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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – ‘Rimboché’ – Daughters & Ryan

Nombre de la mezcla: Rimboché
Marca: Daughters & Ryan
Maestro mezclador: Mark Ryan
Manufactura: Daughters & Ryan
Tipo de mezcla: Virginia/Perique
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Lento

Esta labor se presenta en 2 versiones, Rimboché A.P. (arcadian perique) y Rimboché S.J. (Saint James perique) que tienen algunas similitudes y en cuya versión A.P. resulta un poco más avinagrada y ligeramente ácida. En esta ocasión, la reseña se centra en la versión Rimboché S.J.

Una labor no muy popular y muy subestimada que puede sorprender a quien le da la oportunidad. Para el aficionado a las labores virginia-perique le parecerá una labor suave y ligeramente plana. Para el que se inicia en este tipo de labores le resultará agradable y placentera. No es para nada compleja y va directo al grano en cuanto a los matices que ofrece sin ser abrumadora y sin agredir al paladar. Es una labor que se presta para tenerla en la rotación diaria, de esas que puedes fumar en cualquier momento y sentirte libre de hacer cualquier actividad sin preocuparse de poner atención en lo que se está fumando.

En frío:

Recién salido de la lata o el empaque el aroma es muy similar al tamarindo con un ligero aroma a tepache y acompañado de un toque de vinagre. Cuando se embodega en recipientes de PET (tipo tupperware), los aromas que tenía recién salido de la lata se mantienen y es hasta después de varios meses que se empiezan a notar evoluciones en los aromas que ofrece comenzando a surgir aromas dulces y cítricos parecidos a los de la ciruela y las pasas mezclados con ese olor a tepache y tamarindo.

Cuando esta labor es guardada en frascos de cristal y embodegada, al cabo de un par de meses evoluciona y el aroma se torna dulce, acaramelado y similar al azúcar mascabado. Se detectan un ligero toque cítrico y aroma a higo deshidratado y pasas. Entre más pasa el tiempo de embodegado, estos aromas se intensifican más. 

Al ser un tabaco embodegado por ya varios meses, el aroma del perique se pierde entre el dulzor resultado de la evolución por embodegamiento. Es muy sutil el aroma avinagrado y cítrico del perique que en ocasiones pareciera desaparecer del todo, dando paso a un aroma sumamente dulce. El picor del perique al olerlo en frío no provoca ningún tipo de picor y es apenas percibido a través de ese sutil y débil toque cítrico y avinagrado.

Primer fuego:

El encendido es muy herbal y terroso, el perique se deja sentir de inmediato en la nariz y la parte superior de la lengua. El sabor herbal es parecido al té verde que poco a poco va desapareciendo entre un toque a pimienta y el sabor terroso. Bajando el ritmo a lento después del encendido y al cabo de unos minutos, el sabor comienza a ser ligeramente dulce. Luego del encendido se debe bajar el ritmo de la fumada a lento para evitar que la pipa se sobre caliente, ya que, esta labor suele alcanzar temperaturas muy altas de forma muy rápida si la calada se mantiene a un ritmo medio.

Cuando la carga viene de una lata o empaque recientemente abierto, se suele presentar una nota avinagrada que acompaña un primer amargor y las notas herbales durante el primer fuego.

La evolución en sabor también se nota, ya que, sin embodegamiento se detecta una nota a vinagre. Esta nota pierde fuerza y se vuelve muy sutil cuando ya ha pasado tiempo de embodegado. No obstante, basta con acelerar el ritmo para que esta nota cobre fuerza y se haga presente resurgiendo desde el fondo y haciéndose notar, pero sin tomar protagonismo. En este punto, el dulzor se vuelve cítrico y terroso acompañado de esa sutil nota a vinagre e incrementando la sensación de picor en la nariz.

Fumando en un ritmo lento casi como aquel que se utiliza en una competencia de fumada lenta, el sabor es agridulce y de vez en cuando, se percibe un sabor similar al de malvavisco asado (la parte ya carbonizada). De dar caladas largas y profundas, el tabaco quema demasiado rápido y sobrecalienta la cazoleta. Por lo tanto, es recomendable dar caladas cortas y lentas. Esto nos permite apreciar mejor el tabaco y los dulzores que nos ofrece.

El dulzor es agridulce como el de un fruto cítrico (a mí me recuerda al limón dulce). En nariz se siente fresco y ligeramente picante, pero si se acelera un poco el ritmo y se da un par de caladas más profundas, este picor en nariz se intensifica sintiéndose en toda la fosa nasal. Se siente un picor muy sutil que recorre la parte media del paladar hasta la úvula donde desaparece rápidamente. Sin embargo, en nariz este picor se nota con más fuerza y perdura por mucho más tiempo.

Fuegos posteriores:

Si el reencendido se hace con caladas rápidas, la fumada se torna amarga y muy picante, pero cuando el reencendido se hace con calma y aun ritmo lento, se detecta un sabor parecido al malvavisco asado, a esa parte donde ya carbonizo, pero aún se percibe el dulzor del malvavisco derretido.

Posterior al reencendido, si el ritmo se acelera, la fumada arroja un toque herbal, terroso y con un ligero toque de pimienta. El perique se siente con intensidad en las fosas nasales cuando la calada es profunda y se hace la exhalación retro nasal, la sensación de picor en nariz perdura más allá de la exhalación.

En un ritmo lento, se presenta nuevamente el sabor agridulce y el toque a pimienta que en nariz es muy refrescante. En este punto el perique resulta ser muy placentero y para nada agresivo en boca o nariz. La labor no es para nada agresiva después del reencendido.

En ningún momento se presenta una nota que sobre salga o que tome protagonismo. Hasta cierto punto se puede decir que el perfil de aromas y sabores es un tanto plano, pero para nada aburrido. La fumada es suave aunque no por eso significa que no se sienta que se está fumando un virginia-perique. En todo momento el perique hace su papel de equilibrar la labor aportando esa nota cítrica y con pimientos que refresca la nariz y el sistema respiratorio superior.

Conclusiones:

Esta labor ofrece una fumada suave y para nada compleja. Sin embargo, sí exige que se fume a un ritmo lento, ya que, su presentación en formato ribbon, está acompañado de hebras de tabaco muy delgadas en cuanto al espesor de la hoja, lo que resulta en un tabaco de rápida combustión cuando las caladas son profundas y a un ritmo medio a rápido ocasionando, un sobrecalentamiento de la cazoleta e irritación en lengua y paladar.

Debido a esto, es un tabaco recomendable para aquel que se inicia en las labores virginia-perique y que además, está practicando con los ritmos de calada y cadencia lentos.

Acompañar esta labor con una bebida requiere que esta, no sea de un sabor muy intenso, ya que, apagara por completo los matices que ofrece. Una taza de té, un café o un vaso de agua simple, serían los acompañantes ideales y si hablamos de cerveza, una lager le viene bien. No obstante, cualquier destilado sobresaldrá muy por encima de esta labor haciendo que sus matices se pierdan ante aquellos que ofrece el destilado.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Night Train – Cornell & Diehl

Nombre de la mezcla: Night Train
Marca: Cornell & Diehl
Maestro mezclador: Craig Tarler
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Virginia/Burley
Corte: Krumble Kake
Ritmo de fumada: Medio

Una labor en un formato Krumble Kake que se corta fácilmente aunque al cargarlo en la pipa siempre termina siendo una especie de flake desmenuzado. De un aroma muy característico que invita a darle fuego y promete una fumada dulce y relajada, pero que a la primera calada demuestra no ser nada sutil. Un tabaco a veces agresivo y otras placentero al paladar, que se da a respetar entre los matices que ofrece y el golpe nicotínico que se hace presente en una que otra fumada para recordarnos la fortaleza que puede tener y que muchas veces pasamos por alto.

En frío.

En la lata se detecta un aroma dulce como azúcar morena mezclada con un olor a pasa o ciruela pasa. El dulzor del virginia no se percibe cítrico o avinagrado, es un dulzor envinado que me recuerda el olor de un destilado dulce como el bourbon, en ocasiones este olor es penetrante y ligeramente picante en la nariz, pero no lástima como lo hace el alcohol al oler una copa para catar un bourbon o whisky.

Algunas veces percibo ese aroma dulce muy parecido al del tamarindo mezclado con azúcar, sin embargo, casi de inmediato regreso al aroma del bourbon y la ciruela pasa.

Primer fuego:

En lata el tabaco se presenta con una humedad algo alta. Esta humedad se sigue conservando después de unos meses de guardado en frasco de cristal, por tanto, hay que dejar secar el tabaco por unos minutos para que pueda fumarse de acuerdo al gusto del consumidor. En mi caso, gusto de fumarlo casi seco.

El primer fuego es ligeramente picante y semi-amargo, este amargor va desapareciendo conforme avanza la fumada, sin embargo, si se acelera el ritmo durante la fumada es fácil hacer que aparezca de nuevo dando matices interesantes. En un ritmo medio el picor permanece y se presenta una nota parecida a madera húmeda o por lo menos esa es la sensación que me da; el picor se intensifica cuando se pasa de golpe de un ritmo medio a rápido. De no tener cuidado, este picor puede llegar a irritar la lengua y hacer que la fumada se torne agresiva en boca.

En un ritmo medio a lento, el sabor es herbal como té verde y muy fresco en nariz, si se acelera un poco el ritmo el humo se vuelve un poco picante en nariz, pero muy refrescante, similar a la sensación que da la menta. En un ritmo lento el tabaco se vuelve ligeramente dulce y terroso, siempre acompañado de ese toque herbal y a madera.

Fuegos posteriores:

El reencendido suele ser herbal y semi-amargo. Conforme se avanza en la fumada el sabor se torna herbal, terroso y picante. En un ritmo muy lento, ese toque herbal se torna ligeramente dulce y me recuerda un poco al sabor del propóleo. En algunas fumadas he logrado percibir un dulzor más intenso y característico del virgina, no obstante, en casi todas las ocasiones que lo he fumado, el dulzor del virgina es más herbal y semi-amargo muy parecido al sabor propóleo.

El toque terroso y semi-amargo perdura durante casi toda la fumada. Variando el ritmo se pueden obtener matices dulces y notas a madera, pero siempre están acompañadas de ese toque terroso, amargo y herbal. El toque de perique que contiene la labor, se mezcla con el dulzor semi-amargo del virginia y dan una sensación de frescura muy placentera en nariz. El aroma resultante de esta combinación exhalada por la nariz es precisamente la que me recuerda el sabor del propóleo.

Cuando se ha fumado a un ritmo rápido y se empieza a bajar el ritmo a lento, justo en este proceso la nota a madera se hace presente hasta que, por la lentitud de la calada vuelve la nota herbal semi-amarga. Al mismo tiempo la fumada se torna terrosa, pero después de un rato fumando lento, esta sensación desaparece. Se debe tener cuidado cuando se varían los ritmos acelerando la fumada, ya que esta puede descomponerse fácilmente y volver la fumada muy amarga y terrosa además de producir irritación en lengua y paladar.

Conclusiones:

Grandes bocanadas de humo en un ritmo rápido resultan en una calada picante que irrita la lengua, se debe tener esto en cuenta, ya que esta labor exige que se fume en un ritmo medio a lento y con bocanadas cortas que no molesten en boca a menos que, este sea el gusto del fumador.

No tiene el sabor ni la concentración necesaria de perique para ser considerado una variante de vaper (virgina/perique) no obstante, sí se nota el perique en la exhalación retronasal sintiéndola como un picor en las narinas similar al picor que incita al estornudo.

Una labor que sin duda se disfruta, pero que puede ser muy agresiva para el fumador novel o para aquel que recién se adentra en las labores con alto contenido de virgina o virginia puro. De un humo denso, blanco, cremoso y abundante, seguramente el aroma que deja en la habitación, no será muy del agrado de aquel que no fuma pipa, sin embargo, muy placentero para el que ya tiene experiencia fumándolo.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Humeando desde tierras aztecas Opinión

La «cata» de tabaco

Catar: Probar, gustar algo para examinar su sabor o sazón.

Si se dispone de tiempo y recursos económicos extra, se puede tomar un curso de sommelier especializado en tabaco (habanos y cigarros), que nos ayudará a conocer más sobre regiones, semillas, cosechas, plantaciones, fermentaciones, conservación, maridaje y toda una curricular al rededor del tabaco, tan completa como cualquier otra especialización del sommelier. Lamentablemente no existe, hasta donde yo sé, una preparación de sommelier de tabaco para pipa así que, por ahora, somos nosotros los que tenemos que buscar información sobre procesos de secado o curado, plantaciones, regiones, plantas, variedades de hoja, etc. Si bien la formación de un sommelier va mucho más allá de la acción de catar, esta no es una actividad exclusiva de este tipo de profesionales. Cualquiera puede catar un tabaco, el resultado en la descripción de sabores depende de quien esté realizando la cata.

No es un secreto que no tengo una formación de sommelier en tabaco y he visto en varios foros la errónea idea de que la cata de un tabaco es algo exclusivo del sommelier quien, por cierto, asumimos que tiene un paladar extraordinario.

Algunas veces he escuchado cofrades que dicen no encontrar las notas que todos mencionan a la hora de hacer una cata y, por lo tanto, asumen que no tienen un paladar desarrollado como el de un catador. Desde mi punto de vista esto es un mal enfoque del término cata. Al leer o escuchar una cata debemos tener en cuenta el lugar de residencia y cultura gastronómica del catador, ya que no todos los alimentos existen en el lugar donde residimos y mucho menos hemos probado todos los sabores y disfrutado de todos los aromas que existen en nuestros lugares de residencia. Lo que para mí es un olor a tepache (suelo mencionarlo mucho en mis catas) para otros es un aroma a la masa que usa para hacer pan cuando esta se está fermentando, para algunos otros será un olor muy parecido al cardamomo condimento que, por cierto, yo desconocía hasta hace relativamente poco, ya que, este condimento no lo había consumido nunca (mis padres jamás lo utilizaron en la cocina).

No debemos perder de vista que al hacer el ejercicio de catar un tabaco, lo que debe interesarnos es descubrir que sabores en ese tabaco puedo reconocer, que sabores, aromas y sensaciones se asemejan a aquellos que conocemos y que están en el ambiente que nos rodea día a día: los condimentos en la cocina, la banana o la naranja del frutero, las cáscaras de naranja en la basura, todos los desperdicios de basura orgánica mezclados, el picor del pimiento que nos hace estornudar, el sabor del cuero al morder nuestro viejo cinturón mientras la enfermera nos ponía la vacuna contra covid-19, etc.

Lo importante es comenzar poniendo atención en nuestro entorno, sus aromas y sabores para añadirlos en nuestra memoria gustativa y olfativa. Darnos una vuelta de vez en cuando por la cocina y sus especieros o pasear por el mercado para hacernos de algo de fruta y poder registrar los aromas de la pulpa, la cáscara así como sus sabores, nos ayudará muchísimo para poder tener una referencia a la cual asociar los aromas del tabaco. Consumir chocolates que van desde aquellos hechos de manteca de cacao y exceso de azúcares hasta los que tienen alto contenido de cacao (70%, 80%, 90%, 95% o 100%) nos ayudará a registrar los distintos matices de amargor que ofrece al gusto y al olfato. Darse la oportunidad de degustar distintos tipos de café nos ayudará a registrar diferentes niveles de acidez y tipos de tostado e incluso un amargor muy diferente al que ofrece la cocoa. Entrar al fascinante mundo de la cerveza nos llevará por una inimaginable gama de amargores propios del lúpulo y dulzores que ofrecen granos como la malta de cebada, el trigo, el arroz y el maíz que después podremos identificar en destilados como el whisky, el bourbon, entre otros. Consumir diferentes tipos de jugos o pulpas de frutas nos ayudará a registrar esos sabores y aromas cítricos, florales, perfumados y no olvidar el desperdicio que estos dejan en nuestros cestos de basura y que a partir de su desecho comienzan un proceso de fermentación que desprende aromas que también encontramos en el tabaco, la cerveza y la masa de pan en proceso de fermentación. Toda esta información queda registrada en nuestra memoria y nos ayuda a la hora de tratar de catar algo tan efímero como lo es el humo producido por el tabaco en combustión y el mismo tabaco antes de ser fumado.

En mi caso particular lo primero en que me enfoco es a encontrar los sabores primarios, es decir, identificar si el tipo de sabor que percibo en la boca o el gusto retro nasal es amargo, dulce, salado, ácido, astringente, tostado, ahumado, agrio, agridulce. A partir de estos sabores puedo comenzar a desmenuzar cada uno de ellos, asociándolos con aquellos sabores que conozco bien y que están en mi memoria y experiencia gastronómica o bien los aromas que puedo reconocer en mi entorno y mi día a día. Al catar una labor no me enfoco en encontrar una nota específica o aquellas notas que todo mundo menciona y que, en ocasiones, llegan a ser un cliché. Tampoco me dejo distraer por la popular rueda de los aromas o sabores que es utilizada por algunos catadores (herramienta muy útil por cierto), más bien dejo que el tabaco me arroje matices que yo pueda asociar con algún sabor o aroma que ya conozco. Solo recurro a esa rueda de aromas cuando encuentro una nota desconocida pero que se asemeja a algo conocido, en ella busco alguna ruta que pueda orientarme para definir ese aroma o sabor desconocido. Pero sin duda, la mejor herramienta que he encontrado es compartir mis impresiones de esa labor con otro fumador que tenga una memoria gustativa y olfativa similar a la mía.

No es sano liarnos con tratar de catar un tabaco, ya que caemos en el error de concentrarnos tanto en la fumada hasta llegar al punto de ya no disfrutarla y que ésta nos genere estrés. Es mil veces preferible disfrutar la fumada sin prestar atención a los sabores y dejar que estos nos sorprendan a que nos concentremos demasiado en su búsqueda y dejemos de disfrutar de nuestra labor en turno.

Una de las mejores formas de comenzar a catar un tabaco es simplemente dejar de poner atención en el tabaco y la fumada. En vez de ello, es mejor disfrutar el momento, el entorno, la compañía y dejar que de vez en cuando el tabaco nos reclame la atención con algún matiz que en ese momento nos sorprenda; justo en ese momento es que hay que poner a trabajar el cerebro y tomar nota de ese matiz que nos reclamó para poder asociarlo con algún aroma, sabor, sensación o recuerdo que nos venga a la memoria.

Tener la oportunidad de disfrutar una fumada en compañía de amigos es una excelente oportunidad para tener esos momentos espontáneos donde el tabaco nos reclama con algún matiz y es el mejor foro para exponerlo e intercambiar puntos de vista. Este intercambio de impresiones y opiniones nos ayudan a ampliar nuestra gama de sabores y aromas, ya que habrá quien pueda asociar ciertos aromas de mejor forma que nosotros o, simplemente, habrá algún sabor o aroma que no podamos reconocer del todo. Pero alguien más si pueda hacerlo y está justo allí para ayudarnos a descubrirlo.

Obviamente no soy un experto ni un profesional y habrá quien no coincida con mis apreciaciones y tenga otros puntos de vista. Eso es precisamente lo que nos ayuda a aprender y mejorar. el intercambio de puntos de vista y reseñas, metodologías y herramientas. Al final todo queda registrado para que podamos documentarnos y mejorar nuestras experiencias; sólo no olvidemos que lo importante de este hobby es disfrutar del momento, de la compañía, de la intimidad y de la labor que se dispone a ser encendida.

¡Buenos humos, felices tragos y #SMAC (Sin miedo a compartir)!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – BlackHouse – Hearth & Home

Nombre de la mezcla: BlackHouse
Marca: Hearth & Home
Maestro mezclador: Russ Ouellette
Manufactura: Scandanavian Tobacco Company
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Lento

Ya he escrito sobre un par de labores inspiradas en el legendario Balkan Sobranie en su versión original. Labores como White Knight y Balkan Sasieni, ambas de mi agrado. Black House es una labor más, inspirada en la vieja versión de Balkan Sobranie 759. En mis gustos personales siempre se ha debatido por el primer lugar de lo que yo llamaría una trilogía entre Balkan Saieni, White Knight, y Black House, algunas ocasiones dejado levemente atrás por el caballero blanco y otras (dependiendo de mi humor) siendo la ganadora absoluta.

Black House es siempre una excelente opción para fumar una labor con un generoso contenido de latakia y es también, una labor que siempre se puede recomendar sin temor a equivocarse. A pesar de su contenido de black cavendish, perique y kentuky, estos solo redondean la labor y no tienen ningún matiz abrumador.

En frío.

En la lata se detecta un aroma salado que de inmediato recuerda al cuero. Se percibe un olor ahumado como leña que se mezcla con el aroma salado resultando, en un aroma muy agradable, pero algo penetrante. Muy en el fondo se percibe un aroma dulce como pasas o higo que en ocasiones me recuerda el aroma dulce de la ciruela pasa.

Si se aspira profundamente directo de la lata se puede percibir una nota picante que no puedo identificar del todo. La mezcla de aromas evoca artículos de piel viejos y embodegados. Cuando el aroma satura la nariz, da la sensación de haber olido una caja de cartón donde se guardaron artículos de piel durante muchos años. También se percibe una nota a papel viejo, como el papel amarillo de un libro antiguo.

Primer Fuego.

El primer encendido es dulce y muy ahumado, se percibe un sabor a leña combinada con un dulzor algo tostado aunque también se siente un poco picante. El gusto retro nasal es muy ahumado y algo picante. El picor se siente en los laterales de la lengua.

Bajando el ritmo de la fumada a lento, el sabor en boca es ahumado y dulce. El dulzor se percibe con más intensidad en las fosas nasales. Este dulzor es oleoso y tiene un dejo ligeramente amargo como el que deja la melaza, pero en su punto más dulce es muy similar al caramelo que se pone en un flan, ese que tiene un ligero toque tostado o quemado. El picor en la exhalación retro nasal no es intenso, pero es constante.

El ahumado es intenso sin embargo, la nota a leña es muy sutil, es un ahumado algo perfumado que me recuerda un poco al copal y que resulta un ahumado sumamente relajante.

Acelerando el ritmo de la fumada el dulzor se torna en un sabor ligeramente amargo y muy tostado que se diferencia perfectamente del toque ahumado y en cierto punto se convierte en la nota de mayor intensidad. Bajando el ritmo esa nota tostada se va desvaneciendo poco a poco y resurge del fondo la nota ahumada y agridulce que termina definiéndose en una nota dulce, picante y ahumada.

Fuegos Posteriores.

El reencendido es fuertemente ahumado y picante, se percibe una nota a leña que después se transforma en una nota a madera mojada. En ocasiones al percibir esa sensación y sabores que indican que la braza se está apagando, se percibe una nota a cuero muy intensa, de hecho, si se dan caladas con la pipa apagada, esa nota a cuero está siempre presente.

Conforme se acerca el final de la fumada, el dulzor se torna ligeramente amargo y terroso, esa mezcla de sabores me recuerda el sabor de azúcar morena quemada. El sabor a leña se hace presente de nuevo y el picor se atenúa en boca, pero se mantiene en las fosas nasales.

Si la fumada se mantiene en un ritmo rápido, la fumada en su etapa final se torna sumamente amarga y terrosa. No obstante, si se mantiene un ritmo lento, la fumada es ahumada, dulce y en su etapa final se mantienen estos sabores combinándose con una nota leñosa y un ligero amargor acompañado de una muy sutil nota tostada y ligeramente amarga.

Conclusiones.

Una labor que invita una buena taza de café o un buen destilado para acompañarlo. Una fumada con una fuerte presencia de latakia acompañada de un dulzor muy agradable y el toque picante que le aporta el perique. Puede ser una labor para fumar todos los días para aquellos amantes de la latakia, pero que puede ser abrumador para el que apenas comienza con este tipo de labores.

Cualquier amante de labores con latakia quedará enamorado de BlackHouse; de las labores inspiradas en la vieja Balkan Sobranie esta sin lugar a dudas es para mí una de las mejores.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Cata – Embarcadero – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Embarcadero
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Orientales, Virginia, Izmir
Corte: Broken Flake
Ritmo de fumada: Lento

Una labor refrescante, interesante que mejora con la guarda, ya que añeja muy bien. La gama de matices que ofrece van mejorando con el tiempo de guarda y lo va demostrando fumada a fumada. Es una labor que tiene ese extraño efecto agridulce que te pudiera echar para atrás, pero que al mismo tiempo te hace seguir fumándola y disfrutándola más con cada calada. La gama de aromas que ofrece van desde la masa para pan en proceso de fermento hasta aromas como el mosto de cerveza y algunos tipos de cerveza poco conocidos.

En frío.

El aroma en frío no es notablemente dulce, más bien, es cítrico, ligeramente picante y fermentado.


Se detecta un aroma cítrico parecido al tamarindo así como un tenue aroma a tepache, también se percibe un dulzor parecido al de la malta de cebada en cocción, en ocasiones me recuerda al aroma de una ciruela todavía ácida, pero de inmediato me remite al aroma del tamarindo mezclado con azúcar refinada. El dulzor que se percibe me recuerda mucho el aroma de los vapores que se desprenden de la cocción de la malta. Tras unos minutos de oler la lata, me viene a la mente el aroma de una cerveza tipo «sour» aunque no tan astringente.

Después de asociar el aroma del tabaco con el de una cerveza tipo «sour flanders red ale«, mi cerebro me hace percibir la mezcla de aromas como un aroma ácido, agridulce y cítrico.

Primer Fuego.

El primer fuego es un poco picante, ácido, cítrico; en principio da una sensación astringente, pero a los pocos minutos el humo provoca mucha salivación. Al bajar el ritmo después del encendido se torna en una fumada cítrica, ligeramente dulce con un tenue toque a madera. A medida que avanza la fumada en un rimo lento, el dulzor se intensifica. Sin embargo, este dulzor es diferente al típico dulzor del virginia; si bien se nota esa nota garapiñada, este dulzor es más cítrico, más «natural».

En nariz, el retro gusto es agridulce, muy refrescante y sutilmente picante en las narinas. La primera exhalación retro nasal abre por completo el conducto nasal permitiendo percibir incluso el aroma que sale del hornillo de la cazoleta. Este aroma es muy agradable y dulce, parecido al olor de la azúcar quemada.

Al incrementar la velocidad del ritmo, la fumada no pierde dulzor, pero surge y cobra fuerza esa nota a madera y a la vez se vuelve una fumada picante. De igual forma el retro gusto se vuelve fresco y picante muy parecido a la sensación que da una labor virginia-perique, pero con un dulzor completamente diferente. Al acelerar el ritmo también se produce más salivación lo que puede ocasionar más humedad en la fumada y tornarla amarga por lo que, es recomendable bajar el ritmo para evitar este molesto efecto.

Fuegos Posteriores.

El reencendido es suave, pero picante. El sabor a madera es intenso y se combina con el sabor agridulce que poco a poco va ganando terreno para ganar por completo la batalla a ese sabor a madera que se desvanece para permanecer muy en el fondo. El retro gusto es ahora más dulce y el picor es más sutil.

Acelerando el ritmo la fumada se torna astringente y el retro gusto se vuelve más fresco y picante. De fondo el virginia se asoma con su sabor dulce como caramelo, pero se va perdiendo entre el sabor agridulce, frutal y floral del izmir y los otros orientales.

Bajando el ritmo, la fumada vuelve a su sabor agridulce y cítrico, la nota a madera sigue allí en el fondo. En ocasiones el virginia se hace presente y se hace notar para luego bajar su intensidad y redondear la labor mezclándose con los orientales y resultando en una labor agridulce tirando más al dulzor que a lo ácido. El gusto retro nasal es en todo momento sumamente refrescante, algunas veces más picante que otras.

A medida que se acerca el final de la cazoleta la nota a madera se hace más presente y se mezcla con un dulzor tostado, en esta etapa la nota a madera se hace presente también en la nariz. Se corre el riesgo de tener una fumada amarga en este punto cuando la fumada es en un ritmo medio a rápido, para evitarlo es necesario que el ritmo de fumada sea lento en casi todo momento o bien, de comenzar a notar esa nota amarga, basta con dejar descansar la pipa por algunos minutos para que el tabaco se seque un poco y después podemos retomarla aunque el amargor quedara de fondo de forma tenue y poco a poco desaparecerá.

Conclusiones.

Una labor sumamente interesante y que se disfruta en todo momento. Esta labor fuerza a tener una bebida a la mano en todo momento, pero no porque reseque la boca sino porque la gama de matices que ofrece invita a acompañarla con un trago. De hecho, en la mayoría de las fumadas que he tenido de esta labor, la he acompañado con 2 o 3 bebidas diferentes en una sola fumada, ya que el sabor de cada bebida se mezcla con los sabores que deja en paladar haciendo de cada una de ellas una experiencia totalmente diferente a pesar de ser la misma carga la que se está fumando.

Una labor que fumo de forma constante y que disfruto en cada ocasión. Un tabaco que cautiva y que a pesar de dar la apariencia de acides lo cual no a todos les agrada, es esa acidez que te hace seguir consumiendo el producto que la provoca. En ocasiones sumamente dulce y en otras agridulces es una labor que se tiene que probar y que al final terminara invitando una carga más, ya que como lo mencioné con anterioridad, es una labor sumamente interesante.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Cata – Union Square – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Union Square
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Virginia
Corte: Flake
Ritmo de fumada: Lento

Union Square es una labor sumamente deliciosa. A pesar de ser una labor a la que se le debe poner cuidado en la cadencia, es mucho más amigable que otras labores igual de buenas como Full Virgina Flake de Samuel Gawith que, de no tener cuidado, lastiman la lengua incluso antes de consumir media carga.

Comoy número 4 y número 7, Briar Fox de C&D, Bayou Morning de C&D, Golden Sliced de Orlik, Escudo, Royal Navy Lux de Dunhill (ahora Peterson), entre otras labores, son una buena antesala para llegar a esta maravillosa labor del maestro Gregory Pease.

Son muchas las labores de virginia que he tenido oportunidad de fumar, siempre he tenido predilección por este tipo de labores y de aquellas que tienen mezcla de tabaco virgina y perique. Si bien es muy común asociar el picor con el tabaco perique, cierto es que, el virginia también tiene un picor característico y, si no se tiene cuidado, se puede elevar el picor de estas labores a una sensación de mordida de lengua. También es cierto que los tabacos virginia no son fáciles de fumar, ya que, de no tener cuidado con la cadencia entonces sí que produce fácilmente irritación en la lengua y prácticamente en toda la boca.

En frío.

El aroma a tabaco virgina es exageradamente fuerte. Tiene un olor a malta ligeramente tostada y levadura, muy similar al olor del mosto de una cerveza brown ale que aún está en cocción. De fondo se percibe un aroma similar al de higos deshidratados y ciruela pasa. En ocasiones me recuerda un poco al aroma del tepache aunque este aroma no domina, en ocasiones puedo percibirlo.

Primer Fuego.

Al encender la carga, se percibe un sabor ligeramente amargo que se mezcla con un sabor herbal y dulce. Después de un par de minutos el amargor desaparece, pero permanece ese sabor herbal y dulce. Al acelerar solo un poco la fumada, aparece un suave sabor a madera que en conjunto con el dulzor herbal, le da un ligero amargor que se asemeja al de la melaza.

En ocasiones este dulzor amargo y herbal se torna en un dulzor tostado muy similar al dulzor del azúcar quemada o caramelo como el que usan para el flan (flan de turrón en España). Esta evolución de dulzor herbal a dulzor tostado se consigue bajando el ritmo de la fumada a un ritmo muy lento, casi como si se estuviera entrenando para una fumada lenta.

Cuando el ritmo se acelera solo un poco, el dulzor herbal regresa. Entre más se acelere la fumada, el amargor se hace presente tornándose este amargor en una acidez muy sutil parecido al de una ciruela que en ocasiones me recuerda el dulzor cítrico que encuentro en otras mezclas como Fillmore.

Fuegos posteriores.

El reencendido es un poco amargo al principio y se va combinando con un toque a madera y dulzor amargo parecido al de la melaza. Este dulzor amargo y herbal es muy intenso durante los primeros minutos después del reencendido, pero es muy refrescante en la nariz. A medida que se controla la brasa y se consigue un ritmo de fumada lento, este dulzor amargo y herbal, se transforma en un dulzor tostado muy diferente al sabor del primer encendido, ya que, desaparece la sensación de caramelo y aparece uno que se asemeja más a un sabor muy parecido al dulzor del mosto de cerveza (antes de que se le agregue lúpulo). Si el ritmo se acelera solo un poco, este dulzor se mezcla con otro tipo de sabor tostado muy similar al de una rebanada de pan integral tostado, pero si el ritmo se acelera de más, surge un amargor que para algunas personas, pudiera resultar molesto.

En reencendidos posteriores, este amargor siempre está presente. En ocasiones es refrescante, pero en otras es un poco molesto; sin embargo, es sólo cuestión de ajustar el ritmo para que este amargor desaparezca y resurja ese dulzor tostado que poco a poco se va apagando conforme se llega al final de la cazoleta. En la recta final de la fumada, el dulzor casi desaparece por completo, prevalece ese sabor a pan tostado y renace ese toque herbal que refresca el final de la fumada.

Conclusiones:

Desde hace ya casi 8 años, esta es por mucho mi labor favorita de tabacos virgina puros. Me es difícil ser objetivo con esta labor por el tiempo que llevo fumándola y los momentos que he vivido mientras fumo una carga. Tal vez el único problema que veo con esta labor es, la facilidad con la que se podría tener una molesta mordida de lengua cuando no se le pone atención a la fumada y el ritmo se acelera como si se estuviera concursando en una fumada rápida.

Una de las labores que a mi gusto, maduran y añejan mejor con la guarda (sin de meritar la mejora de otras labores). Si bien se puede fumar y disfrutar enormemente recién comprada la lata, a partir del primer año de guarda su mejoría es notable y a partir de los 4 años el sabor que aporta es sorprendente (el tabaco usado para esta reseña tiene 4 años de guarda). A partir de los 6 años de guarda, la fumada es fantástica y te lleva por una gama de dulzores y matices herbales, citricos y tostados que llevan a la imaginación y memoria gustativa en un viaje fascinante. 

¡Buenos humos y felices tragos!

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Humeando desde tierras aztecas Media/Blogs/Youtube

Doctor Pek se embarca en una nueva aventura.

Este pasado 17 de mayo, Doctor Pek Peke debutó en YouTube con un video de presentación en el que nos cuenta un poco sobre el proyecto y propósito del canal. Para aquellos que tenemos el placer de conocerle, podemos notar en los primeros 11 minutos la emoción y nerviosismo de Peke al hacer su presentación, pero conforme transcurren los minutos vemos como se va soltando hasta ser el Peke que conocemos. Este proyecto lleva ya un tiempo cocinándose y ha pasado por varios ensayos, ya que Peke es algo perfeccionista. Sin duda la propuesta de comparación de tabacos (sobre todo de tabacos viejos vs. nuevos) es algo que en lo personal me llama mucho la atención, ya que, hay muchos tabacos reconocidos que no tuve oportunidad de probar. Tener una referencia de que tan bueno fue un tabaco y que tabaco se le podría asemejar es sin duda una buena oportunidad para explorar nuevas labores y al mismo tiempo imaginar que tan buena sería la antigua labor de referencia.

Peke no sólo nos hablará sobre tabaco, seguramente como lo hizo en su primer video, también nos alegrará el oído con su vasta colección de música de fondo que en lugar de servir como distractor, más bien, hace que sacudamos la cabeza mientras escuchamos  el mensaje que nos quiere hacer llegar.

Desde aquí le envío un fuerte abrazo y le deseo mucho éxito en este nuevo proyecto. Ojalá que en el futuro cercano podamos tener alguna colaboración, ya que tenemos gustos muy parecidos en cuanto a tabacos virginia se refiere. Para los que no conozcan a Peke, les invito a que se den una vuelta por su blog, disfruten de las catas que tiene documentadas y, por supuesto, a que se suscriban a su canal que promete un contenido original y divertido.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Balkan Sasieni – Scandinavian Tobacco Group

Nombre de la mezcla: Balkan Sasieni
Marca: Scandinavian Tobacco Group (STG)
Maestro mezclador: Peter Stokkebye
Manufactura: Scandinavian Tobacco Group (STG)
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Medio

Una de las labores que hacen tributo al viejo Balkan Sobranie. Esta labor se ha vuelto muy popular lo que, ha llevado a que muchos fumadores se creen expectativas muy altas, pero que al probarlo, sienten que simplemente no cumplió del todo; aun así todas las personas que lo han fumado tienen una buena impresión de esta labor.

Un tabaco fácil de fumar y que puede servir como tabaco de cabecera. Ideal para fumar por la mañana con un buen café, por la tarde con una refrescante cerveza y por la noche con un buen whisky. Un maravilloso tabaco para los que se inician en este tipo de labores, ya que, no es agresivo al paladar y el contenido de latakia no es tanto que pueda llegar a ser abrumador para el que no está acostumbrado a este tipo detabaco.

En frío:

Esta labor tiene un aroma muy agradable, se percibe un olor a cuero y sal. En ocasiones se percibe un olor similar al de papel muy viejo de ese que ya está amarillento. Hay un sutil aroma dulce parecido al aroma de las pasas y se mezcla con un olor a madera húmeda. La combinación de estos olores recuerda un aroma a leña como la que se usa para un asado. El aroma invita de inmediato a cargar una pipa que promete estar llena de sabor, pero sin que ningún aroma en particular domine más que otro. Hay labores donde los aromas a leña sobresalen de todos los demás o donde el aroma a cuero es el que más se percibe; Maltese Falcon es un claro ejemplo de aun aroma a cuero dominante. Sin embargo, en la labor Balkan Sasieni ningún aroma sobresale más que otro al menos así lo percibe mi nariz.

Primer fuego:

El primer encendido es suave, salta de inmediato un sabor a leña acompañado de un dulzor ahumado que me recuerda a la cajeta (dulce de leche) quemada. Por momentos el sabor a leña cambia a un sabor a madera mojada que se combina con ese dulzor ahumado. Si se acelera el ritmo un poco, el sabor a leña regresa haciéndose presente y provocando en mi memoria, el recuerdo de la leña que se consume bajo un asado cuando la grasa de la carne cae sobre las brasas.

Es muy notoria la presencia de latakia en esta labor, pero esta no domina en la fumada, más bien, se mezcla con un sabor dulce acompañado de madera. El humo deja una sensación oleosa en la boca y un sutil picor en la parte posterior de la lengua.

El dulzor que se percibe, lo aporta el virginia que se distingue bien del resto de tabacos contenidos en esta labor, no obstante, me atrevería a decir que este dulzor por momentos es un poco cítrico muy parecido al dulzor que aporta el izmir. Si bien no he encontrado por ningún lado que tabacos orientales se usaron, con excepción de macedonia, me atrevo a decir que hay izmir en la labor, aunque no soy ningún experto y puedo estar equivocado.

Fuegos posteriores:

El reencendido no es fuerte, pero tampoco es suave como el primero; el sabor ahumado se hace presente acompañado de un ligero picor que recorre toda la lengua. Si el ritmo se acelera, ese picor también se siente en las fosas nasales e incluso, en el paladar. Un ritmo medio-rápido favorece el contenido de latakia la cual, se percibe en un agradable sabor ahumado, leñoso, siempre acompañado de un dulzor y toque maderado.

El dulzor ahumado por momentos se torna un poco amargo como la melaza, pero basta con bajar el ritmo para que ese amargor desaparezca y el sabor a leña se torne en un sabor a madera mojada.

Ya al final de la fumada, la última porción de tabaco contaminada por humedad, se vuelve un poco picante y amarga e incluso, da la sensación de estar fumando jabón. Para evitar esto y conservar el sabor ahumado y dulce, basta con bajar el ritmo y fumar lento aun que el picor no desaparece del todo.

Conclusiones:

Una labor que proporciona una fumada fácil, placentera y sin complicaciones. La etiqueta de la lata es elegante, digna de presumir al centro de la mesa donde quiera que uno se encuentre. El aroma invita de inmediato a cargar la pipa y el aroma que el humo desprende es agradable para quien esté cerca del fumador. La fumada es consistente aunque de fumarla en un solo ritmo se torna plana y aburrida. Es recomendable jugar con los ritmos durante la fumada, pero si uno prefiere los sabores ahumados, es recomendable mantener un ritmo medio y en momentos acelerarlo para que el ahumado se intensifique sin dejar de lado, bajar a un ritmo lento de vez en cuando para poder apreciar el dulzor que esta labor nos ofrece. Acompañarlo con un Whisky de una «sola malta» o una cerveza estilo porter o stout le va bien, ya que resaltan las notas ahumadas de la labor y el dulzor del virginia se acompaña bien con el dulzor de la malta contenida en estas bebidas.

¡Buenos humos y felices tragos!

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PYT (Pipas y tabaco)

60.000 millones de gracias

Confieso que nunca me gustó El señor de los anillos, aunque Tolkien siempre me resultó simpático por eso de ser pipa fumador y escoger a Capstan como marca de cabecera. Pero de todo ese universo, hay un detalle que siempre me atrajo: la celebración de los cumpleaños. Como saben, los hobbies hobbits regalaban en su cumpleaños a tantas personas como años cumplían. Igual estoy equivocado y algún lector con más conocimientos de ese universo puntualiza con acierto esa idea. Sin embargo es la idea que tengo cuando escribo esto y que, además, me viene muy bien porque hoy es el cumpleaños oficial de PIPAS Y TABACO (PYT)

De las diferentes fechas que puedo escoger para el celebrar el nacimiento de PYT he optado por la primera publicación del blog: un 22 de marzo de 2019 escribía la primera y sencilla entrada. Desde entonces mucho ha pasado, mucho nos hemos reído y mucho hemos disfrutado. Igual me excedo y debería decir, a secas, mucho he disfrutado porque, sin disfrute, sin placer, no entendería seguir aquí.

Desde entonces hasta ahora el 21 de marzo de 2021, o sea, ayer, el contador refleja 60.850 visitas, 533 comentarios y 342 entradas. Aunque, fundamentalmente somos un medio hispano, incluso español, la familia del PYT se extiende por todo el planeta.

La familia PYT se extiende por todo el mundo.

Por todo ello, tengo que, con todo mi corazón, daros las gracias, 60.000 millones de gracias por este tiempo. Porque lo he vivido no sólo ha sido fruto de mi esfuerzo, mérito mío. Sería más imbécil de lo que pienso si asumiese que ese mérito es mío. Sin @maxi, @carlos-turrubiartes, @tomeu y @mahmad_al_bahad esta bitácora no habría crecido como lo ha hecho; sin los 89 miembros del canal de Telegram; sin los participantes en la batalla de labores… Todos ellos, todos vosotros habéis hecho posible este proyecto y todos los que vendrán. De corazón, muchas gracias. Vamos a por el tercer año.

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – WhiteKnight – Hearth & Home

Nombre de la mezcla: WhiteKnight
Marca: Hearth & Home
Maestro mezclador: Russ Ouellette
Manufactura: Scandinavian Tobacco Group (STG)
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Coarse Cut
Ritmo de fumada: Variable

Desde hace ya varios años, esta labor se ubica entre mis labores predilectas. Una labor que siempre encuentro divertida; algunas veces más picante que otras, es una labor que puede tomarse como referente para iniciarse en las labores con contenido de latakia. Una labor que ejemplifica perfectamente que los orientales también pueden ser picantes y no solo dulces y ácidos. El dulzor que contiene esta labor siempre me hace preguntarme que porcentaje es aportado por el virginia y que tanto es aportado por los orientales.

En frío.

Esta labor tiene un aroma ligeramente salado como cuero viejo. Ese olor a cuero también se mezcla con un olor parecido al papel de libros viejos, ese papel que ya está amarillo por el paso de los años. El olor a cuero es acompañado por un olor a leña quemada, como ese olor que te llega de una fogata a unos metros de distancia. Se percibe un aroma dulce parecido al aroma de las pasas, también hay un aroma muy tenue que no logro identificar con exactitud, por alguna razón, ese aroma me trae a la mente madera mojada aunque el olor no es para nada parecido a esto.

Primer Fuego.

El sabor ahumado (leñoso) es intenso, de inmediato se siente la presencia de la latakia. El sabor a leña por momentos se percibe un poco picante aunque este picor debe ocasionarlo alguno de los orientales contenidos en esta labor. En un ritmo medio – bajo se distingue un dulzor que no termina de definir si viene del virginia o de los orientales. El sabor ahumado mantiene su intensidad a pesar de bajar el ritmo y se mezcla con él un dulzor levemente ácido; aquí pareciera que el dulzor de los orientales va inmediatamente después del dulzor del virginia. El picor se intensifica a medida que se incrementa el ritmo de la fumada, se siente en el paladar y parte trasera de la lengua. El dulzor se mezcla con el ahumado convergiendo en un sabor fácil de percibir en boca; fumando lento el picor ya no se siente tanto. Fresco y leñoso en nariz, se siente en toda la fosa nasal. Al igual que la sensación que da al olfato, no puedo evitar imaginar madera mojada aun cuando este sabor no está presente en la labor.

Fuegos posteriores.

El reencendido es algo fuerte, el sabor es parecido al olor de la leña mojada. El ahumado es más intenso, el picor se atenúa solo un poco. El sabor a leña se mantiene. Bajando el ritmo de inmediato se percibe un ligero sabor a ceniza, pero empieza a resurgir el dulzor que se combina con ese sabor a ceniza y leña. Después de unos minutos el sabor a ceniza desaparece; la boca se siente ligeramente grasosa. El picor disminuye con los reencendidos aunque no desaparece del todo. Casi al final de la fumada, el sabor a madera se hace presente, pero sin tomar protagonismo. El sabor a leña perdura en toda la fumada mientras que el dulzor va apareciendo y desapareciendo con diferentes intensidades durante toda la fumada. Ya al final de la fumada, el dulzor desaparece casi por completo y perdura el sabor a leña y madera, el picor se atenúa casi hasta el punto de desaparecer. La latakia se mantiene durante toda la fumada, sin duda para mi paladar, es la protagonista en esta labor.

Conclusiones.

Una labor agradable y divertida si se fuma en diferentes ritmos. De fumarse en un solo ritmo puede ser una fumada igualmente agradable, pero algo plana y aburrida, ya que, el jugueteo que aporta el dulzor en sus diferentes intensidades y picores deja de presentarse cuando se fuma a un solo ritmo. Variar el ritmo permite que el dulzor se intensifique en algunos momentos y casi se mitigue en otros, lo mismo sucede con el picor que aportan los orientales. Si bien hay labores que se disfrutan mucho en un solo ritmo (esta puede ser una de esas labores), esta labor en particular, me agrada más cuando se juguetea con el ritmo.

¡Buenos humos y felices tragos!