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PYT (Pipas y tabaco)

60.000 millones de gracias

Confieso que nunca me gustó El señor de los anillos, aunque Tolkien siempre me resultó simpático por eso de ser pipa fumador y escoger a Capstan como marca de cabecera. Pero de todo ese universo, hay un detalle que siempre me atrajo: la celebración de los cumpleaños. Como saben, los hobbies hobbits regalaban en su cumpleaños a tantas personas como años cumplían. Igual estoy equivocado y algún lector con más conocimientos de ese universo puntualiza con acierto esa idea. Sin embargo es la idea que tengo cuando escribo esto y que, además, me viene muy bien porque hoy es el cumpleaños oficial de PIPAS Y TABACO (PYT)

De las diferentes fechas que puedo escoger para el celebrar el nacimiento de PYT he optado por la primera publicación del blog: un 22 de marzo de 2019 escribía la primera y sencilla entrada. Desde entonces mucho ha pasado, mucho nos hemos reído y mucho hemos disfrutado. Igual me excedo y debería decir, a secas, mucho he disfrutado porque, sin disfrute, sin placer, no entendería seguir aquí.

Desde entonces hasta ahora el 21 de marzo de 2021, o sea, ayer, el contador refleja 60.850 visitas, 533 comentarios y 342 entradas. Aunque, fundamentalmente somos un medio hispano, incluso español, la familia del PYT se extiende por todo el planeta.

La familia PYT se extiende por todo el mundo.

Por todo ello, tengo que, con todo mi corazón, daros las gracias, 60.000 millones de gracias por este tiempo. Porque lo he vivido no sólo ha sido fruto de mi esfuerzo, mérito mío. Sería más imbécil de lo que pienso si asumiese que ese mérito es mío. Sin @maxi, @carlos-turrubiartes, @tomeu y @mahmad_al_bahad esta bitácora no habría crecido como lo ha hecho; sin los 89 miembros del canal de Telegram; sin los participantes en la batalla de labores… Todos ellos, todos vosotros habéis hecho posible este proyecto y todos los que vendrán. De corazón, muchas gracias. Vamos a por el tercer año.

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Fumando en la quintana Opinión

Elogio del catador

Una vez estuve tentado de abandonar la pipa. Es cierto que durante años he fumado poco (una a la semana, pero esa historia la dejo para otro apunte), pero hubo un momento en el que pensé en que el mundo de la pipa no era el mío.

Fue al principio, en los primeros meses. Cansado de que el Borkum me quemase la lengua y no encontrar por ningún lado ese sabor de cereza que esperaba y que el whiskey, ¿dónde estaba el whiskey? No aparecían esos sabores por ninguna parte. Éramos jóvenes y, todos los sábados, nos reuníamos en una tertulia literaria y aspirábamos a la eternidad. «Qué pretenciosos», me decía una novieta, pero aseguraba que me quedaba muy bien la pipa, así que seguía con mi pipa y mis dudas. Me quemaba menos la lengua, pero no aparecían esos sabores. Se fue la novieta pero la pipa continuaba a mi lado, en mi boca.

Lamentaba la ausencia de sabores y los avezados pipafumadores que me acompañaban sentenciaban: «Fumas demasiado rápido, ve más lento». Relajaba mi cadencia, pero no aparecía nada. No encontraba ningún sabor.

¿Y todo esto para qué? Me lo pregunté viendo el pipero que había comprado en mi querido Avilés después de haber recorrido casi todos los estancos. Apareció en una esquina, al fondo, en un estanco en la calle de El Muelle que había conocido tiempos mejores. Cuando el estanquero retiro el polvo antes de entregármelo, supe que no sería muy caro. Ahí sigue conmigo. Pero en ese momento me pregunté el sentido de todo eso. Tragar humo sin sabor a cereza, ni vanilla, ni café ni nada de nada; comprar papeletas para una enfermedad, y todo esto, ¿para qué? Fue el momento en el que más cerca estuve de dejar la pipa. Escuchaba Radio Clásica, me quedaban un par de días para un examen de Opinión Pública y retomé el estudio de Max Weber cargando la pipa. No recuerdo qué labor.

Seguí fumando, descubrí nuevos aromáticos, descubrí las mezclas inglesas, descubrí Dunhill y descubrí a los catadores. Ah, los catadores. ¿Qué haríamos sin ellos? ¿Inventarlos? A mí nunca se me hubiese ocurrido la idea, así que doy las gracias a Dios por la persona que, un buen día, decidió ser geógrafo del placer y convertir ese vino que para los mortales es un buen vino o un vino cojonudo en una elaboración con sabor a roble, aromas frutales y restos de vainilla en el fondo del paladar. Pero, si en el vino, resulta fácil escribir esa literatura, ¿cómo hacerlo con el humo? Algunas catas de puros parecen la hoja de compra para la frutería. Leo las catas de Carlos Turrubiartes y me atrevo a lanzarme a estos territorios ignotos.

Nunca he alcanzado esos sabores, ni de lejos. Tal vez algún matiz, pero no sabría vivir sin los catadores. La verdad es que hace tiempo que no fumo por buscar sabores (y eso me daría para otra opinión) pero los catadores son una parte fundamental. En ellos encuentro el profeta de una tierra a la que nunca llegaré; el maestro que me descubre nuevos tabacos, el amigo en la distancia; hay que leerlos y entenderlos, descubrir sus filias y sus fobias, su lenguaje y sus giros…

Gracias, catadores, por vuestro tabaco, por vuestra sabiduría, por vuestro lenguaje. Yo, al menos, me siento en deuda con todos vosotros.

Photo by Robert Zunikoff on Unsplash

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Comercio Pipas Tabacos

Aún estamos a tiempo de celebrar San Patricio

Sí, ayer se celebró San Patricio. En Dublín montaron un espectáculo nocturno con drones muy espectacular y muchos pipafumadores estrenaron sus nuevas Peterson en honor al patrón irlandés. Pero si ayer fue san Patricio, hoy se celebra San Cirilo de Jerusalén y así que tenemos muchas razones para seguir con la fiesta. O sumarnos a ella.

Peterson Dalkey 999. Fuente: Cartago Pipes

En España, Cartago Pipes lanzó su promoción de San Patricio: once pipas de Peterson y una bolsa que estarán hasta el próximo domingo con un descuento del 10%. La mayor parte son piezas usadas, pero también se puede comprar una nueva y una no usada. Comenzó ayer y está funcionado bastante bien. Lo digo por si dudan y se quieren dar prisa.

En Pipador, en el apartado de ofertas hay varias Peterson y, entre las novedades de la casa, ha incorporado la San Patrick de este año al precio de 99 euros. Aunque igual al visar la web no llegan a ellas y quedan seducidos por la morta de Chacom que aparece en la portada por 104 euros.

El catálogo petersoniano de Fausto Pipe aún no ha incorporado la San Patrick de este año, aunque se pueden ver unas cuentas piezas interesantes. De la misma manera sucede en Sybarite Pipe.

La gente de Smoking Pipes sabe mucho de marketing. De eso no lo dudamos. Y ahora dan un paso más con su promoción especial de San Patricio. Junto con cada pipa de Peterson de este año, regalan una lata de una edición limitada de Cornell and Diehl San Patrick’s Day, reserve 2021. No dicen el número de latas a disposición de los clientes (esto es opinión: me parece de un estilo pobre), pero sí avanzan una hoja de cata por si alguno quiere probar y ver si dispone o no de esa labor: «avellana y vainilla que elevan Bright Virginias y tres familias distintas de Cavendish. Es suave y cremoso con un final rico y naturalmente dulce».

Eltang Basic.
Fuente: Le Pipe Rit

Pero también disponemos de formas alternativas de celebrar la fiesta. Los franceses de La Pipe Rit incorporan hoy a Tom Eltang a su catálogo. Las pipas del artesano danés se cotizan bien. Aquí apuestan por la serie Eltang Basic, que llega al mercado con un precio de 129 euros. La primera remesa son modelos póker con diferentes acabados y donde incorpora la fibra de carbono a la caña, si mi escaso francés no me ha traicionado. Y mantienen su oferta del cofre de San Patricio, aunque con una pieza francesa.

Bruno Nuttens.
Fuente: Le pipe

Desde Italia, hoy se incorpora al catálogo de Le Pipe el belga Bruno Nuttens con catorce pipas diferentes. Es un artesano belga, formado en la escuela francesa de Saint-Claude. Sus formas son más bien clásicas y, explica, que su mayor preocupación son los aspectos técnicos para asegurar una buena calidad en la fumada. Los precios justifican, desde luego, la calidad de la pieza. Las más baratas se encuentran en los 111 euros pero la mayor parte de ellas se encuentran en los doscientos y pico…

Para ir cerrando me despido en la web de Bollito. En su apartado dedicado a Peterson, aparecen numerosas piezas, aunque ninguna San Patricio de este año. Mantiene el cinco por ciento de descuento para las primeras compras por la red, así que puede representar una oportunidad interesante para conseguir la primera cachimba del legendario fabricante.

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Tabacos

Davidoff trae a España su labor del Año del Buey para pipa

Buenas noticias para los amantes de Davidoff y, especialmente, de sus aromáticos para pipa. El Boletín Oficial del Estado confirmó el pasado sábado que su labor especial dedicada al Año del Buey se comercializará en España. Con 28,80 euros por cien gramos será, según mis registros, la labor más cara comercializada en España. Por su presentación sabemos que se trata de una mezcla de black cavendish con virginias cultivados en China, Malawi e India; aderezado con toques de burley, orquídeas, manzana y anís.

Pero debemos destacar la importancia de la decisión ya que las primeras informaciones hablaban de una producción de 4.500 latas dirigidas al mercado asiático y que no se iban a comercializar en Estados Unidos. La distribución en España demuestra, como mínimo, un peso interesante en una marca tan importante y su compromiso con el mercado nacional y el buen trabajo de su equipo.

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Desde el Caribe

Interés por la pipa en la República Dominicana

Llama la atención, para cualquier pipa fumador, que en mi país, la República Dominicana, siendo productor de tabaco desde hace más de 100 años, todavía al momento de redactar este artículo, aún se vea cómo algo extraño el fumar en pipa, convirtiendo consecuentemente a los pipa fumadores como nosotros una especie rara en el ámbito local del tabaco.

Esta realidad se hace más bizarra si sumamos que tabacos para fumar en pipa tan reconocidos como los Davidoff o Ashton son manufacturados en tierra dominicana, y aún más al conocer otros fabricantes que han usado tabaco dominicano para producir sus labores, como Andullo, de Lane LimitedDominican Glory del desaparecido MacClelland, por ejemplo. La lógica llama a suponer que deberían ser ampliamente comercializados y promovida su venta y consumo también de manera local. Sin embargo, en la práctica es otra cosa.

Afortunadamente el arte del buen consumo de tabaco lleva inevitablemente a los más aventureros a experimentar en otras áreas. En el último año he detectado un creciente interés en la fumada en pipa por parte de fumadores de cigarros.

Al ser un pipador navegando libremente entre estos fumadores, son varias las personas que se han acercado a mí, tanto en las redes como personalmente, con algo de admiración y mucho de curiosidad, preguntando sobre tópicos como las diferencias entre el cigarro y el tabaco de pipa, o de las pipas en sí, por poner dos ejemplos. Como evidencia tenemos la creación del Pipa Club República Dominicana; un grupo de fumadores de cigarros que han incursionando en el mundo de la pipa buscando nuevos horizontes de sensaciones y sabores en el tabaco.

De manera que me resulta positivamente sorprendente que, en un país donde las marcas de cigarros son ridículamente abundantes, no menos de tres grandes productores de cigarros comienzan a pedir pipas y tabaco para su propio consumo. Lo que sugiere un posible interés por parte de sus clientes.

Sin embargo, aún es muy temprano para decir que la fumada en pipa ha despertado en la República Dominicana. Queda esperar si este interés prevalece en el tiempo. Dos buenos indicadores serían la presencia sostenida de tabaco de pipa en los estancos y reuniones habituales de grupos de pipa fumadores. Pero algo es seguro. Seguiremos difundiendo y defendiendo la fumada en pipa como forma de consumir buen tabaco y promover la camaradería entre compañeros fumadores, tanto de pipa como de cigarros.

Referencias: https://www.ashtoncigar.com/cigars/ashton

http://davidoff.com/craftsmanship

https://instagram.com/pipaclubrd?igshid=11xw26ok8szm2

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Campeonato Congreso Feria Pipa Clubes

Chicago Pipa Show quiere volver en verano

Después de sufrir, como tantos otros, su cancelación el pasado año por la epidemia de coronavirus, el Festival de la Pipa de Chicago ha previsto que la nueva edición se celebre el próximo verano. Representa un cambio respecto a los primeros días de mayo de ediciones anteriores, pero la organización considera que es el momento en que una cita de estas características se podrá celebrar sin las restricciones al coronavirus.

De momento, su web ha comenzado a recibir las inscripciones de las personas interesadas en acudir a la cita más importante de Estados Unidos que se celebrará entre el 31 de julio y el 1 de agosto en el Westin Chicago Nortwest.

Sin duda, una buena noticia.

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Pipas

Peretti presenta su pipa del 150 aniversario

El artesano estadounidense L. J. Peretti ha presentado la pipa encargada al fabricante irlandés Peterson para 150 aniversario. Después de varios años de colaboración, se ha lanzado al mercado una pipa para recordar siglo y medio al servicio de los pipafumadores. En mayo ya había avanzado la producción pero, hasta ahora, no hemos tenido más detalles.

Se trata de una edición limitada con dos modelos diferentes: Bent Apple y Straight Billard. Ambas llegan al mercado en un acabado arenado. El detalle más singular es el anillo plateado característico de las Peterson que lleva grabado el logotipo de L. J. Peretti. Ambas modelos se pueden reservar ya al precio de 195 dólares (164,61 euros).

Las consecuencias de la epidemia de coronavirus no han impedido que Peretti celebrase su 150 aniversario. Dentro de la conmemoración, han sacado al mercado tres mezclas diferentes, un caja para cigarros y una edición especial de Zippo.

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Artesanos Comercio Pipas

Motivos para ir de compras

Es cierto que los pipafumadores no necesitamos muchos estímulos para ir de compras. Un par de nubes en el cielo pueden ser la señal de adquirir una nueva labor para la bodega; un éxito laboral merece ser recordado con una nueva cachimba… ¿Qué decir sobre aniversarios, celebraciones, etc?

Pero, en ocasiones, son las propias tiendas las que nos ofrecen algunos estímulos para visitarlas. Así, en Sybarite encontramos diez nuevas pipas salidas del taller de Markuz. Pertenecen a la serie Ursus y la combinación de buen precio y calidad explica que muchas de ellas ya se hayan vendido. Aprovechen el regreso de Markuz al taller.

Las nuevas Ursus de Markuz.
Fuente: Markuz

Poy 2020 de Bruken.
Fuente: Pipador

En Pipador han incorporado varias piezas de las POY que Bruken lanzó en 2019 y 2020. Es una nueva oportunidad para adquirir piezas que responden al estándar de calidad de la fábrica de bandera de España y que, desde 2018, ofrece cada año una tirada exclusiva.

Por cierto, navegando por esta web me dio por visitar su página de atacadores. Cada vez le doy más valor a esta pieza, donde se encuentran verdaderas obras de arte. Aquí encontramos una amplia variedad de modelos, desde el práctico de madera de Bruken a la propuesta de Rattray’s que incorpora la navaja. Y puestos a mirar, me atrevo a recomendarles que visiten la página de los encendedores, con pieza de gas y gasolina (no entro en la polémica) y también complementos para llevar el mechero encima.

No podía faltar en este recorrido nuestra visita a Cartago Pipes. Sin renunciar a su ritmo semanal, siguen subiendo pipas no fumadas, donde siempre se encuentran piezas interesantes. Palabras propias se merece una creación del cubano Rafael Arzuaga: Alborecen, una espectacular churchwarden que invita a ser contemplada casi más que fumada. Se fabricó en madera de granadillo y el mayor defecto que tiene es su precio: 380 euros que la convierten en una pieza exclusiva.

Alborecen, de Rafael Arzuaga.
Fuente: Cartago Pipes
Mechero de Xikar. Fuente: Fausto

Y como no podemos olvidar que este mes se celebra San José, vale la pena visitar Fausto Pipes y sus novedades, donde vemos piezas de Savinelli, que siempre son una buena opción, mecheros de Xikar que casi parecen piezas de Star Wars (dicho con admiración), estuches para accesorios.

Pero bueno, no vamos a poner fronteras a nuestra pasión. En Le Pipe ofrecen durante marzo 85 piezas diferentes con un descuento del 10%. Dominan los artesanos italianos y el abanico de precios es amplio. Les aseguro que será difícil elegir. Para complicarlo (aún más), les invito a visitar sus novedades de accesorios. Los bolsos de Claudio Alberi me han enamorado.

La Pipe Rit de Saint Claudie también celebra San Patricio y lanzan tres modelos diferentes de pipas, con una cuidada presentación y, ¡¡atención!!, un precio de lo más interesante: 79 euros. Ahí lo dejo. Dos días después es San José, por si lo queremos explicar en casa.

Una de las cajas de regalo.
Fuente: La Pipe Rit

La tienda italiana Bollito ofrece un descuento del 5% a las primeras compras por Internet y, entre sus novedades, vemos piezas del artesano italiano Pascucci-Tuscano, Amorelli, Vipatri… Para perder el gusto, vamos.

Para ir cerrando me acerco a Synjeco’s, la tienda suiza que se promociona como el cielo de los fumadores de pipa. De momento, para facilitar el trayecto ofrece un 10% de descuento en todos los tabacos de su web salvo la categoría ‘vintage’ y aquellos en los que ya aplican rebajas. En el caso de las pipas, la reducción alcanza el 15%. En ambos lados, encontramos piezas y marcas de interés.

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El rincón de Maxi Piper Opinión

BITÁCORA DE UN PIPAFUMADOR

Llevo un tiempo fuera de juego en el diario y en otros espacios del mundo de la pipa. No, no es que haya decidido dejar de fumar, ni que os vayáis a librar de mí; es que he iniciado tantos frentes que no puedo estar en todo como me gustaría… Alumno de mucho maestro de poco.

El 2020 fue para mí un año de consolidación de muchas de las cosas que había oído, leído, visto sobre las pipas y sus tabacos. Mi retorno a fumar en pipa en el 2019 fue como si de golpe se encendiera un interruptor y entendiese muchas de las cosas que me limitaban como pipafumador. Eso y encontrar sitios donde crecer y empaparme de conocimientos que no siempre coinciden con los mitos  que los pipafumadores nos transmitimos, de los unos a otros, no ha sido tarea fácil. Con el tito Google accedes a muchos espacios de retroalimentación de mitos, y pocos sitios que tengan fundamentos teórico-prácticos de base más académica. Pero haberlos hailos, como las meigas.  

Esa va a ser una de mis propuestas para este 2021. Ahondar en ese conocimiento, en su aplicación práctica. En cuestiones de cocina y por extensión, en el procesamiento del tabaco, conocer la mecánica de los procesos, la química y sus reacciones en el gusto, aromas y calidad son fundamentales para saber mejor que fumar y como hacerlo. 

No pretendo ir de erudito, que alguno conozco…. Ni hacer proselitismo de una supuesta magia en esto de fumar en pipa. El fumar ha de ser una decisión personal y meditada. Yo defiendo fumar en pipa sin inhalar, ya que en esto de la pipa no se busca (o no se busca únicamente) de forma compulsiva satisfacer una adicción a una droga. No se fuma por necesidad física (aunque quizás sí mental). Se fuma por lo que te aporta, por sus aromas, sus sabores, el ritual del encendido y la capacidad de relajación que proporciona. Como escuché a Fabián decir una vez, la pipa tiene raíces culturales, y me reconozco un apasionado de ella. Busco satisfacer esa pasión de forma tranquila y meditada. Sin bandazos ni excesos. Pero esa es mi forma de acercarme a este mundo.

Este año pretendo ampliar mis conocimientos del tabaco.  Desde su cultivo a su curado, sus variantes, sus tipos de curado según el tipo de tabaco, su procesado. Quiero saber y entender para que me permita disfrutar aún más si es posible de lo algunos titulan de “noble arte de la pipa”. Para mí es solo disfrutar de un buen tabaco en una buena pipa. En este proceso de aprendizaje, cuanto más aprendo, más derrumbo mitos por los que me movía. El acercamiento a esos conocimientos se superponen, incluso cuestionan las bases de lo que he aprendido hace poco, y que ya ponía en tela de juicio todo lo  había aprendido hasta el momento. Así que se me abren nuevos escenarios llenos de ilusión, de ganas, pero complejos. 

Y no me olvido de las pipas. Me encantan, me apasionan. Las líneas y estilo de las actuales italianas y las clásicas inglesas. Las artesanales, y algunas mecanizadas como las Chacom. Me encantan las líneas clásicas y las Freehand. Su construcción, su historia. Y también su restauración. Gracias a verdaderos artistas de la restauración, como Tomeu, he ido mejorando en este proceso. Mis fuentes son varias, y aunque no se puede decir que haya llegado al nivel de algunas personas que conozco, no puedo negar que he ido poco a poco mejorando. De esto también os hablaré; o conseguiré que algún otro artista de la pipa nos hable y explique.

Estos son retos para este 2021 en este espacio, pero tengo otros en otros, de los que ya os iré diciendo. 

Muchos retos, pero lo más importante de todo, disfrutar del camino, aprendiendo y… Disfrutar de esos tabacos y pipas que tengo o aún han de venir!!

Os invito a acompañarme en lo que será una bitácora de un sencillo pipafumador, que pretende crecer en conocimientos y hacer de éste un espacio para compartirlo con vosotros. 

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Artesanos Pipas Tras la pipa

POSELLA

A modo de introducción

Tengo debilidad por sus pipas, lo reconozco. Sus diseños suelen ser muy personales, pipas de buena cogida en mano con mucha madera, un rusticado característico muy trabajado, líneas limpias y definidas.

Me costó mucho contactar con él. Cuando lo intenté no había en la red modo de hacerlo. Al final conseguí su número telefónico gracias a un Pipaclub italiano, a quienes había hecho una pipa conmemorativa. Desde hace poco ha abierto un perfil en Facebook.

Se pusó a mi disposición, se le nota una persona educada, amable y ordenada. Un caballero. Las fotos de su taller trasmiten ese orden del que hablo y perfeccionismo, como en sus pipas.

Le mandé una serie de preguntas a través de correo electrónico divididas en tres bloques: la persona, el artesano y su obra. Su respuesta fue tan sincera y acertada que la publico sin añadidos. Me emocionó, sus palabras dejan apreciar su pasión. Sólo espero que la traducción esté a la altura.

Vitaliano Posella en sus propias palabras

Lo primero que me atrajo de la pipa no fue su forma sino su olor. Ese olor acre y pleno del brezo, que en otoño veía brotar en los bosques húmedos que rodeaban los pueblos de mi infancia: San Vito sull’Ionio, Chiaravalle y Serra San Bruno (Calabria), el pueblo donde nací en 1953.

No eran simples paseos, sino largas caminatas con mi padre, las que recorríamos hasta encontrar el mejor brezo para que los cavadores («cioccaioli») lo recolectaran al día siguiente. Mi padre era cortador de brezo («abbozzatore di radica») y prefería ir a elegir la materia prima directamente en los bosques circundantes.

En ese momento, todos los niños de la ciudad, con 4 o 5 años, eran enviados al «maestro» para aprender un oficio. Era principalmente para sacarlos de la calle y mantenerlos con un adulto en un lugar seguro. Yo también fui enviado al «maestro» a aprender la profesión de carpintero. Cuando tenía 8 años, mi padre me llevó por primera vez al aserradero, en la planta baja de nuestra casa, enseñándome en primer lugar cómo afilar la sierra circular. Hoy padres y «maestros» serían todos denunciados por explotación infantil, pero en aquella época era la única forma de aprender la profesión de carpintero, zapatero, barbero, sastre, etc.

Aprender a hacer pipas fue más difícil que aprender otras artesanías, porque había muy pocos artesanos de pipas en ese momento, incluso en Calabria, incluso en esa franja tan afortunada de altas colinas, la pre-Sierra Calabresa, de donde provenía el mejor brezo de Italia y toda la zona mediterránea.

La cepa (dialectalmente la «zomba») de nuestro brezo de Calabria era procesada en nuestras aldeas y se transformaba en escalabornes y placas y luego se enviaba al norte: Lombardía, Piamonte, Véneto… donde era trabajada hasta la pipa terminada. Allí era donde se obtenían los verdaderos beneficios. Sabía que una buena pipa, hecha con nuestro brezo de Calabria, se vendía incluso entonces a precios inalcanzables para nosotros, mientras que vendíamos el producto semiacabado a peso (camiones y vagones enteros). Una vez más el Sur, Calabria en particular, suministraba al Norte a bajo coste la materia prima para su desarrollo económico.

Mi padre era considerado un maestro en el desbaste inicial del brezo. Hasta la cocina del piso de arriba se elevaba el ininterrumpido zumbido de la sierra eléctrica, que se prolongaba durante horas y horas.

Cuando tenía poco más de diez años mi padre hizo que me sentara en su asiento por primera vez, encendió la sierra eléctrica y, sosteniendo mis dos manos en las suyas por detrás, comenzó a guiarme en el corte del brezo, poco después reducido a un escalaborne cuadrado con la vaga forma de la futura pipa. Todo esto había sucedido en mis propias manos, guiado por mi padre, a menos de una pulgada del filo de la sierra eléctrica. Sentí que había realizado un milagro y desde entonces decidí que ese sería mi oficio.

Cada dos semanas, por la tarde, mi padre y yo depositábamos todos los productos semiacabados producidos en una gran caldera de cobre (de 10 quintales) que hervíamos durante 12-15 horas, principalmente de noche; desde mi cama podía oír el gorgoteo ininterrumpido del agua y el aroma de la madera de brezo, el aroma más hermoso que conozco, que huele a familia y bosque.

Después de los veinte años, me di cuenta de que había llegado el momento de empezar a dar mis propios pasos, iniciar mi propia producción, separarme de la de mi padre. A un colega suyo le compré de segunda mano las herramientas para poder hacer pipas: un taladro de columna, un motor con lijadora y discos para pulir, además de un pequeño torno para realizar las boquillas. Así empezaba mi vida adulta de artesano de pipas.

Seguí así durante varios años: tenía mis satisfacciones, todos me decían que lo hacía bien, pero encontraba a faltar alguna cosa. Cuando los artesanos del norte me enseñaban las maravillosas pipas surgidas del brezo que les proporcionaba, me sentía orgulloso y feliz por ellos, pero muy infeliz por mí.

En resumen, era hora de dar el último salto hacia adelante, tenía que intentar hacer esas pipas yo mismo. Mi golpe de suerte fue encontrarme con mi compatriota Giuseppe Valentini, que en aquellos años era el representante para Lazio y sur de Italia de la casa Butz-Choquin. A Valentini le había tomado cariño, era de Calabria como yo y estaba convencido de que yo tenía números para hacerlo bien en el mundo de las pipas. Observando principalmente la belleza del brezo, quiso presentarme a algunos comerciantes romanos: Carmignani, Giorgio Musicò, Augusto Novelli e Icaro Bellucci, que me animaron a seguir mi camino.

Comencé a terminar las primeras pipas yo solo, sin decirle nada a nadie y tratando de mejorar cada vez más la técnica. He sido autodidacta en el sentido más pleno del término: lo intenté una y otra vez hasta que obtuve un resultado satisfactorio; pero también es cierto que en años anteriores había absorbido como una esponja todo el conocimiento posible, mirando, preguntando, pensando en pipas y brezo… En resumen, era como si supiera hacer pipas incluso antes de hacer una.

Tras esos primeros intentos me di cuenta de que hacer pipas no sólo era un trabajo para mi, sino también una gran pasión. Mientras tanto, después de mi boda, había montado un taller más grande en Girifalco, el pueblo de mi esposa, pero también había dejado el taller de San Vito, el pueblo donde crecí, porque me sentía, y todavía me siento, fiel a que mi creatividad está allí donde todo empezó y donde muchas veces siento la necesidad de volver, de encerrarme en el pequeño taller de mi juventud y trabajar en silencio y solo.

Ahora hago muchas pipas, hasta trescientas al año. Podría hacer más, porque a estas alturas he reducido al mínimo el tiempo de inactividad, pero prefiero vivirlo más como una pasión que como una obligación.

Recuerdo como en un sueño cuando llegué por primera vez a Roma cuando era un joven a finales de la década de 1970. Entré en la histórica tienda Carmignani en Piazza Navona, casi conteniendo la respiración, encantado por los terciopelos de los muebles y la belleza de su colección de pipas.

Ha sido un largo camino, desde un pequeño pueblo de Calabria hasta Beijing: todo esto es el resultado de una adecuada promoción en las ferias más importantes en las que participo (por ejemplo, Cagli en Italia y Chengdu en China, Chicago en EE.UU. y San Petersburgo en Rusia), pero sobre todo de la inigualable calidad del brezo calabrés y de la pasión creativa, mía y de otros artesanos italianos, que se pusieron a su servicio para darla a conocer en el mundo.

En mi colección

De momento son cinco las pipas de Vitaliano Posella que forman parte de mi colección. Desde alguno de sus primeros trabajos a pipas actuales, en todas ellas la ejecución es perfecta y el comportamiento de ese brezo calabrés durante la fumada es perfecto.

Conclusión

Hay veces que no se pueden separar diversos ámbitos. Traté de preguntar al artesano sobre él, sobre su trabajo y sobre sus pipas mediante bloques estancos de preguntas. Su respuesta fue única, el texto que acabáis de leer. En este caso, como sucede en muchas ocasiones, todo forma parte de uno y no puede comprenderse de forma separada.

Espero que hayáis disfrutada la lectura tanto como yo. Ha sido un verdadero placer escribir esta entrada.