y pinos del Mediterráneo.

12 comentarios sobre “Sin prestar atención

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  1. Vagar, vaguear y contar, todo un plan de vida que pienso mantener mientras pueda. Gracias por el comentario.
    Saludos Louis.

    1. Gracias Maxi. Esa asociación de pipa, tabaco y montaña no defrauda, y tu tienes ahí muy cerca lugares emblemáticos para vagar (y vaguear) con la pipa en la boca.
      ¡Saludos!

  2. Gracias por el escrito.
    Sólo estuve 2 días en Mallorca, por curre y no vi apenas nada
    Ya tengo a quién preguntar excursiones uns futura vez!

    1. Hola Mikypipa, estaré encantado de indicarte unas cuantas excursiones por la isla cuando te animes a visitarnos de nuevo. Quizás te sorprenda saber que tenemos incluso rutas de alta montaña.

      Gracias por el comentario y saludos.

  3. Me ha encantado. A veces no es necesario llegar a la montaña para vivir esa sensación, pero creo que es algo por el que todos los pipafumadores hemos pasado alguna vez.

    1. Cierto Fernando, esa comunión pipa/tabaco/fumador puede darse en cualquier lugar, creo que depende de nuestro estado mental.

      Saludos y gracias por el comentario.

  4. Definitivamente el arte y placer de fumar en pipa no es apreciado por todos los fumadores. Eso es lo que nos distingue del resto. Excelente artículo.

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