En la noche del pasado 16 de abril, Jueves Santo, fallecía a los 83 años de edad en Como, Italia, Franco Coppo, también conocido popularmente como ‘Kino, propietario de la fábrica de Pipas Castello y uno de los grandes impulsores del actual prestigio de los artesanos italianos por la combinación de sus conocimientos de marketing y su pasión por la pipa. Nada más conocerse su muerte, los comentarios de condolencia surgieron en todo el mundo pipero.
El funeral se celebrará mañana, día 19 de abril, en la Iglesia de San Giorgio, en Como. Durante la jornada de hoy, amigos y pipafumadores italianos le han podido rendir un último homenaje en los propios talleres de Castello.
La web de Castello fija el inicio de su actividad en 1932, seguramente cuando Carlo Scotti comenzó su trabajo como artesano que le llevaría a fundar la marca en 1947, otra de las fechas que aparecen destacadas en la web de la marca y que autores tan serios como Paco Duque dan como fecha de inicio de la actividad. Scotti fijo principios inmutables como la exigencia máxima de calidad y la devoción por la pipa, lo que llevó a convertir a Castello en una marca de referencia para muchos pipafumadores. Sus valores se mantuvieron bajo la gerencia de su hija Savina y su yerno, Franco Coppo, que, además, reforzó el trabajo de promoción y marketing que asentaron la fama mundial de la marca.
El propio Coppo narró este proceso en su libro Le pipe mie figlie del que, hasta donde he podido mirar, no existe una edición en español.



