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Artesanos Pipas Tras la pipa

CRISTIAN GALEAZZI, REGINA SCARLATTA PIPES

A modo de introducción

Trabajé con Cristian Galeazzi hace ya unos años. Corría el año 2020 y organizaba por segunda vez la pipa del año (POY) para el foro de El Rincón de la Pipa. Mi compañero de fatigas en aquella ocasión fue David (con el nick Fenici en ese foro), quien fue el encargado de llevar a cabo las gestiones con el artesano.

Hizo una pipa extraordinaria para nosotros, una zulú muy ligera y estilizada que sigue en mi colección.

Ahora me vuelvo a topar con Cristian, el artesano elegido por Andrea Pascucci para continuar con la cadena, y esto es lo que nos cuenta:

Cristian Galeazzi en sus propias palabras

Mi nombre es Cristian Galeazzi y junto con mi esposa Cinzia Evangelisti somos los creadores y productores de la marca Regina Scarlatta Pipes.

Algunos de los lectores nos recordarán por la pipa que creamos para el foro de El Rincón de la Pipa hace unos años. En ese momento traté solamente con David, y mi pésimo español fue un gran obstáculo para comunicarme en el foro. Espero que con esta entrevista pueda expresar plenamente la profunda pasión que me une a este mundo.

Si os preguntáis por qué el nombre de Regina Scarlatta, debéis saber que fue el resultado de una larga reflexión en la que traté de resumir en un nombre lo que representa para mí el objeto pipa. Estoy profundamente convencido de que entre los muchos objetos que nos acompañan en la vida cotidiana hay algunos en los que reconocemos un alma, un aura de sensaciones y vivencias que dan lugar a un vínculo especial.

Para mí, la pipa es como una bella mujer, una forma sinuosa, atractiva y majestuosa en su armonía [Nota: Regina se traduce como Reina en italiano]. Escarlata en cambio es el color del fuego, de la pareja y de la pasión. Así nació el concepto de Regina Scarlatta, que traté de traducir en un símbolo: una reina con una corona roja, nacida de la evolución de una nube de humo.

La pasión por la artesanía y la creación manual de un objeto de madera como pueda ser una pipa, ha sido algo que siempre me ha apasionado desde que era un niño. Todavía hoy me fascina la idea de coger un bloque de brezo en bruto y transformarlo en un objeto refinado y elegante, creando un producto único e irrepetible. Esta pasión es el combustible que todavía me impulsa a estudiar y profundizar en las técnicas de procesamiento del brezo, a buscar las mejores materias primas y a adquirir las habilidades necesarias para transformar mi idea artística de la pipa en un objeto real.

Desde 2011, nuestro pequeño taller tiene la indudable ventaja de estar arraigado en un territorio rico en historia y habilidades en la creación de pipas. Sin embargo, y a lo largo de los años, nuestro trabajo se ha desvinculado cada vez más de lo que muchos conocerán como la escuela de Pésaro. De hecho, de este estilo que tiene bases neoclásicas y que a menudo se caracteriza por formas abundantes y generosas, poco a poco hemos logrado dirigirnos hacia formas más sinuosas y ligeras, persiguiendo la pureza y la elegancia que forma la base de nuestra marca. A día de hoy nuestros trabajos son en su mayoría reinterpretaciones de las formas clásicas, aunque a veces se transformen en pipas a mano alzada y encuentren su apogeo en nuestra línea Motus.

Espero haber conseguido transmitiros y acercaros lo que es para mi y para Cinzia una profunda pasión que une a los aficionados al humo lento. Os invito a consultar nuestro sitio web www.reginascarlatta.com y a seguirnos en nuestro perfil de Facebook Regina Scarlatta Pipes.

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ANDREA PASCUCCI

A modo de introducción

Le conocí en la XVIII Fumada Lenta CAP Madrid, el pasado mes de noviembre de 2022. Bruto Sordini me había hablado muy bien de su trabajo y me acerqué al stand que tenía montado junto a su esposa Anna. Allí estaba él, con ojos pequeños pero vivaces tras sus gafas y con mi triste italiano tuvimos una buena conversación, que ha continuado a través de mensajes por varios medios.

Hace ahora un año se rompió un eslabón de la cadena del proyecto Encadenados. La intención es seguir con ese proyecto a partir de aquí. Tengo que agradecer su paciencia al artesano, que ha respondido a todas las preguntas que le he hecho, así como a Diego Morlin por su aporte de algunas de las fotos que aquí están publicadas.

Entradas del bloc como ésta le dan sentido al mundo de la pipa. Ésta es una entrada que ata cabos, que une varios eslabones entre ellos y con éste. Hablamos de un artesano que hace muy bien su trabajo y que conoce a los mejores, porque ha trabajado mano a mano con ellos, y sin duda se encuentra entre ellos. Sin más, cedo la voz al artesano de esta entrada:

Andrea Pascucci en sus propias palabras

Conocí a Tomeu en Madrid, con motivo de la última fumada lenta organizada por el CAP Madrid.
Me pidió amablemente que escribiera un breve texto para publicar.

No deseo escribir una presentación de mis pipas, la historia de la marca Fiamma di Re, o los varios secretos -o presuntos secretos- para hacer una pipa. Lo que tengo ganas de escribir es un homenaje a las personas que han sido importantes en mi trayectoria como artesano de pipas.

La primera persona importante es mi esposa Anna. Con ella llevo compartiendo 30 años de matrimonio y tres hijos. Fue ella quien me consiguió trabajo en un taller de pipas. En ese momento sólo éramos amigos, yo tenía unos 22 años.

Por algunas vicisitudes, en 1994 abandoné el sector. En 1995 Maurizio Fraternale, a quien ya conocía, se puso en contacto conmigo y me propuso que volviera a hacer pipas. Tuve una colaboración con él que duró unos veinte años y me presentó a Giancarlo Guidi.

Giancarlo fue importante para mí, no tanto por las técnicas de procesamiento del brezo, sino por el hecho de que fue el primero en mostrarme las pipas no sólo como un objeto para fumar tabaco sino también como un objeto de arte. Una de las frases que más me ha quedado grabada, que él decía de vez en cuando, es «no hacemos pipas, creamos sueños» y traté de hacer de esta frase un mantra.

Luego está Massimo Palazzi, con quien compartí 16 años de sociedad desde el año 2000.

Ya en tiempos más recientes, las personas que considero más significativas para mi formación continua son Bruto Sordini, Maurizio Tombari y Vitaliano Posella, con quienes he realizado varios viajes de negocios que se han convertido en viajes de placer, porque además son grandes personas. Durante los días que pasamos juntos tuvimos la oportunidad de confrontarnos y pude comprender sensaciones y pasiones que me formaron más.

Mi deseo es poder dejar, con mis obras, impresiones y sensaciones positivas a todos los aficionados al humo lento.

Un poco de historia

Andrea Pascucci cita varios nombres en su escrito. Vamos a poner un poco de orden, con las fechas aproximadas que me facilita el artesano:

Entre los años 1989 y 1994 Andrea trabaja para Mastro de Paja.

Tras un año apartado del sector, en 1995 Maurizio Fraternale le contacta para que haga pipas para Ser Jacopo. Esa colaboración dura hasta el año 2000, entiendo que a tiempo parcial ya que la combina con otros trabajos.

Entre el año 2000 y mayo de 2016 se asocia con Massimo Palazzi para crear las pipas L’Anatra, teniendo de representante a Maurizio Fraternale.

Cuando Massimo se jubila ceden la marca L’Anatra a Maurizio Fraternale, quien a día de hoy sigue siendo el dueño, al igual que de Ser Jacopo. Es entonces cuando Andrea Pascucci se hace con la marca Fiamma di Re, fundada aproximadamente en 1980 por Giannino Spadoni (miembro fundador de Mastro de Paja), y que llevaba varios años inactiva.

Como puede comprobarse, estamos ante un artesano de la escuela de Pesaro que conoce a los más grandes y, como no, está entre ellos.

Para finalizar

Espero que esta entrada guste tanto como me ha gustado a mi la investigación llevada a cabo para escribirla. Voy a cerrarla con una foto que une eslabones, como comentaba al principio, y es que los tres han pasado por esta sección: Vitaliano Posella, Diego Morlin y Andrea Pascucci.

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Tras la pipa

ANGELO DEL PRETE, IL CERCHIO

A modo de introducción

Conocí a Angelo de forma casual. A finales de 2020 adquirí algunas pipas a través de la web de su estanco. Se mostró muy amable y atento, y hablando de pipas me mostró en aquel momento algunas de sus creaciones, que todavía no habían visto oficialmente la luz.

Un año después es Davide Iafisco quien me vuelve de nuevo tras la pista de las pipas de Angelo Del Prete, ahora con su marca Il Cerchio, en este proyecto de Encadenados.

Dejemos que sea el propio artesano quien nos hable sobre él mismo y su trabajo:

Pipas Il Cerchio: Angelo Del Prete en sus propias palabras

Mi nombre es Angelo Del Prete, nací en 1986 y vivo en Pordenone, en Friuli Venezia Giulia, Italia. Mi pasión por las pipas nace en el año 2014 cuando compré un estanco por motivos laborales. No sabía nada del «humo lento», pero ese mundo me intrigó de inmediato por su vertiente cultural y por la complicidad que logra crear.

Como amante de la madera en todas sus formas artísticas, me centré únicamente en las pipas artesanales por su cuidado y por la posibilidad de interactuar directamente con el artista, aprendiendo a interpretar sus emociones e ideas. Nunca había fumado hasta que empecé a probar los tabacos y cigarros que vendía en la tienda.

Como distribuidor apasionado, traté de visitar la mayor cantidad posible de talleres de las marcas con las que trabajaba y con las que quería comenzar a trabajar, con la finalidad de comprender realmente qué era una auténtica pipa artesanal y cuánto trabajo había detrás; durante el verano de 2018 fui por enésima vez a visitar a Massimiliano Rimensi (Il Duca Pipe), esta vez para que me mostrase los principales pasos en la creación de una pipa clásica. Inmediatamente se puso a mi disposición, guiándome en las bases técnicas y en las herramientas indispensables en un taller básico de fabricación de pipas.

Inmediatamente después de esta experiencia de trabajo con uno de los artesanos italianos más fuertes, hice mi primer pedido de brezo de Mimmo Romeo, este conocido artesano y «aserrador», quizás el más famoso del mundo por su forma de seleccionar el brezo y cortarlo. Empecé después del verano con un pequeño torno de madera de banco para hacer las primeras pipas, con resultados discretos y satisfactorios en los primeros meses de trabajo, pero no suficientes para mi idea de pipa artesanal.

Antes de ser aficionado al mundo del humo lento, fuí y sigo siendo practicante e instructor de Artes Marciales Chinas, y en marzo de 2019 tenía que ir a Bolonia para una competición, así que aproveché y visité a un artesano con el que había contactado años antes. Estoy hablando de Davide Iafisco.

Con Davide sólo habíamos intercambiado algunos mensajes pero nada más, y esta vez decidí conocerlo en persona y estuvo muy dispuesto a recibirme en su casa y en su taller. Este encuentro cambió radicalmente mi perspectiva tanto en mi vertiente de artesano como en la de minorista. Cuando vi sus pipas en vivo, que hasta ese día sólo había visto en fotografías, le pregunté una única cosa: «¿pero dónde has estado hasta hoy?».

Davide era prácticamente un completo desconocido en la escena de las pipas de nuestro país, mientras fabricaba pipas del más alto nivel en técnica y diseño. Esto me hizo pensar mucho en el mercado italiano de pipas. Le mostré mis últimos trabajos y se llevó una grata sorpresa, ya que en pocos meses iba por buen camino y con las ideas claras sobre mi objetivo cualitativo.

Davide aceptó seguirme en mi camino y de él aprendí mucho sobre acabados, colores y los diversos detalles que conducen a la consecución de un producto de alto grado. Seguimos hablando a menudo para actualizarnos sobre los diversos progresos y de vez en cuando voy a su taller.

Con el tiempo y la práctica fui mejorando en precisión técnica y diseño, y mis jueces eran amigos y fieles clientes de la tienda, pero para el mercado nacional e internacional yo no existía. Trabajé en las sombras hasta el día en que llegué al nivel que me había propuesto.

Otro encuentro que me fue de gran ayuda, y con el que sigo en contacto, fue el de Gabriele Dal Fiume. Gabriele fue quizás uno de los primeros fabricantes de pipas en traer el principio del «high grade» a Italia, un experto en todas las piezas mecánicas, herramientas y maquinaria, procesamiento y acabados, materiales y accesorios; también vio mis obras y me dio las impresiones y correcciones adecuadas para elevar mi nivel, tanto técnica como estéticamente.

A finales del verano de 2020, dos años después de mi primera pipa, decidí hacer pública mi marca entre los distintos fans y las distintas redes sociales, quizás las únicas que nos permiten darnos a conocer de entrada: IL CERCHIO («el círculo») por ser símbolo del equilibrio, de la búsqueda de la perfección. Encontramos el círculo en la naturaleza, en la arquitectura, en diversas filosofías, etc.

Cada una de mis pipas es estudiada en diseño, materiales combinados y acabados, para un resultado que expresa emociones, ante todo a mí mismo. Busco la perfección en cada detalle, porque creo que esa es la diferencia entre una pipa artesanal y una pipa producida industrialmente. Son pipas de base clásica pero con una interpretación personal en las proporciones, volúmenes y variaciones que se pueden producir. Como fanático del diseño danés, mis pipas tienen cierta influencia, pero siempre busco una expresión personal libre; cada pipa tiene su propia historia, su propia pieza de brezo, su propia veta. Rara vez uso plantillas, prefiero acercarme a la pieza que he elegido para trabajar, entender la tendencia de la veta y encontrar la forma que se ajuste lo máximo posible. Me inclino más por las formas cómodas y manejables, funcionales y dinámicas, con la máxima expresión que puedo transmitir en ese momento.

Mis pipas tienen líneas clásicas con reinterpretaciones más o menos importantes. No me conformo fácilmente con el resultado, soy muy quisquilloso y minucioso con las líneas y los detalles técnicos tanto en la construcción como en los acabados, todo debe tener un equilibrio. Nada se deja al azar, todo se piensa en su conjunto. Un pequeño detalle fuera de lugar podría desequilibrar la armonía creada.

Una de las formas que más me gusta hacer es la Cherrywood: me da movimiento, dinamismo, libertad, comodidad; se presta a diferentes variaciones con el uso de varios materiales diferentes, desde cuerno hasta bambú y maderas alternativas.

Miro una pipa muchas veces desde todos los ángulos antes de completar la forma. No puedo dejar de lado los detalles que quedan a mitad de camino pues sería como tener una conciencia culpable en vida y cada pipa es un objeto que refleja nuestra persona.

Soy joven en la escena, hay mucho que aprender y descubrir, y esto es lo que nos mantiene en vida. Cuando creemos que llegamos o ya no tenemos estímulos, nos detenemos. Mi producción anual actual es de poco más de 50 pipas, no me interesa dar prioridad a aumentar la cantidad sino sólo a la calidad.

A mi modo de ver la pipa no es sólo una herramienta, sino un objeto de diseño, una forma de expresar una idea. Hay una gran historia entre el artesano y la pieza de brezo, que parte del estudio de la veta y termina con la fotografía de la «modelo».

Para finalizar

Algunos textos o artesanos nos llegan más. Éste ha sido uno de los que me ha emocionado. Ha sido larga la espera para recibir su texto y sus fotos, pero Angelo me ha transmitido pasión por lo que hace.

La historia de una persona que llega a las pipas del modo en que él lo ha hecho (por trabajo y sin ser fumador), y se queda totalmente enamorada de lo que se encuentra, me parece extraordinaria. La pasión por las pipas se vive de muchas formas y Angelo ha decidido hacerlo creándolas con atención al más mínimo detalle.

De nuevo me siento afortunado por este contacto directo con los artesanos. A ver por dónde nos lleva el proyecto.

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Tras la pipa

DAVIDE IAFISCO

A modo de introducción

Vamos con una nueva entrega de la serie encadenados, esta vez con el artesano propuesto por Andrea Gigliucci. Se trata de Davide Iafisco, nacido en la segunda mitad de los años 70 pero con más de 15 años de experiencia.

Cuando uno busca información sobre Davide Iafisco enseguida se da cuenta de una cosa: ha buscado los mejores maestros que ha podido y los cita agradecido como referencias en su aprendizaje. Es una muestra de la parte humana de nuestra afición: compartir, ayudar, enseñar, agradecer…

Dejemos que sea él quien nos hable de su experiencia.

Davide Iafisco en sus propias palabras

Todo empezó con una nube de humo.

Al observar a unos amigos fumando en pipa me sentí inmediatamente estimulado a saborear sus aromas y poco después comencé este viaje que nunca ha dejado de apasionarme hasta hoy.

Pasó poco tiempo antes de que sintiera un deseo urgente: hacer una pipa con mis propias manos.

Los primeros pasos de mi camino me llevaron a las virutas de los talleres de artesanos de pipas que demostraron ser muy amables y estar dispuestos a compartir conocimientos y pasión; quizás éste fue uno de los aspectos más estimulantes que me llevó a continuar sin dudarlo hacia la creación de una verdadera profesión.

Después de esos primeros encuentros, hubo muchos momentos de crecimiento y cuanto más me internaba en el laberinto de la artesanía, más maduraban en mi las ganas de mejorar el estilo y perfeccionar las líneas.

El siguiente paso hacia el estilo freehand tuvo lugar casi automáticamente, habiendo desarrollado mientras tanto una fuerte necesidad de liberar la imaginación realzando la belleza del brezo tanto como fuera posible.

Teddy Knudsen fue el primero de una larga lista de artesanos con los que tuve el placer de aprender más sobre esta técnica, muchos de los cuales luego se convirtieron en amigos.

La combinación del estilo clásico con el freehand siempre ha sido mi predilección, ya que «nací» como fumador de pipas clásicas (italianas e inglesas) y creo que seguirán por siempre dándome maravillosas fumadas. Además, una parte fundamental de mi acercamiento al mundo de la pipa como artesano incluye un gran respeto por toda la tradición de fábricas y manufacturas que han definido el estilo a lo largo de los años, interpretando las mutaciones de los gustos y guiando a los clientes hacia nuevos horizontes estéticos.

La pipa artesanal, en mi concepción, se convierte así en una condensación de un patrimonio cultural diferente y estratificado a lo largo de las décadas que aborda el pasado con respeto, interpretando el presente a través de la fuerza de un espíritu joven y libre.

El mundo de la pipa artesanal también está lleno de sensaciones, desde el momento en que el olor del brezo recién llegado del aserradero invade el taller hasta el aroma que se desprende durante el primer encendido con el tabaco favorito. En la creación, cada detalle a veces se evalúa durante horas o días y se crea siguiendo un flujo de conciencia que dice mucho sobre el artesano y éste es un elemento que los coleccionistas más experimentados son capaces de intuir cuando eligen su nueva pipa.

A menudo sucede que el artesano se inspira en los edificios, la música, la naturaleza, el arte y en general en todo lo que consigue estimular la propia sensibilidad estética que elabora y devuelve la realidad en la que nos movemos en forma de juegos de líneas. Desde la elección de los materiales hasta el acabado de la pipa, cada paso va acompañado de emociones pasadas y presentes, de estímulos absorbidos, de miedos, de recuerdos, de esperanzas y de momentos felices. En este sentido, de hecho, no hay mucha diferencia con los paradigmas que definen el arte.

A veces, al pensar en cómo llegué a hacer de las pipas mi trabajo, me doy cuenta de cuán necesaria es una dosis saludable de locura para transformar la intuición y los sueños en una realidad productiva que, de hecho, se convierte en un estilo de vida lleno de momentos emocionantes, así como de compartir y amistad.

Para finalizar

De nuevo este proyecto nos acerca a artesanos que viven su profesión como una auténtica pasión. Es un lujo hablar con ellos y darse cuenta de la fuerza que trasmiten. La búsqueda de la originalidad, en todos y cada uno de los artesanos que han participado del proyecto encadenados, es casi una obsesión.

Ahora, dejemos que Davide nos proponga el nuevo eslabón de la cadena.

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Tras la pipa

ANDREA GIGLIUCCI

A modo de introducción

Seguimos con la cadena y lo hacemos con el artesano propuesto por Maurizio Tombari. Un artesano original que nos habla de su particular visión del acto creativo, un texto con un cierto aire filosófico, pero que nos dá una idea del planteamiento del artesano y de su preocupación por la originalidad dentro de la tradición.

Dejemos que sea él quien nos hable:

Andrea Gigliucci en sus propias palabras

Me acerqué al arte de la pipa exactamente como me he acercado en el pasado a las otras disciplinas que he frecuentado (dibujo y pintura, música, ebanistería), es decir con un enfoque compositivo.

El «objeto pipa» es una composición que contempla forma, superficie y colores. Los ingredientes son los materiales utilizados y los medios son las herramientas del taller combinadas con un conocimiento histórico del objeto.

La composición será más armónica y/o más expresiva dependiendo de con qué herramientas nos equipemos, por lo que las herramientas tendrán que ser personalizadas dependiendo del resultado que queramos conseguir. Personalizando las herramientas refinaremos lo que será nuestro estilo, nuestra «poética» básica, que nos permitirá no ser meros artesanos sino «creadores» en el sentido más amplio del término. Considero este punto un deber para un artesano que no quiere limitarse a copiar otros estilos, por técnicamente superiores que sean.

Lo que comúnmente se entiende como «high grade» es a menudo un estilo que yo llamo «global danish», es decir, un aplanamiento hacia la alta calidad técnico-estética… ¡¡¡Pero mortalmente aburrido!!!

El otro instrumento esencial es el conocimiento de la historia estético-funcional del «objeto pipa», entendiendo así por qué se han establecido en la tradición esas formas que hoy son «las clásicas» para nosotros y que no son en absoluto composiciones obvias si estudiamos las proporciones entre las partes. Se trata de una enciclopedia de relaciones entre masas, volúmenes y líneas que tienen una lógica férrea y que requieren mucha pasión para ser descubiertas.

Falso arenado de Andrea Gigliucci

Éstas son mis herramientas para acceder a la dimensión «creativa» que, como se comprenderá, para mí es un método y no una inspiración romántica que viene de arriba y que un día te puede abandonar y dejarte sin ideas y… ¡Aburrido de tu trabajo!

Un día de hace más de 30 años uno de mis profesores del Liceo Artistico me dijo que tenía el deber de inventar y dar belleza al mundo…Bueno… Lo estoy intentando.

Modelo Bullax

Evidentemente el resultado de mi trabajo, que son mis pipas, son y siempre serán un momento de transición hacia algo mejor que todavía no he entendido… Pero sabemos que en las disciplinas artísticas/artesanales ¡Siempre hay mucho por aprender!

Para finalizar

De nuevo es un placer el trato directo con los artesanos, conocer de primera mano su punto de vista e inquietudes. Esta vez no tengo ninguna pipa en mi colección para mostrar, cosa que habrá que solucionar.

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Pipas Tras la pipa

MAURIZIO TOMBARI

A modo de introducción

¡Seguimos con el proyecto de Encadenados!

Esta vez le ha tocado a Bruto Sordini proponer a un artesano para que siga la cadena, y lo ha hecho ni más ni menos que con Maurizio Tombari, creador de Le Nuvole. En palabras de Sordini, se trata del mejor artesano italiano en cuanto a creatividad y diseño en la actualidad.

Ciertamente sus diseños son totalmente distintos al del resto de sus colegas de la escuela de Pésaro. Sus pipas son ligeras -como una nube- y de medidas contenidas.

Le he dado voz y esto es lo que nos ha querido contar:

Maurizio Tombari en sus propias palabras

La primera pipa que tuve fue una compra muy modesta en un estanco. Tenía muy mal sabor, pero no acabó con mi curiosidad.

Poco tiempo después, tras completar mis estudios en 1978, las casualidades de la vida me llevaron a aceptar un trabajo temporal en el taller de pipas de Mastro de Paja (entonces el único de la ciudad).

El trabajo superó mis expectativas. Más adelante traté de detenerme, luego lo reanudé, luego paré nuevamente… Pero siempre volví a la pipa.

En 1996, cansado del trabajo repetitivo y con ganas de crear una línea propia de pipas, construidas con mis manos y mi visión, me encontré accidentalmente ante la posibilidad de abrir un pequeño taller y dar vida a Le Nuvole.

Así comencé a montar el espacio y diseñar todos los aspectos de la empresa, involucrando también a mi esposa Stefania quien, por diversión y sin conocimientos técnicos específicos, comenzó a dibujar pipas: formas que a veces eran extrañas, a veces imposibles, pero que, en una inspección más cercana, encontré originales y con una visión «virgen», no contaminada por lo «ya visto».

Maurizio junto a su esposa Stefania

Así nació la colaboración que dio origen al estilo de Le Nuvole, fruto de mi experiencia técnica, de su mirada «no contaminada» y de una continua búsqueda formal común, alma de la empresa.

La difícil cuestión del marketing seguía sin resolverse, pero los primeros días de Internet estaban en marcha y la idea de un sitio web para el comercio electrónico se materializó poco después, en 1998. Fue el primer sitio de este tipo en Italia y permitió a Le Nuvole viajar viento en popa por todo el mundo.

La producción actual es cada vez más limitada en número, a pesar de que absorbe mucho de mi tiempo y todos mis conocimientos. Un conocimiento donde no hay punto de llegada porque nunca dejas de descubrir, aprender y mejorar y, desde hace mucho tiempo, no calculo los tiempos de producción.

Después de los primeros 25 años del negocio de Le Nuvole, puedo estar satisfecho con la calidad lograda en el producto ofrecido a los fumadores y agradecido por el reconocimiento general que confío, sin embargo y como siempre, que se incremente… ¡En los próximos 25!

En mi colección

Tengo el placer de tener una pipa de Le Nuvole, una pipa de líneas delicadas y simetría perfecta. Se trata de una pipa de grado 5 con una veta extraordinaria.

Para finalizar

Un agradecimiento enorme a Maurizio Tombari por haber querido participar de este juego. Sé que cuesta ponerse a escribir sobre uno mismo, pero estoy seguro de que el resultado habrá valido la pena.

Esta vez no tengo ni idea de a quién va a elegir como continuador de la cadena… ¡Pero seguro que pronto lo sabremos!

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Tras la pipa

BRUTO SORDINI

A modo de introducción

Hace un mes publicaba en este mismo blog una entrada dedicada a Vitaliano Posella y hace unos días otra en la que hablaba del proyecto de Encadenados. Pues bien, la elección de Posella para continuar con la cadena ha sido ni más ni menos que Bruto Sordini.

Las conversaciones con este artesano me han dejado claro que conoce perfectamente la historia de la pipa en la región italiana de Pésaro. Y no podía ser de otra forma, pues tras trabajar en Mastro de Paja, ser miembro fundador de Ser Jacopo y pasar por algunos otros talleres, siguió su carrera en solitario bajo el nombre de Don Carlos (aunque para ser justo debería decir junto a su esposa Rosaria).

¡Tremenda foto! De izquierda a derecha: Maurizio Tombari (Le Nuvole), Massimo Palazzi (L’Anatra), Cristian Galeazzi (Regina Scarlatta), Bruto Sordini (Don Carlos), Mario Pascucci (Pascucci), Andrea Pascucci (Fiamma di Re) y Guido Rinaldo (Rinaldo)

Bruto Sordini tienes muchas historias interesantes que contar y me ha dado hilos de los que tirar que ni siquiera conocía. Pero para esta entrada ha preferido hablar de su trabajo y de las innovaciones que ha introducido. Sin más, vamos a por ello.

Bruto Sordini en sus propias palabras

No creo que sea muy interesante contar mi historia personal. Creo que será más interesante contar lo que creo haber creado, cambiado y evolucionado, siempre con respeto a la simetría.

Cuando en 1982 fundé mi primera empresa, era el más joven y el menos experimentado de los tres socios. Entonces la pipa se restringía a dos preceptos: formas clásicas y cazoletas ovaladas. No se buscaba más allá, porque todo ya estaba inventado. Este concepto binario siempre me pareció una limitación. Como motorista nato, nunca soporté la idea de ir a recorrer Córcega porque era demasiado pequeño. Quería nuevas ideas, nuevas formas, nuevos espacios. Muchas tardes Rodolfo (el más visionario de los artesanos de Pesaro) venía al taller y cada vez colgaba algo diferente de su boca, algo nunca antes visto, que siempre me dejaba asombrado. Mi inquietud era creciente, tenía que hacer algo por mi cuenta. Cinco años de sociedad, luego otros dos dirigiendo un taller y finalmente el regreso a mis montañas, finalmente libre.

Sólo me quedaba pendiente un tema: la obsesión por ser plagiado. Para evitarlo, en 1994 (los años son aproximados, se me hace difícil recordarlos con exactitud), patenté el sistema Hydra para detener la humedad que a menudo se forma en la pipa. Ese año fui galardonado como el mejor artesano de Las Marcas (nota de traducción: Las Marcas es una de las regiones que conforman la República Italiana), pero ello no impidió que una empresa griega, a la que había enviado muestras, lo copiara desde cero y lo presentara como propio en una exposición en Alemania. Allí se terminaron las patentes, inútil pérdida de tiempo y dinero.

Don Carlos Hydra

En octubre de 1997, con la ayuda del entonces alcalde, logré organizar una exposición en Acqualagna en el seno de la Feria de la Trufa. El espacio más bello lo ocuparon una decena de artesanos de la pipa de toda Italia. Allí presenté mi anillo de plata con una pista, dentro de la cual estaba insertado mi logo. Era la primera vez que se hacía una cosa así. Hoy son muchos quienes usan este sistema.

En 1998 quise ver qué efecto tendría una pipa clásica curvada hacia atrás, con la boquilla hacia arriba. Fue una visión hermosa, nació Kronos y fue un éxito. Tanto que perdí las ganas de hacerlas y han pasado al menos dos años desde la última.

Don Carlos Kronos

En 2001 inserté completamente la boquilla en la pipa, no sólo la espiga, sino el cuerpo de la boquilla en sí. La pipa fue presentada en una exposición alemana y la idea se hizo muy popular.

En 2003 mis amigos de Madrid me pidieron una pipa conmemorativa por el cuarto centenario de la publicación de Don Quijote de la Mancha. Nació así La Cervantina, un encargo que no me dejó dormir en muchas noches. De repente una mañana lo tuve claro: representaría un molino de viento, una lanza, una lechuguina y un bocal de cañón para recordar al «manco de Lepanto». No faltaba nada. Un madrileño se puso de pie y dijo «¡Falta Dulcinea!». Y no, bastaba con encender la pipa para hacer aparecer a Dulcinea.

La Cervantina

En 2008 en la Festa della Pipa invitamos a un noruego, alumno de un gran maestro. Debía revelar la forma de crear el «golden contrast». Fue una mañana terrible, usó productos altamente tóxicos cuyo nombre no recuerdo y para hacerlo con protección usó guantes veterinarios. Fue demasiado para mí, que considero el brezo casi sagrado. Se lo conté a un amigo artesano, que asombrado me reveló que la forma más natural de colorear la madera es usando acetato. Era cierto y funcionó, con acetato se obtiene un negro intenso. No quería ocultar este método, mis colegas debían saberlo. En los años siguientes salieron de mis manos otras formas nuevas nunca antes vistas: Disamara, Semicroma, 2.10… Pero en mi opinión lo más bonito que hice sigue siendo el redescubrimiento del acetato. Creo que he evitado a muchos de mis colegas el uso de ciertos tintes químicos altamente tóxicos.

Disamara
Semicroma
2.10
Homenaje a la obra Soleil Rouge de Joan Miró

En el futuro todavía me vendrán cosas nuevas a la mente, sólo deberé esperar y recordar los sueños de la noche, hasta el punto de tener una visión completamente diferente a la de mis colegas.

En mi colección

Una única pipa firmada por Bruto Sordini forma parte de mi colección. Una pipa muy especial, pues al abandonar Ser Jacopo en 1990 y antes de empezar a marcar sus pipas con el nombre de Don Carlos en 1992, sacó al mercado sus pipas con la firma RES. Ese nombre hace mención a las iniciales de «Rosaria e Bruto». Se trata de una pipa grande, de brezo calabrés según me confirma el artesano, y con un veteado espectacular.

Para finalizar

Agradecer enormemente a Vitaliano Posella por haberme contagiado su entusiasmo y a Bruto Sordini por acceder a participar en este proyecto de Encadenados. Sé que le ha costado mucho escribir el anterior texto, pero estoy convencido de que le compensará al verlo publicado.

Ahora le toca elegir al próximo eslabón de la cadena… ¡y creo que ya lo ha hecho!

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Tras la pipa

ENCADENADOS

De la pasión surgen grandes proyectos. Y es gracias a la pasión de una persona que surge éste. La última entrada de esta sección del blog estaba dedicada al artesano calabrés Vitaliano Posella y de las largas conversaciones tenidas con él han surgido varias propuestas. Una de ellas es la que presento hoy y que voy a llamar encadenados.

Durante la preparación del artículo dedicado a Posella, aparecieron en nuestras conversaciones nombres de otros artesanos a los que conoce bien. Le propuse entonces seguir con la cadena y que tras la publicación de su artículo me propusiera a otro artesano que quisiera seguir el juego y me pusiera en contacto con él. Y así lo hizo.

En breve saldrá publicada la nueva entrada de la serie de encadenados: un famoso artesano al que le he dado voz nos hablará en primera persona de su pasión.

Es un lujo para mi, un verdadero honor, que estos artesanos se presten al juego. Espero que ello les abra puertas entre quienes nos leen. Disfrutadlo tanto como yo.

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Artesanos Pipas Tras la pipa

POSELLA

A modo de introducción

Tengo debilidad por sus pipas, lo reconozco. Sus diseños suelen ser muy personales, pipas de buena cogida en mano con mucha madera, un rusticado característico muy trabajado, líneas limpias y definidas.

Me costó mucho contactar con él. Cuando lo intenté no había en la red modo de hacerlo. Al final conseguí su número telefónico gracias a un Pipaclub italiano, a quienes había hecho una pipa conmemorativa. Desde hace poco ha abierto un perfil en Facebook.

Se pusó a mi disposición, se le nota una persona educada, amable y ordenada. Un caballero. Las fotos de su taller trasmiten ese orden del que hablo y perfeccionismo, como en sus pipas.

Le mandé una serie de preguntas a través de correo electrónico divididas en tres bloques: la persona, el artesano y su obra. Su respuesta fue tan sincera y acertada que la publico sin añadidos. Me emocionó, sus palabras dejan apreciar su pasión. Sólo espero que la traducción esté a la altura.

Vitaliano Posella en sus propias palabras

Lo primero que me atrajo de la pipa no fue su forma sino su olor. Ese olor acre y pleno del brezo, que en otoño veía brotar en los bosques húmedos que rodeaban los pueblos de mi infancia: San Vito sull’Ionio, Chiaravalle y Serra San Bruno (Calabria), el pueblo donde nací en 1953.

No eran simples paseos, sino largas caminatas con mi padre, las que recorríamos hasta encontrar el mejor brezo para que los cavadores («cioccaioli») lo recolectaran al día siguiente. Mi padre era cortador de brezo («abbozzatore di radica») y prefería ir a elegir la materia prima directamente en los bosques circundantes.

En ese momento, todos los niños de la ciudad, con 4 o 5 años, eran enviados al «maestro» para aprender un oficio. Era principalmente para sacarlos de la calle y mantenerlos con un adulto en un lugar seguro. Yo también fui enviado al «maestro» a aprender la profesión de carpintero. Cuando tenía 8 años, mi padre me llevó por primera vez al aserradero, en la planta baja de nuestra casa, enseñándome en primer lugar cómo afilar la sierra circular. Hoy padres y «maestros» serían todos denunciados por explotación infantil, pero en aquella época era la única forma de aprender la profesión de carpintero, zapatero, barbero, sastre, etc.

Aprender a hacer pipas fue más difícil que aprender otras artesanías, porque había muy pocos artesanos de pipas en ese momento, incluso en Calabria, incluso en esa franja tan afortunada de altas colinas, la pre-Sierra Calabresa, de donde provenía el mejor brezo de Italia y toda la zona mediterránea.

La cepa (dialectalmente la «zomba») de nuestro brezo de Calabria era procesada en nuestras aldeas y se transformaba en escalabornes y placas y luego se enviaba al norte: Lombardía, Piamonte, Véneto… donde era trabajada hasta la pipa terminada. Allí era donde se obtenían los verdaderos beneficios. Sabía que una buena pipa, hecha con nuestro brezo de Calabria, se vendía incluso entonces a precios inalcanzables para nosotros, mientras que vendíamos el producto semiacabado a peso (camiones y vagones enteros). Una vez más el Sur, Calabria en particular, suministraba al Norte a bajo coste la materia prima para su desarrollo económico.

Mi padre era considerado un maestro en el desbaste inicial del brezo. Hasta la cocina del piso de arriba se elevaba el ininterrumpido zumbido de la sierra eléctrica, que se prolongaba durante horas y horas.

Cuando tenía poco más de diez años mi padre hizo que me sentara en su asiento por primera vez, encendió la sierra eléctrica y, sosteniendo mis dos manos en las suyas por detrás, comenzó a guiarme en el corte del brezo, poco después reducido a un escalaborne cuadrado con la vaga forma de la futura pipa. Todo esto había sucedido en mis propias manos, guiado por mi padre, a menos de una pulgada del filo de la sierra eléctrica. Sentí que había realizado un milagro y desde entonces decidí que ese sería mi oficio.

Cada dos semanas, por la tarde, mi padre y yo depositábamos todos los productos semiacabados producidos en una gran caldera de cobre (de 10 quintales) que hervíamos durante 12-15 horas, principalmente de noche; desde mi cama podía oír el gorgoteo ininterrumpido del agua y el aroma de la madera de brezo, el aroma más hermoso que conozco, que huele a familia y bosque.

Después de los veinte años, me di cuenta de que había llegado el momento de empezar a dar mis propios pasos, iniciar mi propia producción, separarme de la de mi padre. A un colega suyo le compré de segunda mano las herramientas para poder hacer pipas: un taladro de columna, un motor con lijadora y discos para pulir, además de un pequeño torno para realizar las boquillas. Así empezaba mi vida adulta de artesano de pipas.

Seguí así durante varios años: tenía mis satisfacciones, todos me decían que lo hacía bien, pero encontraba a faltar alguna cosa. Cuando los artesanos del norte me enseñaban las maravillosas pipas surgidas del brezo que les proporcionaba, me sentía orgulloso y feliz por ellos, pero muy infeliz por mí.

En resumen, era hora de dar el último salto hacia adelante, tenía que intentar hacer esas pipas yo mismo. Mi golpe de suerte fue encontrarme con mi compatriota Giuseppe Valentini, que en aquellos años era el representante para Lazio y sur de Italia de la casa Butz-Choquin. A Valentini le había tomado cariño, era de Calabria como yo y estaba convencido de que yo tenía números para hacerlo bien en el mundo de las pipas. Observando principalmente la belleza del brezo, quiso presentarme a algunos comerciantes romanos: Carmignani, Giorgio Musicò, Augusto Novelli e Icaro Bellucci, que me animaron a seguir mi camino.

Comencé a terminar las primeras pipas yo solo, sin decirle nada a nadie y tratando de mejorar cada vez más la técnica. He sido autodidacta en el sentido más pleno del término: lo intenté una y otra vez hasta que obtuve un resultado satisfactorio; pero también es cierto que en años anteriores había absorbido como una esponja todo el conocimiento posible, mirando, preguntando, pensando en pipas y brezo… En resumen, era como si supiera hacer pipas incluso antes de hacer una.

Tras esos primeros intentos me di cuenta de que hacer pipas no sólo era un trabajo para mi, sino también una gran pasión. Mientras tanto, después de mi boda, había montado un taller más grande en Girifalco, el pueblo de mi esposa, pero también había dejado el taller de San Vito, el pueblo donde crecí, porque me sentía, y todavía me siento, fiel a que mi creatividad está allí donde todo empezó y donde muchas veces siento la necesidad de volver, de encerrarme en el pequeño taller de mi juventud y trabajar en silencio y solo.

Ahora hago muchas pipas, hasta trescientas al año. Podría hacer más, porque a estas alturas he reducido al mínimo el tiempo de inactividad, pero prefiero vivirlo más como una pasión que como una obligación.

Recuerdo como en un sueño cuando llegué por primera vez a Roma cuando era un joven a finales de la década de 1970. Entré en la histórica tienda Carmignani en Piazza Navona, casi conteniendo la respiración, encantado por los terciopelos de los muebles y la belleza de su colección de pipas.

Ha sido un largo camino, desde un pequeño pueblo de Calabria hasta Beijing: todo esto es el resultado de una adecuada promoción en las ferias más importantes en las que participo (por ejemplo, Cagli en Italia y Chengdu en China, Chicago en EE.UU. y San Petersburgo en Rusia), pero sobre todo de la inigualable calidad del brezo calabrés y de la pasión creativa, mía y de otros artesanos italianos, que se pusieron a su servicio para darla a conocer en el mundo.

En mi colección

De momento son cinco las pipas de Vitaliano Posella que forman parte de mi colección. Desde alguno de sus primeros trabajos a pipas actuales, en todas ellas la ejecución es perfecta y el comportamiento de ese brezo calabrés durante la fumada es perfecto.

Conclusión

Hay veces que no se pueden separar diversos ámbitos. Traté de preguntar al artesano sobre él, sobre su trabajo y sobre sus pipas mediante bloques estancos de preguntas. Su respuesta fue única, el texto que acabáis de leer. En este caso, como sucede en muchas ocasiones, todo forma parte de uno y no puede comprenderse de forma separada.

Espero que hayáis disfrutada la lectura tanto como yo. Ha sido un verdadero placer escribir esta entrada.