Un 6 de marzo de 2008, un grupo de pipadores de Albacete decidía crear un espacio donde compartir su afición, hablar de sus labores preferidas y compartir buenos momentos. Así nacía el Club de Fumadores de Pipa de Albacete, si bien es más conocido por su nombre familiar: PipAlba. Desde entonces, el PipAlba se ha hecho un nombre y prestigio en el mundillo español. A Fernando Avilés le correspondía el honor de ser el primer presidente, al que sucedería Francisco Reguero y, desde el pasado año, Víctor Gracia Dueñas. Actualmente ronda la cifra de 16 socios y, en sus mejores, momentos alcanzó los 22, lo que en un población como Albacete, con un importante éxodo por toda España, es una cifra más aceptable. Su chaleco de color beis es imprescindible en cualquier fumada de España. Y en web cualquier aficionado encuentra información útil.
Al año siguiente de su creación, organizaron su primera fumada, encuentro que vienen repitiendo desde entonces con carácter bienal.
Pero lo más importante es que, a lo largo de este tiempo, se ha ganado por derecho propio el cariño y aprecio de todos los pipafumadores con quienes han tratado. También son competidores peleones, como lo demostraron en 2023, cuando ganaron la Copa de España que habían decidido organizar.
La celebración de los 18 años motivó una edición especial de sus encuentros trimestrales, las Quedadas Quijotescas, celebrado el sábado, 14 de marzo, con presencia de fumadores de Madrid, Cataluña, Asturias, además de varios de los socios.








La jornada arrancó poco después de la una, con un pequeño vermut con vinos de La Mancha, quesos de la tierra y los torreznos que (personalmente) me encantaron. Como suelen hacer, montaron una mesa de cata libre, donde los integrantes del PipalAlba dejaron sus mejores mezclas para que todo el mundo pudiese disfrutar de ellas durante todo el día, sin límite y ofreciendo bolsas para poder llevarse más buenos recuerdos. Espectacular detalle.
El almuerzo fue una demostración de gastronomía de la tierra, especialmente el pisto manchego con huevos y el Arroz con boletus, secreto ibérico y fua. Pero no podemos hacer un feo a la Ensalada de Ventrisca, como la llamamos en estas tierras de Asturias, aunque en Albacete se opta por el nombre español de ventresca. y las Croquetas con las que empezamos la comida.
Tras ella, se celebró una mini-fumada. El objetivo era pasar un rato juntos, sin más pretensiones. De hecho, no había ninguna pipa obligada. Se recomendaba usar una de las fumadas oficiales celebradas en estos dieciocho años en España, pero si no se tenía no pasaba nada. Además, sólo se daba un gramo de tabaco (lo habitual es tres). En concreto, el Wessex Brown Virginia Flake.
Tras el reparto del tabaco y la preparación de la pipa, arrancaba la fumada con 17 participantes. Pla fue el primero en pagar su pipa con 5’42». La siguiente fue Lola, con 7′ 52»; luego comenzó un pequeño goteo. Ciertamente, para ser algo tan «informal» (escrito con todo el cariño del mundo), todo el mundo se lo tomó muy en serio y la barrera de los diez minutos la superaron once fumadores. Siguieron apagándose pipas. Los 15 minutos lo superaron seis fumadores. El presidente del PipAlba, Víctor Gracia, apagó en 18’12»; le siguieron Ángel (18′ 55») y Merche, que por dos segundos, no alcanzó los veinte minutos. Esa barrera la superaron cuatro fumadores: Rafael del Pozo, Paco Marín, Martín López y Fernando del Busto. La emoción duró poco. Rafa sumó dieciocho segundos más, uno menos que Paco. Ya sólo quedaban con la pipa echando humo Martín López y Fernando del Busto. La balanza se inclinó rápidamente hacia Martín López. Fernando apagaba con 20′ 33» y por cinco segundos Martín López no marcaba una diferencia de tres minutos: apagaba con 23′ 28». No está mal para usar sólo un gramo.
Os dejo un video elaborado por la gente de PipAlba con los mejores momentos del encuentro. También son de ellos la mayor parte de las imágenes.


