Ofrenda de humos

El 1 y 2 de noviembre se celebra, en México, un homenaje para aquellos que han fallecido, celebración conocida como “día de muertos”. Durante estos días es tradición montar altares a los muertos, donde se dedican ofrendas que contienen alimentos tales como: platillos típicos, bebidas, dulces, frutas, tabaco y objetos que eran del agrado del fallecido; esto con la finalidad de que el alma de aquella persona a quien se le ofrece el altar pueda disfrutar de aquellas cosas que le gustaban en vida. Estos altares se adornan con flores de cempasúchil, nube, flor de terciopelo, rosas, girasoles, claveles, crisantemos, figuras de papel picado, cráneos de azúcar o chocolate; y se utiliza copal que es un tipo de incienso prehispánico (resina aromática cuyo olor es sumamente agradable) para limpiar el lugar de malos espíritus o energías negativas.

Es tradición colocar la foto de las personas fallecidas en estos altares como cabecera de todo aquello que se le ofrenda. En algunas familias no solo se ofrendan alimentos y bebidas sino también, se colocan objetos personales del fallecido tales como instrumentos musicales, plumas y cuadernos, accesorios personales, libros u otros objetos del gusto de aquel a quien se dedica la ofrenda.

Ofrenda en el restaurante del cofrade Juan Antonio Van Vliet Estefa en Canarias

Esta noche en casa, habrá un pequeño altar sin ninguna fotografía, sin ningún nombre; estará lleno de cariño, mejores deseos, abrazos y camaradería que no pudieron ser ofrecidos en vida, y que serán acompañados por algunas botellas de cerveza, whisky, tequila y mezcal además de algunas pipas, cigarros y latas de tabaco dispuestas para las almas de aquellos cofrades que se fueron sin poder despedirse de nadie, debido a la situación que nos ha tocado vivir en este penoso y doloroso año. También sirva esta pequeña ofrenda, para a las almas de aquellos cofrades fallecidos años atrás que quieran compartir una buena fumada, una buena charla y una buena sobremesa con otras almas en su misma situación.

Esta pequeña ofrenda quedara allí, en la tradición familiar, espero mantenerla y que mi linaje la siga ofreciendo para que, cuando aquellos que me recuerden ya no estén aquí, tenga yo un lugar al cual regresar para elevar nuevamente mis humos y de ser posible, encontrarme con el alma de algún cofrade con quien poder revivir esas charlas entre humo que tanto disfruto en vida.

¡Buenos humos y felices tragos!

2 comentarios sobre “Ofrenda de humos

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  1. Bien por ti , Carlos, por mantener las tradiciones y por tener presentes a esas almas.
    Aunque no coincidiremos en hora, mi pipa esta noche será por ustedes también!

  2. Muy emotivo. Es hermoso pensar que en el futuro tendré una pipa esperándome en México, aunque espero que sea dentro de muchos años.

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