«Este año salí de mi zona de confort»

Víctor Gracia Dueñas se hacía el pasado mes de noviembre con la VIII edición del concurso de mezclas Carlos Moreu organizado por el Club de Amigos de la Pipa de Madrid (CAP-Madrid). Era su segunda participación y, en su debut, en la anterior convocatoria, había quedado segundo. «Debe ser la suerte del principiante, porque el nivel de las mezclas de este año fue muy bueno, según me dijo el jurado», explica cuando atiende la llamada de PIPAS Y TABACO.

Vicepresidente del Albacete Pipa Club, Víctor Gracia disfruta de la pipa desde hace unos treinta años. «La literatura, sobre todo Tolkien, y el ejemplo de fumadores próximos como mi hermano y el párroco me llevaron a fumar en pipa», comenta. Su llegada al mundo de las mezclas fue progresiva. «Se debe a varios factores. El primero fue al descubrir que en la literatura pipera aparecían recetas de mezclas. En el libro de Savinelli, El arte y placer de fumar en pipa, aparecen varias recetas y eso me llamó la altención», comenta. Más decisiva fue la evolución del propio mercado de tabacos, donde la desaparición de determinadas labores o su evolución sorprendieron, más bien para mal al fumador. «Uno se fideliza con determinadas mezclas y cuando las compra se percata de cambios de etiqueta, pero también de contenido. Descubre que ese tabaco no era el de antes y, entonces, es cuando se plantea mejorarlo», desvela. No es un camino sencillo. «A veces unos acierto, pero en la mayor parte de las ocasiones no. Por eso, al principio hay que ir con pequeñas cantidades, para asegurar», aconseja.

Fibonacci. Foto: Víctor Gracia

Finalmente, la convocatoria del CAP, fue el detonante para empezar a divulgar una vertiente que ya conocían sus fumadores más próximos. Su victoria la debe a Fibonacci, donde la famosa fórmula matemática aporta las proporciones de la mezcla: ocho partes de Rattray’s Black Mallory; cinco partes de C&D Autumn Evening, tres partes de C&D Purple Cow, dos partes de Robert Mc Connell Oriental Pure, una parte de Robert Mc Connell Perique Pure y una parte de mucho amor y fermentación ancestral.

La inspiración para llegar a esta proporción áurea nace como un homenaje a Carlos Moreu. «No lo conocí, pero me contaron la historia de su famoso tarro de cristal, donde mezclaba todo tipo de tabaco según llegaba. De ese coupage surgía lo que iba fumando. Un día, en casa, descansando después de una cata vertical de vinos estaba viendo un episodio del Canal Historia sobre las proporciones áureas. Así terminé por definir mi idea. Seleccioné los tabacos de mi bodega y combiné siguiendo la fórmula Fibonacci», comenta.

A pesar del éxito, Gracia es prudente a la hora de formar a los fumadores que quieran iniciarse en las mezclas. «No sé muy bien que aconsejar. Existen una serie de principios básicos que se deben seguir. No conviene mezclar latakiados con aromáticos, aunque aquí lo he hecho. No he predicado con el ejemplo y me salí de mi zona de confort. Conviene usar buenos tabacos», apunta. Eso sí, señala que la mezcla es una tarea de «ensayo y error, de atreverse a cocinar, a experimentar. Son necesarios muchos años y muchas pruebas», concluye.

Víctor Gracia recoge el premio que le entrega Ignacio Macías. Foto: Enrique Contreras

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