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Humeando desde tierras aztecas Opinión

Tercios en la cazoleta

Dentro de este fascinante mundo del tabaco, la pipa es un arte que ha perdido popularidad aunque, desde hace algunos años ha ido ganando terreno y va poco a poco cobrando fuerza y posicionándose nuevamente entre los gustos del fumador. No obstante, el cigarro (puro) o habano, ha tenido siempre una posición privilegiada entre los gustos sibaritas en cuanto a tabaco se refiere, tan es así que, se tienen escuelas o asignaturas específicas para este tipo de tabaco dentro de las asociaciones de sommeliers. Por lo tanto, catar un puro es una tarea ya estructurada que, cuenta con ciertas herramientas que ayudan al catador a identificar ciertas características en ciertos momentos de la fumada para que, este pueda identificar las notas de cata con un poco más de “facilidad” y así mismo, transmitirlas al consumidor o público hacia el que va dirigida la cata.

Esto supone una ventaja para el amante del tabaco ya que, al tener estas catas de cigarro o habano, se cuenta ya con una base que podemos tomar como referente para cualquier tipo de análisis cuando se habla de tabaco. No obstante (en mi opinión), hemos abusado de este referente tomándolo como un mandamiento escrito en piedra a la hora de aplicarlo en otros tipos de tabaco para el cual no fue diseñado en principio. ¿A qué me refiero con esto? Tomemos como ejemplo el título de este artículo, “Los tercios”.

Hay que entender que el tabaco para pipa y el cigarro o Habano, si bien ambos son tabacos, se comportan de forma diferente al momento de fumarlos. Y es que el tabaco del cigarro o habano está construido y diseñado para ser más íntimo, no hay nada que separe el tabaco del contacto directo con la boca, no hay nada que impida que el cigarro o habano, respire durante la fumada ya que está expuesto al aire libre durante toda la fumada, por lo tanto, el tabaco respira a lo largo de la fumada. Si bien durante la fumada del cigarro o habano se produce humedad (lo que llamamos los aceites que libera el tabaco), esta se genera poco a poco y se acumula en la cabeza (tercer tercio) del cigarro o Habano. Además, esta magnífica pieza de tabaco solo requiere de un encendido (por lo general) y basta con ese solo encendido para disfrutar de una placentera fumada sin tener que experimentar el molesto sabor que se produce en un re-encendido.

Sería un tanto injusto tanto para el cigarro o habano como para el tabaco para pipa, darles el mismo trato ya que, tienen diferencias muy marcadas que no solo ahondan en las variedades o tipos de tabaco que cada uno utiliza (no entrare en detalles sobre las variedades del tabaco, los procesos de secado ni tipos de fermentación), sino en la forma en que combustionan y se fuman. El tabaco para pipa no tiene la oportunidad de respirar durante la fumada ya que está preso dentro de una cazoleta por lo que, genera humedad más rápidamente y la deposita al fondo de la misma. La brasa depende mucho más de la calada para mantenerse viva y no morir rápidamente, mantener un ritmo cuidando la calada y la brasa no es una práctica común a menos que se esté practicando una fumada lenta, por lo que, el fumador de pipa, tiende a encender y re-encender la pipa una y otra vez, tantas veces sea necesario durante el tiempo que el fumador considere mantener la fumada o bien el tabaco sea totalmente consumido. Es en el re-encendido de la pipa, donde nos encontraremos con la humedad ya generada por la fumada, esa que se intensifica en el encierro de la cazoleta. Como lidiar con esa humedad y evitar o minimizar en lo posible el amargor producido por la misma durante el re-encendido, es otro tema del cual se puede hacer un artículo a parte y del cual cada quien tiene su particular forma de resolverlo.

Son estas diferencias las que me hacen (en lo personal), dejar de dividir mis fumadas y referirme a ellas como evoluciones por tercios ya que, dividir una cazoleta en tercios no cobra tanto sentido si a la hora de encender el tabaco por primera vez, este será apisonado quedando desde un inicio casi en el segundo tercio o de lleno en el, además de tener que encender la cazoleta más de una vez durante la evolución de la fumada (cosa que no hago con un cigarro o habano). Es por ello que en mis catas, reseñas o comentarios suelo referirme a los términos “primer, segundo, tercer o X número de fuego” para expresar las notas o sensaciones que me genera la fumada cada vez que enciendo la pipa.

Desde luego, es mera apreciación y opinión mía que me ha llevado a debatir conmigo mismo una y otra vez si vale o no la pena dejar de referirnos a los términos empleados en las catas de cigarros habanos y en vez de ello, crear los términos propios de la cata para pipa y en conjunto con las mejores herramientas que ya han sido creadas para cigarro o habano, empujar por una mejor estructura en nuestras futuras reseñas, pero claro, yo soy un don nadie para hacer semejante propuesta, simplemente mi curiosidad me lleva a publicar esta opinión de la cual, estoy seguro, algún experto o animoso como yo, podrá dar una mejor opinión o sugerir como empezar con tal desarrollo.

Hasta aquí les dejo mi opinión así como mi reputación para que la hagan pedazos y les invito a dejarme sus opiniones o comentarios en el área destinada para ello dentro de esta publicación.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Feria

Cagli se prepara para la XX Fiesta de la Pipa

Finalmente, Cagli celebrará la vigésima edición de su Festival de la Pipa después de retrasar la fecha por la epidemia de la covid e incluir numerosas modificaciones por criterios sanitarios. Así, no habrá la prevista comida ni cualquier evento multitudinario. Será obligatorio el uso de mascarilla y se controlará el acceso a los recintos.

Pero, lo importante, es que habrá Festa della Pipa. La actividad comenzará el próximo viernes, 4 de septiembre, con un concierto del pianista Alessandro Petrolati. El programa se dedicará íntegramente a Beethoven, como no podía ser menos en el 250 aniversario de su nacimiento.

El sábado, 5 de septiembre, se presentará el libro La pipa italiana, un patrimonio para recuperar, del que es autor Diego Morlin.

El Festival de la Pipa llegará así a la tercer jornada, todo un esfuerzo ya que, durante el verano, se barajó reducir a un único día. El domingo, 6 de septiembre, será la jornada de clausura con una exposición de maestros artesanos que se podrá visitar de 10 a 18 horas. El programa informa de la presencia de treinta artesanos, fundamentalmente italianos.

A partir de las dos de la tarde, el Italia Pipa Club organiza un curso de introducción al tabaco de pipa, donde se plantearán aspectos como la carga, los tipos de tabaco o la fumada. La participación se limita a veinticinco personas.

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Fumando en la quintana Opinión

Patriotismo tabaquero

En sus conferencias, Ana Fernández, embajadora de economía circular en los ratos libres que le conceden sus responsabilidades en ArcelorMittal, suele repetir que nuestra capacidad de influir como consumidores es mucho más grande de lo que pensamos. «Votamos cada cuatro años, pero consumimos a diario», es su acertado resumen sin entrar en rallys electorales del pasado.

Una capacidad de decisión que empieza en el momento en que vamos a comprar labores al estanco. La prohibición de vender por Internet vigente en España es ridícula y desfasada; pero esa pasión por descubrir nuevas labores a través del sexto continente no puede impedir que visitemos a nuestro estanquero de referencia.

Con ese sencillo gesto no sólo contribuimos a mejorar los ingresos de nuestro Estado en unos momentos en los que se necesita más recaudación que nunca (no está escrito con ironía); también ayudamos al comercio local y a empresas españolas como La Casa del Tabaco o Superestanco que luchan contra viento y marea por traer a nuestra calle marcas como Dan, Solani, Robert Lewis o Rattray’s… Los que llevan unas cuantas pipas a sus espaldas saben perfectamente lo que era visitar el estanco para sólo encontrar Dunhill como mejores opciones… Sí, no era mala. Pero, al menos para los que vivimos en provincias, era la única. Incluso las filiales de casas como Davidoff o Scandinavian merecen nuestro respaldo.

La única manera de contar con una distribución potente en España es apoyarla como fumadores.

Photo by JJ Jordan on Unsplash

No rechazo la compra por Internet, incluso la he practicado y la practicaré en el futuro. No voy a ser purista ni hipócrita, pero debemos apelar a nuestro patriotismo para conservar lo poco que nos queda de industria de distribución en España.

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Desde el Caribe Opinión

Andullo: tradición tabacalera en el Caribe.

El maravilloso mundo de la pipa presenta el más amplio y variado abanico de combinaciones. Por un lado, las pipas, que encierran todo un mundo por sí mismas. Por otro lado, el tabaco. Variedades y procesos que se mezclan entre sí para traernos este universo de sensaciones que nos cautiva (y nos hace blanco de los más finos e indirectos ataques de nuestras esposas). 

Conocemos variedades como los virginias, burleys, kentucky, etc. Procesos como el Cavendish o el Perique. Sin embargo, es poco conocido el tabaco de andullo. Producto de la más antigua tradición tabacalera de mi tierra. 
Así que hoy, desde el Caribe, y aclarando de antemano que no soy ni pretendo ser ningún experto en el tema, les hablaré un poco de esta injustamente menospreciada joya.

El andullo no es una variedad de tabaco, ni un proceso; sino la envoltura de las hojas de tabaco (el mismo tabaco usado para fabricar puros, dominicanos y cubanos) arrolladas y compactadas en yaguas*, fermentado bajo tierra durante un tiempo en condiciones de temperatura y humedad controladas.

El producto final es algo muy, muy diferente a lo habitual en el mundo de la pipa (o el cigarro). Es una barra dura; tan dura, que es necesario una herramienta filosa y resistente para cortarla. 

El andullo tiene los más variados usos ya que, de las cinco formas conocidas de consumir tabaco, este se usa en cuatro. Su picadura se fuma en pipa; se usa como tabaco para mascar, mezclado con edulcorantes naturales; se usa mezclado en la fabricación de cigarros, y su polvo se aspira por la nariz, dando un rapé memorable.

Este es un tabaco estructurado (que por extensión también se llama Andullo), presenta un color marrón muy oscuro, casi negro. Su aroma en frío es tan duro como su consistencia. Fuerte, penetrante, abrumador; incluso, para muchos, desagradable. 

Sin embargo, bajo esa perturbadora primera impresión se esconde un tabaco con su propia personalidad. Salvaje, grosero, insurrecto como un potro salvaje. Hay que domarlo antes de que acepte ser fumado.

Enciende fácilmente (dependiendo de cómo ha sido picado) y produce un intenso, penetrante y pesado humo blanco, que hace voltear caras y fruncir ceños. La exhalación retronasal es áspera, casi sólida, y se apodera de más de un sentido. Su sabor es terroso, algo azufrado, pero dulce y picante. Es algo que hará reconsiderar incluso a los amantes de las mezclas más fuertes. 

Estas propiedades únicas del Andullo ha sido bien aprovechada. Marcas como Lane Limited, por ejemplo, han mezclado andullo con Latakia y Black Cavendish para fabricar una labor que merece ser probada.

La Aurora Cigars ha incorporado Andullo a sus finas hojas para elaborar ADN Dominicano. Algo diferente (aquí no abundo mucho porque de cigarros no sé absolutamente nada, salvo que se fuman).



Y yo, como buen conservador de las tradiciones piperas y como buen dominicano, me he preparado mi propia mezcla personal con Andullo, de la cual les hablaré en mi próximo artículo.

* Yagua: Tejido fibroso que rodea la parte superior y más tierna del tronco de la palma real, del cual se desprende naturalmente. Tiene varios usos, siendo el más común envolver tabaco en andullos.

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Fabricantes Pipas

Peterson presenta su POY 2020: recital 9 BC

Peterson ha anunciado esta semana en las redes sociales lo que será su POY 2020, en la que ha decidido homenajear la forma que, en su catálogo, llaman 9 BC y que, salvo criterio más autorizado, me atrevo a definir como una ‘egg’.

Peterson POY 2020
Imagen promocional de Peterson POY 2020.
Fuente: Peterson

La elección, según explica el fabricante irlandés, es un homenaje a una de sus formas más clásicas y populares, una pipa que ha sido apreciada durante un siglo y que, a buen seguro, lo será en el futuro.

La POY 2020 se presentará en seis acabados que ofrece en la actualidad, con su inconfundible anillo de plata. Irá desde la lista a los rusticados y arenados. Los precios aún no se encuentran disponibles en la web oficial, pero el abanico de presentaciones ofrecerá posibilidades para todos los bolsillos dentro de los precios que maneja Peterson.

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Humeando desde tierras aztecas Opinión

Catas: ¿Pretenciosidad y pomposidad?

He visto en muchos lugares un sinfín de individuos que nos aventuramos en el mundo de las catas o reseñas, expresando nuestras impresiones de tal o cual producto sin tener en cuenta que independientemente de si se tiene la formación o no para hacerlo, estamos emitiendo un juicio de valor que puede beneficiar o perjudicar aquel producto que se está exponiendo.

Debemos por tanto ser muy cuidadosos con nuestros comentarios, descripciones y opiniones (sobre todo, si no tenemos la formación para hacerlo) en un tema que ya de por si es muy subjetivo.

Esto me lleva a preguntarme:

  • ¿Qué propósito tenemos al hacer una reseña o cata de un tabaco, destilado, cerveza o vino?
  • ¿Qué es lo que queremos transmitir?

Si bien un sommelier se empapa de información y conocimiento entorno del producto en el cual se especializa, también tiene un entrenamiento olfativo bastante extenso y arduo para poder preparar el paladar a las sensaciones y sabores que este se propone a encontrar en el producto a catar. Es decir, el sommelier ya sabe que quiere encontrar en el producto mucho antes de degustarlo. Con esto prepara el cerebro y los sentidos para poder detectar con relativa facilidad las notas que ha de describir en su cata. Lo complicado viene después ya que, debe ahora poder tener la facilidad de transmitir esas sensaciones, aromas y sabores al comensal o consumidor para el cual va dirigida la cata.

En ocasiones, el sommelier o catador, parece pretencioso al emitir sus comentarios pomposos para un comensal atónito ante tal descripción de un producto que, en lugar de cautivarlo, lo aturde y confunde dando pie a que él comensal lejos de ver a este individuo como una guía, le vea como aquel que le señala y restriega en la cara, la inexperiencia e ignorancia propia de un comensal al degustar un nuevo producto.

Es aquí cuando al escuchar a un Sommelier decir las trilladas frases: “encuentro un olor/sabor a frutos rojos, frutos del bosque”, “madera”, “cuero”, etcétera, nos preguntamos: ¿a qué carajo se refiere con un fruto rojo (cereza, fresa, moras, grosella, arándano, ciruelas o qué carajo)? ¿Qué tipo de madera (cedro, roble, bambú, olivo, brezo, caoba, seguro en otra vida, este tipo fue termita)?

Esto se debe a que uno no tiene un entrenamiento del olfato con cientos de esencias pasadas por las fosas nasales una y otra vez para aprender a diferenciarlas y así predisponer al cerebro y el paladar para poder detectar dichos sabores que no siempre coincidirán con lo que dicta el olfato. Es aquí donde a mi punto de vista, el sommelier falla ya que en lugar de transmitirme un sentimiento de afinidad al producto, más bien me produce incertidumbre sobre mis sentidos del gusto y el olfato.

Esto último a mi parecer, debería ser la respuesta a mis dos preguntas previas, nuestro propósito debería no solo ser descriptivos de sabores, aromas y texturas sino también, de transmitir experiencias y sensaciones en nuestras catas para poder transmitir al consumidor un sentimiento de afinidad al producto y a la marca o bien sembrar en él, la necesidad de probar, aprobar y/o descartar por cuenta propia aquel producto del cual se hizo la cata.

Aquí es donde el tema cobra mayor subjetividad ya que es bien sabido que todos tenemos gustos y paladares diferentes pero el tema no se acota solo a gustos y paladares sino también a experiencias y memoria. Entonces; ¿cómo puede el catador o sommelier transmitir tales experiencias? Ante tan difícil respuesta, tal vez lo más conveniente sería hacer de la cata toda una experiencia, tratar de empaparse de los gustos y preferencias del comensal para a partir de allí construir una experiencia que lo lleve a interesarse en el producto a catar. O bien, tratar de encontrar experiencias que puedan ser comunes en otras personas como lo es en nuestro caso “la irritación o quemadura de lengua”, “el amargor”, “el sabor a ceniza” y girar nuestra cata alrededor de estos temas para hacer sentir al comensal un poco identificado en el tema y así sea más fácil poder interesarlo en nuestra opinión que aunque muy subjetiva, le parecerá interesante.

El mejor destilado, vino, tabaco o cerveza es aquel que a uno le gusta

La mejor forma de consumir un destilado, vino, tabaco o cerveza, es la forma en que a uno le gusta consumirla

Estas frases sin duda debemos tomarlas en cuenta a la hora de realizar la cata, ya que muchas veces la cata tiende a convertirse en un juicio de valor más que en una opinión. Se puede cometer el error de tratar de imponer un producto a través de una cata, en lugar de emitir una opinión o comentario sobre cierto producto del cual, aquel a quien va dirigido puede o no coincidir con nuestro punto de vista.

Sin duda este es un tema bastante extenso y debatible por lo tanto, abro el hilo de debate y junto con él les dejo mi opinión al respecto así como mi reputación para que la hagan pedazos.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas Opinión Tabacos

Cata – Fillmore – G.L. Pease

He visto desde hace algún tiempo, una aberración sin sentido a las mezclas virgina-perique así como un sin fin de compañeros cofrades que intentan entrar a este tipo de mezclas con un resultado negativo y para nada placentero.

Es por ello mi ánimo de escribir y aportar algo de la muy poca experiencia que tengo en el arte de fumar en pipa y la forma en la que yo he encontrado placer, así como la forma que he encontrado para recomponer una fumada y disfrutar de un tabaco que puede no haberme gustado en principio pero, que al cabo del tiempo y gracias a la tacañería y terquedad por no desperdiciar mi dinero, me llevaron a dar segundas, terceras y un sin fin de oportunidades a varios tabacos que, si bien fueron horribles en principio, con el tiempo, me di cuenta que en realidad el problema era que yo no entendía al tabaco y el ritmo que este necesitaba para demostrarme los placeres que me podía brindar.

Esta es mi opinión muy personal y por lo tanto se debe entender es muy subjetiva ya que es mi paladar y gustos personales los que dan esta opinión.

Fillmore by G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Fillmore

Marca: G. L. Pease

Maestro mezclador: Gregory Pease

Manufactura: Cornell & Diehl

Tipo de mezcla: Virginia-Perique (vaper)

Corte: Broken Flake

Ritmo de fumada recomendada: Lento a muy lento.

Este tabaco es en mi opinión, un tabaco muy delicado y por lo tanto, si bien no es difícil de fumar y disfrutar, si es extremadamente fácil, echar a perder la fumada sin posibilidad de recomponerla provocando una muy mala experiencia y provocando una opinión errónea sobre este fantástico tabaco.

En frío:

Broken flake cut

Al olerlo en lata, se desprenden inmediatamente olores a cítrico fermentado, a mi olfato, recuerda el olor a tepache (cascara de piña fermentada), tamarindo, madera húmeda, estos son olores que normalmente yo percibo en virginias rojos y ese olor a fermentado que causa cierto picor en las fosas nasales que yo identifico en el perique.

Primer fuego:

El primer encendido puede ser fuerte y para algunos un tanto desagradable ya que para encenderlo hay que dar buenas caladas con un ritmo de medio a rápido, esta mezcla en particular prefiero encenderla con fósforos de madera ya que si he notado que con encendedor, el primer amargor es más agresivo.

Inmediatamente después del encendido hay que bajar el ritmo de la fumada hasta lograr un ritmo lento, es allí cuando se empieza a disfrutar la fumada, de esta forma, el tabaco empieza a soltar los dulzores del virgina, a mi paladar es un dulzor parecido al del azúcar quemada, este sabor se conserva si mantenemos el ritmo de la fumada lento, de esta forma también se logra que el perique se perciba agradable, fresco, refrescante en nariz y boca, da una sensación similar a la frescura de da la menta (me refiero a la sensación refrescante, no al sabor de la menta), si se le mete acelerador al ritmo de la fumada, esta se torna amarga y el perique comienza a ser muy agresivo en las fosas nasales haciendo tanto la fumada como el retrogusto una experiencia muy desagradable. Cuando la fumada comienza a provocar humedad, la brasa comienza a pagarse y es allí cuando instintivamente metemos el acelerador a la fumada, en este caso recomiendo continuar con la fumada lenta hasta que se apague la pipa, una vez que esto sucede, lo mejor es dejar descansar la pipa por unos 5 o 10 minutos.

Segundo fuego y posteriores:

Una vez que ha reposado la pipa, la encenderemos nuevamente intentando no meter la llama a la cazoleta, en lugar de ello, dejar la flama por encima de la cazoleta y permitir que el tabaco se caliente en cada calada hasta que prenda, con esto evitaremos el amargor que produce el encendido, una vez re-encendida la pipa, bajar nuevamente el ritmo a lento para recuperar el dulzor del virginia y la frescura y picor del perique.

Esta mezcla ofrece un humo denso, cremoso, blanco y muy fresco en la nariz. El delicado balance entre dulzor y frescura son un placer en boca y nariz pero se debe tener cuidado con el ritmo ya que si este se acelera, la lengua y paladar pagaran caro el precio.

Para mí, esta es una de las mejores y más complejas mezclas vaper que he fumado.

Espero poder aportar algo con esta reseña. ¡Buenos humos, felices tragos y sin miedo a compartir!

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El rincón de Maxi Piper Fabricantes Opinión Tabacos

SAMUELIANO

Los Samuelianos estamos hechos a sufrir. Es como ser culé ultimamente. En los años que llevo fumando en pipa ya van unas cuantas ocasiones que nos vemos en dificultades. 

El Samueliano está bregado en mil penurias… La falta de distribución, el moho en sus labores, el enorme grado de humedad del tabaco que nos hace invertir cantidades ingentes de capital en mecheros, el óxido de sus latas que nos jode ese tabaco embodegado hace 5 años, su falta de sellado que convierte ese magnífico tabaco en algo salido de una película de Tutankamon. Y ahora el COVID y los chinos… Sí sí, los chinos, que ahora les ha dado por cambiar de proveedor de latas a una fábrica china, y son directamente y planamente… una mierda. 

Y así estamos los Samuelianos, comprando como si cualquier labor de Samuel Gawith se tratase de un tesoro. Buscando como locos en todos los estancos, para almacenarlos compulsivamente. Esperando que la diosa Fortuna nos acoja y nos enseñe el Dorado de los Samuel, donde núnca nos ha de faltar un FVF, un BBF, un Squadron, o un Commonwealth. 

Y mientras tanto llega esa iluminación… voy dando caña a mi estanquero para en cada pedido insista en que le traigan ese manjar tan codiciado, ese Samuel deseado. 

Me pongo a leer a Lorca, ese poeta como pocos ha habido, y mi mente loca de ansiedad cambia a la amada por ese tabaco… 

SONETO DE LA DULCE QUEJA

Tengo miedo a perder la maravilla 
de tus ojos de estatua y el acento 
que de noche me pone en la mejilla 
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla 
tronco sin ramas; y lo que más siento 
es no tener la flor, pulpa o arcilla, 
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío, 
si eres mi cruz y mi dolor mojado, 
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado 
y decora las aguas de tu río 
con hojas de mi otoño enajenado

Ésta desazón es un sin vivir. Así que háganme caso.., y embodeguen!. 

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Catas Humeando desde tierras aztecas Opinión Tabacos

Cata – Odyssey – G. L. Pease

Odyssey
Odyssey by G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Odyssey

Marca: G. L. Pease

Maestro mezclador: Gregory Pease

Manufactura: Cornell & Diehl

Tipo de mezcla: Balkan

Corte: Ribbon

Ritmo de fumada: Variable

Carga lista para encender

Una mezcla no muy popular ni muy conocida del maestro mezclador Gregory Pease, al ojo, la lata no dice mucho, parece ser tan solo una labor más, un Balkan más de tantos que hoy en día existen, de esos, que rayan en el acalorado debate sobre la delgada línea entre los Balkan y los Ingleses, sin embargo, esta labor es de esas, que al probarlas, te cambian el paradigma. El tabaco a simple vista se percibe oscuro, con muchos hilos negros, a simple vista se nota la fuerte presencia de tabacos ahumados o latakia.

En frio:

Corte ribbon
Ribbon cut

El aroma es fuerte, muy ahumado, recuerda el olor a leña ya quemada y mojada, tambien se percibe un olor a cuero viejo como el de un viejo cinturón que ha sido ya jubilado así, como un aroma un tanto acido algo difícil de definir. Apenas se percibe el Virginia que aparenta estar escondido en esta mezcla y su aroma, un tanto fermentado y cítrico, se pierde entre el aroma leñoso que desprende este tabaco tan solo presentando un leve destello que se pierde rápidamente.

Primer fuego (encendido):

Intentando solo calentar el tabaco sin tocarlo con la flama

Desde el encendido, se percibe esa leve acidez y ese sabor a leña, me recuerda mis fogatas en los días de campamento de mi adolescencia. La latakia es fuerte y se percibe desde el primer instante, no es nada sutil, su presencia es muy fuerte y marcada. Bajando el ritmo de la fumada se encuentran esas notas acidas como alguna fruta cítrica que aún no madura del todo. Si se apresura el ritmo de la fumada, la latakia comienza a cobrar fuerza nuevamente escondiendo un poco esa acidez la cual una vez identificada por el paladar es fácil encontrarla nuevamente entre la potencia de la latakia que domina la fumada.

Si se baja el ritmo de la fumada a muy lento, apenas dejando la pipa descansar en la boca mientras se respira hondo y pausado, la latakia se vuelve un tanto más sutil junto con esa acidez que se atenúa un poco dejando espacio para que se presente un agradable picor en la parte frontal de la lengua (quizá algún tabaco oriental) y para que el Virginia surja del fondo de la boca (por el retrogusto) asomándose ese dulzor de los orientales y seguramente algún Virgina rojo o dorado, un dulzor placentero para nada empalagoso. Es un tanto complicado mantener ese dulzor por mucho tiempo ya que la costumbre me lleva a apresurar un poco la fumada pero es solo cuestión de bajar el ritmo para encontrar ese dulzor nuevamente, no obstante, el picor es fácil de mantener durante la fumada. Mantener el ritmo lento, hace que la acidez, el dulzor, el picor y el ahumado, converjan en un sabor muy placentero y agradable.

Fuegos (encendidos) posteriores:

Intentando el re-encendido sin que la flama toque el tabaco o ceniza

Con este tabaco, no es complicado encontrar los sabores antes mencionados en el segundo, tercero, cuarto o X número de encendidos de la pipa y en todos los casos, la latakia está presente al igual que la primera vez que se encendió la pipa. Sin embargo, algunas veces la humedad generada durante la fumada ocasiona que en el re-encendido de la pipa se perciba ese desagradable sabor a ceniza húmeda en cuyo caso, basta con dejar descansar la pipa por un rato para permitir que el tabaco se seque un poco y se mitigue ese desagradable sabor que desaparecerá conforme avance la fumada aunque, de generarse demasiada humedad, algunos optarían por desecharlo.

Conclusiones:

Sin lugar a dudas este tabaco es el rey de lo que a mis gustos sería una buena trilogía de G.L. Pease:  Maltese Falcon-Samarra-Odyssey. Para todo amante de la latakia esta sería la opción a elegir, una opción que puede fácilmente convertirse en el tabaco favorito o por lo menos colarse dentro del top de cualquier amante de la latakia, mezclas inglesas o balkanicas. Por ahora y desde hace ya varios años este es mi tabaco predilecto.

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Humeando desde tierras aztecas Opinión

El nacimiento de un pipafumador

Mi nombre es Carlos Turrubiartes, vivo en el sur de la Ciudad de México, tengo 40 años. Comencé a fumar a los 17 años. Cómo todo adolescente, mi afición al humo fue por cuestiones sociales y rebeldía. Pronto descubrí que había algo más en el cigarrillo que jalar humo a la garganta y aprender a no toser, me enamoré del humo y sus formas y lo relajante que era ver como se dispersaba y se mezclaba con el aire. Un par de años más tarde mi paladar descubrió el encanto de los puros y la gran cantidad de humo que podía hacer con ellos con la gran ventaja de no tener que pasarlo a la garganta y lucir como un tonto por no hacerlo. Fue en el puro donde experimente por primera vez el verdadero placer y sabor del tabaco. Un poco después, ya a mis 19 años, me dio curiosidad la pipa ya que, mi padre (fumador de cigarrillo y puro) es muy aficionado de la época del salvaje Oeste y siempre en sus relatos de estas historias mencionaba personajes con pipa, después conocí personajes como los interpretados por Lee Van Cleef, fue allí cuando me vi atraído al mundo de las pipas.

Carlos Turrubiartes

Ya casi entrando a los 20, compré mi primera pipa, una Bartitone que encontré en una tienda departamental. Mi primer tabaco fue un aromático llamado Vermont Maple que me pareció fascinante. De allí, comencé a consumir muchas mezclas locales (de Norma de México principalmente) de las cuales casi todas me parecieron fantásticas. Fue en esas primeras mezclas cuando descubrí que no todo el tabaco producía el mismo humo, los mismos olores y fue cuando me di cuenta que no todo tenía el mismo sabor.

Unos cuantos años después ya entrado en los 23, encontré un grupo americano al cual me afilié y donde siempre abundaban los temas de discusión sobre tabacos virginia. Fue tanto él bombardeó de información sobre este tipo de tabaco que mi inexperiencia y ansiedad me llevaron a comprar 20 latas de esta variedad de tabaco de diferentes marcas, las cuales eran las más fumadas por los miembros del foro americano. Mi primer virginia que abrí de esas 20 latas fue un Orlik Golden Sliced Vintage y fue ese tabaco el que me hizo darme cuenta de que en realidad, yo no sabía fumar en pipa. No era lo mismo las mezclas aromáticas locales (tan agradables para mí en ese entonces, las cuales a pesar de fumarlas rápido siempre sabían bien a pesar de dejar mi lengua irritada) que fumar un tabaco que quemaba la lengua y sabía horrible.

Sin embargo ya había gastado mucho dinero en esas latas y no conocía a nadie a quien se las pudiera vender; así que decidí fumarlas todas aún que no me gustaran, total. Tenía que agarrarles el gusto. Tarde más de un año en terminarme esa lata de Orlik y un año más en encontrar alguien con la suficiente paciencia para ayudarme a descubrir lo que estaba haciendo mal. Aprendí pues sobre las formas de cargar una pipa, las formas de encenderla y, lo que para mí es más importante, el ritmo de la fumada.

Con los años, entendí que el ritmo de la fumada era un asunto fundamental ya que este influye enormemente en en sabor, el aroma y el humo. Aprendí con el ritmo de la fumada a comprender el tabaco y darme cuenta que a veces, no hay labor mala simplemente hay que encontrarle el ritmo correcto a ese mezcla en particular para entonces decidir si es o no de nuestro gusto. Así fue que en algún momento le di una segunda oportunidad al odiado Orlik y a eventualmente disculparme con este tabaco que en su momento, y por mi inexperiencia, no supe apreciar pero que ahora guardo en mis recuerdos con mucho cariño.