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Fumando en la quintana Opinión Tabacos

Mis tres del semestre

Hace unos días, después de ver el video de Fabián Cuesta sobre sus revisiones del semestre decidí hacer el mismo ejercicio. Repasé las diferentes labores que fumé entre enero y junio de este año para destacar tres. No se trata de decir que son mejores que otras, sino que tres labores de ese periodo sobresalen y los motivos. Me divertí con ese ejercicio y, por esa razón, me atrevo a compartirlo con ustedes. El orden para citarlas es casi aleatorio, según surgieron en mi repaso. Sin más, mi listado:

  • Kentucky Bird. Posiblemente es mi elección más polémica y lo digo porque ya he tenido alguna que otra discusión defendiéndolo. Cuando comencé a fumar en pipa, el grupo en el que me iniciaba me aseguraron que era un mal tabaco. También es cierto que fumábamos Borkum Riff y, cuando superé esa etapa, no me acerqué al pajarito por una simple comparativa. Si el Borkum me parece malo, no voy a comprar una labor que clasificaba por debajo de él… Así que durante muchos años lo dejé al margen en mis visitas al estanco hasta la II Batalla de Labores. En uno de los debates que alimentó en Twitter, Jesús Carlos (@txustky) reivindicó sosegada y tranquilamente a KB. Así que, intrigado por sus palabras, fui al estanco a por el pajarito. Y tenía razón. No es un gran tabaco, no es la labor que me llevaría a una isla desierta, pero sí una labor para cuando me apetece fumar pero no tengo ganas de mucha nicotina; una labor para iniciarme; para aprender a respirar de manera tranquila y buscar sabores, para cerrar el día o para media mañana. Un amigo fiel, un descubrimiento.
  • Peterson University Flake. En mis diferentes visitas a los estancos, era fácil que el University estuviese ahí, pero no lo cogía nunca. ¿Por qué? No lo sé. Igual cuando llegaba a ese lineal ya tenía muchas latas, tal vez me hubiesen hablado de él… Pero sean las razones que sean las maldije cuando abrí la lata. Me sorprendió el chorro de olor a naranja que salió de ella. ¿Cómo es posible? Yo, que presumo de sentidos en negativo, me veía rodeado de naranjales, de luz mediterránea… El caso es que regresé al mundo real, me preparé la pipa y lo disfruté. Lo disfruté todas las fumadas, lo regale y lo gocé cada vez que abría la lata y recibía ese olor. Fácil de fumar, para buscar sabores y disfrutarlo en silencio. Al escribir este párrafo caigo en la cantidad de veces que escribo disfrutar. Y sí, ese es el verbo para tener en cuenta a la hora de describir esta labor. Para tener en cuenta en mis rotaciones permanentes. Una joya para disfrutar.
  • Peterson My Mixture 965. En mayo escribí mi comparativa entre la época Dunhill y la Peterson. Desde entonces seguí fumando mi lata de Peterson. Posiblemente será la oxidación natural al abrirse, la humedad de Asturias… ¿Yo qué sé? Pero lo cierto es que la labor evoluciona, cada vez me recuerda más la Dunhill. ¿Autoconvencimiento? No lo sé. Dejo ese debate a otros expertos. Lo único que sé es que esa distancia que noté en la primera pipa es cada vez menor. Y para uno, que es un enamorado de My Mixture 965, respira tranquilo porque sabe de la tranquilidad de tener esta labor en el estanco de referencia.

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Dunhill contra Peterson

Pertenezco a la generación de pipa fumadores que pronuncia el nombre de Alfred Dunhill con respeto y admiración. Por eso, cuando me enteré de la desaparición de sus labores acopié todo lo que mi economía me permitió. Y así, poco a poco, han ido cayendo latas de Early Morning Pipe, Nightcap y, sobre todo, My Mixture 965, que personalmente defino com una de las mejores labores que jamás se han creado. También por esa razón me alegré cuando Scandinavian Tobacco Group compró el catálogo, las recetas que, además, en los últimos años producía en sus instalaciones danesas. Respiré tranquilo.

Pero empezaron los comentarios, los eternos debates piperos que, no vamos a negarlo, son parte del encanto de este mundillo. Los miré con cierta atención, no exenta de escepticismo. Hasta que llegó el momento de abrir mi última lata de My Mixture 965. Llevaba un par de años en mi casa, más el embodegado de su fabricante. Fue un momento especial que, además, compartí. Según iban cayendo las pipas de la labor y vaciando su contenido, el famoso debate regresó a mi fuero interno. Así que un día después de fumar un Dunhill, me agencié en el estanco de una lata de Peterson My Mixture 965 con la intención de abrirla en esa misma jornada y poder comparar. Así que os voy a narrar mi experiencia, aunque, ojo al dato, yo soy de los que tiene lengua de hojalata y no vais a encontrar esas maravillosas descripciones que leemos a Carlos Turrubiartes.

La primera impresión al abrir la lata fue positiva. Me llegaron los mismos olores que en Dunhill, sus notas ahumadas. Eran unas sensaciones idénticas. Nada que temer. Cargué la pipa y con el primer humo llegó la primera decepción. Menuda decepción.

No. El sabor no es el mismo. ¿Será efecto de cambiar el origen del tabaco? Las sensaciones de Peterson eran más suaves, más ligeras. Nada de la fortaleza que siempre me ha transmitido Dunhill. Tal vez es un cambio cultural. Los asturianos sabemos que la fabada actual se cocina con menos grasa que hace cincuenta años. En general, la sociedad ha evolucionado hacia sabores más ligeros. No digo que sea bueno o malo, es una impresión. Pero el caso es que ese primer sabor, y el segundo y el tercero, no eran los que tenía con la mezcla originaria, con esas fumadas que provocaron que la definiese como una de las mejores mezclas jamás creada y la incorporase a las rotaciones.

Sin embargo, sucedió un milagro. Según avanzaba la fumada, el sabor en la boca, las sensaciones me recordaban a la vieja labor. Los sucesivos apagados y encendidos (soy un fumador torpe, lo confieso) no hicieron más que alimentar esa impresión. Tan poco fue un efecto de las lágrimas al sentir que esa vieja amiga se había muerto. Era algo real. Estaba fumando My Mixture 965.

Así que mientras vaciaba y limpiaba la pipa me quedaba la sensación de haber fumado un My Mixture 965 al tiempo que sabía que, en algunos momentos, se había separado mucho del original. ¿Necesita Peterson más tiempo de producción para que las labores evolucionen en la lata y se parezca al original? No lo sé. Carezco de conocimientos para afirmar en un sentido o en otro.

En todo caso, este nuevo My Mixture 965 se merece mi voto de confianza, si bien, de momento, añoro a las labores que llegaban con el sello de mister Alfred Dunhill.