Nacida de las manos de Vitaliano Posella, y con la intención de contribuir a una noble causa, presento esta pipa tan especial.
Hace un tiempo el artesano calabrés vivió de cerca un caso de cáncer de mama. Una persona muy querida por él fue diagnosticada de tan grave enfermedad. A día de hoy, afortunadamente superado el cáncer, ha querido hacer una pequeña tirada de pipas de fumar para contribuir con una asociación de apoyo al cáncer de mama. Lo recaudado con su venta, una vez cubierto el coste, irá destinado a tal fin.
La pipa, una obra muy representativa del trabajo del artesano, empezó a gestarse durante las pasadas navidades. Se ha hecho una tirada limitada y numerada de 20 unidades, todas ellas con alguna característica que las diferencia del resto, como ya nos tiene acostumbrados.
Para esta ocasión tan especial, Vitaliano Posella ha seleccionado un brezo con más de 30 años de antigüedad: un brezo cortado por su propio padre Salvatore Posella en la Sierra Calabresa. Salvatore, fallecido hace cosa de un año a la edad de 97 años, curó y cortó este brezo antes de su jubilación en 1995. A las pipas se les ha montado un anillo de asta de toro, un material con el que no había trabajado anteriormente Vitaliano, y les ha colocado un pequeño punto rosa en la boquilla, haciendo referencia al color de la lucha contra el cáncer de mama. Cada pipa va numerada «X/20».
El suministrador habitual de Posella de materiales para boquillas ha colaborado con el acrílico rosado. Se trata de la empresa de Serafino Macchi:
Las dimensiones aproximadas, a sabiendas de que no habrá dos iguales, rondan los 115 mm. de largo y poco más de 50 mm. de alto. El peso está sobre los 65 gr. El hornillo tiene unas medidas, también aproximadas, de 20 mm de diámetro por 40 mm. de profundidad.
Nos queda un detalle, el precio será de 180€ más porte, hasta que se agoten las 20 unidades, de las que ya no quedan demasiadas. Para conseguirla, hay que enviar un correo electrónico a tomeu.soller@gmail.com
Finalmente unas fotos del proceso, para ver cómo trabaja el artesano:
No es habitual que traiga a esta sección a nuevos talentos, pero quiero presentar a un artesano que pienso que está llevando muy buena trayectoria. Está experimentando con un amplio abanico de materiales y formas, consiguiendo muy buenos resultados y mostrando unos grandes avances técnicos y estéticos.
Sergio Bonato es una persona con la que da gusto conversar: se muestra respetuoso con la tradición, agradece los consejos que le dan y toma en cuenta las críticas que le hacen, cosa no habitual. De momento sus precios son muy contenidos, vale la pena echar un vistazo a su web o redes sociales, y acepta encargos.
Sin más, os dejo con sus palabras de presentación, que dejan vislumbrar la pasión que pone en su trabajo.
Pipas Bonato
Mi nombre es Sergio Bonato, soy un hombre en el umbral de los 50 años, soy italiano y vivo en la provincia de Asti, en el campo. Desde hace unos 6 años me he convertido en artesano de las Pipas Bonato y me dedico a ello a tiempo completo.
La pipa representa para mí un recuerdo de infancia y adolescencia, con mi abuelo y mi padre fumando, un objeto que siempre me intrigó y fascinó, pero que entonces no podía usar. Aunque lo que más me impulsó a aventurarme en la fabricación de pipas es el gran amor que siento por trabajar la madera, y no hay madera más bonita que la del brezo, con sus diseños variados y únicos. Combinando estos dos hechos, aquí estoy.
Para construir mis primeras pipas utilicé madera de cerezo, que estaba disponible y era económica en mi zona. Así hice mis primeros pinitos, tanto como de constructor como de fumador de pipa. Cuando pude fumar una pipa construida con mis propias manos, descubrí el placer infinito del humo lento.
La primera cazoleta construida por Sergio
Trabajo todos los días yo solo en mi pequeño taller, construyendo una pipa a la vez, con la ayuda de pocas máquinas -mis manos son las herramientas más importantes- intentando mejorar y perfeccionarme.
Parto de la idea de pipa que quiero realizar, ya sea clásica o a freehand, y elijo el taco de brezo más adecuado. Hago un boceto, vislumbro el dibujo y empiezo a emocionarme. El trabajo continúa: a veces salen problemas y a veces todo sale bien a la primera. Finalmente obtienes un objeto con diseños espectaculares para mirar y volver a mirar, para acariciar mientras lo fumas, para sentir su calor y la historia que ese objeto representa, un objeto único -por qué no, una pieza de colección-, porque no hago dos pipas idénticas, parecidas sí, ¡pero cada una es una pieza única!
Espero que mis pipas les den a todos un buen momento de relax y que sientan el amor que pongo en ellas.
Un cálido saludo a todos y ¡que disfrutéis fumando, tal vez en una pipa Bonato!
A principios del año 2020 publiqué en varios foros un hilo dedicado a la historia de la pipa en Roma, partiendo de una foto de la tienda Carmignani y hablando de los artesanos que en ella aparecen.
Entre esos artesanos se encuentra el misterioso Munalli (arriba a la izquierda), de quien nadie parece saber nada. En Pipedia aparecen dos líneas dedicadas al mismo, ilustradas con la misma fotografía del grupo de artesanos, y se dice que ni se conoce su nombre.
Cuatro años después de mi publicación recibo un mensaje:
“Soy Massimo Munalli.
Quería aclarar que Giorgio Musicò era el vendedor de la empresa Carmignani y nosotros, los hermanos Munalli, éramos los artesanos de las pipas estampadas Munalli.”
Tras la sorpresa inicial empiezo mis conversaciones con él. Trataré de mantener al máximo sus palabras, simplemente enlazando las múltiples charlas mantenidas.
Claudio y Massimo Munalli
Soy Massimo Munalli, nací en 1947 y mi historia es muy simple…
En la famosa foto de Carmignani, la persona con gafas y bigote a la izquierda es mi hermano Claudio, nacido en 1949, quien lamentablemente falleció en 2018 a causa de una infección grave.
Corría el año 1976/77, éramos dos hermanos muy creativos y nos apasionaba la carpintería.
Habíamos descubierto la tienda de Carmignani porque mi hermano había empezado a fumar en pipa.
Mostrador de la tienda Carmignani en aquella época
Empezamos a hacer pipas para nosotros como hobby, ya que ambos teníamos nuestros trabajos. Cuando conocimos a Giorgio Musicò, que trabajaba en Carmignani, nos animó a que las hiciéramos para la tienda.
Al principio simplemente utilizábamos limas y varios tipos de papel de lija, partiendo de tacos pretaladrados y la boquilla ya adaptada.
Después de aproximadamente un año decidimos darnos a conocer y tener nuestra propia marca y así nacieron las pipas Munalli. Celebramos este evento junto al artesano Fritz Becker, con una cena en un restaurante de Roma seguida de un concurso de fumada lenta con todos los amigos y clientes de Carmignani.
Cuando empezamos a usar escalabornes (es decir, tacos enteros de brezo) compramos un pequeño torno que era fundamental para la parte técnica, que debía realizarse perfectamente para garantizar que la pipa fumase bien. Incluso las boquillas de metacrilato requerían trabajo, y las comprábamos a empresas especializadas que las enviaban por correo.
El garaje de mi abuelo era nuestro taller y sólo trabajábamos mi hermano y yo, después de nuestra jornada laboral. Cada uno de nosotros realizaba las pipas desde el principio hasta el final.
Claudio Munalli
Para producir con menor esfuerzo y tiempo, utilizábamos pequeños motores eléctricos (obtenidos de lavadoras o similares) equipados con hojas circulares de papel de lija. Visitando a otros artesanos aprendimos qué lijas utilizar, desde las más bastas hasta las más finas, para obtener una hermosa pipa lisa, que luego se pulía con cera de carnauba.
Para los arenados recurríamos a un amigo que tenía la maquinaria adecuada.
Massimo Munalli
El brezo que utilizábamos era de Calabria y se lo comprábamos a un cortador de brezo calabrés de apellido Richichi. Él también fabricaba algunas pipas. En una ocasión fuimos a elegir los escalabornes a Liguria, a la ciudad de Arma di Taggia cerca de San Remo, donde se abastecía Baldo Baldi, pero no encontramos un producto superior al que ya estábamos usando.
También vendimos nuestras pipas en Perugia y la Toscana, manteniendo siempre excelentes relaciones no sólo con Giorgio Musicò, sino también con otros artesanos como Vascello, que trabajaba en Cerdeña, Fritz Becker, y todos los amigos que frecuentaban la tienda donde nos reuníamos a menudo por las tardes para fumar y charlar.
Íbamos a menudo con Giorgio Musicò a visitar a otros artesanos. Así conocimos a Carlo Scotti en Cantù, que fabricaba las pipas Castello. Fuimos también a Inglaterra, donde conocimos la famosa tienda Astley’s de Londres, famosa por las pipas de espuma de mar.
Produjimos alrededor de 50 pipas al año desde 1979 hasta 1988.
Después de varios años se vendió la tienda Carmignani a la vez que nosotros reducíamos nuestra pequeña producción de pipas. Además, debido a diferentes elecciones, tanto mi hermano como yo nos fuimos a vivir fuera de Roma y cada uno de nosotros comenzó a cultivar intereses diferentes. Mi hermano empezó a dedicarse a la pintura y yo dediqué tiempo al deporte, la pintura y los viajes.
Mientras tanto, Giorgio Musicò abrió su propia tienda en colaboración con Becker.
Aún hoy, tras muchos años, no he olvidado ese hermoso período de mi vida. Algo bueno hicimos y ha quedado en la memoria de las personas. Tal vez incluso mi hermano, en este momento, estaría feliz por ello.
Claudio Munalli
Para finalizar
Es emocionante poder dar visibilidad a un artesano del que no hay información alguna en la red. Ha sido una labor arqueológica muy placentera la de preparar este artículo.
Quiero agradecer enormemente la buena disposición de Massimo y de su esposa Enrica, que han respondido a mis múltiples preguntas y han buscado fotografías para ilustrar este texto.
Massimo y Enrica
Massimo Munalli recuerda con mucho cariño toda aquella época y sigue teniendo en uso algunas de las pipas que elaboró.
No quiero finalizar sin agradecerles haber podido incorporar a mi colección una de sus pipas, que tras 40 años seguía esperando a su dueño.
Para esta publicación en el blog elijo recuperar una entrada publicada hace años en varios foros.
Durante el año 2019 incorporé multitud de pipas extraordinarias a mi colección, pero con las que más me alegré fue con estas cinco que os voy a enseñar. Compradas a una persona de Madrid que vendía las pipas heredadas de un tío, me hacen suponer que conocía como mínimo a Giorgio Musicò y la tienda de Carmignani, por no decir a parte o a la totalidad de los artesanos de quienes vamos a hablar.
Son pipas que, unidas a la fotografía que encabeza este artículo, tienen una gran historia que contar.
La escena de Carmignani
Hay una foto que desde que la vi por primera vez me llamó la atención:
No he conseguido fecharla, pero será de los últimos años ’70 o de los primerísimos ’80. En ella aparecen 5 personajes del mundo de la pipa italiana, y seguramente fuera tomada en Roma.
Vamos por partes, y empezamos por el señor que está de rodillas. Se trata de Giorgio Musicò, en aquella época mánager de la tienda Carmignani radicada en Roma y dedicada al comercio del tabaco y pipas. Fue el impulsor de la comercialización de pipas bajo el sello propio del comercio que representaba. Entre 1975 y finales de 1979 esas pipas fueron realizadas por un joven Fritz Becker y marcadas como «Carmignani Roma»:
El señor Becker aparece en la foto, pero más tarde ya nos referiremos a él.
De pie, y empezando por la izquierda, tenemos a Munalli. Con bigote grueso y gafas oscuras, hasta hoy nada se sabe de él: ni su nombre, ni los años en que trabajó, ni las pipas que realizó. Las pipas marcadas con su nombre son una rareza:
El segundo de pie por la izquierda, con barba y corbata, es Francesco Di Mento. Oficial de la Marina Mercante italiana es destinado a Cerdeña, donde empieza a trabajar el brezo por hobby y acaba vendiendo algunas de sus pipas, las cuales marca como Vascello y «Sarda a Mano». Marca las boquillas con el dibujo de un anzuelo. Fallece en abril de 2006.
Siguiendo con nuestra foto inicial, el tercer personaje de pie, con pelo blanco, gafas y pipa en boca, es Fritz Becker, de quien hemos hablado al principio. Nacido en una familia judia en Viena en 1921 llega a Italia huyendo del fascismo alemán. Tras vender sus primeras pipas marcándolas para la tienda Carmignani, a partir de 1979 decide marcarlas con su apellido. Seguramente en ese mismo año hace ésta, todavía sin marcaje de grado:
El último personaje de la foto, de pie a la derecha del todo, es Baldo Baldi. Seguramente el que más prestigio consiguió de todos ellos, con perdón del señor Becker. Se le considera un artista de la pipa y se dice de él que trabaja de forma meticulosa de sol a sol en la que es su pasión. Falleció en febrero de 2021.
Los herederos
Tras los señores de la primera foto vienen sus herederos. Paolo Becker será el hijo de Fritz y Massimo Musicò el hijo de Giorgio. Juntos crearán las pipas Becker & Musicò entre los años 1995 y 2005.
En 2001 el Andalucía Pipa Club (APC) encarga una pipa del año de Becker & Musicò. Ocurre que en 2009 algunos de los socios del pipaclub que se habían quedado sin ella encargan una copia, aunque en ese lapso de tiempo se ha disuelto la sociedad. Será Musicò quien se encargue de esa reedición con la marca que usa en ese momento: Foundation by Musicò.
Finalmente nos queda Paolo Becker, reconocido artesano de la pipa que hace carrera en solitario tras haber trabajado con su padre hasta finales de los años ’80. Fallece en 2014, y a día de hoy ha cogido el relevo su hijo Federico. En 2008 crea esta belleza de oliphant, de grado 2 tréboles:
Para finalizar
He querido recuperar este texto para el blog porque en breve va a ser el punto de partida para hablar de uno de los artesanos que en él aparece y nos servirá para ponerle en contexto. La fotografía que ilustra esta entrada me sigue fascinando y sigue siendo una fuente de información fascinante.
Trabajé con Cristian Galeazzi hace ya unos años. Corría el año 2020 y organizaba por segunda vez la pipa del año (POY) para el foro de El Rincón de la Pipa. Mi compañero de fatigas en aquella ocasión fue David (con el nick Fenici en ese foro), quien fue el encargado de llevar a cabo las gestiones con el artesano.
Hizo una pipa extraordinaria para nosotros, una zulú muy ligera y estilizada que sigue en mi colección.
Ahora me vuelvo a topar con Cristian, el artesano elegido por Andrea Pascucci para continuar con la cadena, y esto es lo que nos cuenta:
Cristian Galeazzi en sus propias palabras
Mi nombre es Cristian Galeazzi y junto con mi esposa Cinzia Evangelisti somos los creadores y productores de la marca Regina Scarlatta Pipes.
Algunos de los lectores nos recordarán por la pipa que creamos para el foro de El Rincón de la Pipa hace unos años. En ese momento traté solamente con David, y mi pésimo español fue un gran obstáculo para comunicarme en el foro. Espero que con esta entrevista pueda expresar plenamente la profunda pasión que me une a este mundo.
Si os preguntáis por qué el nombre de Regina Scarlatta, debéis saber que fue el resultado de una larga reflexión en la que traté de resumir en un nombre lo que representa para mí el objeto pipa. Estoy profundamente convencido de que entre los muchos objetos que nos acompañan en la vida cotidiana hay algunos en los que reconocemos un alma, un aura de sensaciones y vivencias que dan lugar a un vínculo especial.
Para mí, la pipa es como una bella mujer, una forma sinuosa, atractiva y majestuosa en su armonía [Nota: Regina se traduce como Reina en italiano]. Escarlata en cambio es el color del fuego, de la pareja y de la pasión. Así nació el concepto de Regina Scarlatta, que traté de traducir en un símbolo: una reina con una corona roja, nacida de la evolución de una nube de humo.
La pasión por la artesanía y la creación manual de un objeto de madera como pueda ser una pipa, ha sido algo que siempre me ha apasionado desde que era un niño. Todavía hoy me fascina la idea de coger un bloque de brezo en bruto y transformarlo en un objeto refinado y elegante, creando un producto único e irrepetible. Esta pasión es el combustible que todavía me impulsa a estudiar y profundizar en las técnicas de procesamiento del brezo, a buscar las mejores materias primas y a adquirir las habilidades necesarias para transformar mi idea artística de la pipa en un objeto real.
Desde 2011, nuestro pequeño taller tiene la indudable ventaja de estar arraigado en un territorio rico en historia y habilidades en la creación de pipas. Sin embargo, y a lo largo de los años, nuestro trabajo se ha desvinculado cada vez más de lo que muchos conocerán como la escuela de Pésaro. De hecho, de este estilo que tiene bases neoclásicas y que a menudo se caracteriza por formas abundantes y generosas, poco a poco hemos logrado dirigirnos hacia formas más sinuosas y ligeras, persiguiendo la pureza y la elegancia que forma la base de nuestra marca. A día de hoy nuestros trabajos son en su mayoría reinterpretaciones de las formas clásicas, aunque a veces se transformen en pipas a mano alzada y encuentren su apogeo en nuestra línea Motus.
Espero haber conseguido transmitiros y acercaros lo que es para mi y para Cinzia una profunda pasión que une a los aficionados al humo lento. Os invito a consultar nuestro sitio web www.reginascarlatta.com y a seguirnos en nuestro perfil de Facebook Regina Scarlatta Pipes.
Corre el año 1926 cuando se estrena la ópera Turandot de Giacomo Puccini en La Scala de Milán. En esta obra, que había quedado inconclusa a la muerte de su autor, la princesa Turandot hace saber que se casará con aquel príncipe que responda correctamente a los tres acertijos que le formulará. En caso contrario, el pretendiente morirá decapitado.
Quien logra la mano de la princesa es Calaf, príncipe tártaro, al responder correctamente a las tres preguntas. Las respuestas son esperanza, sangre y Turandot.
La interpretación de Andrea Pascucci
Le pregunto a Andrea Pascucci que me cuente más sobre esta pipa, a lo que responde:
No me apasiona especialmente la ópera, pero habiendo nacido y vivido en Pésaro, lugar de nacimiento de Gioacchino Rossini, es parte de mi cultura como los tagliatelle al ragú.
La primera pipa dedicada a la música que hice es la Guillermo Tell, basada en la obra de Rossini.
La flecha de Guillermo Tell atravesando la manzana
Se me ocurrió hacer la Turandot mientras cenaba con amigos toscanos en Pisa. Se habló de que Puccini nació en Lucca, una ciudad rival de Pisa en el pasado. Un comensal me dio la idea, diciendo que le cortaban la cabeza a los que no resolvían los acertijos que planteaba la princesa Turandot.
De vuelta a casa estudié la ópera y la historia de Puccini, aunque ya se me había ocurrido cómo hacer la pipa.
La clasificación «sangre», «esperanza» y «Turandot» -que son las soluciones de los tres enigmas que le plantea la princesa Turandot a Calaf- parecen hechas a propósito para distinguir los distintos acabados de las pipas. De este modo, los arenados se practican en un brezo que tiene pequeños defectos y cuando los veo mi corazón sangra. La pipa lisa oscura proviene de un brezo que tiene puntos negros, y cuando estoy trabajando la madera tengo la esperanza de eliminarlos todos para convertirla en Turandot, que es la pipa natural sin ningún defecto.
La espada cortando la cabeza
La empuñadura de la espada
Pensamiento final
La barrera que separa el arte de la artesanía es muy fina. En casos como éste, donde hay un proyecto que envuelve la pieza creada, el artesano se convierte en artista. Seguramente este artesano tiene todavía mucho por mostrar, habrá que estar atentos.
Le conocí en la XVIII Fumada Lenta CAP Madrid, el pasado mes de noviembre de 2022. Bruto Sordini me había hablado muy bien de su trabajo y me acerqué al stand que tenía montado junto a su esposa Anna. Allí estaba él, con ojos pequeños pero vivaces tras sus gafas y con mi triste italiano tuvimos una buena conversación, que ha continuado a través de mensajes por varios medios.
Hace ahora un año se rompió un eslabón de la cadena del proyecto Encadenados. La intención es seguir con ese proyecto a partir de aquí. Tengo que agradecer su paciencia al artesano, que ha respondido a todas las preguntas que le he hecho, así como a Diego Morlin por su aporte de algunas de las fotos que aquí están publicadas.
Entradas del bloc como ésta le dan sentido al mundo de la pipa. Ésta es una entrada que ata cabos, que une varios eslabones entre ellos y con éste. Hablamos de un artesano que hace muy bien su trabajo y que conoce a los mejores, porque ha trabajado mano a mano con ellos, y sin duda se encuentra entre ellos. Sin más, cedo la voz al artesano de esta entrada:
Andrea Pascucci en sus propias palabras
Conocí a Tomeu en Madrid, con motivo de la última fumada lenta organizada por el CAP Madrid. Me pidió amablemente que escribiera un breve texto para publicar.
No deseo escribir una presentación de mis pipas, la historia de la marca Fiamma di Re, o los varios secretos -o presuntos secretos- para hacer una pipa. Lo que tengo ganas de escribir es un homenaje a las personas que han sido importantes en mi trayectoria como artesano de pipas.
La primera persona importante es mi esposa Anna. Con ella llevo compartiendo 30 años de matrimonio y tres hijos. Fue ella quien me consiguió trabajo en un taller de pipas. En ese momento sólo éramos amigos, yo tenía unos 22 años.
Por algunas vicisitudes, en 1994 abandoné el sector. En 1995 Maurizio Fraternale, a quien ya conocía, se puso en contacto conmigo y me propuso que volviera a hacer pipas. Tuve una colaboración con él que duró unos veinte años y me presentó a Giancarlo Guidi.
Giancarlo fue importante para mí, no tanto por las técnicas de procesamiento del brezo, sino por el hecho de que fue el primero en mostrarme las pipas no sólo como un objeto para fumar tabaco sino también como un objeto de arte. Una de las frases que más me ha quedado grabada, que él decía de vez en cuando, es «no hacemos pipas, creamos sueños» y traté de hacer de esta frase un mantra.
Luego está Massimo Palazzi, con quien compartí 16 años de sociedad desde el año 2000.
Ya en tiempos más recientes, las personas que considero más significativas para mi formación continua son Bruto Sordini, Maurizio Tombari yVitaliano Posella, con quienes he realizado varios viajes de negocios que se han convertido en viajes de placer, porque además son grandes personas. Durante los días que pasamos juntos tuvimos la oportunidad de confrontarnos y pude comprender sensaciones y pasiones que me formaron más.
Mi deseo es poder dejar, con mis obras, impresiones y sensaciones positivas a todos los aficionados al humo lento.
Un poco de historia
Andrea Pascucci cita varios nombres en su escrito. Vamos a poner un poco de orden, con las fechas aproximadas que me facilita el artesano:
Entre los años 1989 y 1994 Andrea trabaja para Mastro de Paja.
Tras un año apartado del sector, en 1995 Maurizio Fraternale le contacta para que haga pipas para Ser Jacopo. Esa colaboración dura hasta el año 2000, entiendo que a tiempo parcial ya que la combina con otros trabajos.
Entre el año 2000 y mayo de 2016 se asocia con Massimo Palazzi para crear las pipas L’Anatra, teniendo de representante a Maurizio Fraternale.
Cuando Massimo se jubila ceden la marca L’Anatra a Maurizio Fraternale, quien a día de hoy sigue siendo el dueño, al igual que de Ser Jacopo. Es entonces cuando Andrea Pascucci se hace con la marca Fiamma di Re, fundada aproximadamente en 1980 por Giannino Spadoni (miembro fundador de Mastro de Paja), y que llevaba varios años inactiva.
Como puede comprobarse, estamos ante un artesano de la escuela de Pesaro que conoce a los más grandes y, como no, está entre ellos.
Para finalizar
Espero que esta entrada guste tanto como me ha gustado a mi la investigación llevada a cabo para escribirla. Voy a cerrarla con una foto que une eslabones, como comentaba al principio, y es que los tres han pasado por esta sección: Vitaliano Posella, Diego Morlin y Andrea Pascucci.
Encontrarme con historias como ésta es lo que más me gusta del mundo de la pipa. Y tener la suerte de estar en el momento y en el lugar adecuados, hace que todavía cobre más sentido esta entrada.
Hoy vamos a hablar de un apasionado en el más amplio de los sentidos -y que además hacía pipas-, que nos dejó hace unos meses. Se trata de Maurizio Pignone (Génova, julio 1954 – mayo 2022).
Los intereses de Maurizio iban desde la fotografía o la música (gran conocedor del rock psicodélico de los años ’70, fan de Jimi Hendrix, Frank Zappa, Grateful Dead…) hasta las pipas. Su profesión era la de administrador en el molino de harina de su familia.
Compró buena maquinaria y mejores materiales, y se puso a hacer pipas sin escatimar el tiempo dedicado a las mismas o el coste del material utilizado. Y eso por una simple razón: no vendió ninguna de sus pipas en vida. Las hacía para él, por puro placer creativo y para gozar de su propia evolución.
Llegó a tener un estilo propio, con anillos de los materiales más diversos perfectamente engastados y formas propias, aunque también realizaba formas clásicas, con predilección por las rectas o poco curvadas. Marcaba sus pipas como Pignone Genova o simplemente como JANUA, y en la boquilla podemos encontrar una letra J o un punto.
A medida que iba haciendo sus propias pipas se fue deshaciendo de la excelente colección de pipas que poseía, entre las que destacaban las Castello.
Fue un gran artesano, por encima de muchos que sí comercializan sus pipas. Y gustó de investigar, sobretodo con los brezos, utilizando de todas procedencias: Argelia, Cataluña, Grecia, Italia… incluso llegó a experimentar con la recolección de brezo y posterior curado. En 2015 consiguió brezo en los montes de Liguria, lo hirvio durante 24 horas y lo dejó reposar durante 4 años antes de trabajarlo. De ese brezo surgieron piezas verdaderamente preciosas, como las tres siguientes:
Mostró su trabajo en redes y aceptó críticas, a la vez que era un crítico mordaz con otros artesanos y personajes del mundo de la pipa. Se dice que debío crear entre 300 y 400 pipas en toda su vida.
Fue fumador de aromáticos y supo transmitir la psicodelia musical que tanto le gustaba a alguna de sus piezas más atrevidas.
Desgraciadamente nos dejó durante este 2022 y sus familiares han vendido parte de las pipas que dejó, muchas de ellas sin haber sido estrenadas.
Hoy cambiamos de registro para hablar de un libro publicado en 2020 y de su autor, un apasionado del mundo que rodea a las pipas.
FICHA DEL LIBRO
TÍTULO ORIGINAL: La pipa – I migliori marchi italiani
AUTOR: Diego Morlin
EDITOR: Attilio Fraccaro Editore
ISBN: 978-88-96136-393
IDIOMA: Edición bilingüe italiano/inglés
FORMATO: Tapa dura, 21,7 x 21,7 x 3,8 cm
PÁGINAS: 478
EL LIBRO
Nos encontramos ante una edición de calidad, donde la imagen cuenta tanto o más como las palabras.
El libro se divide claramente en tres grandes apartados:
En una primera parte, hasta la página 64, el autor justifica el libro. Introduce el tema, hace una síntesis de la historia de la pipa, y se centra en el territorio italiano.
En este libro se puede encontrar por primera vez en la historia una cronología de los artesanos y casas italianas más representativas, gracias a un gran trabajo de documentación. Este listado empieza en 1650 con las primeras pipas de barro y llega hasta las pipas contemporáneas del año 2020.
El cuerpo central y principal del libro, casi 300 páginas de texto e imágenes, está dedicado a los artesanos y a las grandes casas italianas. Describe sus formas de trabajar, sus influencias, su mercado, su producción, etc. y lo acompaña de fotografías que ilustran perfectamente el texto.
La parte final del libro, de algo más de 100 páginas, va dedicada a material complementario y a alguna colaboración. Así encontramos entrevistas, una descripción del tratamiento del brezo, un texto sobre el coleccionismo, y varias reflexiones y modos de entender la pipa desde el punto de vista del propio autor. Se trata de la parte más personal del libro.
EL AUTOR
Diego Morlin es un arquitecto paisajista, apasionado del arte contemporáneo y un coleccionista.
Fuma la pipa, siempre y donde sea.
Se considera un analista del mundo de la pipa. Le gusta conocer y profundizar sobre las pipas: quién es el constructor, cuál es su formación y su campo de estudio, cuáles son sus pasiones, dónde aprendió a hacerlas…
Le gusta, en resumen, descubrir la verdadera alma del constructor, porque considera que la pipa es el producto final de la propia experiencia y en algún momento eso hace que se convierta en obra de arte. Le interesa elevar el trabajo de los artesanos/artistas.
CONCLUSIONES
Tras leer el libro de inicio a fin, puedo asegurar que nos encontramos ante un texto que habla de personas. Unas personas que tienen en común su pasión por la creación de pipas. Entiendo que el autor ha querido hacer visible la parte humana que hay tras la pipa.
Hay muchísimas fotografías de pipas, pero también de los propios artesanos y de sus lugares de trabajo. También menciones a sus familias, muchas de las cuales llevan varias generaciones dedicándose a este oficio.
Un libro muy recomendable para quien guste de los productos artesanos, sea o no fumador de pipa, aunque ello incremente el placer de la lectura.
Es evidente que no están todos los que son. Se echa de menos a algún artesano, pero el propio autor dice, sin poner nombres concretos, que hay quienes no han querido participar del proyecto. Aun así, se trata de un libro muy completo.
De nuevo estuve en la fumada del CAP Madrid del pasado 19 de noviembre. Este año volé la tarde anterior, movido por la curiosidad de conocer el Club Argo donde se reúnen los miembros del pipa club.
La propia organización me ayudó a buscar un muy correcto alojamiento en el centro de la ciudad, a unos diez minutos andando del Argo. Y fue llegar allí y sentirme en casa. Carmen y Pedro, ya con nombre asociado a sus caras, fueron los primeros en recibirme. Llegó al cabo de muy poco tiempo Toni Pascual y no tardó Ricardo Roncero con los italianos, a quienes se había llevado a Segovia a comer cochinillo.
Abrazos con Bruto Sordini y Vitaliano Posella. Presentaciones de Vilma Armellini. Marcello Salvi del Legio Praetoria…
Al poco multitud de tabacos sobre la mesa, pipas que pasaban de mano a mano, conversación para todos los gustos.
El tiempo se pasa rápido y a las 21:15h marcho con Pedro hacia el restaurante donde tenemos que cenar unos 20 comensales. Por el camino me da una lección de historia impagable. Tomo nota mental al vuelo de lo que me va explicando: Puerta del Sol, Juan Manuel de Manzanedo, ducado de Santoña, Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, lotería del Niño, Mariquita Hernández y su trágico final, asesinato de Canalejas…
La noche termina pronto para mi, estoy rendido.
Al día siguiente la gran fiesta del pipa club, su fumada.
Desayuno en el hotel junto a Sordini y Posella, quienes me cuentan historias de su trabajo, de su pasión. Después dejo el hotel y me doy un largo paseo hasta La Masía de José Luis, pasando por calles y parques, y disfrutando de un día frío y soleado con mucha gente por las calles.
Disfruto de curiosear por los stands de los artesanos y comercios. A los ya nombrados se unen José Rubio -junto a su esposa, de trato muy amable-, Segimón Baulenas, Cartago Pipes, Andrea Pascucci (Fiamma di Re) y Armellini.
Ya tras la comida se encienden las pipas de la fumada, unas canadian de Bruken cargadas con el London Blend de Dan Tobacco. La mía no llega ni a encenderse, pero eso no tiene importancia para mi, no he venido a competir sino a pasármelo bien.
Se alza ganador Toni Pascual, con casi 1:40h. Durante la entrega de premios me tengo que marchar, un avión me espera para volver a casa.
Ha sido un placer volver a ver caras conocidas, ver la pasión que puede despertar un objeto como la pipa, charlar con personajes del mundillo, probar tabacos y ver pipas… Volveré, ya lo creo si volveré.