Nacida de las manos de Vitaliano Posella, y con la intención de contribuir a una noble causa, presento esta pipa tan especial.
Hace un tiempo el artesano calabrés vivió de cerca un caso de cáncer de mama. Una persona muy querida por él fue diagnosticada de tan grave enfermedad. A día de hoy, afortunadamente superado el cáncer, ha querido hacer una pequeña tirada de pipas de fumar para contribuir con una asociación de apoyo al cáncer de mama. Lo recaudado con su venta, una vez cubierto el coste, irá destinado a tal fin.
La pipa, una obra muy representativa del trabajo del artesano, empezó a gestarse durante las pasadas navidades. Se ha hecho una tirada limitada y numerada de 20 unidades, todas ellas con alguna característica que las diferencia del resto, como ya nos tiene acostumbrados.
Para esta ocasión tan especial, Vitaliano Posella ha seleccionado un brezo con más de 30 años de antigüedad: un brezo cortado por su propio padre Salvatore Posella en la Sierra Calabresa. Salvatore, fallecido hace cosa de un año a la edad de 97 años, curó y cortó este brezo antes de su jubilación en 1995. A las pipas se les ha montado un anillo de asta de toro, un material con el que no había trabajado anteriormente Vitaliano, y les ha colocado un pequeño punto rosa en la boquilla, haciendo referencia al color de la lucha contra el cáncer de mama. Cada pipa va numerada «X/20».
El suministrador habitual de Posella de materiales para boquillas ha colaborado con el acrílico rosado. Se trata de la empresa de Serafino Macchi:
Las dimensiones aproximadas, a sabiendas de que no habrá dos iguales, rondan los 115 mm. de largo y poco más de 50 mm. de alto. El peso está sobre los 65 gr. El hornillo tiene unas medidas, también aproximadas, de 20 mm de diámetro por 40 mm. de profundidad.
Nos queda un detalle, el precio será de 180€ más porte, hasta que se agoten las 20 unidades, de las que ya no quedan demasiadas. Para conseguirla, hay que enviar un correo electrónico a tomeu.soller@gmail.com
Finalmente unas fotos del proceso, para ver cómo trabaja el artesano:
El 22 de marzo de 2019, una tímida entrada abría la aventura de PIPAS y TABACO (PYT) que, desde entonces hasta el momento de iniciar la escritura de esta entrada ha suamdo 486 publicaciones, 897 comentarios que han generado 142.790 visitas de 57.547 personas diferentes. Las estadísticas de 2022 son similares a 2021, lo que indica que, de momento, todas las personas que hacemos posibles PYT mantenemos el interés de la comunidad pipera en lengua española. Ya que estamos con los datos, el año pasado se subieron 72 entradas diferentes que generaron 42.138 visitas de 18.186 visitantes, con una media de 2,32 visitas. Es decir, pocos lectores pero fieles.
A ello se une la actividad en los diferentes canales: Telegram, Instagram y Twitter, donde se sigue disputando la Batalla de Labores, este año en su cuarta temporada. En principio, tenemos cuerda para rato. Los costes de mantener el proyecto son, de momento, asumibles, y, lo más importante, PYT no es un proyecto individual sino que cuenta con un equipo de colabores que aporta contenidos de calidad. El año pasado se incorporaba José Antonio Hortas a la familia.
Y es que no faltaron actividades en un año en el que la inflación fue la principal de las pesadillas de los pipafumadores; bueno, de todo el país. Desde que inicié la bitácora, he intentando seguir la evolución de los precios de las labores. En 2020 y 2021, por citar años completos, registré 78 y 65 subidas de precios, respectivamente. En 2022, apunté 217. No sólo eso, en 2020, la variación media fue de 0,49 céntimos y, en 2021, aún más pequeña: 0,27 céntimos. Sin embargo, el pasado año se disparó hasta 1,59 euros. Así, el año pasado se cerró con un precio medio de 10,98 euros frente a los 9,54 que teníamos en el 2021.
Pero hubo muchas más noticias. En enero, Davidoff iniciaba la distribución de Royalty, además de mantener su cita anual con su edición especial, al igual que W. Ø. Larsen. En febrero, la importadora Premium Brands lograba el regreso de Samuel Gawith con una subida de cinco euros. En noviembre, registraba una nueva subida que llevaba sus latas a superar la barrera de los veinte euros y generaba un importante malestar en los fumadores españoles.
Respecto a las pipas, hubo pocas novedades, o bien se repitieron las de siempre. Cartago Pipes inició la distribución de Posella en España y las principales casas (Bruken, Peterson, Stanwel, Savinelli, Missouri…) mantuvieron su producción habitual con diferentes ediciones especiales sin faltar la obligada POY.
La contención de la epidemia de la covid permitió que los pipas clubes recuperasen su actividad normal. En abril, Ignacio Macías renovó su mandato al frente del Club de Amigos de la Pipa de Madrid. Zaragoza abrió las fumadas de 2022, llevándose el primer trofeo del año Toni Pascual (1:03:00) que repetiría triunfo en Barcelona (1:15:00) y en Madrid (1:39:02). En la cita madrileña, Carmen de Mesa (0:41:00) sería la primera mujer y el triunfo por equipos se lo llevó el Barcelona Pipa Club. Jonny Sánchez (1:26:41) se hizo con la victoria en la fumada de Girona y Floren Rubio (0:59:00) triunfó en Girona que homenajeaba a Eugeni Vila.
También se podía celebrar el doble campeonato del mundo y europeo, que ganaba un histórico Gianfranco Ruscalla campeón individual (2:32:43)mientras que la austríaca Elisabeth Dobring se proclamaba campeona del Mundo (2:15:46) y segunda en la general mixta. Por países, Austria daba la campanada y se hacía por primera vez con el título por equipos.
La recuperación de la presencialidad permitía retomar otras citas como el Chicago Pipa Show, su homólogo en Las Vegas, el festival del Reino Unido e Intertabac. La Festa della Pipa, en Cagli no faltó, al igual que en años anteriores.
Y cerramos con las necrológicas. En los que he podido, he puesto el día entre paréntesis. Lo más lógico es que no estén todas las pipas rotas del año, así que pido perdón a los que no he llegado.
Enero. Thomas H. Bilbrey, pipafumador estadounidense, muy activo en redes. Giovanbattista da Cortá, presidente del Bonfoglioli Pipa Club, Italia.
Mayo. Josep Costa (7), periodista y pipafumador mallorquín. Maurizio Pignone, artesano italiano.
Junio. Alexander Nepokoychitsky (18) artesano ruso, José Luis Balbín (22), periodista y pipafumador español. Socio de honor del CAP.
Julio. Carlos Calvera, pipa fumador español
Agosto. Gert Holberk, artesano pipero danés. Nacido en 1928, con taller desde 1954
Septiembre. Samuel Valliant Shannahan, fumador estadounidense, vinculado al Chicago Pipa Show. Joe Lankford, maestro mezclador de EE UU, creador Seattle Pipa Club Pum Pudding, entre otras. Fanis Creci, artesano italiano; “el rey de las pipas de Sasseta (Toscana italiana)
Le conocí en la XVIII Fumada Lenta CAP Madrid, el pasado mes de noviembre de 2022. Bruto Sordini me había hablado muy bien de su trabajo y me acerqué al stand que tenía montado junto a su esposa Anna. Allí estaba él, con ojos pequeños pero vivaces tras sus gafas y con mi triste italiano tuvimos una buena conversación, que ha continuado a través de mensajes por varios medios.
Hace ahora un año se rompió un eslabón de la cadena del proyecto Encadenados. La intención es seguir con ese proyecto a partir de aquí. Tengo que agradecer su paciencia al artesano, que ha respondido a todas las preguntas que le he hecho, así como a Diego Morlin por su aporte de algunas de las fotos que aquí están publicadas.
Entradas del bloc como ésta le dan sentido al mundo de la pipa. Ésta es una entrada que ata cabos, que une varios eslabones entre ellos y con éste. Hablamos de un artesano que hace muy bien su trabajo y que conoce a los mejores, porque ha trabajado mano a mano con ellos, y sin duda se encuentra entre ellos. Sin más, cedo la voz al artesano de esta entrada:
Andrea Pascucci en sus propias palabras
Conocí a Tomeu en Madrid, con motivo de la última fumada lenta organizada por el CAP Madrid. Me pidió amablemente que escribiera un breve texto para publicar.
No deseo escribir una presentación de mis pipas, la historia de la marca Fiamma di Re, o los varios secretos -o presuntos secretos- para hacer una pipa. Lo que tengo ganas de escribir es un homenaje a las personas que han sido importantes en mi trayectoria como artesano de pipas.
La primera persona importante es mi esposa Anna. Con ella llevo compartiendo 30 años de matrimonio y tres hijos. Fue ella quien me consiguió trabajo en un taller de pipas. En ese momento sólo éramos amigos, yo tenía unos 22 años.
Por algunas vicisitudes, en 1994 abandoné el sector. En 1995 Maurizio Fraternale, a quien ya conocía, se puso en contacto conmigo y me propuso que volviera a hacer pipas. Tuve una colaboración con él que duró unos veinte años y me presentó a Giancarlo Guidi.
Giancarlo fue importante para mí, no tanto por las técnicas de procesamiento del brezo, sino por el hecho de que fue el primero en mostrarme las pipas no sólo como un objeto para fumar tabaco sino también como un objeto de arte. Una de las frases que más me ha quedado grabada, que él decía de vez en cuando, es «no hacemos pipas, creamos sueños» y traté de hacer de esta frase un mantra.
Luego está Massimo Palazzi, con quien compartí 16 años de sociedad desde el año 2000.
Ya en tiempos más recientes, las personas que considero más significativas para mi formación continua son Bruto Sordini, Maurizio Tombari yVitaliano Posella, con quienes he realizado varios viajes de negocios que se han convertido en viajes de placer, porque además son grandes personas. Durante los días que pasamos juntos tuvimos la oportunidad de confrontarnos y pude comprender sensaciones y pasiones que me formaron más.
Mi deseo es poder dejar, con mis obras, impresiones y sensaciones positivas a todos los aficionados al humo lento.
Un poco de historia
Andrea Pascucci cita varios nombres en su escrito. Vamos a poner un poco de orden, con las fechas aproximadas que me facilita el artesano:
Entre los años 1989 y 1994 Andrea trabaja para Mastro de Paja.
Tras un año apartado del sector, en 1995 Maurizio Fraternale le contacta para que haga pipas para Ser Jacopo. Esa colaboración dura hasta el año 2000, entiendo que a tiempo parcial ya que la combina con otros trabajos.
Entre el año 2000 y mayo de 2016 se asocia con Massimo Palazzi para crear las pipas L’Anatra, teniendo de representante a Maurizio Fraternale.
Cuando Massimo se jubila ceden la marca L’Anatra a Maurizio Fraternale, quien a día de hoy sigue siendo el dueño, al igual que de Ser Jacopo. Es entonces cuando Andrea Pascucci se hace con la marca Fiamma di Re, fundada aproximadamente en 1980 por Giannino Spadoni (miembro fundador de Mastro de Paja), y que llevaba varios años inactiva.
Como puede comprobarse, estamos ante un artesano de la escuela de Pesaro que conoce a los más grandes y, como no, está entre ellos.
Para finalizar
Espero que esta entrada guste tanto como me ha gustado a mi la investigación llevada a cabo para escribirla. Voy a cerrarla con una foto que une eslabones, como comentaba al principio, y es que los tres han pasado por esta sección: Vitaliano Posella, Diego Morlin y Andrea Pascucci.
De nuevo estuve en la fumada del CAP Madrid del pasado 19 de noviembre. Este año volé la tarde anterior, movido por la curiosidad de conocer el Club Argo donde se reúnen los miembros del pipa club.
La propia organización me ayudó a buscar un muy correcto alojamiento en el centro de la ciudad, a unos diez minutos andando del Argo. Y fue llegar allí y sentirme en casa. Carmen y Pedro, ya con nombre asociado a sus caras, fueron los primeros en recibirme. Llegó al cabo de muy poco tiempo Toni Pascual y no tardó Ricardo Roncero con los italianos, a quienes se había llevado a Segovia a comer cochinillo.
Abrazos con Bruto Sordini y Vitaliano Posella. Presentaciones de Vilma Armellini. Marcello Salvi del Legio Praetoria…
Al poco multitud de tabacos sobre la mesa, pipas que pasaban de mano a mano, conversación para todos los gustos.
El tiempo se pasa rápido y a las 21:15h marcho con Pedro hacia el restaurante donde tenemos que cenar unos 20 comensales. Por el camino me da una lección de historia impagable. Tomo nota mental al vuelo de lo que me va explicando: Puerta del Sol, Juan Manuel de Manzanedo, ducado de Santoña, Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, lotería del Niño, Mariquita Hernández y su trágico final, asesinato de Canalejas…
La noche termina pronto para mi, estoy rendido.
Al día siguiente la gran fiesta del pipa club, su fumada.
Desayuno en el hotel junto a Sordini y Posella, quienes me cuentan historias de su trabajo, de su pasión. Después dejo el hotel y me doy un largo paseo hasta La Masía de José Luis, pasando por calles y parques, y disfrutando de un día frío y soleado con mucha gente por las calles.
Disfruto de curiosear por los stands de los artesanos y comercios. A los ya nombrados se unen José Rubio -junto a su esposa, de trato muy amable-, Segimón Baulenas, Cartago Pipes, Andrea Pascucci (Fiamma di Re) y Armellini.
Ya tras la comida se encienden las pipas de la fumada, unas canadian de Bruken cargadas con el London Blend de Dan Tobacco. La mía no llega ni a encenderse, pero eso no tiene importancia para mi, no he venido a competir sino a pasármelo bien.
Se alza ganador Toni Pascual, con casi 1:40h. Durante la entrega de premios me tengo que marchar, un avión me espera para volver a casa.
Ha sido un placer volver a ver caras conocidas, ver la pasión que puede despertar un objeto como la pipa, charlar con personajes del mundillo, probar tabacos y ver pipas… Volveré, ya lo creo si volveré.
Estamos en la mágica noche de Reyes, el momento de acostarse pronto para recibir los regalos a los que han sido buenos. Y en esta jornada tan especial, Cartago Pipes nos ha regalado a las pipa fumadores la facilidad de hacernos con una Posella.
En este blog tenemos debilidad por Posella. Lo escribo antes, para que quede claro. Tomeu escribió uno de los mejores episodios de Encandenados, en el que Vitaliano Posella hablaba con sinceridad de su pasión y su oficio. Es imposible leerlo sin emocionarse. También el año pasado, Tomeu gestionó la POY del Rincón de la Pipa con Posella. Me encuentro entre los que participaron en esa oportunidad por hacerse con una de esas joyas, una pipa pequeña, hermosa y buena fumadora.
Ahora, Cartago Pipes inicia su distribución en España. Este cinco de enero ha subido a su web cinco pipas de las que, en el momento de escribir estas líneas ya ha vendido una. Son pipas de brezo, con precios que van desde los 160 euros a los 180 y 200 euros. Son cachimbas de brezo, con boquilla de acrílico y diferentes acabados: rusticado y arenado.
Sin duda, una buena idea de iniciar el año. Y, si no lo hacen los Reyes Magos, podemos encargaros nosotros de pedir una Posella.
El próximo sábado, elClub de Amigos de la Pipa de Madrid (CAP) celebrará su gran fiesta anual después de un año de suspensión por la epidemia. Una decisión valiente, arriesgada y donde hay que aplaudir tanto a los valientes que dan el paso de ir como a los prudentes que optan por no asistir. Pero vamos con los últimos datos que se saben desde hace unos días sobre la cita que se celebrará en La Masía de José Luis donde, como es siempre, tratarán al personal a cuerpo de rey en un año donde hay limitación de aforo y que se ha llenado.
El tabaco elegido. Fuente: CAP
La labor para la fumada será Peterson Standard Mixture, una de las mezclas Dunhill que mantiene Scandinavian Tobacco Group en su catálogo.Es una mezcla inglesa, equilibrada y responderá al gusto de muchos de los asistentes. La organización debatió entre varias opciones y, al fina, optaron por este clásico inglés para dar a la cita el aire de fiesta que se merece.
Además no falta la habitual pléyade de artesanos y comerciantes que animan la jornada matinal y las tertulias previas a la fumada, sin duda, uno de los mejores momentos de cualquier fumada. Así, ya tienen anunciado su presencia en Madrid Sigmon Pipes y J. P. Soler. ¿Conoceremos el proyecto a cuatro manos iniciado en 2019 con Bruto Sordini/Don Carlos?Rafael Arzuaga debutará en estas lides y, a buen seguro, que sorprenderá a los tiffosi que acuden todos los años a Madrid. Y es que, como no podía ser menos, habrá una amplia presencia italiana. En la web del CAP vemos nombres de los que quitan el hipo y aconsejan reservar unos cuantos euros para agenciarse con una de sus joyas: Bruto Sordini y su Don Carlos; y Posella, al que Tomeu dedicó uno de los hermosos eslabones de su Encadenados.
No es artesano porque no fabrica, pero la magia de sus manos permite que Pablo Chomsky resucite muchas pipas. Resulta difícil pensar en un fumada sin Cartago Pipes y ahí estará, con su repertorio de restauraciones y pipas nuevas, un campo donde va adentrándose poco a poco pero con la calidad y seriedad que caracterizan su casa.
Tengo debilidad por sus pipas, lo reconozco. Sus diseños suelen ser muy personales, pipas de buena cogida en mano con mucha madera, un rusticado característico muy trabajado, líneas limpias y definidas.
Me costó mucho contactar con él. Cuando lo intenté no había en la red modo de hacerlo. Al final conseguí su número telefónico gracias a un Pipaclub italiano, a quienes había hecho una pipa conmemorativa. Desde hace poco ha abierto un perfil en Facebook.
Se pusó a mi disposición, se le nota una persona educada, amable y ordenada. Un caballero. Las fotos de su taller trasmiten ese orden del que hablo y perfeccionismo, como en sus pipas.
Le mandé una serie de preguntas a través de correo electrónico divididas en tres bloques: la persona, el artesano y su obra. Su respuesta fue tan sincera y acertada que la publico sin añadidos. Me emocionó, sus palabras dejan apreciar su pasión. Sólo espero que la traducción esté a la altura.
Vitaliano Posella en sus propias palabras
Lo primero que me atrajo de la pipa no fue su forma sino su olor. Ese olor acre y pleno del brezo, que en otoño veía brotar en los bosques húmedos que rodeaban los pueblos de mi infancia: San Vito sull’Ionio, Chiaravalle y Serra San Bruno (Calabria), el pueblo donde nací en 1953.
No eran simples paseos, sino largas caminatas con mi padre, las que recorríamos hasta encontrar el mejor brezo para que los cavadores («cioccaioli») lo recolectaran al día siguiente. Mi padre era cortador de brezo («abbozzatore di radica») y prefería ir a elegir la materia prima directamente en los bosques circundantes.
En ese momento, todos los niños de la ciudad, con 4 o 5 años, eran enviados al «maestro» para aprender un oficio. Era principalmente para sacarlos de la calle y mantenerlos con un adulto en un lugar seguro. Yo también fui enviado al «maestro» a aprender la profesión de carpintero. Cuando tenía 8 años, mi padre me llevó por primera vez al aserradero, en la planta baja de nuestra casa, enseñándome en primer lugar cómo afilar la sierra circular. Hoy padres y «maestros» serían todos denunciados por explotación infantil, pero en aquella época era la única forma de aprender la profesión de carpintero, zapatero, barbero, sastre, etc.
Aprender a hacer pipas fue más difícil que aprender otras artesanías, porque había muy pocos artesanos de pipas en ese momento, incluso en Calabria, incluso en esa franja tan afortunada de altas colinas, la pre-Sierra Calabresa, de donde provenía el mejor brezo de Italia y toda la zona mediterránea.
La cepa (dialectalmente la «zomba») de nuestro brezo de Calabria era procesada en nuestras aldeas y se transformaba en escalabornes y placas y luego se enviaba al norte: Lombardía, Piamonte, Véneto… donde era trabajada hasta la pipa terminada. Allí era donde se obtenían los verdaderos beneficios. Sabía que una buena pipa, hecha con nuestro brezo de Calabria, se vendía incluso entonces a precios inalcanzables para nosotros, mientras que vendíamos el producto semiacabado a peso (camiones y vagones enteros). Una vez más el Sur, Calabria en particular, suministraba al Norte a bajo coste la materia prima para su desarrollo económico.
Mi padre era considerado un maestro en el desbaste inicial del brezo. Hasta la cocina del piso de arriba se elevaba el ininterrumpido zumbido de la sierra eléctrica, que se prolongaba durante horas y horas.
Cuando tenía poco más de diez años mi padre hizo que me sentara en su asiento por primera vez, encendió la sierra eléctrica y, sosteniendo mis dos manos en las suyas por detrás, comenzó a guiarme en el corte del brezo, poco después reducido a un escalaborne cuadrado con la vaga forma de la futura pipa. Todo esto había sucedido en mis propias manos, guiado por mi padre, a menos de una pulgada del filo de la sierra eléctrica. Sentí que había realizado un milagro y desde entonces decidí que ese sería mi oficio.
Cada dos semanas, por la tarde, mi padre y yo depositábamos todos los productos semiacabados producidos en una gran caldera de cobre (de 10 quintales) que hervíamos durante 12-15 horas, principalmente de noche; desde mi cama podía oír el gorgoteo ininterrumpido del agua y el aroma de la madera de brezo, el aroma más hermoso que conozco, que huele a familia y bosque.
Después de los veinte años, me di cuenta de que había llegado el momento de empezar a dar mis propios pasos, iniciar mi propia producción, separarme de la de mi padre. A un colega suyo le compré de segunda mano las herramientas para poder hacer pipas: un taladro de columna, un motor con lijadora y discos para pulir, además de un pequeño torno para realizar las boquillas. Así empezaba mi vida adulta de artesano de pipas.
Seguí así durante varios años: tenía mis satisfacciones, todos me decían que lo hacía bien, pero encontraba a faltar alguna cosa. Cuando los artesanos del norte me enseñaban las maravillosas pipas surgidas del brezo que les proporcionaba, me sentía orgulloso y feliz por ellos, pero muy infeliz por mí.
En resumen, era hora de dar el último salto hacia adelante, tenía que intentar hacer esas pipas yo mismo. Mi golpe de suerte fue encontrarme con mi compatriota Giuseppe Valentini, que en aquellos años era el representante para Lazio y sur de Italia de la casa Butz-Choquin. A Valentini le había tomado cariño, era de Calabria como yo y estaba convencido de que yo tenía números para hacerlo bien en el mundo de las pipas. Observando principalmente la belleza del brezo, quiso presentarme a algunos comerciantes romanos: Carmignani, Giorgio Musicò, Augusto Novelli e Icaro Bellucci, que me animaron a seguir mi camino.
Comencé a terminar las primeras pipas yo solo, sin decirle nada a nadie y tratando de mejorar cada vez más la técnica. He sido autodidacta en el sentido más pleno del término: lo intenté una y otra vez hasta que obtuve un resultado satisfactorio; pero también es cierto que en años anteriores había absorbido como una esponja todo el conocimiento posible, mirando, preguntando, pensando en pipas y brezo… En resumen, era como si supiera hacer pipas incluso antes de hacer una.
Tras esos primeros intentos me di cuenta de que hacer pipas no sólo era un trabajo para mi, sino también una gran pasión. Mientras tanto, después de mi boda, había montado un taller más grande en Girifalco, el pueblo de mi esposa, pero también había dejado el taller de San Vito, el pueblo donde crecí, porque me sentía, y todavía me siento, fiel a que mi creatividad está allí donde todo empezó y donde muchas veces siento la necesidad de volver, de encerrarme en el pequeño taller de mi juventud y trabajar en silencio y solo.
Ahora hago muchas pipas, hasta trescientas al año. Podría hacer más, porque a estas alturas he reducido al mínimo el tiempo de inactividad, pero prefiero vivirlo más como una pasión que como una obligación.
Recuerdo como en un sueño cuando llegué por primera vez a Roma cuando era un joven a finales de la década de 1970. Entré en la histórica tienda Carmignani en Piazza Navona, casi conteniendo la respiración, encantado por los terciopelos de los muebles y la belleza de su colección de pipas.
Ha sido un largo camino, desde un pequeño pueblo de Calabria hasta Beijing: todo esto es el resultado de una adecuada promoción en las ferias más importantes en las que participo (por ejemplo, Cagli en Italia y Chengdu en China, Chicago en EE.UU. y San Petersburgo en Rusia), pero sobre todo de la inigualable calidad del brezo calabrés y de la pasión creativa, mía y de otros artesanos italianos, que se pusieron a su servicio para darla a conocer en el mundo.
En mi colección
De momento son cinco las pipas de Vitaliano Posella que forman parte de mi colección. Desde alguno de sus primeros trabajos a pipas actuales, en todas ellas la ejecución es perfecta y el comportamiento de ese brezo calabrés durante la fumada es perfecto.
Conclusión
Hay veces que no se pueden separar diversos ámbitos. Traté de preguntar al artesano sobre él, sobre su trabajo y sobre sus pipas mediante bloques estancos de preguntas. Su respuesta fue única, el texto que acabáis de leer. En este caso, como sucede en muchas ocasiones, todo forma parte de uno y no puede comprenderse de forma separada.
Espero que hayáis disfrutada la lectura tanto como yo. Ha sido un verdadero placer escribir esta entrada.