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Toni Pascual manda en Barcelona

Como ya sabéis todos, el pasado 18 de junio el Barcelona Pipa Club celebró una edición especial de la XIX Copa Barcelona, la correspondiente a su cuarenta aniversario que debería haberse fumado hace dos años pero que las condiciones sanitarias lo retiraron. Pero poco a poco vamos recuperando la normalidad y los pipafumadores españoles celebraron su segunda fumada del año, esta vez en Barcelona.

Los amigos que acudieron me confirmaron que se celebró en el buen ambiente habitual, aunque con menos gente que otros años. Seguramente, las secuelas de estos meses tan duros para todos. Se fumó una pipa Bruken y la labor elegida fue Peterson Sherlock Holmes. Entre los veintiséis fumadores participantes, el triunfo final fue para Toni Pascual, que repetía la victoria de la fumada de Zaragoza, en esta ocasión llevando el reloj hasta la hora y quince minutos, dieciocho más que Jean Pierre Soler, el maestro artesano que se hizo con la plata para el Girona Pipa Club. Juan Ramón García se hacía con un meritorio bronce.

Además, los chicos de La Ruta del Tabaco se acercaron y dejaron un buen video de resumen de la jornada tabaquera. Aquí os lo dejo por si no lo habéis visto aún. Antes de ello, durante el mes de agosto reducirá su intensa actividad habitual y sólo abrirá los miércoles y viernes a partir de las seis de la tarde.

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Bruken: doble pipa del año

La incorporación de la cuarta generación al frente de Bruken provocó que, en 2019, la única fábrica española decidiese lanzar una Pipa del Año (POY, por sus siglas en inglés) marcando, así, el inicio de una nueva época. Conocida la calidad de los valencianos y con un precio competitivo, todo parecía ir viento en popa hasta que los acontecimientos provocaron el cese de la POY en 2021. Como se suele decir en estos casos fue contra la voluntad de la empresa y la maldita epidemia de coronavirus tuvo su buena parte de responsabilidad. Y tal es así que este año han decidido lanzar dos Pipas del año: la correspondiente a 2021 y la de 2022. Así no se rompe la tradición para solaz de los coleccionistas y amigos de la marca, que son muchos.

De momento, la POY 2021 ya ha llegado a Cartago Pipes, que se mantiene como el socio esencial en la comercialización. Su tirada es limitada: doce en el acabado Rioja y dieciséis en Mediterráneo, de las que el vendedor madrileño ha comercializado cuatro, dos en cada terminación. Las Rioja ya se encuentran vendidas y en el momento de escribir este apunte aún se encuentran a la venta las dos Mediterráneo al precio de 140 euros. Se trata de una pipa de la familia póker, acompañada con el atacador de brezo cilíndrico. El aspecto más original es que la unión entre el caño y la boquilla se realiza con un encastre de color azul. Cada pipa va numerada.

La Poy 2021 de Bruken con el acabado Rioja.

Ahora ya sólo queda esperar a la POY 2022. Eso sí, si os acercáis a la página de Cartago os recuerdo que Pablo Chomsky y familia disfrutan de unas semanas de vacaciones, con lo que su habitual buen trato se mantendrá, pero espaciado en el tiempo. En la cabecera de su web informará de los plazos de entrega durante estas fechas de descanso.

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Manifiesto por la pipa

Lleva ya varios días circulando por las redes y, si ha tardado en llegar a este espacio es más por la letal combinación de pereza, vacaciones y agotamiento laboral cuando no me encuentro de vacaciones. Así que disculpándome ante los promotores, es el momento de facilitar un espacio para el Manifiesto por la Pipa que promueve un colectivo de pipafumadores españoles con el objetivo de lograr un mínimo de respeto a nuestra pasión tabaquera.

A través de la plataforma Change.org llevan ya recogidas más de 170 firmas, en el momento de escribir este apunte, para reivindicar respeto y tolerancia para una actividad tan antigua como la humanidad y que genera un nicho de actividad respetuosa y que tiende puentes entre las personas.

Si quieres, te puedes apuntar con el siguiente pulsando aquí.

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Trece años y un día

Estaría quizás triste pensando “Se han olvidado de mí”. O puede que sus pensamientos fueran en sentido contrario y estuviera dando saltos de alegría cantando una tonadilla “Me he librado, me he librado”. Ambas líneas de comportamiento son posibles. Más aún: son compatibles. Seguramente en estos últimos trece años los estados de ánimo se fueron alternando, el día triste se sentía olvidada y el día alegre liberada.

El hecho es que una lata de tabaco de trece años no siente penas ni alegrías, no se lamenta, no celebra. Trece años de reposo, perfectamente sellada y protegida en bodega, hasta que un día es sacada de su letargo y abierta para mostrar su contenido al fumador afortunado quien sí celebrará o lamentará según lo que encuentre en su interior.

Hoy me toca celebrar. La lata de Balkan Flake de Samuel  Gawith no ha decepcionado mis expectativas. Entró en bodega en Octubre de 2009 y ha sido abierta hoy día 1 de Julio de 2022.

Su buen aspecto exterior invitaba a ser optimista. Sólo unos pocos roces en el borde exterior  y una pequeña mancha de óxido en el fondo afeaban un tanto su apariencia.

Tuve que ejercer presión para abrirla ¡buena señal! Papel interior color marfil pero sin manchas de óxido ¡bien, vamos bien! Aromas suaves a regaliz y ahumados, para nada agresivos, se desprenden del contenido.

El tabaco es de color marrón oscuro y está recubierto de venas de cristales de azúcar, es flexible y su punto de humedad perfecto, puede fumarse sin necesidad de re-hidratar. El grosor del corte es desigual, algunos flakes tienen apenas 1 mm de grosor mientras que otros pasan de los 2,5 mm.

Quito con los dedos el exceso de cristalización y rompo ligeramente dos tiras que cargo en la Mastro de Paja sin apretar demasiado. Necesito tres llamas para prenderlo, a partir de ahí la fumada es continua, sin re-encendidos, sin sobresaltos.

En boca se instala un agradable dulzor especiado, es como si se añadiera jengibre rallado, pimienta y clavo a un puñado de azúcar moreno. Ligero picorcillo en la nariz. Ahumados sutiles. No quema, no irrita, no tiene aristas ni estridencias, los sabores y los aromas están perfectamente ensamblados.

Ese dulzor especiado y equilibrado se mantiene hasta el final dándome una magnífica fumada. Gracias a su edad y a pesar de su nombre esta labor no es hoy un Balkan (opino que nunca lo ha sido) ni siquiera un Latakiado. Es, sencillamente, un magnífico tabaco.