Buenas noticias para los pipadores españoles: a partir del este verano Cornell & Diehl y G. L. Pease se comercializarán en los estancos españoles gracias al esfuerzo de Premium Brands que se han lanzado a esta aventura que enriquece su catálogo. De forma paralela a los trámites administrativos, su equipo comercial ya trabaja en el terreno para que los estancos soliciten las mercancías. Los precios, eso sí, se irán a la gama alta del catálogo, habida cuenta de que se trata de productos importados desde el exterior de la Unión Europea.
El desembarco de Cornell & Diehl se hará con nueve labores diferentes: Autum Evening (39,95 euros) Bijou (39,95); Black Frigate ((39,95); Bayou Morning (39,95); Dreams of Kadath (39,95 euros); Haunted Bookshop (36,60), Old Joe Krantz (39,95); Speakeasy (39,95 euros) y Star of the East (36,50 euros).
La oferta de G. L. Pease será de siete labores distintas, cada una de ellas con un precio de venta de 44 euros: Quiet Nights, Cairo; Spark Plug, Odyssey, Union Square: Westminster; y Windjammer
No, no se trata de ninguna broma. Premium Brands ha confirmado a Pipas y Tabaco que ha comenzado las gestiones para traer a España Cornell and Diehl; G. L. Pease yHU Tobacco. Aún es pronto para apuntar el momento en que comenzará la comercialización ni el número de labores, pero la intención de los hermanos Montes es importar todas las mezclas que les sean posible. La venta a granel queda descartada por las limitaciones legales en la Unión Europea, pero esperemos poder encontrar en los estancos una muestra representativa de estos tres prestigiosos fabricantes. Su aspiración es culminar el proceso administrativo antes de final de año. Los precios aún no se conocen, pero teniendo en cuenta la barrera que, en la actualidad, supone la aduana, seguramente serán interesantes para los devotos de estas mezclas.
Sin duda, una buena noticia para empezar la semana.
Nombre de la mezcla: Embarcadero Marca: G. L. Pease Maestro mezclador: Gregory Pease Manufactura: Cornell & Diehl Tipo de mezcla: Orientales, Virginia, Izmir Corte: Broken Flake Ritmo de fumada: Lento
Una labor refrescante, interesante que mejora con la guarda, ya que añeja muy bien. La gama de matices que ofrece van mejorando con el tiempo de guarda y lo va demostrando fumada a fumada. Es una labor que tiene ese extraño efecto agridulce que te pudiera echar para atrás, pero que al mismo tiempo te hace seguir fumándola y disfrutándola más con cada calada. La gama de aromas que ofrece van desde la masa para pan en proceso de fermento hasta aromas como el mosto de cerveza y algunos tipos de cerveza poco conocidos.
En frío.
El aroma en frío no es notablemente dulce, más bien, es cítrico, ligeramente picante y fermentado.
Se detecta un aroma cítrico parecido al tamarindo así como un tenue aroma a tepache, también se percibe un dulzor parecido al de la malta de cebada en cocción, en ocasiones me recuerda al aroma de una ciruela todavía ácida, pero de inmediato me remite al aroma del tamarindo mezclado con azúcar refinada. El dulzor que se percibe me recuerda mucho el aroma de los vapores que se desprenden de la cocción de la malta. Tras unos minutos de oler la lata, me viene a la mente el aroma de una cerveza tipo «sour» aunque no tan astringente.
Después de asociar el aroma del tabaco con el de una cerveza tipo «sour flanders red ale«, mi cerebro me hace percibir la mezcla de aromas como un aroma ácido, agridulce y cítrico.
Primer Fuego.
El primer fuego es un poco picante, ácido, cítrico; en principio da una sensación astringente, pero a los pocos minutos el humo provoca mucha salivación. Al bajar el ritmo después del encendido se torna en una fumada cítrica, ligeramente dulce con un tenue toque a madera. A medida que avanza la fumada en un rimo lento, el dulzor se intensifica. Sin embargo, este dulzor es diferente al típico dulzor del virginia; si bien se nota esa nota garapiñada, este dulzor es más cítrico, más «natural».
En nariz, el retro gusto es agridulce, muy refrescante y sutilmente picante en las narinas. La primera exhalación retro nasal abre por completo el conducto nasal permitiendo percibir incluso el aroma que sale del hornillo de la cazoleta. Este aroma es muy agradable y dulce, parecido al olor de la azúcar quemada.
Al incrementar la velocidad del ritmo, la fumada no pierde dulzor, pero surge y cobra fuerza esa nota a madera y a la vez se vuelve una fumada picante. De igual forma el retro gusto se vuelve fresco y picante muy parecido a la sensación que da una labor virginia-perique, pero con un dulzor completamente diferente. Al acelerar el ritmo también se produce más salivación lo que puede ocasionar más humedad en la fumada y tornarla amarga por lo que, es recomendable bajar el ritmo para evitar este molesto efecto.
Fuegos Posteriores.
El reencendido es suave, pero picante. El sabor a madera es intenso y se combina con el sabor agridulce que poco a poco va ganando terreno para ganar por completo la batalla a ese sabor a madera que se desvanece para permanecer muy en el fondo. El retro gusto es ahora más dulce y el picor es más sutil.
Acelerando el ritmo la fumada se torna astringente y el retro gusto se vuelve más fresco y picante. De fondo el virginia se asoma con su sabor dulce como caramelo, pero se va perdiendo entre el sabor agridulce, frutal y floral del izmir y los otros orientales.
Bajando el ritmo, la fumada vuelve a su sabor agridulce y cítrico, la nota a madera sigue allí en el fondo. En ocasiones el virginia se hace presente y se hace notar para luego bajar su intensidad y redondear la labor mezclándose con los orientales y resultando en una labor agridulce tirando más al dulzor que a lo ácido. El gusto retro nasal es en todo momento sumamente refrescante, algunas veces más picante que otras.
A medida que se acerca el final de la cazoleta la nota a madera se hace más presente y se mezcla con un dulzor tostado, en esta etapa la nota a madera se hace presente también en la nariz. Se corre el riesgo de tener una fumada amarga en este punto cuando la fumada es en un ritmo medio a rápido, para evitarlo es necesario que el ritmo de fumada sea lento en casi todo momento o bien, de comenzar a notar esa nota amarga, basta con dejar descansar la pipa por algunos minutos para que el tabaco se seque un poco y después podemos retomarla aunque el amargor quedara de fondo de forma tenue y poco a poco desaparecerá.
Conclusiones.
Una labor sumamente interesante y que se disfruta en todo momento. Esta labor fuerza a tener una bebida a la mano en todo momento, pero no porque reseque la boca sino porque la gama de matices que ofrece invita a acompañarla con un trago. De hecho, en la mayoría de las fumadas que he tenido de esta labor, la he acompañado con 2 o 3 bebidas diferentes en una sola fumada, ya que el sabor de cada bebida se mezcla con los sabores que deja en paladar haciendo de cada una de ellas una experiencia totalmente diferente a pesar de ser la misma carga la que se está fumando.
Una labor que fumo de forma constante y que disfruto en cada ocasión. Un tabaco que cautiva y que a pesar de dar la apariencia de acides lo cual no a todos les agrada, es esa acidez que te hace seguir consumiendo el producto que la provoca. En ocasiones sumamente dulce y en otras agridulces es una labor que se tiene que probar y que al final terminara invitando una carga más, ya que como lo mencioné con anterioridad, es una labor sumamente interesante.
Nombre de la mezcla: Samarra Marca: G. L. Pease Maestro mezclador: Gregory Pease Manufactura: Cornell & Diehl Tipo de mezcla: Inglesa Corte: Ribbon Ritmo de fumada: Variable
Samarra by G. L. Pease
Una labor que se define como un clásico del maestro Gregory Pease casi desde sus inicios. Labor sumamente interesante que combina tabaco turco, virginias, orientales, latakia y perique. Un tabaco del que ya he hecho mención en las reseñas de Odyssey y Maltese Falcon y que se sitúa justo en el medio de estas dos labores para formar lo que yo definiría como una de las mejores trilogías de G.L Pease en cuanto a labores latakiadas se refiere.
En frío:
Ribbon cut
El aroma ahumado es fuerte, recuerda el olor a leña quemada. También se percibe un olor a cuero y madera. Hay un aroma agridulce y picante que se esconde entre el olor a cuero y leña los cuales dan la sensación de un aroma salado, pero muy en el fondo, justo atrás de ese olor, se asoma un olor agridulce y especiado algo picante, no puedo definir este olor pero la combinación que hacen es sumamente agradable a la nariz.
Primer fuego (encendido):
Desde el encendido se percibe el sabor ahumado y agridulce. La latakia es fuerte, pero no opaca el sabor agridulce de los orientales. Bajando el ritmo de la fumada se encuentran notas ácidas y agridulces. Si se apresura el ritmo de la fumada, la latakia comienza a cobrar fuerza escondiendo un poco esa acidez peo combinándose con el sabor agridulce.
Si se baja el ritmo de la fumada, el sabor agridulce se torna más fuerte y junto con él se percibe un sabor a madera que dejan una sensación un poco grasosa en la boca; la latakia en este punto no es tan fuerte pero sí se siente. Subiendo el ritmo de la fumada el sabor a madera se atenúa y toma fuerza el sabor ahumado de la latakia. En el retrogusto el ahumado es más fuerte. Generalmente los sabores, los percibo más en el retrogusto; sin embargo, el agridulce de este tabaco lo siento en la parte media y trasera de la lengua dejando espacio por completo para el sabor ahumado de la latakia en el retrogusto. Junto con este retrogusto ahumado, se percibe un ligero picor que no molesta pero si refresca. Si se fuma a un ritmo muy rápido, la acidez del tabaco comienza a irritar la lengua; esta irritación no es lo que conocemos como mordida de lengua, más bien es como un ligero ardor que desaparece por completo cuando se baja el ritmo de la fumada; una irritación muy parecida al picor de un chile que se usó para sazonar una comida en un platillo de comida mexicana.
Fuegos (encendidos) posteriores:
El reencendido es muy ahumado y ácido. Si se fuma rápido el sabor ahumado se intensifica, pero al mismo tiempo se genera demasiada humedad en el hornillo lo que ocasiona que se perciba un sabor ácido que se combina con el ahumado, esto resulta en una fumada ahumada y ácida. Si la fumada es demasiado ácida, basta con dejar descansar la pipa por 15 ó 30 minutos para que el tabaco se seque un poco y ese sabor ácido se atenúe o casi desaparezca. Una vez que se percibe esta acidez, si se baja el ritmo a medio o lento, regresa ese sabor a madera y poco después reaparece ese sabor agridulce que siempre combina bien con ese toque ahumado.
Cabe mencionar que durante toda la fumada, sin importar el ritmo en el que se fume, el sabor ahumado siempre está presente; a mayor velocidad en la cadencia, el ahumado se intensificará junto con ese picor que le acompaña. No obstante, si el ritmo baja a lento el sabor ahumado se atenúa solo un poco pero siempre está presente y es sumamente fácil identificarlo. En esta labor el ritmo impacta más en el sabor agridulce ya que, dependiendo de la velocidad de la cadencia, este agridulce puede tornarse en un sabor ácido o un sabor a madera.
Conclusiones:
Esta labor es la que cierra la trilogía de G.L. Pease: Maltese Falcon-Samarra-Odyssey, situándose para mí gusto, entre Maltese Falcon y Odyssey combinando la acidez y dulzor de Maltese Falcon y la potencia de la latakia en Odyssey, pero sin ese sabor a sal y cuero que se puede encontrar en ambas labores. Una labor que sin lugar a dudas puede convertirse en el tabaco favorito de cualquier pipa fumador. Una labor pionera de G.L. Pease que ha logrado mantenerse entre el gusto de los consumidores y promete seguir manteniéndose en ese lugar.
«Tabacos tradicionales para el fumador contemporáneo». Es el lema con el que, desde hace veinte años, G. L. Pease se ha hecho un nombre propio en el universo pipero gracias a la combinación de su calidad como maestro mezclador y contar con el respaldo comercial y mediático de Smoking Pipes. No nos engañemos, con mucho apoyo que tengas detrás, sólo te puedes mantener veinte años en la cima si realmente existe calidad para seducir a un buen número de pipa fumadores. Y está claro que Gregory Pease lo ha logrado.
Gregory Pease. Fuente: Smoking Pipes
Así que para celebrar estos primeros años ha lanzado dos series limitadas que se comercializarán en exclusiva en Smoking Pipes, como no podía ser de otra manera. Se trata de Cumberland 20th Anniversary y Samarra 20th Anniversary. Ambas llegan en latas de dos onzas (56,69 gramos) a un precio inicial de 12,12 dólares (10,17 euros). Son dos de sus labores históricas a las que ha añadido algunos toques nuevos.
Samarra, recuerda Smoking Pipes, es una revisión de una mezcla que Pease desarrolló originalmente para Drucquer & Sons en la década de 1980 llamada Sublime Porte. Para esta edición especial de aniversario, ha reforzado la mezcla al incorporar basma, samsun y soukhoum orientals del Mar Negro a la receta original. Según Greg Pease, «la edición del vigésimo aniversario ofrece capas adicionales profundas de especias parecidas al incienso, un distintivo terroso y una cremosidad casi parecida al jerez». Posee todas las cualidades de la firma que han hecho de Samarra un alimento básico digno de una bodega, pero con más matices y complejidad gracias a estas raras variedades.
Cumberland fue lanzada originalmente en abril de 2002 y Pease reconoce su debilidad por ella. Para esta edición especial de aniversario, ha incorporado hojas de kentucky de cultivo pequeño y semi-cocidas de 2019 para un perfil ligeramente más suave y delicado. Manteniendo el sabor afrutado y la complejidad característicos de la ciruela del original, presenta sabores adicionales de especias para hornear, hierba dulce y pan recién horneado. «Es realmente notable, tan similar al original, pero lo suficientemente diferente como para valerse por sí solo, y envejecerá maravillosamente», podemos leer en Smoking Pipes.
Greg Pease explica que ha seleccionado estas dos mezclas de su amplio catálogo porque resumen su guía de trabajo: «la búsqueda de la pureza y la calidad de los ingredientes, el cuidado y la precisión en la mezcla, el equilibrio y la complejidad».
Uno de los tabacos que están en mi rotación diaria, desde la primera vez que lo fumé. El balance entre acidez, dulzor y ahumado hicieron que este tabaco se convirtiera en uno de mis tabacos predilectos.
Siempre me decanté por las labores inglesas de la extinta casa Dunhill y aquellas de Hearth & Home de las cuales tome como estandarte Daybreak y London Mixture en cuanto a labores inglesas se refiere. Siempre me gustó ese sabor agridulce con ese toque ahumado que me proporcionaban al retrogusto.
Listo para la fumada.
Maltese Falcon se presentó en mi búsqueda de labores inglesas, cuando comencé a indagar más sobre labores cuyo contenido (latakia, oriental/turkish, virginia) fuera el mismo que London Mixture y Daybreak; digamos que me dispuse a buscar un match a estas labores llevándome una muy, muy grata sorpresa.
En frío:
Ribbon cut.
El olor más fuerte que llega a la nariz al abrir la lata es una especie de mezcla entre leña, pasas y ciruela. Me recuerda al olor de la leña cuando se utiliza en una estufa mientras se cocina algo; el aroma leñoso es un tanto dulce y por momentos me pareciera olor a pasas pero, en otros, me recuerda el olor de la ciruelas. Después de unos minutos de oler el tabaco en la lata, llegan a la nariz olores a cuero y un aroma que a mí me recuerda al olor del periódico o libros viejos, de esos que ya sus páginas se han tornado amarillas. Esa mezcla de aromas a libros, periódico, leña y pasas es muy intensa y puede ser un poco picante en las fosas nasales.
Primer fuego (encendido):
En el encendido se perciben de inmediato sabores agridulces acompañados de un sabor leñoso no muy intenso. El sabor agridulce domina por completo el encendido, inclinándose más, a un sabor ácido con ligeras notas dulces. A media que avanza la fumada, el tabaco pierde acidez y el balance entre acidez y dulzor se combinan en un muy agradable sabor agridulce con un toque ahumado.
La latakia se percibe sin ningún problema pero no es protagonista en la fumada cuando se fuma a un ritmo lento. Fumando en un ritmo entre medio y lento, se siente un sabor ahumado que se intensifica en el retrogusto y se combina muy bien con ese sabor agridulce. Si el ritmo baja a muy lento, el sabor agridulce domina por completo la fumada. Por otro lado, si el ritmo aumenta entre medio y rápido, el sabor de la latakia se intensifica, presentándose con ese característico ahumado y un dulzor diferente al de ese sabor agridulce. Si se fuma rápido, el sabor ahumado se intensifica de sobremanera pero junto con éste, vuelve esa acidez que si bien no es molesta ni desagradable, hace que se pierda el dulzor y la fumada se torne un tanto ácida o avinagrada.
Fuegos (encendidos) posteriores:
Suceden dos cosas con este tabaco. La primera: si se fuma de forma rápida en la que la fumada se torna ácida, esta acidez se conjunta con la humedad generada durante la fumada provocando que, el re-encendido sea muy amargo y un tanto desagradable. Si esto sucede, hay que dejar descansar la pipa por unos minutos para que, la humedad disminuya y baje la temperatura del hornillo. La segunda: en todos los casos, aun fumando en un ritmo lento a medio, el re-encendido es un poco ácido acompañado de un leve dulzor y un sabor ahumado muy tenue que se intensificará a medida que avance la fumada.
Si se baja el ritmo a muy lento, el sabor agridulce se hace presente de nuevo, siempre, acompañado de un sabor ahumado que no domina. El sabor agridulce es siempre el protagonista cuando se fuma a este ritmo; si éste baja aún más (como cuando se practica para un concurso de fumada lenta) el sabor agridulce puede llegar a escaldar la lengua. Si bien el tabaco no quema la lengua y no muerde, fumarlo en un ritmo demasiado lento me ha irritado la lengua en un par de ocasiones.
Cuando se fuma a un ritmo medio con variantes hacia un ritmo rápido, o lento de vez en cuando, se logra crear matices muy interesantes entre el sabor agridulce y el sabor ahumado, llegando a encontrar el punto en que ninguno de estos es protagonista y convergen en un muy agradable sabor tanto al paladar, como al retrogusto.
Conclusiones:
Definitivamente, este este es un tabaco para disfrutar con una buena taza de café o una cerveza lager (si es que se fuma por las tarde después de almuerzo). Es una labor que al novato le cautivaría por ese sabor ahumado y agridulce y, definitivamente, al fumador acostumbrado a labores inglesas le parecerá muy interesante ya que, puede ofrecer una amplia gama de matices.
Como lo mencioné en la cata de Odyssey, este tabaco, sería el primero a degustar en la trilogía Maltese Falcon-Samarra-Odyssey. Es una trilogía muy recomendada para todo amante de la latakia. Siempre he sido fanático de las labores de G.L. Pease y, sin lugar a dudas, este tabaco se ha convertido en uno de mis tabacos de cabecera.
He visto desde hace algún tiempo, una aberración sin sentido a las mezclas virgina-perique así como un sin fin de compañeros cofrades que intentan entrar a este tipo de mezclas con un resultado negativo y para nada placentero.
Es por ello mi ánimo de escribir y aportar algo de la muy poca experiencia que tengo en el arte de fumar en pipa y la forma en la que yo he encontrado placer, así como la forma que he encontrado para recomponer una fumada y disfrutar de un tabaco que puede no haberme gustado en principio pero, que al cabo del tiempo y gracias a la tacañería y terquedad por no desperdiciar mi dinero, me llevaron a dar segundas, terceras y un sin fin de oportunidades a varios tabacos que, si bien fueron horribles en principio, con el tiempo, me di cuenta que en realidad el problema era que yo no entendía al tabaco y el ritmo que este necesitaba para demostrarme los placeres que me podía brindar.
Esta es mi opinión muy personal y por lo tanto se debe entender es muy subjetiva ya que es mi paladar y gustos personales los que dan esta opinión.
Fillmore by G. L. Pease
Nombre de la mezcla: Fillmore
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Virginia-Perique (vaper)
Corte: Broken Flake
Ritmo de fumada recomendada: Lento a muy lento.
Este tabaco es en mi opinión, un tabaco muy delicado y por lo tanto, si bien no es difícil de fumar y disfrutar, si es extremadamente fácil, echar a perder la fumada sin posibilidad de recomponerla provocando una muy mala experiencia y provocando una opinión errónea sobre este fantástico tabaco.
En frío:
Broken flake cut
Al olerlo en lata, se desprenden inmediatamente olores a cítrico fermentado, a mi olfato, recuerda el olor a tepache (cascara de piña fermentada), tamarindo, madera húmeda, estos son olores que normalmente yo percibo en virginias rojos y ese olor a fermentado que causa cierto picor en las fosas nasales que yo identifico en el perique.
Primer fuego:
El primer encendido puede ser fuerte y para algunos un tanto desagradable ya que para encenderlo hay que dar buenas caladas con un ritmo de medio a rápido, esta mezcla en particular prefiero encenderla con fósforos de madera ya que si he notado que con encendedor, el primer amargor es más agresivo.
Inmediatamente después del encendido hay que bajar el ritmo de la fumada hasta lograr un ritmo lento, es allí cuando se empieza a disfrutar la fumada, de esta forma, el tabaco empieza a soltar los dulzores del virgina, a mi paladar es un dulzor parecido al del azúcar quemada, este sabor se conserva si mantenemos el ritmo de la fumada lento, de esta forma también se logra que el perique se perciba agradable, fresco, refrescante en nariz y boca, da una sensación similar a la frescura de da la menta (me refiero a la sensación refrescante, no al sabor de la menta), si se le mete acelerador al ritmo de la fumada, esta se torna amarga y el perique comienza a ser muy agresivo en las fosas nasales haciendo tanto la fumada como el retrogusto una experiencia muy desagradable. Cuando la fumada comienza a provocar humedad, la brasa comienza a pagarse y es allí cuando instintivamente metemos el acelerador a la fumada, en este caso recomiendo continuar con la fumada lenta hasta que se apague la pipa, una vez que esto sucede, lo mejor es dejar descansar la pipa por unos 5 o 10 minutos.
Segundo fuego y posteriores:
Una vez que ha reposado la pipa, la encenderemos nuevamente intentando no meter la llama a la cazoleta, en lugar de ello, dejar la flama por encima de la cazoleta y permitir que el tabaco se caliente en cada calada hasta que prenda, con esto evitaremos el amargor que produce el encendido, una vez re-encendida la pipa, bajar nuevamente el ritmo a lento para recuperar el dulzor del virginia y la frescura y picor del perique.
Esta mezcla ofrece un humo denso, cremoso, blanco y muy fresco en la nariz. El delicado balance entre dulzor y frescura son un placer en boca y nariz pero se debe tener cuidado con el ritmo ya que si este se acelera, la lengua y paladar pagaran caro el precio.
Para mí, esta es una de las mejores y más complejas mezclas vaper que he fumado.
Espero poder aportar algo con esta reseña. ¡Buenos humos, felices tragos y sin miedo a compartir!
Una mezcla no muy popular ni muy conocida del maestro mezclador Gregory Pease, al ojo, la lata no dice mucho, parece ser tan solo una labor más, un Balkan más de tantos que hoy en día existen, de esos, que rayan en el acalorado debate sobre la delgada línea entre los Balkan y los Ingleses, sin embargo, esta labor es de esas, que al probarlas, te cambian el paradigma. El tabaco a simple vista se percibe oscuro, con muchos hilos negros, a simple vista se nota la fuerte presencia de tabacos ahumados o latakia.
En frio:
Ribbon cut
El aroma es fuerte, muy ahumado, recuerda el olor a leña ya quemada y mojada, tambien se percibe un olor a cuero viejo como el de un viejo cinturón que ha sido ya jubilado así, como un aroma un tanto acido algo difícil de definir. Apenas se percibe el Virginia que aparenta estar escondido en esta mezcla y su aroma, un tanto fermentado y cítrico, se pierde entre el aroma leñoso que desprende este tabaco tan solo presentando un leve destello que se pierde rápidamente.
Primer fuego (encendido):
Intentando solo calentar el tabaco sin tocarlo con la flama
Desde el encendido, se percibe esa leve acidez y ese sabor a leña, me recuerda mis fogatas en los días de campamento de mi adolescencia. La latakia es fuerte y se percibe desde el primer instante, no es nada sutil, su presencia es muy fuerte y marcada. Bajando el ritmo de la fumada se encuentran esas notas acidas como alguna fruta cítrica que aún no madura del todo. Si se apresura el ritmo de la fumada, la latakia comienza a cobrar fuerza nuevamente escondiendo un poco esa acidez la cual una vez identificada por el paladar es fácil encontrarla nuevamente entre la potencia de la latakia que domina la fumada.
Si se baja el ritmo de la fumada a muy lento, apenas dejando la pipa descansar en la boca mientras se respira hondo y pausado, la latakia se vuelve un tanto más sutil junto con esa acidez que se atenúa un poco dejando espacio para que se presente un agradable picor en la parte frontal de la lengua (quizá algún tabaco oriental) y para que el Virginia surja del fondo de la boca (por el retrogusto) asomándose ese dulzor de los orientales y seguramente algún Virgina rojo o dorado, un dulzor placentero para nada empalagoso. Es un tanto complicado mantener ese dulzor por mucho tiempo ya que la costumbre me lleva a apresurar un poco la fumada pero es solo cuestión de bajar el ritmo para encontrar ese dulzor nuevamente, no obstante, el picor es fácil de mantener durante la fumada. Mantener el ritmo lento, hace que la acidez, el dulzor, el picor y el ahumado, converjan en un sabor muy placentero y agradable.
Fuegos (encendidos) posteriores:
Intentando el re-encendido sin que la flama toque el tabaco o ceniza
Con este tabaco, no es complicado encontrar los sabores antes mencionados en el segundo, tercero, cuarto o X número de encendidos de la pipa y en todos los casos, la latakia está presente al igual que la primera vez que se encendió la pipa. Sin embargo, algunas veces la humedad generada durante la fumada ocasiona que en el re-encendido de la pipa se perciba ese desagradable sabor a ceniza húmeda en cuyo caso, basta con dejar descansar la pipa por un rato para permitir que el tabaco se seque un poco y se mitigue ese desagradable sabor que desaparecerá conforme avance la fumada aunque, de generarse demasiada humedad, algunos optarían por desecharlo.
Conclusiones:
Sin lugar a dudas este tabaco es el rey de lo que a mis gustos sería una buena trilogía de G.L. Pease: Maltese Falcon-Samarra-Odyssey. Para todo amante de la latakia esta sería la opción a elegir, una opción que puede fácilmente convertirse en el tabaco favorito o por lo menos colarse dentro del top de cualquier amante de la latakia, mezclas inglesas o balkanicas. Por ahora y desde hace ya varios años este es mi tabaco predilecto.