Categorías
Artesanos Pipas Tras la pipa

POSELLA

A modo de introducción

Tengo debilidad por sus pipas, lo reconozco. Sus diseños suelen ser muy personales, pipas de buena cogida en mano con mucha madera, un rusticado característico muy trabajado, líneas limpias y definidas.

Me costó mucho contactar con él. Cuando lo intenté no había en la red modo de hacerlo. Al final conseguí su número telefónico gracias a un Pipaclub italiano, a quienes había hecho una pipa conmemorativa. Desde hace poco ha abierto un perfil en Facebook.

Se pusó a mi disposición, se le nota una persona educada, amable y ordenada. Un caballero. Las fotos de su taller trasmiten ese orden del que hablo y perfeccionismo, como en sus pipas.

Le mandé una serie de preguntas a través de correo electrónico divididas en tres bloques: la persona, el artesano y su obra. Su respuesta fue tan sincera y acertada que la publico sin añadidos. Me emocionó, sus palabras dejan apreciar su pasión. Sólo espero que la traducción esté a la altura.

Vitaliano Posella en sus propias palabras

Lo primero que me atrajo de la pipa no fue su forma sino su olor. Ese olor acre y pleno del brezo, que en otoño veía brotar en los bosques húmedos que rodeaban los pueblos de mi infancia: San Vito sull’Ionio, Chiaravalle y Serra San Bruno (Calabria), el pueblo donde nací en 1953.

No eran simples paseos, sino largas caminatas con mi padre, las que recorríamos hasta encontrar el mejor brezo para que los cavadores («cioccaioli») lo recolectaran al día siguiente. Mi padre era cortador de brezo («abbozzatore di radica») y prefería ir a elegir la materia prima directamente en los bosques circundantes.

En ese momento, todos los niños de la ciudad, con 4 o 5 años, eran enviados al «maestro» para aprender un oficio. Era principalmente para sacarlos de la calle y mantenerlos con un adulto en un lugar seguro. Yo también fui enviado al «maestro» a aprender la profesión de carpintero. Cuando tenía 8 años, mi padre me llevó por primera vez al aserradero, en la planta baja de nuestra casa, enseñándome en primer lugar cómo afilar la sierra circular. Hoy padres y «maestros» serían todos denunciados por explotación infantil, pero en aquella época era la única forma de aprender la profesión de carpintero, zapatero, barbero, sastre, etc.

Aprender a hacer pipas fue más difícil que aprender otras artesanías, porque había muy pocos artesanos de pipas en ese momento, incluso en Calabria, incluso en esa franja tan afortunada de altas colinas, la pre-Sierra Calabresa, de donde provenía el mejor brezo de Italia y toda la zona mediterránea.

La cepa (dialectalmente la «zomba») de nuestro brezo de Calabria era procesada en nuestras aldeas y se transformaba en escalabornes y placas y luego se enviaba al norte: Lombardía, Piamonte, Véneto… donde era trabajada hasta la pipa terminada. Allí era donde se obtenían los verdaderos beneficios. Sabía que una buena pipa, hecha con nuestro brezo de Calabria, se vendía incluso entonces a precios inalcanzables para nosotros, mientras que vendíamos el producto semiacabado a peso (camiones y vagones enteros). Una vez más el Sur, Calabria en particular, suministraba al Norte a bajo coste la materia prima para su desarrollo económico.

Mi padre era considerado un maestro en el desbaste inicial del brezo. Hasta la cocina del piso de arriba se elevaba el ininterrumpido zumbido de la sierra eléctrica, que se prolongaba durante horas y horas.

Cuando tenía poco más de diez años mi padre hizo que me sentara en su asiento por primera vez, encendió la sierra eléctrica y, sosteniendo mis dos manos en las suyas por detrás, comenzó a guiarme en el corte del brezo, poco después reducido a un escalaborne cuadrado con la vaga forma de la futura pipa. Todo esto había sucedido en mis propias manos, guiado por mi padre, a menos de una pulgada del filo de la sierra eléctrica. Sentí que había realizado un milagro y desde entonces decidí que ese sería mi oficio.

Cada dos semanas, por la tarde, mi padre y yo depositábamos todos los productos semiacabados producidos en una gran caldera de cobre (de 10 quintales) que hervíamos durante 12-15 horas, principalmente de noche; desde mi cama podía oír el gorgoteo ininterrumpido del agua y el aroma de la madera de brezo, el aroma más hermoso que conozco, que huele a familia y bosque.

Después de los veinte años, me di cuenta de que había llegado el momento de empezar a dar mis propios pasos, iniciar mi propia producción, separarme de la de mi padre. A un colega suyo le compré de segunda mano las herramientas para poder hacer pipas: un taladro de columna, un motor con lijadora y discos para pulir, además de un pequeño torno para realizar las boquillas. Así empezaba mi vida adulta de artesano de pipas.

Seguí así durante varios años: tenía mis satisfacciones, todos me decían que lo hacía bien, pero encontraba a faltar alguna cosa. Cuando los artesanos del norte me enseñaban las maravillosas pipas surgidas del brezo que les proporcionaba, me sentía orgulloso y feliz por ellos, pero muy infeliz por mí.

En resumen, era hora de dar el último salto hacia adelante, tenía que intentar hacer esas pipas yo mismo. Mi golpe de suerte fue encontrarme con mi compatriota Giuseppe Valentini, que en aquellos años era el representante para Lazio y sur de Italia de la casa Butz-Choquin. A Valentini le había tomado cariño, era de Calabria como yo y estaba convencido de que yo tenía números para hacerlo bien en el mundo de las pipas. Observando principalmente la belleza del brezo, quiso presentarme a algunos comerciantes romanos: Carmignani, Giorgio Musicò, Augusto Novelli e Icaro Bellucci, que me animaron a seguir mi camino.

Comencé a terminar las primeras pipas yo solo, sin decirle nada a nadie y tratando de mejorar cada vez más la técnica. He sido autodidacta en el sentido más pleno del término: lo intenté una y otra vez hasta que obtuve un resultado satisfactorio; pero también es cierto que en años anteriores había absorbido como una esponja todo el conocimiento posible, mirando, preguntando, pensando en pipas y brezo… En resumen, era como si supiera hacer pipas incluso antes de hacer una.

Tras esos primeros intentos me di cuenta de que hacer pipas no sólo era un trabajo para mi, sino también una gran pasión. Mientras tanto, después de mi boda, había montado un taller más grande en Girifalco, el pueblo de mi esposa, pero también había dejado el taller de San Vito, el pueblo donde crecí, porque me sentía, y todavía me siento, fiel a que mi creatividad está allí donde todo empezó y donde muchas veces siento la necesidad de volver, de encerrarme en el pequeño taller de mi juventud y trabajar en silencio y solo.

Ahora hago muchas pipas, hasta trescientas al año. Podría hacer más, porque a estas alturas he reducido al mínimo el tiempo de inactividad, pero prefiero vivirlo más como una pasión que como una obligación.

Recuerdo como en un sueño cuando llegué por primera vez a Roma cuando era un joven a finales de la década de 1970. Entré en la histórica tienda Carmignani en Piazza Navona, casi conteniendo la respiración, encantado por los terciopelos de los muebles y la belleza de su colección de pipas.

Ha sido un largo camino, desde un pequeño pueblo de Calabria hasta Beijing: todo esto es el resultado de una adecuada promoción en las ferias más importantes en las que participo (por ejemplo, Cagli en Italia y Chengdu en China, Chicago en EE.UU. y San Petersburgo en Rusia), pero sobre todo de la inigualable calidad del brezo calabrés y de la pasión creativa, mía y de otros artesanos italianos, que se pusieron a su servicio para darla a conocer en el mundo.

En mi colección

De momento son cinco las pipas de Vitaliano Posella que forman parte de mi colección. Desde alguno de sus primeros trabajos a pipas actuales, en todas ellas la ejecución es perfecta y el comportamiento de ese brezo calabrés durante la fumada es perfecto.

Conclusión

Hay veces que no se pueden separar diversos ámbitos. Traté de preguntar al artesano sobre él, sobre su trabajo y sobre sus pipas mediante bloques estancos de preguntas. Su respuesta fue única, el texto que acabáis de leer. En este caso, como sucede en muchas ocasiones, todo forma parte de uno y no puede comprenderse de forma separada.

Espero que hayáis disfrutada la lectura tanto como yo. Ha sido un verdadero placer escribir esta entrada.

Categorías
Artesanos Tras la pipa

BALDO BALDI

Un último adiós

El pasado jueves día 4 de febrero de 2021 recibíamos la noticia del fallecimiento de Baldo Baldi, artesano italiano de prestigio internacional.

La persona

Nacido en 1947, cursa estudios superiores en el Liceo Artístico, tras lo cual se forma en arquitectura y obtiene su título en 1973.

Trabaja unos pocos años como decorador de interiores. En 1975 contrae matrimonio y en 1977 nace el primero de sus tres hijos. Es entonces cuando decide dedicarse en exclusiva a la fabricación de pipas.

Se trata de una persona inquieta culturalmente, interesado principalmente en la música y el arte.

Fumador empedernido de pipa, a razón de unos 250 gr. de tabaco semanales, enciende la primera del día justo al saltar de la cama junto al café. Una de sus mezclas preferidas es de St. Bruno y Park Lane #7 a partes iguales.

En su colección particular de pipas se encuentran unos 150 ejemplares, muchos de ellos de su manufactura, pero reconoce que le gustan las Castello de la época de Carlo Scotti.

El artesano

Su obra se ve influida claramente por su formación. Trabaja las formas como ningún otro, sin influencias apreciables. Es un innovador. El volumen es su punto fuerte. Por lo general sus pipas son de dimensiones y peso considerable.

Los brezos que elije son de Liguria (Italia) y la Provenza (Francia), que deja reposar por espacio de entre 15 y 20 años antes de trabajarlos. Para las boquillas usa acrílico, cumberland y, en raras ocasiones, ámbar.

Trabaja solo en su pequeño taller, sin ninguna ayuda, y cada pipa le lleva entre 5 y 8 horas de trabajo. El proceso es prácticamente manual en su totalidad, sin más maquinaria que lijadora, pulidora y taladro.

Algunas de sus pipas

Las siguientes fotografías han sido cedidas en exclusiva por un coleccionista particular italiano para este blog:

La siguiente es una de las últimas pipas que vendió Baldo Baldi, en septiembre de 2020, inspirada en el pintor italiano Lucio Fontana, quien practicaba cortes en sus lienzos:

En mi colección

Dos pipas de este artesano forman parte de mi colección. Por un tema meramente económico no tengo más de sus piezas.

La primera de ellas, lisa, es de sus primeros años. Seguramente vendida en Carmignani (Roma), fruto de su relación comercial con Giorgio Musicò:

La segunda es una pipa arenada, de generosas dimensiones, de primeros años ’90:

Categorías
Artesanos Pipas Tras la pipa

SPANU

Han llegado a los estancos españoles las pipas Spanu, tal como se anunciaba en este mismo blog. ¿Qué hay tras esa marca?

El artesano

Todo empieza en 1962, cuando un joven Tommaso Spanu deja Chiaramonti, su ciudad natal situada al norte de Cerdeña, para trasladarse a Gavirate (en la provincia de Varese), uno de los puntos más al norte de la geografía italiana. Allí empieza a trabajar en la industria de los electrodomésticos, pero en poco tiempo descubre a un artesano de la pipa de la zona y su habilidad llama la atención de Alberto Paronelli.

Este empresario del mundo de la pipa le contrata y pronto se gana su confianza. El brezo que usa para realizar las pipas proviene de su tierra natal: Cerdeña.

Tras unos 15 años trabajando para Paronelli, decide que ha llegado el momento de probar suerte por su cuenta, para lo cual regresa a Cerdeña  y monta allí su taller. En el año 1979 nacen las pipas marcadas como Tom Spanu.

Tom Spanu fabricó sus pipas de forma artesanal, con un estilo definido, y usando su propio brezo. Consiguió una autorización del gobierno local para cosechar brezo en la región, siendo de este modo uno de los pocos artesanos que trabajan la pipa desde la materia prima.

Intentó hacer pipas para el pueblo, adaptando su producción a todos los presupuestos, y usó materiales como la madera de limonero, la de olivo, la de enebro o sus características pipas cubiertas de corcho. Estas últimas tratan de ser un homenaje a los trabajadores del corcho que abundan en aquella zona.

En 2015 fallece Tom a la edad de 71 años. La producción de sus pipas sigue activa a día de hoy gracias a su hermano Augusto, quien le apoyó desde sus inicios, y a su hijo Massimiliano.

Tom y Massimiliano, padre e hijo, en la Muestra Internacional de la Pipa (Roma, 1980)
Augusto y Massimiliano (hermano e hijo de Tom, respectivamente) en la actualidad

La producción de las pipas Spanu sigue siendo artesanal y ha quedado en manos de la familia. Augusto es el encargado del brezo y Massimiliano de la elaboración. Se siguen usando los métodos tradicionales de Tom:

Las cepas de brezo
Massimiliano junto a las cepas, a las que se mantiene húmedas hasta su ebullición
El tanque de ebullición

El marcaje

Las pipas Spanu van marcadas con el nombre de Tom Spanu en el caño y con un doble punto concéntrico en la boquilla. Normalmente incluirán la gradación y, en ocasiones, el año de fabricación:

De sus pipas rusticadas se pasa directamente a las lisas. Estas últimas van marcadas como FA, F, F2 y F3 a medida que se incrementa la calidad de la veta. En ocasiones se añaden  las letras SP (Special).  Unas pocas unidades al año van marcadas con el grado Millenium, que indica vetas espectaculares y/o piezas muy especiales.

A parte existen algunas series especiales del artesano (Olivastro, Limone, Carlotta…)

En mi colección

Descubro hace relativamente poco las pipas de Tom Spanu. Es un artesano del que había oído hablar pero al que no le había prestado la atención que se merecía. A partir del regalo de un compañero italiano, me encuentro hace cosa de medio año con una pipa corcho sin usar entre las manos. No es una pipa bonita, pero habrá que probarla, así que la cargo hasta arriba de algún virginia (creo recordar que de Dunhill Flake). Y sorpresa, tal y como me había prevenido el italiano, la pipa me ofrece una fumada de otra dimensión. ¡Y yo que a estas alturas no me sorprendo de nada! Pues sí, uno todavía se sigue sorprendiendo, y me encuentro con una pipa de tallado basto, perfectamente taladrada y con un brezo que me ofrece unas sensaciones similares a la espuma de mar: fumada seca, sabores profundos y facilidad para mantener la pipa sin apagones.

Al poco consigo otra pipa del mismo artesano, una F3 SP, con una veta imponente. Se trata en este caso de una pipa usada, pero que sin mucho esfuerzo puedo dejar perfecta.

Conclusión

Ya sea por el brezo utilizado o por el tratamiento que éste ha recibido, las características que nos van a ofrecer estas pipas en la fumada serán extraordinarias.

Es una buena noticia la llegada de las pipas Spanu a nuestros estancos. Merecen ser probadas porque vamos a encontrar diferencias con lo que estamos acostumbrados.

No puedo finalizar esta entrada sin agradecer a Massimiliano Spanu que haya facilitado las fotos que la acompañan. Unas fotos inéditas conseguidas a través de un buen amigo de Tom que me puso en contacto con su hijo.

Categorías
Tras la pipa

BACON BROS

El estanco

Situado en el número 16 de Market Hill, en la ciudad de Cambridge, estuvo en activo durante casi 180 años el estanco de Bacon Bros. Desde que William Bacon lo abriera en 1805 hasta el cierre de sus puertas en 1983 fue un establecimiento emblemático del sector. Se dice que este estanco fue de los primeros en servir cigarrillos liados.

Market Hill en la primera década del s. XX
Market Hill en la primera década del s. XX
El comercio de Bacon Bros
El comercio de Bacon Bros

No siempre estuvo en el mismo lugar, al menos tres cambios de domicilio sufrió el estanco. En una de sus primeras ubicaciones (en el 63 de Sidney Street) se alquilaban habitaciones a estudiantes. Fue allí donde se alojó Charles Darwin en 1828 antes de graduarse, o donde estuvo Charles Stuart Calverley, quien en 1862 le dedicó su Oda al tabaco. Esos versos siguen estando a día de hoy en la fachada del 16 de Market Hill, en recuerdo del estanco que allí estuvo durante casi dos siglos.

Las cartas desde el frente

A parte de las referencias a famosos clientes del comercio, se conservan en los archivos de Cambridge algunas cartas de soldados ingleses de la Primera Guerra Mundial remitidas a Bacon Bros para confirmar la recepción de sus tabaco. Los pedidos, hechos por los propios soldados o sus familiares, iban acompañados por una tarjeta postal con la que confirmar la correcta recepción del envío. Algunas de esas tarjetas, de destinos tan diversos como El Cairo (Egipto), Salónica (Grecia), Galípoli (Turquía), Francia o Alemania, muestran la alegría de los soldados.

El hecho de que el estanco de Bacon Bros estuviera situado en Cambridge hizo que muchos de los reclutados en la famosa universidad de dicha ciudad tuvieran cargos de oficial a cortas edades.

Esta segunda carta la remite Hugh Ascot Littlejohn, nacido en Johannesburgo en 1894 y fallecido en Burgundy (Francia) en 1937. Fue reclutado a los 19 años y prestó sus servicios en Egipto, siendo condecorado en varias ocasiones:

Menos suerte tuvo Harry George Newman, quien falleció en el frente de Suffolk (Inglaterra) cuatro días después de escribir esta carta:

O el Sargento Arthur Thurley, quien falleció en Bélgica en julio de 1916, a los 30 años de edad:

En mi colección

Al igual que otros estancos del sector, Bacon Bros decidió comercializar pipas con el nombre de su comercio. No es habitual encontrarse con ellas, pero a raíz de cruzarme con una que debe datar de mediados de los años ’70, me pongo a investigar y me encuentro con toda esta historia y me atrae ese trasfondo, así que la compro.

Tras un buen trabajo de restauración la pipa queda así:

Se trata de una forma muy característica, que me permite identificar a los padres de la criatura: se trata del shape 373 de Charatan:

Un pedazo de historia del mundo del tabaco y la pipa ingleses de los pasados dos siglos.

Categorías
Tras la pipa

Exposición de motivos

Y aquí me encuentro, ante el folio en blanco y ante el mundo desconocido de WordPress, dispuesto a devolver a la comunidad pipera algo del conocimiento que me ha dado.

Desde siempre he sido una persona inquieta y curiosa, a lo que tengo que añadir hábil con las manos. Empecé a fumar en pipa por esa curiosidad y quedé fascinado por el objeto. Una pipa es mucho más que un contenedor donde quemar tabaco, es un pequeño objeto artesanal donde se ha buscado un diseño estético además del funcional.

Aprendí mediante prueba, error y buenos consejos a restaurar las pipas usadas que iba consiguiendo. Ello me ha permitido devolver a la vida viejas pipas olvidadas, lo que siempre es motivo de orgullo, y tener entre las manos pipas de algunos prestigiosos artesanos.

A lo largo de los años he ido configurando una colección de la que me siento orgulloso. He tratado de seguir un criterio para ello, lo que hace que pueda calificarla de colección. Y ambas cosas, criterio y colección, han ido y van evolucionando con el tiempo.

He llegado a este blog desde el mundo de los foros. Una cosa no es incompatible con la otra, pero cada una tiene su función. En el foro hay un feedback casi instantáneo, se promueve el debate y se habla de cosas más o menos formales. Creo que un blog es un sitio más adecuado para tener información a mano, artículos de referencia o de investigación.

Trataré de hablar aquí de lo que hay tras la pipa: artesanos, tabaco, materiales, comercios… Y lo haré recogiendo información que me parezca interesante o que haya podido recopilar. Espero que sea interesante y que nos haga crecer a todos un poco.