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Nuevos humos, nueva sangre

El pasado 22 de Febrero el Pipa Club Fumadas Hobbit celebró el segundo aniversario de su fundación con una comida en Madrid a la que asistieron destacadas figuras de nuestro mundillo: los artesanos Ian Walker y Arzuaga, los divulgadores Fabián Cuesta y los integrantes de La Ruta del Tabaco, y destacados pipadores como Toni Pascual.

Debemos ahora viajar atrás en el tiempo, al día 20 de Febrero de 2023 cuando una quincena de fumadores se reunieron por primera vez para formalizar los estatutos sobre los que se asentaría el Club. Ese grupo fundador compartía dos características: su juventud, y sus ganas de organizar cosas que revitalizaran el decadente mundo de la pipa.

El nombre no es casual, Fumadas Hobbit rinde honor al mundo creado por Tolkien en el que el fumar en pipa se celebra como un generoso rito social de hermandad.

El primer presidente del PCFH, Ignacio Barba, comentaba con motivo de su primer aniversario que este es “Un club presidido por la alegría, la generosidad, la valentía, la gallardía, la humildad, el inconformismo y especialmente la magnanimidad. Un club de todos para todos, donde las figuras de la dirección son consideradas “primus inter pares”, los primeros entre iguales, predominando en ellas una actitud de servicio y dedicación por el resto”.

Las palabras de Ignacio dejan claro el compromiso adquirido, aunque también advierte “el mayor esfuerzo debe venir ahora, una vez que hemos puesto en movimiento la maquinaria. Es ahora donde todos unidos debemos de mantener estos estándares de calidad humana. Y es por ello que os exhorto a que seáis siempre y en todo momento juiciosos con nuestras actuaciones, y nos examinéis siempre en las virtudes antes mencionadas, pero especialmente en dos: generosidad y magnanimidad”.

Se refiere Ignacio, con esas últimas palabras, a los ejemplos de las conductas de los pequeños Bilbo, Sam y Frodo que articulan el relato de Tolkien.

En el transcurso del primer año el club se centró en asistir a las Fumadas Lentas y Campeonatos como el CAP Madrid, a iniciar un ciclo de fabricación de Pipas del Año, en las reuniones presenciales, en la organización de comidas y eventos grupales, y en el desarrollo de vídeos y publicaciones en Youtube e Instagram.

Gracias a la calidad e interés de esas publicaciones empezaron a recibir solicitudes de afiliación desde muchas partes de España e, incluso, desde lejanos países del continente americano.

A día de hoy, bajo la presidencia de Ricardo Sánchez, el club cuenta con más de ochenta socios repartidos por toda la geografía patria y allende los mares. ¿Supone eso un problema? Pues no, si hay socios en el País Vasco los Hobbits se van de pinchos a Bilbao. ¿Qué están en Barcelona? Pues se cogen el tren para visitar la Ciudad Condal y de paso estrechan lazos con el Barcelona Pipa Club.

Ricardo no puede ocultar su satisfacción cuando relata su numerosa presencia en la Fumada Lenta del CAP Madrid donde consiguieron el triunfo por equipos y el 2º y 3º puesto del campeonato.

La actividad de este humeante grupo parece no tener frenos, siguen emitiendo pipas exclusivas con artesanos como el Maestro Arzuaga, George Leousis, Ian Walker y Bruken. Han encargado al Maestro Jabonero Joserra una edición especial de artículos de afeitado, por no hablar de las tablas de fumar, pines, chalecos, parches y todo tipo de accesorios piperos.

¿Y que queda aún por contar? Pues que ahora mismo están en marcha los hermanamientos con el Barcelona Pipa Club y el Pipa Club de España, y es importante mencionar la intensa actividad virtual del PCFH con foros sobre literatura, cine, deportes, artesanos, gastronomía, ajedrez…

Como dice Ricardo “tenemos la ilusión y la esperanza de seguir creciendo en la filosofía de la hermandad, el compañerismo y el disfrute”. Yo añadiré que con socios de veinte y pocos años y una edad promedio notablemente inferior a la media de los pipa clubs de España, este humeante grupo de Hobbits tiene por delante un prometedor futuro.

¡Larga vida al Pipa Club Fumadas Hobbit!

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Pipa Club Salamanca, un proyecto con futuro

Hace un año, se asomaban a la red social de Instagram el Pipa Club Salamanca, (PCS) un nuevo club de fumadores cuya juventud y ganas de disfrutar del buen tabaco permite augurarles un buen futuro. Detrás del proyecto se encontraba Eduardo Peña, afincado en la capital castellana que, junto con un grupo de amigos, se lanzaban en el nuevo proyecto. «Somos un grupo no muy grande, que compartiendo nuestra pasión por el tabaco decidimos crear el club», explica Eduardo Peña. De momento, aún no cuentan con una estructura jurídica detrás de ellos, aunque ello no impide que celebren encuentros periódicos y mantenga un pequeño banco de tabaco para conocer diferentes labores. «En Salamanca, contamos con un par de estancos que ofrecen un servicio que permite sobrevivir a los pipafumadores. Si buscas un nivel de exigencia más alto puedes acercarte a Zamora», comenta Peña. Su perfil de Instagram es su canal de difusión y su ventana al mundo.

Uno de los rasgos característicos del Pipa Club Salamanca es la edad media de sus integrantes, entre los 26 y 29 años de edad. Las personas que quieran contactar con ellos, pueden hacerlo por el perfil de Instagram. A corto plazo, el objetivo de Peña es seguir asentando el club y afianzando su relación con otros clubes españoles. «Desde el Club de Amigos de la Pipa de Madrid nos están prestando un gran apoyo», destaca Peña. Veamos lo que el tiempo depara al PCS y, mientras tanto, disfrutemos una pipa a su salud.

Pipa Club Salamanca.  Una pipa de fumar encendida con un señor a su lado
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Concurso relato corto 2025

El Pipa Club de España, fiel al programa establecido por la Junta Directiva actual, ha convocado el Concurso de Relato Corto “José Fernández-Ventura” 2025.

Pueden concurrir a este certamen todas las personas que lo deseen que tengan más de 18 años de edad. Los trabajos se presentarán en castellano o catalán y el tema deberá tratar temas relacionados con el mundo de la pipa. La extensión de los relatos será de un mínimo de 2 hojas tamaño DIN A-4 en letra Arial, y un máximo de 8 hojas. Pueden consultarse los detalles precisos en el Instagram y el Facebook del PCdE.

Las obras deberán ser enviadas por email a pipaclubdespana@pcde.es como datos adjuntos en formato digital tipo PDF e identificadas únicamente con el seudónimo. El correo incluirá el título de la obra, seudónimo, nombre y apellidos del autor/a, dirección postal, edad, correo electrónico y número de teléfono optativo.

El plazo para presentar las obras estará abierto desde la publicación del concurso en las páginas del Pipa Club de España en redes sociales y hasta las 23:59 horas del día 15 de Septiembre de 2025. No se admitirán obras recibidas con posterioridad a esta fecha.

El Jurado estará compuesto por tres Socios del Pipa Club de España u otras personas de reconocido prestigio del mundo de las letras y su fallo se hará público en la Reunión Anual de Socios del PCdE, a celebrar el día 08 de Noviembre de 2025, además de difundir esta información y las obras premiadas en sus redes sociales, página web y otros canales públicos que crea convenientes.

Los premios a los relatos ganadores son muy atractivos. El relato premiado se llevará una pipa donada por el Pipa Club de España, con un rótulo grabado: “PCdE – J.F.V. 2025”, y tres latas de tabaco de pipa. El segundo premio será de tres latas de tabaco de pipa, y el tercer premio ganará dos lata de tabaco de pipa. Además, se expenderán diplomas acreditativos de la obtención de cada uno de los premios concedidos. El relato que quede en cuarto lugar se obtendrá un diploma acreditativo.

Felicitamos al PCdE por esta iniciativa que sigue fortaleciendo sus lazos con el mundo de la cultura y el arte.

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        Una pipa solidaria

        Decía en mi última publicación (https://pipasytabaco.es/doce-uvas-y-una-pipa/#more-26993 ) que la presión mediática, social y sanitaria que se ha ejercido sobre el colectivo de los fumadores ha tenido efectos inesperados en el grupo de los fumadores de pipa.

        Escribía que «En nuestro mundo, el de los amantes del brezo, el resultado de esas intimidantes campañas ha tenido resultados inesperados llevándonos a agudizar el ingenio y formar eficaces alianzas y grupos de apoyo» y añadía que «hemos desarrollado canales de comunicación inter-piperos; hemos creado cadenas de favores y, como resultado de esas y otras interacciones hemos establecido vínculos personales y afectivos que, en algunos casos, han devenido en la creación de agrupaciones y clubes en los que la pipa ha sido el motivo y el medio por el que se han creado fuertes lazos sociales y de amistad...»

        Un ejemplo que confirma lo dicho es la iniciativa promovida por el PIPA CLUB FUMADAS HOBBIT para la creación de una Pipa Solidaria Bruken. Como todos sabréis la fábrica Bruken fue arrasada por la DANA que azotó la Comunidad Valenciana a finales del pasado año, Con esta Pipa Solidaria se pretende ayudar a la fábrica a relanzar la producción de pipas realizando un gran pedido que ayudará a Bruken a salir adelante y seguir siendo un referente de la fabricación nacional de pipas.

        La pipa en cuestión será el modelo ARBÓREA 254 que se presentará con tres acabados distintos (Rioja, Mediterráneo y Rusticada). la boquilla será en acrílico de color verde y tendrá un anillo decorativo. El rango de precios oscilará entre los 130€ del modelo Rioja y los 80€ del modelo rusticado. Las pipas podrán pedirse con o sin filtro de 9mm. Todos estos datos serán confirmados en su momento por David Bruken que en la actualidad esta ya buscando los materiales para la confección de las pipas.

        Me comenta Ricardo Sánchez, presidente del Pipa Club Fumadas Hobbit, que en este momento el pedido de los socios Hobbit suma ya cuarenta pipas y que la fecha de cierre para apuntarse será el próximo día 31 de Enero. Añade Ricardo que todo el colectivo de fumadores de pipa está invitado a sumarse a esta iniciativa contactando con el el PCFH: pipaclubfumadashobbit@gmail.com

        Una iniciativa que aplaudimos porque, como queda demostrado, juntos somos más fuertes.

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        El Kamarada

        Este año que está a punto de terminar el Pipa Club de España (PCdE) lanzó la convocatoria del V CONCURSO RELATO CORTO JOSÉ FERNANDEZ VENTURA que, igual que sucediera el año anterior, obtuvo una magnífica respuesta de parte de los pipa-fumadores que demostraron su apoyo a esta bonita iniciativa presentando gran cantidad de escritos. El pasado día 3 de Noviembre se hizo entrega de los premios en una comida de socios y amigos en una de las sedes habituales del PCdE.

        El relato que publicamos a continuación fue el ganador del concurso, el autor es Jorge Arenas. Disfrutad de la lectura.

        Esta obra es de ficción, aunque hable de personajes y hechos reales de la historia.

        El Kamarada

        El vetusto tren discurría pesadamente por la desolada campiña rusa tras la enorme locomotora Brianski a vapor, equipada con una gigantesca pala quita-nieves. Ya habían dejado atrás la baja taiga y estaban a poco de entrar en los bosques caducifolios que los acompañarían hasta la frontera de Bielorusia, protegiéndoles de alguna manera del fuerte viento del norte. Afuera, la severa ventisca lo cubría todo y en todas direcciones bajo un manto de varios metros de nieve, mientras las rendijas de las ventanas del tren ululaban sin parar en una lúgubre y helada sinfonía que erizaba la piel. Todavía faltaban algunas
        horas para llegar a Smolensk, cuando ya debían haber dejado atrás esa ciudad hacia otras tantas.

        Monsieur Bernard Dubois-Desrocher trataba de esconderse tras el enorme Pravda mientras simulaba que leía, con el fin de evitar la conversación del rechoncho hombrecillo ataviado rústicamente con el que compartía el austero habitáculo del expreso, que no había parado de parlotear y hacer preguntas desde que habían salido de la estación de Belorusskiy en Moscú, y al que había respondido inicialmente de forma deliberada en un mal ruso con fuerte acento francés, en un intento de poner distancia entre los dos. No le había servido de nada la estratagema.

        Una de las primeras lecciones recibidas tras su ingreso en la academia de la DGSE, los servicios secretos franceses, una vez terminada su carrera de bellas artes, decía que “un buen espía debe hablar lo menos posible y escuchar lo más posible”. Siempre había sido para él un dogma de fe, una de sus principales normas de conducta, y quizás gracias a ello, seguía en libertad y con vida en aquellos agitados tiempos como agregado cultural de la embajada francesa en Moscú, aunque, por otro lado, esto le había servido también para evitar vivir bajo la ocupación de Francia por los nazis durante la recientemente terminada II
        guerra mundial.

        La portada de ese día del rotativo mostraba una fotografía del cadáver del camarada Iósif Stalin expuesto en la Sala de las Columnas del Kremlin bajo el título “el funeral del tovarish Stalin congrega a los principales mandatarios mundiales y a los mandos del partido” seguido de un extenso y encendido artículo de puro ejercicio de propaganda, que Bernard bien conocía.

        Corría el 9 de Marzo de 1953 y hacía 4 días que Stalin había muerto de una hemorragia cerebral después de una larga agonía, según la versión oficial. En otra teoría muy extendida entre sus familiares, los diplomáticos extranjeros y los mandos del PCUS, su muerte se debió a un envenenamiento paulatino a manos del sórdido Lavrenti Beria, el director del NKVD, órgano del servicio secreto y la policía política del partido antecesor de la temible KGB.

        El hombrecillo del asiento de delante no cejaba de hacer preguntas de todo tipo – ¿Dónde va?, ¿De dónde viene?, ¿de dónde es?¿Qué le ha traído por aquí?, encadenadas con otras menos trascendentes, ¿Le apetece un poco de Doktórskaia? Ofreciéndole un tipo de salchicha gruesa ¿O prefiere Odéskaia? Otro embutido ahumado- lo cual estaba llevando a Bernard al borde de la desesperación. Su insistencia era tan grande que el diplomático empezó a pensar que no debía ser casualidad la verborrea del campesino. Seguramente se trataba de un agente encubierto de la policía secreta tratando de sacarle información, lo que era habitual en esos tiempos. Dada su condición de diplomático, no podían detenerle
        oficialmente y llevarle a una sala de interrogatorio, por lo cual le pusieron al compañero de viaje a ver si le sacaba información de por qué se marchaba de la Unión Soviética precisamente en esa etapa tan delicada. Nikita Jruschhov, Gueorgi Malenkov y el mismo Beria compartían en ese momento el vacío de poder que había dejado el camarada Stalin, bajo un tenso clima de desconfianza y terror por complots, purgas y ejecuciones sumarias.

        Había amanecido un día gris ya hacia unas horas con una tenue y difusa luz cuando el insufrible compañero de viaje se puso de pie y, de puntillas, bajó su tosco equipaje del portamaletas, se despidió sin mucho entusiasmo y salió del compartimento, ofendido por el poco caso que le había dispensado aquél “estirado extranjero”. Al poco tiempo la locomotora emitió varios silbidos prolongados y fue reduciendo ruidosamente la marcha hasta detenerse por completo en la estación de Smolensk, entre bufidos y fumarolas.

        Bernard pudo atisbar entre la nube del vapor que escapaba de los cilindros de empuje de la máquina, el denso humo negro que expelían las chimeneas de la caldera y la nieve que no paraba de caer como el hombrecillo se detenía a charlar en actitud apesadumbrada con un siniestro personaje ataviado con un sobado traje gris que le esperaba tras el cristal de la puerta del vestíbulo de la estación. “No me he equivocado”- pensó, imaginando la conversación entre los dos hombres, inquiriendo uno información con ademanes bruscos y violentos y contestando el otro con gestos de pesar y cara de susto sin nada que ofrecer.

        Al momento pasó el revisor dando voces por el pasillo, informando que el tren se detendría durante 90 minutos y que los pasajeros podían bajar a estirar las piernas y a desayunar en la cantina de la estación.

        Bertrand decidió bajar a tomar algo caliente y reparador, con mucha suerte, pues presumía que no encontraría nada apetecible, o siquiera “comible”, en la sombría cantina. No erraba. Un engrudo al que llamaban gachas de avena servido con un brebaje de borjomi (agua mineral salada) mezclada con leche caliente era toda la oferta que había tras el mostrador y que innumerables pasajeros se despachaban a gusto una vez recibida la bandeja, cual hambrienta horda carcelaria.

        • ¿Es posible un café con molokó (leche)? – preguntó angustiado Bertrand en buen
          ruso.
          El camarero miró de soslayo a un individuo que ocupaba el extremo de la barra, el cual
          asintió ligeramente con una inclinación de cabeza mientras hacia el gesto universal de
          “dinero” con los dedos de la mano.
        • Es posible, pero eso le costará unos cuantos rublos – le contestó el barman.
        • No es problema – dijo Bertrand enseñando un billete de 10. – Y si viene con algunas
          galletas o un poco de pan, habrá propina.

        A los pocos minutos, el hombre que ocupaba el extremo de la barra se dirigió a él y le indicó con un gesto de cabeza que le siguiera hasta un pequeño reservado tras una cortina, donde ya tenía servido sobre una mesa un humeante tazón de un aguachirri que se asemejaba a café con leche, unas galletas duras y rancias y una torta de pan ácimo con manteca de cerdo por encima. Con el gesto de la victoria vino a decir que aquello le costaría 2 billetes de 10 rublos, más de lo que cobraba un obrero bolchevique en varios meses de trabajo. Los pagó sin rechistar y, resignadamente, se dispuso a dar cuenta de la triste comida. – “¡Al menos el pan está caliente y la bebida tiene algo de leche!” pensó mientras hacía un mohín
        de asco al imaginar el “café” que habrían servido; con mucha suerte una mediocre achicoria.

        Una vez satisfecha la necesidad de ingerir algún alimento, se subió el cuello del grueso abrigo, se enfundó el sombrero fedora y se dispuso a deambular para estirar las piernas, ida y vuelta por el andén, mientras sacaba del bolsillo superior de la americana, una elegante tweed de lana escocesa que había adquirido en los almacenes Harrods londinenses, una bolsita de terciopelo negro donde atesoraba una cuidada pipa canadian Dunhill 380, modelo Abraham Lincoln, la cual cargó cuidadosamente con una mezcla de tabaco balkan, su preferida, y a la que dio cortos y frecuentes chupadas mientras le acercaba un fósforo ardiendo hasta que estuvo convenientemente encendida. Acto seguido le quitó el aro metálico que protegía el borde del hornillo, lo guardó en una pequeña caja de madera y lo metió en el bolsillo. Se paseó dando bocanadas por el andén, mirando preocupado el grueso tejado de chapa ondulada, que amenazaba con vencerse bajo el peso de más de un metro de nieve, pero que un tosco entramado de vigas y largueros de acero soportados por gruesos pilares, también de acero, se encargaba de que eso no
        pasara. Todo muy sólido. Todo muy soviético. Ninguna concesión al diseño, a la belleza, a la armonía.

        Por su cabeza pasaban atropelladamente los episodios y hechos que le habían obligado a dejar apresuradamente Moscú y dirigirse a su Paris natal. Al mismo tiempo, y en una secuencia perfectamente diseñada y aprendida, el relato, punto por punto, que debería escenificar cuando fuese interrogado por los servicios secretos soviéticos al llegar a la frontera. Ya conocían su presencia en el tren, eso era indudable. También conocerían con seguridad su destino, el momento en que el viaje fue organizado, el punto del que había salido hacia la estación y quién lo había acompañado. Incluso su condición sexual. La
        siniestra NKVD tenía tentáculos en todos los rincones de la Unión y oídos en todas las paredes. Así que su historia tenía que ser simple y lo más veraz posible para ser creíble. Su libertad, e incluso su vida, dependerían de ello llegado el momento. Tan solo debería ocultar perfectamente el verdadero motivo de su viaje y no dejar resquicios o rendijas que crearan alguna duda, por pequeña que fuera. Eran tiempos convulsos y difíciles. Además, un invierno espantoso.

        Varios meses atrás, Stalin había sufrido el primero de una serie de ictus que le habían imposibilitado para seguir gobernando. El Presidium, anteriormente Politburó, órgano del Comité Central del Partido creado por el propio Stalin, era el encargado entonces de tomar las decisiones de gobierno, mientras el Camarada Secretario General siguiera con vida y pudiera firmar los edictos. En la práctica, el triunvirato formado por Nikita Jruschhov, Gueorgi Malenkov y Lavrenti Beria era quien tomaban realmente las decisiones y gobernaban en la sombra mientras preparaban la sucesión del camarada Secretario General. Solían reunirse periódicamente en una sala del edificio Titov, la cual era minuciosamente rastreada varias veces al día en busca de dispositivos de escucha o grabación de imágenes por agentes del NKVD bajo el mando de Beria.

        Uno de estos agentes trabajaba para el DGSE francés, y reportaba información cifrada a la embajada francesa mediante una sofisticada cadena de personajes de la sociedad civil. La familia de este agente había desaparecido en una de las sangrientas purgas ordenadas por Stalin, y debido a ello, éste guardaba un sordo y hondo rencor al régimen, esperando que llegara el día en que se pudiera vengar. Había sobrevivido de pequeño al ser entregado antes de la detención a una familia amiga, que lo había criado ocupando el lugar de uno de sus propios hijos de la misma edad que había fallecido por unas fiebres y al que habían enterrado en secreto en un bosque cercano, porque, al ser judíos, no querían que descansara en un cementerio laico ni ortodoxo. Cuando fue reclutado por el NKVD y puesto bajo el mando directo de Beria no había dudado en ofrecer sus servicios a M. Dubois, al que había conocido casualmente en una exposición de arte en la Galería Tretiakov de Moscú, dónde hacía servicio de vigilancia y escolta a miembros del partido.

        Durante aquellos meses, y dado el clima de sospechas generalizadas, el camarada Beria le había encargado que camuflara una micro-cámara de “alta resolución” en la enorme araña de cristal que proyectaba su luz desde el centro del alto techo sobre la extensa mesa de reuniones. Habitualmente se reunían allí el triunvirato y un reducido grupo de leales camaradas comisarios, generales y otros cargos, supuestamente “seguros” bajo el aura protectora de Beria, sin saber, aunque lo llegaran a sospechar, que estaban siendo espiados por el mismo y todo lo que hacían y decían era grabado para su propio gobierno.

        Lo que tampoco sabía Beria es que esa misma información era duplicada y enviada a los servicios secretos franceses al mismo tiempo que era procesada en el NKVD. Y así le había llegado aquél miniaturizado microfilm a Bernard. En él, se veían imágenes de los asistentes junto con mapas y escritos y se escuchaban audios de los planes que el grupo llevaba desarrollando desde hacia meses, con la escusa de un plan de destalinización de la política del partido, diseñando una ofensiva atómica contra los países
        aliados, con el fin de extender el comunismo por todo el planeta, aprovechando las buenas relaciones establecidas durante el Tratado de Yalta y la conferencia de Postdam después de la guerra. Cuba y las bases submarinas del estrecho de Bearing serían las puntas de lanza, junto con bases militares en los países soviéticos cercanos al telón de acero. “Llegados a ese punto, era necesario ya acabar con Stalin y empezar a desplegar el plan” habían concluido.

        Ahora la ardua tarea que le quedaba al DGSE residía en hacer llegar el microfilm hasta Francia burlando los estrictos y feroces controles de la policía aduanera soviética, siempre bajo la tutoría implacable de los servicios secretos. Había que descartar la salida por el aeropuerto por la alta probabilidad de ser descubiertos al ser limitado el equipaje y, por supuesto, un viaje por carretera, con innumerables controles del ejército y bajo les efectos de un severo invierno continental. Así que solo quedaba una opción: el tren. Y un candidato perfecto: M. Bernard Dubois-Desrocher, agregado cultural de la embajada, homosexual, que mantenía excelentes relaciones con algunos colegas, digamos algo bohemios, del
        PCUS, lo que le permitía frecuentar asiduamente instalaciones oficiales en exposiciones y conferencias y verse con diferentes elementos del régimen sin levantar sospechas. Era por todos sabido, además, su terrible fobia a volar y había un detalle que le podía ayudar además como salvoconducto: su también archiconocida afición a fumar en pipa, afición que compartía con el camarada Stalin. En una ocasión, en un descanso del ballet “el lago de los cisnes” en el Teatro Bolshói, había coincidido en el salón de autoridades fumando ambos en pipa con el camarada Iosif, el cual se mostró muy interesado en observar la preciosa pipa Charatan Cutty selected 56 que fumaba Bernard. Huelga decir que el francés no solo
        se brindó a que la examinara detenidamente, sino que tuvo a bien regalársela, muy a su pesar, en un gesto de cortesía. Stalin, la acepó sin titubear y le preguntó:

        • ¿Cuál es su nombre?
        • Bernard Dubois-Desrocher, para lo que precise camarada – le contestó
          estrechándole la mano.
        • ¡Ah, es usted francés! ¿Y qué le trae por Moscú?
        • Soy agregado cultural de la embajada de la República Francesa en Moscú desde
          hace unos años ya – le contestó en perfecto ruso.
          Iosif pidió entonces a uno de sus asistentes su foto fumando en pipa, el cual rebuscó
          frenéticamente en una cartera que portaba durante unos segundos y se la entregó al fin
          con un soplido de alivio, junto con un lápiz. Acto seguido Stalin escribió en el dorso:
          “Al camarada Dubois” y su rúbrica a continuación.
          Y sin más, le dio la espalda y se marchó seguido de una cohorte de individuos ataviados
          con el uniforme comunista de trabajo.
          En la foto se le veía sentado en su despacho con una pipa en la boca mientras firmaba
          documentos. Se sentía muy orgulloso de ella y le gustaba regalarla a sus acompañantes

        El tañido insistente de una pequeña campana anunciaba a los pasajeros que el tren partiría en breve y debían regresar a sus asientos. Bernard sacudió la ceniza de su pipa, limpió el hornillo cuidadosamente con un harapo y la guardó de nuevo en su bolsita, que regresó al bolsillo superior de la chaqueta. Por el rabillo del ojo podía ver al siniestro personaje de traje gris a unos metros detrás observando cada uno de sus gestos. Se dirigió al tren con parsimonia, subió al vagón y se acomodó en su compartimento, ahora
        ya sin compañía: “Afortunadamente” – pensó. La tormenta de nieve y viento pareció amainar dándoles un respiro. Ya no habría más paradas hasta la frontera con Bielorrusia. Después, otra parada en Minsk, otra en la frontera con Polonia, posteriormente en Varsovia, y todas con su interrogatorio, inspección de equipaje, amenazas, sospechas y demás. Más tarde, la última parada, en territorio de la RDA, en Berlin oriental, la frontera con Alemania occidental, con cambio de tren e innumerables interrogatorios e inspecciones añadidos. Para entonces, tan solo un puñado de pasajeros permanecería en el tren.

        Empezaba pues la primera estación de su vía crucis y los nervios comenzaban a atenazar su estómago. Era algo que le perseguía desde que se dedicó al espionaje en territorio hostil. Al principio sufría un episodio de vómitos y convulsiones, pero con el tiempo había logrado aplacar sus efectos y cubrirse con una fachada de hierático estoicismo que no dejaba traslucir agitación alguna.

        Al rato apareció un nuevo revisor, un hombre alto, flaco, huesudo, nervioso, con el sempiterno traje soviético de trabajo, que hacía casi imposible distinguir a un comisario político de un obrero, o de un funcionario, de un camarero o del conductor de un tranvía. Tan solo los militares y la militsiya (policía) eran fácilmente identificables. No así la policía secreta, que vestía de civil sin marcas ni anagramas. Sin embargo, no era difícil distinguirlos para un buen observador pues habitualmente portaban toscos trajes de color gris, brillantes en mangas y fondillos por el sobe, y generalmente abultados en la pechera por el arma y las esposas que “escondían” en los bolsillos interiores. El revisor tan solo era identificable por el logo de la compañía de los Servicios Ferroviarios Soviéticos, SZhD (en cirilico CЖД) que mostraba en letras rojas en el frontal de su gorra.

        Otra vez las tediosas preguntas mientras inspeccionaba el billete:

        • ¿De dónde viene?
        • De Moscú.
        • ¿Adónde va?
        • A Paris
        • ¿Qué hace en la Unión Soviética?
        • Soy diplomático de la República Francesa destinado en la embajada de Moscú.
        • ¿Cuál es el motivo de su viaje?
        • Vuelvo definitivamente a casa.
        • ¿Por qué en estos momentos?
        • Porque ha vencido el tiempo acordado con mis superiores.
        • Pasaporte y visado.
        • Ahí los tiene.
        • ¿Sabe que vamos a entrar en Bielorrusia?
        • Sí.
        • ¿Hay alguna razón que le impida entrar en territorio Bielorruso?
        • No.
        • ¿Va usted acompañado o mantiene alguna relación con algún otro pasajero del tren?
        • No.
        • ¿Ha cometido algún delito en la Unión Soviética o ha sido acusado de alguno?
        • No.

        Dicho lo cual le devolvió sus documentos y se marchó cerrando la puerta con gesto brusco. Este diálogo se repetiría palabra por palabra al salir de Minsk, en la frontera con Polonia, al Salir de Varsovia y antes de llegar a Berlín, capital de la recientemente anexionada RDA y frontera con Alemania Occidental.

        Bertrand aprovechó para acostarse en el asiento y tratar de dormir algo arropado con el grueso abrigo, pues la temperatura dentro del tren no era mucho mayor que en el exterior, a pesar de los tubos de calefacción que recorrían el vagón alimentados con vapor procedente de las válvulas de escape de los cilindros de la locomotora. Tan mala era la conexión de las mangueras entre vagón y vagón que el vapor se perdía casi por completo y a partir de medio tren ya no circulaba fluido alguno. Menos mal que Bertrand ocupaba el primer vagón.

        Entre paradas para recargar agua y carbón en la locomotora y visitas a las cantinas para ingerir algún alimento, si bien la bazofia servida obligaba al francés a rascarse el bolsillo cada vez para conseguir algún grasiento filete de esturión ahumado, un tazón de Borcsh aguado o unas lonchas de algún embutido con las que acompañar una torta de pan ácimo o negro pan de centeno, fue transcurriendo el tedioso viaje. M. Dubois se entretuvo leyendo libros mientras fumaba alguna de las muchas pipas que siempre le
        acompañaban.

        “Llegamos a la frontera de Alemania. Pasajeros prepárense y bajen del tren con su documentación y todo su equipaje y cualquier bulto que lleven. Aquí deberán cambiar de tren”, voceaba el revisor por el pasillo.

        Bajó del tren con la maleta y la cartera diplomática y un individuo le indicó con el dedo para que se dirigiera a un despacho de la estación. Entró y allí se encontró al siniestro personaje de traje gris sentado frente a un escritorio sonriendo socarronamente mientras le indicaba una larga mesa donde dejar su equipaje abierto y una silla para que se sentara.

        • No gracias – le dijo Bertrand – si no le importa prefiero estar de pie pues llevo muchas
          horas sentado.
        • ¿Qué, tiene el culito dolorido? Le preguntó groseramente. -He dicho que se siente –
          le bramó acto seguido con cara de pocos amigos.- La gente como usted me da asco
          y si por mi fuera, se pudriría en un gulag de Siberia o bajo dos metros de tierra.

        Bertrand se sentó sin más dilación devolviéndole una mirada gélida como el hielo.

        • Le he dicho que deje todo su equipaje en esa mesa. ¿Qué hace con esa cartera en
          la mano?
        • Es valija diplomática y debo custodiarla en todo momento.
        • Creo que es usted duro de oído. -contestó el individuo. -Que la deje en la mesa- le
          volvió a gritar incorporándose y encarándolo amenazante.
        • Le insisto qu…..
        • Me importa una mierda que sea valija, bolso de señorita o cesta de la compra. O lo
          lleva a la mesa inmediatamente o le arresto y le devuelvo detenido a Moscú – le dijo
          esta vez en tono seco, frío y grave mientras sacaba unas esposas del bolsillo interior
          de la chaqueta y las ponía frente a él.

        Resignado, Bertrand llevó el maletín a la larga mesa, dónde una horda de individuos ya desparramaba sus pertenencias y revisaba minuciosamente cada prenda, zapato, libro o accesorio del neceser. Les llamó especialmente la atención la caja de marroquinería donde portaba sus pipas, la bolsa de cuero dónde llevaba el tabaco y, de manera muy especial, el estuche de la pipa Dunhill Abraham Lincoln, que simulaba un viejo libro con el busto del insigne presidente repujado en la portada y que, al abrirlo, tan solo contenía la pipa encajada en una oquedad perfectamente trabajada y recubierta de terciopelo dorado.

        Llamaron al policía de la secreta para que viera ese estuche, el cual escupió en el busto de Lincoln mientras les ordenaba que examinaran con mucho cuidado ese estuche y cada una de las pipas. Entonces se acordó el hombre que Bernard llevaba una pipa en el bolsillo de la americana, se dirigió a él y se la arrancó de malos modos. La llevó a la mesa y les dijo que la analizaran con lupa. Un agente había vaciado el contenido de la bolsa de tabaco sobre la formica de la mesa y lo escrutaba revolviéndolo bruscamente con un lápiz. Otros desmontaban las pipas una a una en cada una de sus piezas, hornillo por aquí, boquilla por allá, filtro por acullá.

        Volvió al escritorio donde permanecía sentado el francés y le espetó a gritos en la cara:

        • Documentación personal, pasaporte y visado.
        • Aquí los tiene una vez más – le dijo mostrándoselos con rabia contenida.
        • ¿Por qué trató de demostrar en el tren que no hablaba bien el ruso?
        • Porque mi compañero de compartimento no me dejaba leer tranquilamente el
          periódico y se estaba poniendo pesado haciendo preguntas. – le respondió.
        • Si tanto le molesta la conversación, ¿por qué no hizo el viaje en avión? – le preguntó
          conociendo bien la respuesta.
        • Porque tengo fobia a los aviones.
        • Vaya a ese cuarto y desnúdese completamente – le indicó con el dedo.

        Bertrand iba a protestar haciendo valer su condición de diplomático, pero se dio cuenta que de nada le serviría, así que obedeció. Le examinaron detenidamente todos los orificios de su cuerpo y le tuvieron más de una gélida hora esperando desnudo mientras inspeccionaban la ropa que llevaba vestida, hasta que le permitieron vestirse y volver a la sala. De nada había servido haber encontrado en su cartera la fotografía firmada de Stalin, la cual habían mostrado al agente de la secreta que se había reído a carcajadas mientras decía: – “mucha importancia el camarada pero ahora criando malvas, como todo el mundo”.

        La cartera diplomática estaba siendo objeto de inspección personalmente por el mando. Vació todo su contenido, que no era más que un legajo de documentos oficiales, algunos escritos en francés, otros en ruso. Reclamó la presencia de un traductor de francés y entregó la valija a uno de los agentes presentes para que revisara minuciosamente cada milímetro de la misma, especialmente las costuras. El traductor le iba leyendo palabra por palabra cada uno de los documentos en francés, mientras él leía los escritos en ruso. Nada relevante.

        Tres horas llevaban ya rebuscando cuando se dieron por vencidos y le indicaron que podía recoger sus pertenencias. La maleta con el forro arrancado, toda la ropa revuelta y alguna prenda descosida, los zapatos con tacón y suela despegados, la pasta de dientes esparcida sobre la mesa, las pipas desarmadas y la mitad del tabaco en el suelo. Después de que estuviera un rato componiendo a duras penas el maltrecho equipaje, el sórdido hombre de traje gris le devolvió su documentación, su valija diplomática y le señaló una puerta enfrente de la que había entrado diciéndole:

        • Estoy seguro que algo lleva que no debería. A lo mejor metido en el culo. Lo que hay
          en el maletín es basura intrascendente para despistar. Esta fotografía se la confisco
          por seguridad del Estado. Puede salir por allí y subir al tren.
        • Espero que el destino le depare lo mismo que ha hecho a los demás -le deseo
          Bernard con ira. Ojalá se pudra en su infierno de Siberia o en ese otro infierno en el
          que no creen.

        Y salió. Frente a él un moderno tren con locomotora diesel le esperaba desde hacía rato. Subió al vagón, se dirigió al compartimento de primera clase bien calefactado que le había indicado el revisor y se sentó, al borde de un ataque de nervios. Acto seguido salió apresuradamente hacia el lavabo y vomitó de pura desesperación. La pesadilla había terminado.

        Dos días más tarde llegaba a la Gare de l’Est en Paris.

        Al día siguiente, una vez en la sede de la DGSE, sacó su pipa GBD Flammee Saint Claude y desmontó cuidadosamente la boquilla. Con unas pinzas sacó el filtro de 9 mms de su cavidad y extrajo a continuación un tubo de aluminio muy sucio de nicotina que había sido insertado en su interior en un hueco hecho a propósito para ello. Limpió perfectamente la nicotina con alcohol y desenroscó las dos mitades del tubo. Allí estaba el microfilm que cambiaría el curso de la historia y libraría al mundo de un terrible conflicto nuclear.

        Gracias a su contenido filtrado al Kremlim por los servicios secretos de los EEUU Lauvrenti Beria había sido detenido y ejecutado unos meses después.

        Bernard Dubois-Desrocher nunca volvería a Moscú. Acabó sus días con un compañero de vida en la Costa Azul, fumando las pipas que tanto le apasionaban.

        Unos meses después, ya instalado en Niza, recibió un baúl procedente de la embajada francesa en Moscú con todas las pertenencias que había dejado en la habitación del Hotel Cosmos, su residencia personal mientras estuvo en activo en la URSS. Al abrir la tapa, se encontró la foto firmada de Stalin con una nota sujeta por un clip:

        “Le enviamos nuestras disculpas” y la firma de Nikita Jrushchov.

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        Pipa Clubes Pipas

        Resistiendo en el cono sur: El Club de Pipafumadores de Uruguay

        Con una población de algo más de 3,4 millones de habitantes y rodeado de dos gigantes como Argentina y Brasil, los pipafumadores uruguayos cuentan con su propio pipa club, que realiza un gran esfuerzo por mantener su afición. Y es que, en el pasado, diferentes gobiernos organizaron toda una batería de medidas para restringir el consumo de tabaco en el país, aprobando diferentes trabas legales. Aún así, el Club de Pipafumadores de Uruguay (CPU) mantiene la costumbre de reunirse los segundos viernes de cada mes para compartir un buen asado, whisky y disfrutar de sus pipas. Actualmente, acuden unas diez personas, si bien antes de las políticas prohibicionistas la cifra de participantes oscilaba entre cincuenta y sesenta personas. Sus socios pagan una cuota mensual, además de asumir entre los participantes los gastos generados en sus reuniones periódicas. En la web, aparece un correo de contacto.

        Acostumbran a celebrar dos fumadas lentas al año. En junio organizan el encuentro que llaman junior, donde cada participante acude con su propia pipa. En octubre, es la cita senior, donde se encarga una cachimba a un artesano extranjero. En cierta manera, es su Poy, ya que, según nos explican desde el CPU, los encuentros no tienen carácter competitivo y, aunque hay un reparto de premios al final, no se desvela el nombre de los ganadores más allá del entorno del club para evitar polémicas innecesarias.

        Los encuentros rotan por diferentes restaurantes de Montevideo, lugar de residencia de la mayoría. Su nombre no se hace público, ya que, aunque las citas son en espacios reservados, contravienen la normativa vigente y se quiere evitar problemas legales a los anfitriones.

        En la cita senior de este año se contó con una Ivan Romagnolo, artesano que también aportó la POY del año pasado. Ya el año pasado habían contado con él y el trabajo les gustó tanto que optaron por repetir. En las imágenes de la galería hay dos fotografías de la pipa de este año, además de una tercera del encuentro. El tabaco fue aportado por uno de los socios, un aromático, si bien no nos indicaron que marca era. Como he indicado, aunque no hay registro de tiempos, el orden de apagado sirve para el reparto de los premios que acuden. Así, este año el último en apagar se llevó una pipa Lorenzo y, el resto, diferentes labores.

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        Campeonato Fumada Pipa Clubes Pipadores

        La República Checa logra su primera Copa del Mundo

        La República Checa ha hecho historia logrando su primera Copa del Mundo de Fumada Lenta en el torneo celebrado el pasado 27 de octubre en Poznán, Polonia. La plata también fue para un equipo checo, el Pipa Club de Brno, mientras que el bronce fue para el primer equipo de Austria, ganadores de la última Copa del Mundo, celebrada en 2022. El resultado es una humillación para Italia, que había ganado las copas de 2019, 17, 15 y 13 y que, en la historia del trofeo, es la gran dominadora. Sin embargo, en esta ocasión su mejor escuadra quedó en séptimo lugar. La representación española, bajo la bandera del Barcelona Pipa Club, firmó un puesto 51 de los 67 equipos que participaron.

        Este año acudieron a la cita polaca 291 pipafumadores de 21 países diferentes. En total, estaban representados 54 pipaclubes, algunos con varios equipos. En la cita se utilizó una pipa facilitada por el fabricante local Bróg Pipes. Como tabaco se utilizó Stanislaw Scottish Autumm Flake.

        El Comité Internacional de Pipa Clubes alterna en su cita anual dos denominaciones: Campeonato del Mundo y Copa del Mundo. En la primera, el título más importante es el individual y, en la segunda, el de equipos, si bien en ambas convocatorias se conceden reconocimientos a los mejores pipa fumadores y los equipos. Los premios individuales fueron para Gianfranco Ruscalla, con 2:30, y como mejor mujer, la austríaca Elisabeth Dobning. El palmarés de ambos los convierte en auténticas leyendas. Ruscalla tiene el récordo del mundo en 3:33:06. Aún así, su extraordinario resultado no evitó que su equipo quedase en el puesto número 11. Dobning, al menos, fue uno de los tres pipafumadores con los que Austria logró el bronce con un tiempo total de 05:04:45.

        El nuevo poseedor de la Copa Mundial es el Pipa Club Dýmka A con un tiempo de 05:48:16, siendo su mejor clasificado Michal Hubacz, con un tiempo individual de 02:01:08, que le sirvió para lograr la séptima plaza individual. La plata fue para el Pipa Club de Brno, con un tiempo conjunto de 05:19:16. Su mejor clasificado fue Bretislav Kotulán junior, con 2:03:04, quinto clasificado.

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        Campeonato Fumada Pipa Clubes

        Toni Pascual, campeón de España de fumada lenta

        Toni Pascual se proclamó el pasado sábado, 16 de noviembre, campeón de España de fumada lenta en el XXVI campeonato celebrado de manera conjunta a la XX fumada lenta organizada por el Club de Amigos de la Pipa de Madrid (CAP). En su web podéis consultar toda la información y los detalles de las clasificaciones. La Masía de José Luis volvió a ser el escenario perfecto para el encuentro, desarrollándose por la mañana el habitual mercadillo pipero donde los artesanos vendieron como pocas veces se recuerda, según comentó alguno de los asistentes.

        Después del almuerzo, el inicio de la fumada se demoró para proceder al sorteo benéfico de la pipa Don Carlos a favor de la reconstrucción de la fábrica de Pipas Bruken. Como hemos contado en esta bitácora, la DANA ha destrozado completamente todas las instalaciones provocando cuantiosos daños. David Bruken y todo el equipo trabajan para recuperar la normalidad tanto en Aldaya como en su pueblo de la manera más rápida posible y, de esa manera, cualquier gesto de solidaridad es bien recibido. En los días previos, Bruto Sordini planteó la necesidad de organizar algún acto solidario hacia Bruken. La idea gustó y desde el CAP impulsaron el sorteo de una cachimba muy especial: la Don Carlos con la que celebraron su decimoquinto aniversario. Era, además, la última que quedaba en su poder. En esto, se recaudaron 1000 euros que se entregarán directamente a la fábrica.

        Cartel de Juan Romero para la fumada. Fuente: CAP

        El sorteo tuvo su anécdota. El primer número que ofreció el ordenador fue el siete. Era una de las tres papeletas adquiridas por Ignacio Macías, presidente del CAP. No dudo en rechazarla por caballerosidad y elegancia. Es poco estético que el organizador de una rifa se quede con el premio. Así que renunció. Se volvió a activar y el premio recayó en Toni Pascual. En su calidad de presidente de la Federación Española de Pipa Clubes consideró que no debía recoger la hermosa cachimba. Nuevo sorteo. El tercer afortunado fue Carlos Rey, veterano fumador del Barcelona Pipa Club, y que también decidió rechazar la pipa, si bien en ese momento Ricardo Roncero, director de la fumada y vicepresidente del CAP, le invitó a aceptarla y poder empezar de una vez la fumada. Así que, a duras penas, Rey se quedó con la Don Carlos y la comunidad pipera lanzó un pequeño abrazo a Bruken. Seguro que habrá más.

        De esa manera comenzaban la fumada. Nada más arrancar comenzaron a encenderse las luces rojas del fondo de la sala y sonar un ruido. Las cerillas de los 59 participantes habían activado la alarma antiincendios. Rápidamente se solucionó el asunto y la competición arrancó con normalidad. La primera pipa en apagarse fue la de Juan Pardos Lázaro, con 3:36. El fumador del CAP se hacía con el preciado bote de cerillas que se reserva para el primero en dejar de fumar. El siguiente fue Pol Cuadros Aguilera, con diez minutos más. Sin duda, la pipa ofrecida por Vilma Armellini y el Davidoff Royalty casaron perfectamente para una gran tarde. A partir de ahí, se sucedió el habitual apagado de pipas. Mercedes Limárquez, con 43:57, fue la mujer que más tarde dejó de fumar, terminando en el puesto 29 de la clasificación general. Los cincuenta minutos los superaron quince participantes; todo apuntaba a que la fumada iba a ser larga. Mariano Sánchez quedaba el décimo con 54:55. El noveno clasificado, Jorge Pardeiro Sánchez, fue el primero en superar la hora, aunque sólo por 41 segundos. A partir de ese momento, en cinco minutos se sucedieron otros tantos apagados que dejaba un emocionante final con dos fumadores del Barcelona Pipa Club (Toni Pascual y Carlos Rey) y dos Pipa Club Fumadas Hobbit (Pablo García Aragón e Ignacio Barba Castro). Entre ellos se disputarían dos títulos individuales y el trofeo por equipos de la XX fumada del CAP.

        La pipa de madera fue para Carlos Rey, que llegaba a 1:12:15, siete minutos más que el quinto clasificado. Pablo García Aragón mantenía su fumada cinco minutos para hacerse con el bronce con un tiempo de 1:17:26. Ya sólo quedaban dos fumadores en liza por el título individual. El trofeo por equipos aún estaba en el aire, aunque la ventaja era los Hobbit. Como se sabe, se suman los tiempos de tres participantes. Así, a la ventaja que García Aragón había sacado a Rey, había que sumar la diferencia de Pardeiro sobre Vidaurrázaga; en números redondos, unos doce minutos.

        En ese contexto, Ignacio Barba Castro logró el subcampeonato con un tiempo de 1:20:29. Ya con el título individual en el bolsillo, Toni Pascual buscaba asegurar el trofeo por equipos. Así que tenía que alargar su fumada todo lo posible. Concentrado con sus auriculares, llegó a 1:31:18, rozando otro oro. Finalmente, Hobbits 1 (acudieron con otros dos equipos) se hacía con el título por equipos con un tiempo de 3:38:36. La plata era para el Barcelona Pipa Club con 3:37:36. Por su parte, CAP 1 (tenían otro equipo) se quedaba con el bronce con un tiempo 2:50:41. De mantenerse estos registros, el año que viene la Copa de España se promete muy emocionante. A ver qué equipo sucede a PipAlba como campeón de España.

        En la entrega de premios, también se concedieron los reconocimientos del IX Concurso Bienal de Mezclas Carlos Moreu. Este año, Roberto Mata González sucede a Víctor García en el palmarés. Aquí os dejo el enlace a todos los datos. Participaron seis mezclas diferentes con un gran nivel como lo evidencia que la cata ciega en los cinco jueces concedió 345 al primer clasificado y 307. Mata llamó a su mezcla Il Cardinale. Se trata de cinco variedades de virginias brillante y rojos con diferentes con diferentes cortes a los que incorporó tabacos orientales y latakia chipriota. La mezcla, además, se prensó y fermentó con brandi Cardenal Mendoza durante seis meses.

        Parte de los Hobbits salieron a recoger su premio. Fotos: CAP
        Ignacio Macías con el podium individual.

        Editado el 19/11/2024 a las 10:03

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        Campeonato Pipa Clubes Tabacos

        Últimas plazas para la fumada de Madrid

        Quedan unos pocos días para la XX Fumada de Madrid y el Club de Amigos de la Pipa de Madrid (CAP) ha abierto un último plazo de inscripción. La apertura se ha realizado en la tarde de hoy domingo, 10 de noviembre, y son solo cinco plazas, por lo que si estáis interesados en acudir y aún no os habéis inscrito es una última oportunidad. En la web del CAP podéis encontrar el formulario. Otro dato: es muy importante tener la confirmación del ingreso bancario con los costes (140 euros si se va a la fumada y al almuerzo; 80 euros sólo para la fumada y 70 euros si sólo se almuerza). Este año también coincidirá con la XXVI edición del Campeonato de España. Además de la competición individual habrá un premio por equipos. La mesa de premios promete ser espectacular.

        La fumada de este año volverá a contar con el cartel del pintor Juan Romero, presidente de honor del CAP, con su habitual estilo naif y psicodélico, una invitación a la vida en unos momentos tan complejos como los que estamos viviendo en nuestro país con la desgracia que sufre la Comunidad Valenciana.

        La pipa será de Vilma Armellini, como ya se publicó en esta bitácora y en la propia web del CAP. La labor escogida será Davidoff Royalty, una mezcla inglesa clásica, a base de virginias rojos con toques de orientales y latakia. Es una tabaco delicioso y que deberá aportar el toque perfecto para la fumada.

        Por cierto, hay que estar pendientes de la web del CAP porque está a punto de conocerse al ganador de la Bienal de Mezclas Carlos Moreu. Se presentaron seis mezclas y en la web ya conocemos la identidad del jurado de este año. Son Ignacio Macías, presidente del CAP Madrid; . Carmen de Mesa, secretaria del club, y tres socios: Ignacio Lario, vocal en la directiva, Fernando Fuentes y Ramón Zúñiga.

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        Cuenta atrás para Poznan

        La ciudad polaca de Poznan acogerá el próximo domingo, 27 de octubre, una nueva edición de la Copa Mundial de Fumada Lenta que organiza el Comité Internacional de Pipa Clubes (CIPC) y donde la escuadra italiana parte como grandes favoritos. Los competidores comenzarán a llegar mañana viernes, 25 de octubre, a la ciudad polaca donde se celebrará una cena de bienvenida. El día 26, sábado, se celebrará la reunión anual del CIPC y tendrá lugar la cena de gala. La fumada será el domingo, 27 de octubre, de 14 a 19 horas.

        Como pipa se recurre a Mr. Brog, el fabricante polaco que ya aportó la pipa del campeonato de 2023, con una clásica billard. Como tabaco un flake: Stanislaw Scottish Autum Flake.

        La pipa y el tabaco del campeonato. Fuente CIPC

        Italia llega como la gran favorita. No es para menos. Desde la celebración de la primera competición mundial en 1971, se han celebrado 28 campeonatos bajo las dos denominaciones (Copa y Campeonato), donde atesoran veintidós títulos por equipos, quince masculinos/absolutos y dos femeninos. Todo apunta a que este año aspiran a volver a copar el palmarés. En la tercera prueba del campeonato de Italia, se impuso Alessandro Lucca con 2:37:59, el segundo fue Gianfranco Ruscalla con 2:37:24 mientras que el tercer puesto fue para Christian Dal Bo con 2:11:45. Como tabaco escogieron un flake: Capstan. Tiene pinta que fumaron pensando en la cita polaca.

        Sus tiempos, además, fulminan los registros de otros campeonatos nacionales celebrados el pasado septiembre. Sander Hoogerdoorn se hizo con el campeonato alemán con 1:20:36; utilizando la marca Hajenius. En el Gran Premio de Eslovaquia, con la misma labor que se fumará en Polonia, Michael Hubacz logró la victoria con 1:50:51. El campeonato de Eslovenia, también con la labor del mundial, fue para Juraj Banas con 1:31:45. En el campeonato de Hungría ganó Tivadar Trubacs con 1:28:04; nuevamente la labor empleada fue Stanislaw Scottish Autum Flake.

        Ya en junio, en la Copa de los Balcanes, celebrada en Estambul, el triunfo fue para Mehmet Resit Demir con 1:21. Se uso un flake, pero diferente al del mundial: Gladora TPT Flake. En este recorrido, sólo encontré un tiempo cerca al de los italianos en la Copa de Shangai, donde Pa Yong venció con 2:25:20.

        Así la cosas, parece que la cosa queda en saber si Enrico Alberton conserva el título del año pasado y si Gianfranco Ruscalla sigue conservando su récord mundial (3:33:06) que mantiene desde que ganó el Campeonato de Europa de 2008. Como anécdota: Italia no logró en esa cita la victoria por equipos.