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Fabricantes Pipas

Savinelli homenajea a Venecia en su amplio catálogo de 2021

El fabricante italiano Savinelli tiene la costumbre de lanzar todos los años diferentes colecciones para satisfacer a sus seguidores. En 2021 no iba a ser menos y propone seis colecciones nuevas además de tres ediciones especiales. Ahí es nada. Posiblemente, la más importante de las ediciones especiales es una pipa homenaje a Venecia que este año celebra 1.600 años desde su fundación. Se trata de una producción limitada de 421 pipas que en España comercializa Pipa d’Or al precio de 239 euros en el acabado arenado, aunque también se ha fabricado en el liso. La forma escogida es una dublin con con cuenco cónico y vástago redondo. En la parte superior de la caña se reproduce el dibujo de una góndola. El anillo que la separa de la boquilla es de color azul, como recordatorio de la laguna. Además, se ha incorporado un atacador azul, de auténtico cristal de Murano. No caben más símbolos venecianos en una cachimba que ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Venecia, la Asociación de Gondoleros y la Federación Italiana de Clubes de Pipa.

El 700 aniversario del fallecimiento de Dante Alighieri justifica la producción de setecientas pipas numeradas en honor del padre de la literatura italiana que, en la web del fabricante, se comercializan a un precio de 155 euros. Es la segunda de las ediciones conmemorativas de este año. Sólo han escogido una forma (half-bent) y la presentación arenada. El detalle simbólico lo aporta la reproducción del busto del escritor en la caña de la pipa. La caja de presentación se ha elaborado de manera expresa, reproduciendo la imagen del autor y la data del aniversario.

Otro aniversario que celebran son sus 145 años. Para ello han producido 145 Anni Punto Oro, 145 pipas con la máxima calidad de su acabado y con un precio de 439,90 euros en su web. La forma es una bent-apple, con una anillo plateado entre la boquilla de acrílico y la cazoleta donde se recuerda la celebración. Pura elegancia.

Además, este año han incorporado nuevas colecciones que presentan con diferentes formas y acabados. Los precios son muy variados, dentro de la gama alta de esta casa y van desde los 144 de la serie Baco a los 388 de la Colección 2021. El rasgo distintivo de las series Camuflaje, Arlequín, Baco y Lima son son sus boquillas. En las dos primeras, se usa, como habrán adivinado, colores de camuflaje verde y un arlequinado. La serie Baco nace como homenaje a los vinos italianos y la boquilla recuerda a la textura del mosto del vino tinto. Por su parte, la boquilla en la serie Lima es de un amarillo fuerte que recuerda la conocida fruta. A partir de ahí, si al fumador le gusta la propuesta tiene suficiente variedad de formas y acabados diferentes para escoger. En la caña de cada pipa, se talla el nombre de la casa y la serie a la que pertenece.

La serie Colección es una propuesta que iniciaron en 1985. Cada año escogen una forma (en 2021 es la bent billard) y la presentan en cuatro acabos diferentes. En la caña incorporan una plaquita con el nombre Colection 2021 como rasgo distintitivo.

Por su parte, la propuesta de la serie Bambú es totalmente diferente. Es una bent billiard donde el acabado de la cazoleta imita la textura de la popular planta, cada vez más presente en muchas cachimbas. El color de la boquilla recuerda al de la madera de las cañas de bambú. Además, el habitual aro entre el caño y la boquilla es de color verde, recordando a la planta homenajeada.

Y no podía faltar la incorporación anual a la serie Autógrafo. Son pipas ‘freehand’, con los máximos niveles de calidad de Savinelli. Este año, a partir de una forma half-bent han creado una pipa de grandes proporciones en un acabado arenado. Y cuando digo grande es un longitud de 390 milímetros y una altura de la cazoleta de 85 milímetros. Su peso alcanza los 320 gramos. No es lo único grande: su precio llega a los 4.000 euros.

Aquí os dejo una presentación con todos los modelos lanzados.

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Union Square – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Union Square
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Virginia
Corte: Flake
Ritmo de fumada: Lento

Union Square es una labor sumamente deliciosa. A pesar de ser una labor a la que se le debe poner cuidado en la cadencia, es mucho más amigable que otras labores igual de buenas como Full Virgina Flake de Samuel Gawith que, de no tener cuidado, lastiman la lengua incluso antes de consumir media carga.

Comoy número 4 y número 7, Briar Fox de C&D, Bayou Morning de C&D, Golden Sliced de Orlik, Escudo, Royal Navy Lux de Dunhill (ahora Peterson), entre otras labores, son una buena antesala para llegar a esta maravillosa labor del maestro Gregory Pease.

Son muchas las labores de virginia que he tenido oportunidad de fumar, siempre he tenido predilección por este tipo de labores y de aquellas que tienen mezcla de tabaco virgina y perique. Si bien es muy común asociar el picor con el tabaco perique, cierto es que, el virginia también tiene un picor característico y, si no se tiene cuidado, se puede elevar el picor de estas labores a una sensación de mordida de lengua. También es cierto que los tabacos virginia no son fáciles de fumar, ya que, de no tener cuidado con la cadencia entonces sí que produce fácilmente irritación en la lengua y prácticamente en toda la boca.

En frío.

El aroma a tabaco virgina es exageradamente fuerte. Tiene un olor a malta ligeramente tostada y levadura, muy similar al olor del mosto de una cerveza brown ale que aún está en cocción. De fondo se percibe un aroma similar al de higos deshidratados y ciruela pasa. En ocasiones me recuerda un poco al aroma del tepache aunque este aroma no domina, en ocasiones puedo percibirlo.

Primer Fuego.

Al encender la carga, se percibe un sabor ligeramente amargo que se mezcla con un sabor herbal y dulce. Después de un par de minutos el amargor desaparece, pero permanece ese sabor herbal y dulce. Al acelerar solo un poco la fumada, aparece un suave sabor a madera que en conjunto con el dulzor herbal, le da un ligero amargor que se asemeja al de la melaza.

En ocasiones este dulzor amargo y herbal se torna en un dulzor tostado muy similar al dulzor del azúcar quemada o caramelo como el que usan para el flan (flan de turrón en España). Esta evolución de dulzor herbal a dulzor tostado se consigue bajando el ritmo de la fumada a un ritmo muy lento, casi como si se estuviera entrenando para una fumada lenta.

Cuando el ritmo se acelera solo un poco, el dulzor herbal regresa. Entre más se acelere la fumada, el amargor se hace presente tornándose este amargor en una acidez muy sutil parecido al de una ciruela que en ocasiones me recuerda el dulzor cítrico que encuentro en otras mezclas como Fillmore.

Fuegos posteriores.

El reencendido es un poco amargo al principio y se va combinando con un toque a madera y dulzor amargo parecido al de la melaza. Este dulzor amargo y herbal es muy intenso durante los primeros minutos después del reencendido, pero es muy refrescante en la nariz. A medida que se controla la brasa y se consigue un ritmo de fumada lento, este dulzor amargo y herbal, se transforma en un dulzor tostado muy diferente al sabor del primer encendido, ya que, desaparece la sensación de caramelo y aparece uno que se asemeja más a un sabor muy parecido al dulzor del mosto de cerveza (antes de que se le agregue lúpulo). Si el ritmo se acelera solo un poco, este dulzor se mezcla con otro tipo de sabor tostado muy similar al de una rebanada de pan integral tostado, pero si el ritmo se acelera de más, surge un amargor que para algunas personas, pudiera resultar molesto.

En reencendidos posteriores, este amargor siempre está presente. En ocasiones es refrescante, pero en otras es un poco molesto; sin embargo, es sólo cuestión de ajustar el ritmo para que este amargor desaparezca y resurja ese dulzor tostado que poco a poco se va apagando conforme se llega al final de la cazoleta. En la recta final de la fumada, el dulzor casi desaparece por completo, prevalece ese sabor a pan tostado y renace ese toque herbal que refresca el final de la fumada.

Conclusiones:

Desde hace ya casi 8 años, esta es por mucho mi labor favorita de tabacos virgina puros. Me es difícil ser objetivo con esta labor por el tiempo que llevo fumándola y los momentos que he vivido mientras fumo una carga. Tal vez el único problema que veo con esta labor es, la facilidad con la que se podría tener una molesta mordida de lengua cuando no se le pone atención a la fumada y el ritmo se acelera como si se estuviera concursando en una fumada rápida.

Una de las labores que a mi gusto, maduran y añejan mejor con la guarda (sin de meritar la mejora de otras labores). Si bien se puede fumar y disfrutar enormemente recién comprada la lata, a partir del primer año de guarda su mejoría es notable y a partir de los 4 años el sabor que aporta es sorprendente (el tabaco usado para esta reseña tiene 4 años de guarda). A partir de los 6 años de guarda, la fumada es fantástica y te lleva por una gama de dulzores y matices herbales, citricos y tostados que llevan a la imaginación y memoria gustativa en un viaje fascinante. 

¡Buenos humos y felices tragos!