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El rincón de Maxi Piper

Aprender, desaprender… ¡¡EVOLUCIONAR!!

Desde mi último artículo, he pretendido hacer diferentes escritos, pero las dificultades de los tiempos que nos ha tocado vivir, y el bloqueo creativo me lo han impedido.

Lo cierto es que aunque pueda parecer algo pretencioso, mi intención con los artículos que he ido colgando, unos más serios que otros, es aportar contenido de una cierta calidad al mundo de la pipa. No siempre han de ser artículos serios o muy sesudos… no, no se trata de eso. Es el poder decir que el artículo aportará nuevo conocimiento. Sin embargo, más allá de las dificultades para encontrar un espacio para sentarme a escribir, me encuentro en la circunstancia de que cada vez que valoro que una experiencia o conocimiento nuevo es merecedor de ser compartido me acaban entrando las duda. Me planteo si más que informar, desinformo, o carece realmente de interés para nadie mi nueva frikada.

En el mundo de la pipa, como en tantos otros ámbitos, nos movemos mucho por mitos, leyendas piperas que nos vamos pasando de unos a otros. Como aculatar y por qué hacerlo, el carácter de un tabaco u otro, los materiales de las pipas, como encender y reencender… Y cada vez que creo que he roto uno de ellos, y pretendo explicar lo superior que soy a aquellos que lo defienden, choco con la realidad de mi pobre existencia piperil. Llevo vinculado a éste mundo desde el 2013, con parón entre medio de unos años, y aunque hay gente que nunca se ha cuestionado el qué y por qué de cómo fuma o de sus tabacos, lo cierto es que hay una comunidad “silenciosa” que lleva muchísimos años fumando en pipa, y poco o nada voy a poder o pretender enseñar algo que pueda hacerles crecer (piperilmente hablando).

Así que al final, me doy cuenta que mi incapacidad para poder explicar cosas, que yo mismo no pueda cuestionar al cabo de un tiempo, no es otra cosa que parte de la naturaleza curiosa e inquieta. Esa que te permite romper esquemas, rehacer otros, para volver a romperlos (o romperlos parcialmente) y volver a empezar. Y a cada vuelta de este círculo viciado, hay un proceso de evolución. Si miro atrás en el tiempo y me observo en los inicios, veo un salto importante. Y si esa mirada la hago de solo un año atrás, sigo viendo un salto. 

Creo que lo principal para aprender, es rodearte de gente que realmente dispongan de esa experiencia y conocimiento que yo no dispongo. Y cuando se escribe de un tema u otro, suele ser más por repetición que por experiencia propia. Así que os voy a dejar las fuentes donde bebo, y más adelante, en otro artículo, os enseñaré mi proyecto personal de “tunear” pipas antiguas, para devolverles la vida. Voy a paso de tortuga, pero es que lo divertido es el disfrute del camino, no tanto el final.

Las fuentes..: 

  • Hablar de la web de Pipas y Tabaco sería absurdo, ¿no? Si estáis leyendo éste artículo es precisamente porque ya conocéis el portal de información que pretende ser ésta revista digital. Aquí los méritos a Fer, el boss.
  • Foros como El Rincón de la Pipa. Es un foro ciertamente controvertido. Con un carácter tabernario, al que hay que acercarse sin la piel muy fina, o no duras ni un telediario. Tiene información basta, sesgada según los usuarios, pero de mucha calidad. Pese a que los foros están bastante de capa caída, personalmente es la forma que más me gusta trabajar. Son como enciclopedias donde se queda la información para el conjunto de la comunidad. No requieren del grado de atención a los grupos de Telegram o WhatsApp.
  • Otro foro muy interesante, en el que crecí en mi fase inicial, es el Pipaforo. Por desgracia estuvo cerrado un tiempo, y a su retorno se cerró solo para sus usuarios. Quien no está inscrito no puede leer ni participar. Y para inscribirse hay que tener “padrin@”. Es bastante menos tabernario que el Rincón. La información que se puede obtener de los registros de antiguos usuarios, es basta y amplia. Otra enciclopedia.
  • Grupos de Telegram como el del Club Pyt (que pertenece a éste proyecto), el de Pipa&Barba y el reciente grupo de WhatsApp creado por la tienda Cartago. Es lo que se lleva ahora, lo inmediato, la conversación directa, el intercambio de opiniones en modo conversación. Buenos sitios para participar si te va éste rollo. 
  • LPYSC. Uno de los grupos privados de Facebook donde más participo. Hay unos cuantos, no quiero desmerecer a ninguno por el hecho de que no lo cite. Estos grupos fueron los sucesores de los foros. Sitios muy cañeros donde compartir impresiones de tabacos y pipas, pero sigue limitado en que se trabaja en lo inmediato y se pierde normalmente una información no catalogada ni ordenada.
  • Pipa&Barba. Portal de artículos sobre tabacos y pipas. Lleva un tiempo desactivado. Proyecto capitaneado por el incombustible Davide. Deseoso de que vuelva para que nos siga regalando con sus aportaciones.
  • El Taller. Bien, aquí quiero hacer un punto y aparte. Lo he dejado para el final. Y no precisamente por qué crea que no dispone de interés. Más bien todo lo contrario.
    El Taller es un espacio físico, con su versión digital. Es una forma de academia del tabaco y la pipa, donde se enseña como elaborar la pipa. Tiene una visión muy académica, donde el mito no tiene lugar si no se respalda sobre principios técnicos. Allí se puede reunir diversos artesanos, y algún aprendiz de mucho y maestro de poco, como soy yo. Poco aporto y mucho aprendo.
    El Taller lo capitanea Lobo Carpintero y Rafa Salinas. Solo se puede estar allí si realizar un proyecto y tienes clara intención de aprender y aportar. Yo restauro y hago mis pinitos en la elaboración de mezclas. Un paraíso para mentes inquietas. 

Bien, estoy seguro que me dejo sitios, pero no quiero daros más la chapa. Con estos seguro que tenéis para rato si queréis realmente disfrutar de una pipa mientras aprendéis sobre ella. Me dejo para otro artículo los canales de YouTube de los que he ido aprendiendo, o con los que disfruto fumando una buena pipa mientras los visualizo.

Ya sabéis… Aprender, desaprender… ¡Evolucionar!

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Campeonato Fumada Pipa Clubes Pipas

Ya queda menos para Girona

El próximo cuatro de septiembre, sábado, el Girona Pipa Club retomará las fumadas presenciales si no hay problemas de última hora por la expansión de la epidemia de la covid. La situación sanitaria ha condicionado la organización hasta el punto que se limita el número de pipas/participantes a treinta; no hay preinscripción previa y la fumada se celebrará en el restaurante Can Mach, el mismo donde se comerá. Las inscripciones comenzarán a las 12 horas y las cerillas se encenderán a las cinco de la tarde. Desde la organización, se agradece que se comunique la asistencia por esa limitación de plazas. Para ello se puede usar el formulario existente en la web del club o el correo electrónico Info@gironapipaclub.org. El precio de la fumada y la comida será de 75 euros y quienes sólo deseen comer deberán abonar 35 euros.

La pipa será una billiard, con terminado rusticado en tono negro. La boquilla será en metacrilato blanco y un punto brillante. El brezo es especial, como no podía ser menos en Girona. Serán piezas de cuarenta años de antigüedad y se hará la pipa a cuatro manos. Pero menudas manos. Jean Pierre Soler realizará la pieza y Segimon Baulenas se encargará de su acabado. Dos maestros que convierten a esta pieza en una joya de coleccionistas.

La altura de la cazoleta es de 46 milímetros con un diámetro exterior de 36 milímetros.

Como tabaco se utilizará Chacom 3. De esta manera, la marca francesa participa en su primera fumada desde su introducción en España gracias a la iniciativa de Premium Brands. Es un black cavendish, de doble fermentación mezclado cuidadosamente con virginias dorados y rojos, según leemos en la hoja de cata. Lleva una gota de burley y se añade aroma de vainilla para lograr un aromático sabrosos y dulce.

En fin, esperemos que todo salga lo bien que debe salir.

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Humeando desde tierras aztecas Opinión

La «cata» de tabaco

Catar: Probar, gustar algo para examinar su sabor o sazón.

Si se dispone de tiempo y recursos económicos extra, se puede tomar un curso de sommelier especializado en tabaco (habanos y cigarros), que nos ayudará a conocer más sobre regiones, semillas, cosechas, plantaciones, fermentaciones, conservación, maridaje y toda una curricular al rededor del tabaco, tan completa como cualquier otra especialización del sommelier. Lamentablemente no existe, hasta donde yo sé, una preparación de sommelier de tabaco para pipa así que, por ahora, somos nosotros los que tenemos que buscar información sobre procesos de secado o curado, plantaciones, regiones, plantas, variedades de hoja, etc. Si bien la formación de un sommelier va mucho más allá de la acción de catar, esta no es una actividad exclusiva de este tipo de profesionales. Cualquiera puede catar un tabaco, el resultado en la descripción de sabores depende de quien esté realizando la cata.

No es un secreto que no tengo una formación de sommelier en tabaco y he visto en varios foros la errónea idea de que la cata de un tabaco es algo exclusivo del sommelier quien, por cierto, asumimos que tiene un paladar extraordinario.

Algunas veces he escuchado cofrades que dicen no encontrar las notas que todos mencionan a la hora de hacer una cata y, por lo tanto, asumen que no tienen un paladar desarrollado como el de un catador. Desde mi punto de vista esto es un mal enfoque del término cata. Al leer o escuchar una cata debemos tener en cuenta el lugar de residencia y cultura gastronómica del catador, ya que no todos los alimentos existen en el lugar donde residimos y mucho menos hemos probado todos los sabores y disfrutado de todos los aromas que existen en nuestros lugares de residencia. Lo que para mí es un olor a tepache (suelo mencionarlo mucho en mis catas) para otros es un aroma a la masa que usa para hacer pan cuando esta se está fermentando, para algunos otros será un olor muy parecido al cardamomo condimento que, por cierto, yo desconocía hasta hace relativamente poco, ya que, este condimento no lo había consumido nunca (mis padres jamás lo utilizaron en la cocina).

No debemos perder de vista que al hacer el ejercicio de catar un tabaco, lo que debe interesarnos es descubrir que sabores en ese tabaco puedo reconocer, que sabores, aromas y sensaciones se asemejan a aquellos que conocemos y que están en el ambiente que nos rodea día a día: los condimentos en la cocina, la banana o la naranja del frutero, las cáscaras de naranja en la basura, todos los desperdicios de basura orgánica mezclados, el picor del pimiento que nos hace estornudar, el sabor del cuero al morder nuestro viejo cinturón mientras la enfermera nos ponía la vacuna contra covid-19, etc.

Lo importante es comenzar poniendo atención en nuestro entorno, sus aromas y sabores para añadirlos en nuestra memoria gustativa y olfativa. Darnos una vuelta de vez en cuando por la cocina y sus especieros o pasear por el mercado para hacernos de algo de fruta y poder registrar los aromas de la pulpa, la cáscara así como sus sabores, nos ayudará muchísimo para poder tener una referencia a la cual asociar los aromas del tabaco. Consumir chocolates que van desde aquellos hechos de manteca de cacao y exceso de azúcares hasta los que tienen alto contenido de cacao (70%, 80%, 90%, 95% o 100%) nos ayudará a registrar los distintos matices de amargor que ofrece al gusto y al olfato. Darse la oportunidad de degustar distintos tipos de café nos ayudará a registrar diferentes niveles de acidez y tipos de tostado e incluso un amargor muy diferente al que ofrece la cocoa. Entrar al fascinante mundo de la cerveza nos llevará por una inimaginable gama de amargores propios del lúpulo y dulzores que ofrecen granos como la malta de cebada, el trigo, el arroz y el maíz que después podremos identificar en destilados como el whisky, el bourbon, entre otros. Consumir diferentes tipos de jugos o pulpas de frutas nos ayudará a registrar esos sabores y aromas cítricos, florales, perfumados y no olvidar el desperdicio que estos dejan en nuestros cestos de basura y que a partir de su desecho comienzan un proceso de fermentación que desprende aromas que también encontramos en el tabaco, la cerveza y la masa de pan en proceso de fermentación. Toda esta información queda registrada en nuestra memoria y nos ayuda a la hora de tratar de catar algo tan efímero como lo es el humo producido por el tabaco en combustión y el mismo tabaco antes de ser fumado.

En mi caso particular lo primero en que me enfoco es a encontrar los sabores primarios, es decir, identificar si el tipo de sabor que percibo en la boca o el gusto retro nasal es amargo, dulce, salado, ácido, astringente, tostado, ahumado, agrio, agridulce. A partir de estos sabores puedo comenzar a desmenuzar cada uno de ellos, asociándolos con aquellos sabores que conozco bien y que están en mi memoria y experiencia gastronómica o bien los aromas que puedo reconocer en mi entorno y mi día a día. Al catar una labor no me enfoco en encontrar una nota específica o aquellas notas que todo mundo menciona y que, en ocasiones, llegan a ser un cliché. Tampoco me dejo distraer por la popular rueda de los aromas o sabores que es utilizada por algunos catadores (herramienta muy útil por cierto), más bien dejo que el tabaco me arroje matices que yo pueda asociar con algún sabor o aroma que ya conozco. Solo recurro a esa rueda de aromas cuando encuentro una nota desconocida pero que se asemeja a algo conocido, en ella busco alguna ruta que pueda orientarme para definir ese aroma o sabor desconocido. Pero sin duda, la mejor herramienta que he encontrado es compartir mis impresiones de esa labor con otro fumador que tenga una memoria gustativa y olfativa similar a la mía.

No es sano liarnos con tratar de catar un tabaco, ya que caemos en el error de concentrarnos tanto en la fumada hasta llegar al punto de ya no disfrutarla y que ésta nos genere estrés. Es mil veces preferible disfrutar la fumada sin prestar atención a los sabores y dejar que estos nos sorprendan a que nos concentremos demasiado en su búsqueda y dejemos de disfrutar de nuestra labor en turno.

Una de las mejores formas de comenzar a catar un tabaco es simplemente dejar de poner atención en el tabaco y la fumada. En vez de ello, es mejor disfrutar el momento, el entorno, la compañía y dejar que de vez en cuando el tabaco nos reclame la atención con algún matiz que en ese momento nos sorprenda; justo en ese momento es que hay que poner a trabajar el cerebro y tomar nota de ese matiz que nos reclamó para poder asociarlo con algún aroma, sabor, sensación o recuerdo que nos venga a la memoria.

Tener la oportunidad de disfrutar una fumada en compañía de amigos es una excelente oportunidad para tener esos momentos espontáneos donde el tabaco nos reclama con algún matiz y es el mejor foro para exponerlo e intercambiar puntos de vista. Este intercambio de impresiones y opiniones nos ayudan a ampliar nuestra gama de sabores y aromas, ya que habrá quien pueda asociar ciertos aromas de mejor forma que nosotros o, simplemente, habrá algún sabor o aroma que no podamos reconocer del todo. Pero alguien más si pueda hacerlo y está justo allí para ayudarnos a descubrirlo.

Obviamente no soy un experto ni un profesional y habrá quien no coincida con mis apreciaciones y tenga otros puntos de vista. Eso es precisamente lo que nos ayuda a aprender y mejorar. el intercambio de puntos de vista y reseñas, metodologías y herramientas. Al final todo queda registrado para que podamos documentarnos y mejorar nuestras experiencias; sólo no olvidemos que lo importante de este hobby es disfrutar del momento, de la compañía, de la intimidad y de la labor que se dispone a ser encendida.

¡Buenos humos, felices tragos y #SMAC (Sin miedo a compartir)!

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Comercio Pipadores

Cartago Pipes abre canal en whatsApp

Parece que fue ayer cuando recibimos un correo de Pablo Chomsky anunciando las merecidas vacaciones de Cartago Pipes y hoy regresan con fuerza y nuevos proyectos, como el canal que acaba de abrir en whatsApp. El canal se presenta como una vía para informar de las novedades que incorpora a su web, pero también establecer una comunicación más directa con sus clientes y entre la propia comunidad pipera. De momento, en este primer día los participantes del canal se pueden beneficiar de un diez por ciento de descuento en las compras que hagan.

El canal es de acceso público y gratuito. Así que si aún no perteneces a él y estás interesado, tan sólo debes picar aquí y seguir las instrucciones.

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – BlackHouse – Hearth & Home

Nombre de la mezcla: BlackHouse
Marca: Hearth & Home
Maestro mezclador: Russ Ouellette
Manufactura: Scandanavian Tobacco Company
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Lento

Ya he escrito sobre un par de labores inspiradas en el legendario Balkan Sobranie en su versión original. Labores como White Knight y Balkan Sasieni, ambas de mi agrado. Black House es una labor más, inspirada en la vieja versión de Balkan Sobranie 759. En mis gustos personales siempre se ha debatido por el primer lugar de lo que yo llamaría una trilogía entre Balkan Saieni, White Knight, y Black House, algunas ocasiones dejado levemente atrás por el caballero blanco y otras (dependiendo de mi humor) siendo la ganadora absoluta.

Black House es siempre una excelente opción para fumar una labor con un generoso contenido de latakia y es también, una labor que siempre se puede recomendar sin temor a equivocarse. A pesar de su contenido de black cavendish, perique y kentuky, estos solo redondean la labor y no tienen ningún matiz abrumador.

En frío.

En la lata se detecta un aroma salado que de inmediato recuerda al cuero. Se percibe un olor ahumado como leña que se mezcla con el aroma salado resultando, en un aroma muy agradable, pero algo penetrante. Muy en el fondo se percibe un aroma dulce como pasas o higo que en ocasiones me recuerda el aroma dulce de la ciruela pasa.

Si se aspira profundamente directo de la lata se puede percibir una nota picante que no puedo identificar del todo. La mezcla de aromas evoca artículos de piel viejos y embodegados. Cuando el aroma satura la nariz, da la sensación de haber olido una caja de cartón donde se guardaron artículos de piel durante muchos años. También se percibe una nota a papel viejo, como el papel amarillo de un libro antiguo.

Primer Fuego.

El primer encendido es dulce y muy ahumado, se percibe un sabor a leña combinada con un dulzor algo tostado aunque también se siente un poco picante. El gusto retro nasal es muy ahumado y algo picante. El picor se siente en los laterales de la lengua.

Bajando el ritmo de la fumada a lento, el sabor en boca es ahumado y dulce. El dulzor se percibe con más intensidad en las fosas nasales. Este dulzor es oleoso y tiene un dejo ligeramente amargo como el que deja la melaza, pero en su punto más dulce es muy similar al caramelo que se pone en un flan, ese que tiene un ligero toque tostado o quemado. El picor en la exhalación retro nasal no es intenso, pero es constante.

El ahumado es intenso sin embargo, la nota a leña es muy sutil, es un ahumado algo perfumado que me recuerda un poco al copal y que resulta un ahumado sumamente relajante.

Acelerando el ritmo de la fumada el dulzor se torna en un sabor ligeramente amargo y muy tostado que se diferencia perfectamente del toque ahumado y en cierto punto se convierte en la nota de mayor intensidad. Bajando el ritmo esa nota tostada se va desvaneciendo poco a poco y resurge del fondo la nota ahumada y agridulce que termina definiéndose en una nota dulce, picante y ahumada.

Fuegos Posteriores.

El reencendido es fuertemente ahumado y picante, se percibe una nota a leña que después se transforma en una nota a madera mojada. En ocasiones al percibir esa sensación y sabores que indican que la braza se está apagando, se percibe una nota a cuero muy intensa, de hecho, si se dan caladas con la pipa apagada, esa nota a cuero está siempre presente.

Conforme se acerca el final de la fumada, el dulzor se torna ligeramente amargo y terroso, esa mezcla de sabores me recuerda el sabor de azúcar morena quemada. El sabor a leña se hace presente de nuevo y el picor se atenúa en boca, pero se mantiene en las fosas nasales.

Si la fumada se mantiene en un ritmo rápido, la fumada en su etapa final se torna sumamente amarga y terrosa. No obstante, si se mantiene un ritmo lento, la fumada es ahumada, dulce y en su etapa final se mantienen estos sabores combinándose con una nota leñosa y un ligero amargor acompañado de una muy sutil nota tostada y ligeramente amarga.

Conclusiones.

Una labor que invita una buena taza de café o un buen destilado para acompañarlo. Una fumada con una fuerte presencia de latakia acompañada de un dulzor muy agradable y el toque picante que le aporta el perique. Puede ser una labor para fumar todos los días para aquellos amantes de la latakia, pero que puede ser abrumador para el que apenas comienza con este tipo de labores.

Cualquier amante de labores con latakia quedará enamorado de BlackHouse; de las labores inspiradas en la vieja Balkan Sobranie esta sin lugar a dudas es para mí una de las mejores.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Embarcadero – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Embarcadero
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Orientales, Virginia, Izmir
Corte: Broken Flake
Ritmo de fumada: Lento

Una labor refrescante, interesante que mejora con la guarda, ya que añeja muy bien. La gama de matices que ofrece van mejorando con el tiempo de guarda y lo va demostrando fumada a fumada. Es una labor que tiene ese extraño efecto agridulce que te pudiera echar para atrás, pero que al mismo tiempo te hace seguir fumándola y disfrutándola más con cada calada. La gama de aromas que ofrece van desde la masa para pan en proceso de fermento hasta aromas como el mosto de cerveza y algunos tipos de cerveza poco conocidos.

En frío.

El aroma en frío no es notablemente dulce, más bien, es cítrico, ligeramente picante y fermentado.


Se detecta un aroma cítrico parecido al tamarindo así como un tenue aroma a tepache, también se percibe un dulzor parecido al de la malta de cebada en cocción, en ocasiones me recuerda al aroma de una ciruela todavía ácida, pero de inmediato me remite al aroma del tamarindo mezclado con azúcar refinada. El dulzor que se percibe me recuerda mucho el aroma de los vapores que se desprenden de la cocción de la malta. Tras unos minutos de oler la lata, me viene a la mente el aroma de una cerveza tipo «sour» aunque no tan astringente.

Después de asociar el aroma del tabaco con el de una cerveza tipo «sour flanders red ale«, mi cerebro me hace percibir la mezcla de aromas como un aroma ácido, agridulce y cítrico.

Primer Fuego.

El primer fuego es un poco picante, ácido, cítrico; en principio da una sensación astringente, pero a los pocos minutos el humo provoca mucha salivación. Al bajar el ritmo después del encendido se torna en una fumada cítrica, ligeramente dulce con un tenue toque a madera. A medida que avanza la fumada en un rimo lento, el dulzor se intensifica. Sin embargo, este dulzor es diferente al típico dulzor del virginia; si bien se nota esa nota garapiñada, este dulzor es más cítrico, más «natural».

En nariz, el retro gusto es agridulce, muy refrescante y sutilmente picante en las narinas. La primera exhalación retro nasal abre por completo el conducto nasal permitiendo percibir incluso el aroma que sale del hornillo de la cazoleta. Este aroma es muy agradable y dulce, parecido al olor de la azúcar quemada.

Al incrementar la velocidad del ritmo, la fumada no pierde dulzor, pero surge y cobra fuerza esa nota a madera y a la vez se vuelve una fumada picante. De igual forma el retro gusto se vuelve fresco y picante muy parecido a la sensación que da una labor virginia-perique, pero con un dulzor completamente diferente. Al acelerar el ritmo también se produce más salivación lo que puede ocasionar más humedad en la fumada y tornarla amarga por lo que, es recomendable bajar el ritmo para evitar este molesto efecto.

Fuegos Posteriores.

El reencendido es suave, pero picante. El sabor a madera es intenso y se combina con el sabor agridulce que poco a poco va ganando terreno para ganar por completo la batalla a ese sabor a madera que se desvanece para permanecer muy en el fondo. El retro gusto es ahora más dulce y el picor es más sutil.

Acelerando el ritmo la fumada se torna astringente y el retro gusto se vuelve más fresco y picante. De fondo el virginia se asoma con su sabor dulce como caramelo, pero se va perdiendo entre el sabor agridulce, frutal y floral del izmir y los otros orientales.

Bajando el ritmo, la fumada vuelve a su sabor agridulce y cítrico, la nota a madera sigue allí en el fondo. En ocasiones el virginia se hace presente y se hace notar para luego bajar su intensidad y redondear la labor mezclándose con los orientales y resultando en una labor agridulce tirando más al dulzor que a lo ácido. El gusto retro nasal es en todo momento sumamente refrescante, algunas veces más picante que otras.

A medida que se acerca el final de la cazoleta la nota a madera se hace más presente y se mezcla con un dulzor tostado, en esta etapa la nota a madera se hace presente también en la nariz. Se corre el riesgo de tener una fumada amarga en este punto cuando la fumada es en un ritmo medio a rápido, para evitarlo es necesario que el ritmo de fumada sea lento en casi todo momento o bien, de comenzar a notar esa nota amarga, basta con dejar descansar la pipa por algunos minutos para que el tabaco se seque un poco y después podemos retomarla aunque el amargor quedara de fondo de forma tenue y poco a poco desaparecerá.

Conclusiones.

Una labor sumamente interesante y que se disfruta en todo momento. Esta labor fuerza a tener una bebida a la mano en todo momento, pero no porque reseque la boca sino porque la gama de matices que ofrece invita a acompañarla con un trago. De hecho, en la mayoría de las fumadas que he tenido de esta labor, la he acompañado con 2 o 3 bebidas diferentes en una sola fumada, ya que el sabor de cada bebida se mezcla con los sabores que deja en paladar haciendo de cada una de ellas una experiencia totalmente diferente a pesar de ser la misma carga la que se está fumando.

Una labor que fumo de forma constante y que disfruto en cada ocasión. Un tabaco que cautiva y que a pesar de dar la apariencia de acides lo cual no a todos les agrada, es esa acidez que te hace seguir consumiendo el producto que la provoca. En ocasiones sumamente dulce y en otras agridulces es una labor que se tiene que probar y que al final terminara invitando una carga más, ya que como lo mencioné con anterioridad, es una labor sumamente interesante.

¡Buenos humos y felices tragos!