A modo de introducción
No es habitual que traiga a esta sección a nuevos talentos, pero quiero presentar a un artesano que pienso que está llevando muy buena trayectoria. Está experimentando con un amplio abanico de materiales y formas, consiguiendo muy buenos resultados y mostrando unos grandes avances técnicos y estéticos.
Sergio Bonato es una persona con la que da gusto conversar: se muestra respetuoso con la tradición, agradece los consejos que le dan y toma en cuenta las críticas que le hacen, cosa no habitual. De momento sus precios son muy contenidos, vale la pena echar un vistazo a su web o redes sociales, y acepta encargos.
Sin más, os dejo con sus palabras de presentación, que dejan vislumbrar la pasión que pone en su trabajo.
Pipas Bonato
Mi nombre es Sergio Bonato, soy un hombre en el umbral de los 50 años, soy italiano y vivo en la provincia de Asti, en el campo. Desde hace unos 6 años me he convertido en artesano de las Pipas Bonato y me dedico a ello a tiempo completo.

La pipa representa para mí un recuerdo de infancia y adolescencia, con mi abuelo y mi padre fumando, un objeto que siempre me intrigó y fascinó, pero que entonces no podía usar. Aunque lo que más me impulsó a aventurarme en la fabricación de pipas es el gran amor que siento por trabajar la madera, y no hay madera más bonita que la del brezo, con sus diseños variados y únicos. Combinando estos dos hechos, aquí estoy.


Para construir mis primeras pipas utilicé madera de cerezo, que estaba disponible y era económica en mi zona. Así hice mis primeros pinitos, tanto como de constructor como de fumador de pipa. Cuando pude fumar una pipa construida con mis propias manos, descubrí el placer infinito del humo lento.

Trabajo todos los días yo solo en mi pequeño taller, construyendo una pipa a la vez, con la ayuda de pocas máquinas -mis manos son las herramientas más importantes- intentando mejorar y perfeccionarme.


Parto de la idea de pipa que quiero realizar, ya sea clásica o a freehand, y elijo el taco de brezo más adecuado. Hago un boceto, vislumbro el dibujo y empiezo a emocionarme. El trabajo continúa: a veces salen problemas y a veces todo sale bien a la primera. Finalmente obtienes un objeto con diseños espectaculares para mirar y volver a mirar, para acariciar mientras lo fumas, para sentir su calor y la historia que ese objeto representa, un objeto único -por qué no, una pieza de colección-, porque no hago dos pipas idénticas, parecidas sí, ¡pero cada una es una pieza única!



Espero que mis pipas les den a todos un buen momento de relax y que sientan el amor que pongo en ellas.
Un cálido saludo a todos y ¡que disfrutéis fumando, tal vez en una pipa Bonato!

