El zurrón del pastor

Un par de certeros golpes del chispero sobre la piedra foguera bastaron para prender la yesca sobre la que colocó unas delgadas astillas de madera de pino cargadas de resina. El fuego cogió aliento. Añadió con cuidado ramas secas de olivo y almendro y frotó sus manos sobre las llamas.

Descargó el contenido de su zurrón sobre una piedra plana a la vera del fuego. Deshizo el hatillo de piel de cabra del que sacó una gruesa trenza de pota, sacó de su bolsillo el cuchillo y cortó unas rodajas delgadas del potente y oloroso tabaco. Desmenuzó las rodajas entre sus manos y cargó su vieja pipa de madera de almendro.

Antes de encenderla la contempló con cariño. La había fabricado hacía ya muchos años. La madera ennegrecida por el paso del tiempo y el humo brillaba tenuemente a la luz de la lumbre. Los bordes de la cazoleta y el caño estaban protegidos de grietas y golpes por aros de hierro cuidadosamente ajustados. La cánula de acebuche estaba tallada formando un reborde en la boquilla que le permitía fumar con la pipa colgada de la boca.

Con las tenacillas de hierro cogió un carbón del tamaño de un garbanzo y lo colocó sobre el tabaco, aspiró con fuerza un par de veces, retiró el carboncillo y presionó el tabaco con el atacador. Apreció el humo denso y poderoso en su boca, un poco ácido quizás, pero muy agradable.

Sentado sobre un tronco frente al fuego, su fiel perro tendido a su lado, el pastor fumaba tranquilo contemplando el cielo despejado.

Foto de Sebastián Bonet. Colección del taller de Pipas Bonet.

Es fácil imaginarse la escena que acabo de relatar contemplando los utensilios de fumar hallados en el interior del zurrón de un pastor que podéis ver en la colección del taller de Pipas Bonet en Palma de Mallorca. Una pipa de madera, probablemente de almendro con borde de cazoleta y caño protegidos por aros de hierro, un chispero, pedernal, un aro sujetando un atacador, un pincho y unas tenacillas, y un tubo de madera forrado de piel para transportar la yesca.

El pastor fumaría “pota”, tabaco cultivado de manera artesanal en las Islas Baleares. Las hojas secadas al sol y trenzadas en cuerdas gruesas se envolvían en piel de cabra o cordero y se dejaban fermentar durante meses cubiertas por la paja de cuadras y establos o en un hoyo cavado en tierra. El resultado era un tabaco potente de aroma en ocasiones insultante. Especial fama por su calidad alcanzó la pota de la isla de Ibiza.

Foto cedida por Sebastián Bonet.

9 comentarios sobre “El zurrón del pastor

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    1. Hola Doc. Esa es una buena pregunta que no de momento no puedo responder. Me consta que hay algunas plantaciones de tabaco en las islas pero ignoro el destino final de la cosecha. Siento curiosidad por averiguarlo. Saludos y gracias por tu comentario.

  1. De ese tabaco se habló en El Rincón. Creo que dejó de hacerse. Fama de matagigantes tenía. De pipa pequeña, o de componente en una mezcla para darle fuerza.

    Gracias por el escrito José Anton

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