ANGELO DEL PRETE, IL CERCHIO

A modo de introducción

Conocí a Angelo de forma casual. A finales de 2020 adquirí algunas pipas a través de la web de su estanco. Se mostró muy amable y atento, y hablando de pipas me mostró en aquel momento algunas de sus creaciones, que todavía no habían visto oficialmente la luz.

Un año después es Davide Iafisco quien me vuelve de nuevo tras la pista de las pipas de Angelo Del Prete, ahora con su marca Il Cerchio, en este proyecto de Encadenados.

Dejemos que sea el propio artesano quien nos hable sobre él mismo y su trabajo:

Pipas Il Cerchio: Angelo Del Prete en sus propias palabras

Mi nombre es Angelo Del Prete, nací en 1986 y vivo en Pordenone, en Friuli Venezia Giulia, Italia. Mi pasión por las pipas nace en el año 2014 cuando compré un estanco por motivos laborales. No sabía nada del «humo lento», pero ese mundo me intrigó de inmediato por su vertiente cultural y por la complicidad que logra crear.

Como amante de la madera en todas sus formas artísticas, me centré únicamente en las pipas artesanales por su cuidado y por la posibilidad de interactuar directamente con el artista, aprendiendo a interpretar sus emociones e ideas. Nunca había fumado hasta que empecé a probar los tabacos y cigarros que vendía en la tienda.

Como distribuidor apasionado, traté de visitar la mayor cantidad posible de talleres de las marcas con las que trabajaba y con las que quería comenzar a trabajar, con la finalidad de comprender realmente qué era una auténtica pipa artesanal y cuánto trabajo había detrás; durante el verano de 2018 fui por enésima vez a visitar a Massimiliano Rimensi (Il Duca Pipe), esta vez para que me mostrase los principales pasos en la creación de una pipa clásica. Inmediatamente se puso a mi disposición, guiándome en las bases técnicas y en las herramientas indispensables en un taller básico de fabricación de pipas.

Inmediatamente después de esta experiencia de trabajo con uno de los artesanos italianos más fuertes, hice mi primer pedido de brezo de Mimmo Romeo, este conocido artesano y «aserrador», quizás el más famoso del mundo por su forma de seleccionar el brezo y cortarlo. Empecé después del verano con un pequeño torno de madera de banco para hacer las primeras pipas, con resultados discretos y satisfactorios en los primeros meses de trabajo, pero no suficientes para mi idea de pipa artesanal.

Antes de ser aficionado al mundo del humo lento, fuí y sigo siendo practicante e instructor de Artes Marciales Chinas, y en marzo de 2019 tenía que ir a Bolonia para una competición, así que aproveché y visité a un artesano con el que había contactado años antes. Estoy hablando de Davide Iafisco.

Con Davide sólo habíamos intercambiado algunos mensajes pero nada más, y esta vez decidí conocerlo en persona y estuvo muy dispuesto a recibirme en su casa y en su taller. Este encuentro cambió radicalmente mi perspectiva tanto en mi vertiente de artesano como en la de minorista. Cuando vi sus pipas en vivo, que hasta ese día sólo había visto en fotografías, le pregunté una única cosa: «¿pero dónde has estado hasta hoy?».

Davide era prácticamente un completo desconocido en la escena de las pipas de nuestro país, mientras fabricaba pipas del más alto nivel en técnica y diseño. Esto me hizo pensar mucho en el mercado italiano de pipas. Le mostré mis últimos trabajos y se llevó una grata sorpresa, ya que en pocos meses iba por buen camino y con las ideas claras sobre mi objetivo cualitativo.

Davide aceptó seguirme en mi camino y de él aprendí mucho sobre acabados, colores y los diversos detalles que conducen a la consecución de un producto de alto grado. Seguimos hablando a menudo para actualizarnos sobre los diversos progresos y de vez en cuando voy a su taller.

Con el tiempo y la práctica fui mejorando en precisión técnica y diseño, y mis jueces eran amigos y fieles clientes de la tienda, pero para el mercado nacional e internacional yo no existía. Trabajé en las sombras hasta el día en que llegué al nivel que me había propuesto.

Otro encuentro que me fue de gran ayuda, y con el que sigo en contacto, fue el de Gabriele Dal Fiume. Gabriele fue quizás uno de los primeros fabricantes de pipas en traer el principio del «high grade» a Italia, un experto en todas las piezas mecánicas, herramientas y maquinaria, procesamiento y acabados, materiales y accesorios; también vio mis obras y me dio las impresiones y correcciones adecuadas para elevar mi nivel, tanto técnica como estéticamente.

A finales del verano de 2020, dos años después de mi primera pipa, decidí hacer pública mi marca entre los distintos fans y las distintas redes sociales, quizás las únicas que nos permiten darnos a conocer de entrada: IL CERCHIO («el círculo») por ser símbolo del equilibrio, de la búsqueda de la perfección. Encontramos el círculo en la naturaleza, en la arquitectura, en diversas filosofías, etc.

Cada una de mis pipas es estudiada en diseño, materiales combinados y acabados, para un resultado que expresa emociones, ante todo a mí mismo. Busco la perfección en cada detalle, porque creo que esa es la diferencia entre una pipa artesanal y una pipa producida industrialmente. Son pipas de base clásica pero con una interpretación personal en las proporciones, volúmenes y variaciones que se pueden producir. Como fanático del diseño danés, mis pipas tienen cierta influencia, pero siempre busco una expresión personal libre; cada pipa tiene su propia historia, su propia pieza de brezo, su propia veta. Rara vez uso plantillas, prefiero acercarme a la pieza que he elegido para trabajar, entender la tendencia de la veta y encontrar la forma que se ajuste lo máximo posible. Me inclino más por las formas cómodas y manejables, funcionales y dinámicas, con la máxima expresión que puedo transmitir en ese momento.

Mis pipas tienen líneas clásicas con reinterpretaciones más o menos importantes. No me conformo fácilmente con el resultado, soy muy quisquilloso y minucioso con las líneas y los detalles técnicos tanto en la construcción como en los acabados, todo debe tener un equilibrio. Nada se deja al azar, todo se piensa en su conjunto. Un pequeño detalle fuera de lugar podría desequilibrar la armonía creada.

Una de las formas que más me gusta hacer es la Cherrywood: me da movimiento, dinamismo, libertad, comodidad; se presta a diferentes variaciones con el uso de varios materiales diferentes, desde cuerno hasta bambú y maderas alternativas.

Miro una pipa muchas veces desde todos los ángulos antes de completar la forma. No puedo dejar de lado los detalles que quedan a mitad de camino pues sería como tener una conciencia culpable en vida y cada pipa es un objeto que refleja nuestra persona.

Soy joven en la escena, hay mucho que aprender y descubrir, y esto es lo que nos mantiene en vida. Cuando creemos que llegamos o ya no tenemos estímulos, nos detenemos. Mi producción anual actual es de poco más de 50 pipas, no me interesa dar prioridad a aumentar la cantidad sino sólo a la calidad.

A mi modo de ver la pipa no es sólo una herramienta, sino un objeto de diseño, una forma de expresar una idea. Hay una gran historia entre el artesano y la pieza de brezo, que parte del estudio de la veta y termina con la fotografía de la «modelo».

Para finalizar

Algunos textos o artesanos nos llegan más. Éste ha sido uno de los que me ha emocionado. Ha sido larga la espera para recibir su texto y sus fotos, pero Angelo me ha transmitido pasión por lo que hace.

La historia de una persona que llega a las pipas del modo en que él lo ha hecho (por trabajo y sin ser fumador), y se queda totalmente enamorada de lo que se encuentra, me parece extraordinaria. La pasión por las pipas se vive de muchas formas y Angelo ha decidido hacerlo creándolas con atención al más mínimo detalle.

De nuevo me siento afortunado por este contacto directo con los artesanos. A ver por dónde nos lleva el proyecto.

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