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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Union Square – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Union Square
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Virginia
Corte: Flake
Ritmo de fumada: Lento

Union Square es una labor sumamente deliciosa. A pesar de ser una labor a la que se le debe poner cuidado en la cadencia, es mucho más amigable que otras labores igual de buenas como Full Virgina Flake de Samuel Gawith que, de no tener cuidado, lastiman la lengua incluso antes de consumir media carga.

Comoy número 4 y número 7, Briar Fox de C&D, Bayou Morning de C&D, Golden Sliced de Orlik, Escudo, Royal Navy Lux de Dunhill (ahora Peterson), entre otras labores, son una buena antesala para llegar a esta maravillosa labor del maestro Gregory Pease.

Son muchas las labores de virginia que he tenido oportunidad de fumar, siempre he tenido predilección por este tipo de labores y de aquellas que tienen mezcla de tabaco virgina y perique. Si bien es muy común asociar el picor con el tabaco perique, cierto es que, el virginia también tiene un picor característico y, si no se tiene cuidado, se puede elevar el picor de estas labores a una sensación de mordida de lengua. También es cierto que los tabacos virginia no son fáciles de fumar, ya que, de no tener cuidado con la cadencia entonces sí que produce fácilmente irritación en la lengua y prácticamente en toda la boca.

En frío.

El aroma a tabaco virgina es exageradamente fuerte. Tiene un olor a malta ligeramente tostada y levadura, muy similar al olor del mosto de una cerveza brown ale que aún está en cocción. De fondo se percibe un aroma similar al de higos deshidratados y ciruela pasa. En ocasiones me recuerda un poco al aroma del tepache aunque este aroma no domina, en ocasiones puedo percibirlo.

Primer Fuego.

Al encender la carga, se percibe un sabor ligeramente amargo que se mezcla con un sabor herbal y dulce. Después de un par de minutos el amargor desaparece, pero permanece ese sabor herbal y dulce. Al acelerar solo un poco la fumada, aparece un suave sabor a madera que en conjunto con el dulzor herbal, le da un ligero amargor que se asemeja al de la melaza.

En ocasiones este dulzor amargo y herbal se torna en un dulzor tostado muy similar al dulzor del azúcar quemada o caramelo como el que usan para el flan (flan de turrón en España). Esta evolución de dulzor herbal a dulzor tostado se consigue bajando el ritmo de la fumada a un ritmo muy lento, casi como si se estuviera entrenando para una fumada lenta.

Cuando el ritmo se acelera solo un poco, el dulzor herbal regresa. Entre más se acelere la fumada, el amargor se hace presente tornándose este amargor en una acidez muy sutil parecido al de una ciruela que en ocasiones me recuerda el dulzor cítrico que encuentro en otras mezclas como Fillmore.

Fuegos posteriores.

El reencendido es un poco amargo al principio y se va combinando con un toque a madera y dulzor amargo parecido al de la melaza. Este dulzor amargo y herbal es muy intenso durante los primeros minutos después del reencendido, pero es muy refrescante en la nariz. A medida que se controla la brasa y se consigue un ritmo de fumada lento, este dulzor amargo y herbal, se transforma en un dulzor tostado muy diferente al sabor del primer encendido, ya que, desaparece la sensación de caramelo y aparece uno que se asemeja más a un sabor muy parecido al dulzor del mosto de cerveza (antes de que se le agregue lúpulo). Si el ritmo se acelera solo un poco, este dulzor se mezcla con otro tipo de sabor tostado muy similar al de una rebanada de pan integral tostado, pero si el ritmo se acelera de más, surge un amargor que para algunas personas, pudiera resultar molesto.

En reencendidos posteriores, este amargor siempre está presente. En ocasiones es refrescante, pero en otras es un poco molesto; sin embargo, es sólo cuestión de ajustar el ritmo para que este amargor desaparezca y resurja ese dulzor tostado que poco a poco se va apagando conforme se llega al final de la cazoleta. En la recta final de la fumada, el dulzor casi desaparece por completo, prevalece ese sabor a pan tostado y renace ese toque herbal que refresca el final de la fumada.

Conclusiones:

Desde hace ya casi 8 años, esta es por mucho mi labor favorita de tabacos virgina puros. Me es difícil ser objetivo con esta labor por el tiempo que llevo fumándola y los momentos que he vivido mientras fumo una carga. Tal vez el único problema que veo con esta labor es, la facilidad con la que se podría tener una molesta mordida de lengua cuando no se le pone atención a la fumada y el ritmo se acelera como si se estuviera concursando en una fumada rápida.

Una de las labores que a mi gusto, maduran y añejan mejor con la guarda (sin de meritar la mejora de otras labores). Si bien se puede fumar y disfrutar enormemente recién comprada la lata, a partir del primer año de guarda su mejoría es notable y a partir de los 4 años el sabor que aporta es sorprendente (el tabaco usado para esta reseña tiene 4 años de guarda). A partir de los 6 años de guarda, la fumada es fantástica y te lleva por una gama de dulzores y matices herbales, citricos y tostados que llevan a la imaginación y memoria gustativa en un viaje fascinante. 

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Samarra – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Samarra
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Inglesa
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Variable

Samarra by G. L. Pease

Una labor que se define como un clásico del maestro Gregory Pease casi desde sus inicios. Labor sumamente interesante que combina tabaco turco, virginias, orientales, latakia y perique. Un tabaco del que ya he hecho mención en las reseñas de Odyssey y Maltese Falcon y que se sitúa justo en el medio de estas dos labores para formar lo que yo definiría como una de las mejores trilogías de G.L Pease en cuanto a labores latakiadas se refiere.

En frío:

Ribbon cut

El aroma ahumado es fuerte, recuerda el olor a leña quemada. También se percibe un olor a cuero y madera. Hay un aroma agridulce y picante que se esconde entre el olor a cuero y leña los cuales dan la sensación de un aroma salado, pero muy en el fondo, justo atrás de ese olor, se asoma un olor agridulce y especiado algo picante, no puedo definir este olor pero la combinación que hacen es sumamente agradable a la nariz.

Primer fuego (encendido):

Desde el encendido se percibe el sabor ahumado y agridulce. La latakia es fuerte, pero no opaca el sabor agridulce de los orientales. Bajando el ritmo de la fumada se encuentran notas ácidas y agridulces. Si se apresura el ritmo de la fumada, la latakia comienza a cobrar fuerza escondiendo un poco esa acidez peo combinándose con el sabor agridulce.

Si se baja el ritmo de la fumada, el sabor agridulce se torna más fuerte y junto con él se percibe un sabor a madera que dejan una sensación un poco grasosa en la boca; la latakia en este punto no es tan fuerte pero sí se siente. Subiendo el ritmo de la fumada el sabor a madera se atenúa y toma fuerza el sabor ahumado de la latakia. En el retrogusto el ahumado es más fuerte. Generalmente los sabores, los percibo más en el retrogusto; sin embargo, el agridulce de este tabaco lo siento en la parte media y trasera de la lengua dejando espacio por completo para el sabor ahumado de la latakia en el retrogusto. Junto con este retrogusto ahumado, se percibe un ligero picor que no molesta pero si refresca. Si se fuma a un ritmo muy rápido, la acidez del tabaco comienza a irritar la lengua; esta irritación no es lo que conocemos como mordida de lengua, más bien es como un ligero ardor que desaparece por completo cuando se baja el ritmo de la fumada; una irritación muy parecida al picor de un chile que se usó para sazonar una comida en un platillo de comida mexicana.

Fuegos (encendidos) posteriores:

El reencendido es muy ahumado y ácido. Si se fuma rápido el sabor ahumado se intensifica, pero al mismo tiempo se genera demasiada humedad en el hornillo lo que ocasiona que se perciba un sabor ácido que se combina con el ahumado, esto resulta en una fumada ahumada y ácida. Si la fumada es demasiado ácida, basta con dejar descansar la pipa por 15 ó 30 minutos para que el tabaco se seque un poco y ese sabor ácido se atenúe o casi desaparezca. Una vez que se percibe esta acidez, si se baja el ritmo a medio o lento, regresa ese sabor a madera y poco después reaparece ese sabor agridulce que siempre combina bien con ese toque ahumado.

Cabe mencionar que durante toda la fumada, sin importar el ritmo en el que se fume, el sabor ahumado siempre está presente; a mayor velocidad en la cadencia, el ahumado se intensificará junto con ese picor que le acompaña. No obstante, si el ritmo baja a lento el sabor ahumado se atenúa solo un poco pero siempre está presente y es sumamente fácil identificarlo. En esta labor el ritmo impacta más en el sabor agridulce ya que, dependiendo de la velocidad de la cadencia, este agridulce puede tornarse en un sabor ácido o un sabor a madera.

Conclusiones:

Esta labor es la que cierra la trilogía de G.L. Pease: Maltese Falcon-Samarra-Odyssey, situándose para mí gusto, entre Maltese Falcon y Odyssey combinando la acidez y dulzor de Maltese Falcon y la potencia de la latakia en Odyssey, pero sin ese sabor a sal y cuero que se puede encontrar en ambas labores. Una labor que sin lugar a dudas puede convertirse en el tabaco favorito de cualquier pipa fumador. Una labor pionera de G.L. Pease que ha logrado mantenerse entre el gusto de los consumidores y promete seguir manteniéndose en ese lugar.

¡Buenos humos, felices tragos!

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Comercio Tabacos

Nuevos tabacos para el otoño

Se acerca el otoño y las principales tabaquerías ofertan novedades y ediciones limitadas de diferentes labores, seguramente con el noble objetivo de impulsar las ventas de tabacos muy apreciados. Entre las primeras, Gregory Pease comienza a distribuir su Penny Farthing, una base de virginia al que añaden perique de Louisiana y tabaco curado de Kentucky, una combinación que explica que en su catálogo lo incluya en la serie del Viejo Londres, su corte es muy fino (shag cut). Es su primera novedad en dos años y, por lo menos, la podemos encontrar en The Pipe Nook y Synjeco.

La casa suiza también trae Revor Plug, de Gawith Hoggarth, una propuesta que se presenta en una bolsa (pouch) y, como dice su nombre, en formato plug para un virginia que cuenta con notas de cata más bien fuertes. De Samuel Gawith oferta cuatro novedades: el Bothy Flake, un virginia, y las mezclas de Black Forest, Palace Gate y Lakeland Dark. No falta en su catálogo una novedad de Cornell and Diehl (C&D), del que trae la serie limitada de Bayou Morning Mixture.

Y, lógicamente, Smoking Pipes no podía faltar a esta ofensiva pre-otoñal. Comercializan Visions of Celpehaïs, una arriesgada labor de C&D según leemos en su descripción donde los virginas se combinan con notas de incienso y pimienta. Igual no es de extrañar su baja nota en la puntuación para el ambiente que genera en la habitación. La comercializadora de Laudisi también distribuye dos ediciones limitadas. HH Old Dark Fire, de la que lanza dos mil latas con un tope de venta diaria de siete unidades por comprador. La web de Mac Baren lo presenta como un ejemplo de tabaco inglés, pero sin latakia gracias al uso de las técnicas tradicionales británicas dirigidas por el talento del maestro mezclador Per Jensen, según leemos en la ficha de cata de Revista de Tabacos.

Cerramos este repaso con otra edición limitada de Smoking Pipes. Se trata de 4.500 latas de Squadron Leader, el clásico de Samuel Gawith con el detalle de incorporar una nota de perique y reproducir la lata original del que, para muchos, es el tabaco inglés de referencia.

Photo by Camila Jacques on Unsplash