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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – BlackHouse – Hearth & Home

Nombre de la mezcla: BlackHouse
Marca: Hearth & Home
Maestro mezclador: Russ Ouellette
Manufactura: Scandanavian Tobacco Company
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Lento

Ya he escrito sobre un par de labores inspiradas en el legendario Balkan Sobranie en su versión original. Labores como White Knight y Balkan Sasieni, ambas de mi agrado. Black House es una labor más, inspirada en la vieja versión de Balkan Sobranie 759. En mis gustos personales siempre se ha debatido por el primer lugar de lo que yo llamaría una trilogía entre Balkan Saieni, White Knight, y Black House, algunas ocasiones dejado levemente atrás por el caballero blanco y otras (dependiendo de mi humor) siendo la ganadora absoluta.

Black House es siempre una excelente opción para fumar una labor con un generoso contenido de latakia y es también, una labor que siempre se puede recomendar sin temor a equivocarse. A pesar de su contenido de black cavendish, perique y kentuky, estos solo redondean la labor y no tienen ningún matiz abrumador.

En frío.

En la lata se detecta un aroma salado que de inmediato recuerda al cuero. Se percibe un olor ahumado como leña que se mezcla con el aroma salado resultando, en un aroma muy agradable, pero algo penetrante. Muy en el fondo se percibe un aroma dulce como pasas o higo que en ocasiones me recuerda el aroma dulce de la ciruela pasa.

Si se aspira profundamente directo de la lata se puede percibir una nota picante que no puedo identificar del todo. La mezcla de aromas evoca artículos de piel viejos y embodegados. Cuando el aroma satura la nariz, da la sensación de haber olido una caja de cartón donde se guardaron artículos de piel durante muchos años. También se percibe una nota a papel viejo, como el papel amarillo de un libro antiguo.

Primer Fuego.

El primer encendido es dulce y muy ahumado, se percibe un sabor a leña combinada con un dulzor algo tostado aunque también se siente un poco picante. El gusto retro nasal es muy ahumado y algo picante. El picor se siente en los laterales de la lengua.

Bajando el ritmo de la fumada a lento, el sabor en boca es ahumado y dulce. El dulzor se percibe con más intensidad en las fosas nasales. Este dulzor es oleoso y tiene un dejo ligeramente amargo como el que deja la melaza, pero en su punto más dulce es muy similar al caramelo que se pone en un flan, ese que tiene un ligero toque tostado o quemado. El picor en la exhalación retro nasal no es intenso, pero es constante.

El ahumado es intenso sin embargo, la nota a leña es muy sutil, es un ahumado algo perfumado que me recuerda un poco al copal y que resulta un ahumado sumamente relajante.

Acelerando el ritmo de la fumada el dulzor se torna en un sabor ligeramente amargo y muy tostado que se diferencia perfectamente del toque ahumado y en cierto punto se convierte en la nota de mayor intensidad. Bajando el ritmo esa nota tostada se va desvaneciendo poco a poco y resurge del fondo la nota ahumada y agridulce que termina definiéndose en una nota dulce, picante y ahumada.

Fuegos Posteriores.

El reencendido es fuertemente ahumado y picante, se percibe una nota a leña que después se transforma en una nota a madera mojada. En ocasiones al percibir esa sensación y sabores que indican que la braza se está apagando, se percibe una nota a cuero muy intensa, de hecho, si se dan caladas con la pipa apagada, esa nota a cuero está siempre presente.

Conforme se acerca el final de la fumada, el dulzor se torna ligeramente amargo y terroso, esa mezcla de sabores me recuerda el sabor de azúcar morena quemada. El sabor a leña se hace presente de nuevo y el picor se atenúa en boca, pero se mantiene en las fosas nasales.

Si la fumada se mantiene en un ritmo rápido, la fumada en su etapa final se torna sumamente amarga y terrosa. No obstante, si se mantiene un ritmo lento, la fumada es ahumada, dulce y en su etapa final se mantienen estos sabores combinándose con una nota leñosa y un ligero amargor acompañado de una muy sutil nota tostada y ligeramente amarga.

Conclusiones.

Una labor que invita una buena taza de café o un buen destilado para acompañarlo. Una fumada con una fuerte presencia de latakia acompañada de un dulzor muy agradable y el toque picante que le aporta el perique. Puede ser una labor para fumar todos los días para aquellos amantes de la latakia, pero que puede ser abrumador para el que apenas comienza con este tipo de labores.

Cualquier amante de labores con latakia quedará enamorado de BlackHouse; de las labores inspiradas en la vieja Balkan Sobranie esta sin lugar a dudas es para mí una de las mejores.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – WhiteKnight – Hearth & Home

Nombre de la mezcla: WhiteKnight
Marca: Hearth & Home
Maestro mezclador: Russ Ouellette
Manufactura: Scandinavian Tobacco Group (STG)
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Coarse Cut
Ritmo de fumada: Variable

Desde hace ya varios años, esta labor se ubica entre mis labores predilectas. Una labor que siempre encuentro divertida; algunas veces más picante que otras, es una labor que puede tomarse como referente para iniciarse en las labores con contenido de latakia. Una labor que ejemplifica perfectamente que los orientales también pueden ser picantes y no solo dulces y ácidos. El dulzor que contiene esta labor siempre me hace preguntarme que porcentaje es aportado por el virginia y que tanto es aportado por los orientales.

En frío.

Esta labor tiene un aroma ligeramente salado como cuero viejo. Ese olor a cuero también se mezcla con un olor parecido al papel de libros viejos, ese papel que ya está amarillo por el paso de los años. El olor a cuero es acompañado por un olor a leña quemada, como ese olor que te llega de una fogata a unos metros de distancia. Se percibe un aroma dulce parecido al aroma de las pasas, también hay un aroma muy tenue que no logro identificar con exactitud, por alguna razón, ese aroma me trae a la mente madera mojada aunque el olor no es para nada parecido a esto.

Primer Fuego.

El sabor ahumado (leñoso) es intenso, de inmediato se siente la presencia de la latakia. El sabor a leña por momentos se percibe un poco picante aunque este picor debe ocasionarlo alguno de los orientales contenidos en esta labor. En un ritmo medio – bajo se distingue un dulzor que no termina de definir si viene del virginia o de los orientales. El sabor ahumado mantiene su intensidad a pesar de bajar el ritmo y se mezcla con él un dulzor levemente ácido; aquí pareciera que el dulzor de los orientales va inmediatamente después del dulzor del virginia. El picor se intensifica a medida que se incrementa el ritmo de la fumada, se siente en el paladar y parte trasera de la lengua. El dulzor se mezcla con el ahumado convergiendo en un sabor fácil de percibir en boca; fumando lento el picor ya no se siente tanto. Fresco y leñoso en nariz, se siente en toda la fosa nasal. Al igual que la sensación que da al olfato, no puedo evitar imaginar madera mojada aun cuando este sabor no está presente en la labor.

Fuegos posteriores.

El reencendido es algo fuerte, el sabor es parecido al olor de la leña mojada. El ahumado es más intenso, el picor se atenúa solo un poco. El sabor a leña se mantiene. Bajando el ritmo de inmediato se percibe un ligero sabor a ceniza, pero empieza a resurgir el dulzor que se combina con ese sabor a ceniza y leña. Después de unos minutos el sabor a ceniza desaparece; la boca se siente ligeramente grasosa. El picor disminuye con los reencendidos aunque no desaparece del todo. Casi al final de la fumada, el sabor a madera se hace presente, pero sin tomar protagonismo. El sabor a leña perdura en toda la fumada mientras que el dulzor va apareciendo y desapareciendo con diferentes intensidades durante toda la fumada. Ya al final de la fumada, el dulzor desaparece casi por completo y perdura el sabor a leña y madera, el picor se atenúa casi hasta el punto de desaparecer. La latakia se mantiene durante toda la fumada, sin duda para mi paladar, es la protagonista en esta labor.

Conclusiones.

Una labor agradable y divertida si se fuma en diferentes ritmos. De fumarse en un solo ritmo puede ser una fumada igualmente agradable, pero algo plana y aburrida, ya que, el jugueteo que aporta el dulzor en sus diferentes intensidades y picores deja de presentarse cuando se fuma a un solo ritmo. Variar el ritmo permite que el dulzor se intensifique en algunos momentos y casi se mitigue en otros, lo mismo sucede con el picor que aportan los orientales. Si bien hay labores que se disfrutan mucho en un solo ritmo (esta puede ser una de esas labores), esta labor en particular, me agrada más cuando se juguetea con el ritmo.

¡Buenos humos y felices tragos!