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Artesanos Pipas Tras la pipa

POSELLA

A modo de introducción

Tengo debilidad por sus pipas, lo reconozco. Sus diseños suelen ser muy personales, pipas de buena cogida en mano con mucha madera, un rusticado característico muy trabajado, líneas limpias y definidas.

Me costó mucho contactar con él. Cuando lo intenté no había en la red modo de hacerlo. Al final conseguí su número telefónico gracias a un Pipaclub italiano, a quienes había hecho una pipa conmemorativa. Desde hace poco ha abierto un perfil en Facebook.

Se pusó a mi disposición, se le nota una persona educada, amable y ordenada. Un caballero. Las fotos de su taller trasmiten ese orden del que hablo y perfeccionismo, como en sus pipas.

Le mandé una serie de preguntas a través de correo electrónico divididas en tres bloques: la persona, el artesano y su obra. Su respuesta fue tan sincera y acertada que la publico sin añadidos. Me emocionó, sus palabras dejan apreciar su pasión. Sólo espero que la traducción esté a la altura.

Vitaliano Posella en sus propias palabras

Lo primero que me atrajo de la pipa no fue su forma sino su olor. Ese olor acre y pleno del brezo, que en otoño veía brotar en los bosques húmedos que rodeaban los pueblos de mi infancia: San Vito sull’Ionio, Chiaravalle y Serra San Bruno (Calabria), el pueblo donde nací en 1953.

No eran simples paseos, sino largas caminatas con mi padre, las que recorríamos hasta encontrar el mejor brezo para que los cavadores («cioccaioli») lo recolectaran al día siguiente. Mi padre era cortador de brezo («abbozzatore di radica») y prefería ir a elegir la materia prima directamente en los bosques circundantes.

En ese momento, todos los niños de la ciudad, con 4 o 5 años, eran enviados al «maestro» para aprender un oficio. Era principalmente para sacarlos de la calle y mantenerlos con un adulto en un lugar seguro. Yo también fui enviado al «maestro» a aprender la profesión de carpintero. Cuando tenía 8 años, mi padre me llevó por primera vez al aserradero, en la planta baja de nuestra casa, enseñándome en primer lugar cómo afilar la sierra circular. Hoy padres y «maestros» serían todos denunciados por explotación infantil, pero en aquella época era la única forma de aprender la profesión de carpintero, zapatero, barbero, sastre, etc.

Aprender a hacer pipas fue más difícil que aprender otras artesanías, porque había muy pocos artesanos de pipas en ese momento, incluso en Calabria, incluso en esa franja tan afortunada de altas colinas, la pre-Sierra Calabresa, de donde provenía el mejor brezo de Italia y toda la zona mediterránea.

La cepa (dialectalmente la «zomba») de nuestro brezo de Calabria era procesada en nuestras aldeas y se transformaba en escalabornes y placas y luego se enviaba al norte: Lombardía, Piamonte, Véneto… donde era trabajada hasta la pipa terminada. Allí era donde se obtenían los verdaderos beneficios. Sabía que una buena pipa, hecha con nuestro brezo de Calabria, se vendía incluso entonces a precios inalcanzables para nosotros, mientras que vendíamos el producto semiacabado a peso (camiones y vagones enteros). Una vez más el Sur, Calabria en particular, suministraba al Norte a bajo coste la materia prima para su desarrollo económico.

Mi padre era considerado un maestro en el desbaste inicial del brezo. Hasta la cocina del piso de arriba se elevaba el ininterrumpido zumbido de la sierra eléctrica, que se prolongaba durante horas y horas.

Cuando tenía poco más de diez años mi padre hizo que me sentara en su asiento por primera vez, encendió la sierra eléctrica y, sosteniendo mis dos manos en las suyas por detrás, comenzó a guiarme en el corte del brezo, poco después reducido a un escalaborne cuadrado con la vaga forma de la futura pipa. Todo esto había sucedido en mis propias manos, guiado por mi padre, a menos de una pulgada del filo de la sierra eléctrica. Sentí que había realizado un milagro y desde entonces decidí que ese sería mi oficio.

Cada dos semanas, por la tarde, mi padre y yo depositábamos todos los productos semiacabados producidos en una gran caldera de cobre (de 10 quintales) que hervíamos durante 12-15 horas, principalmente de noche; desde mi cama podía oír el gorgoteo ininterrumpido del agua y el aroma de la madera de brezo, el aroma más hermoso que conozco, que huele a familia y bosque.

Después de los veinte años, me di cuenta de que había llegado el momento de empezar a dar mis propios pasos, iniciar mi propia producción, separarme de la de mi padre. A un colega suyo le compré de segunda mano las herramientas para poder hacer pipas: un taladro de columna, un motor con lijadora y discos para pulir, además de un pequeño torno para realizar las boquillas. Así empezaba mi vida adulta de artesano de pipas.

Seguí así durante varios años: tenía mis satisfacciones, todos me decían que lo hacía bien, pero encontraba a faltar alguna cosa. Cuando los artesanos del norte me enseñaban las maravillosas pipas surgidas del brezo que les proporcionaba, me sentía orgulloso y feliz por ellos, pero muy infeliz por mí.

En resumen, era hora de dar el último salto hacia adelante, tenía que intentar hacer esas pipas yo mismo. Mi golpe de suerte fue encontrarme con mi compatriota Giuseppe Valentini, que en aquellos años era el representante para Lazio y sur de Italia de la casa Butz-Choquin. A Valentini le había tomado cariño, era de Calabria como yo y estaba convencido de que yo tenía números para hacerlo bien en el mundo de las pipas. Observando principalmente la belleza del brezo, quiso presentarme a algunos comerciantes romanos: Carmignani, Giorgio Musicò, Augusto Novelli e Icaro Bellucci, que me animaron a seguir mi camino.

Comencé a terminar las primeras pipas yo solo, sin decirle nada a nadie y tratando de mejorar cada vez más la técnica. He sido autodidacta en el sentido más pleno del término: lo intenté una y otra vez hasta que obtuve un resultado satisfactorio; pero también es cierto que en años anteriores había absorbido como una esponja todo el conocimiento posible, mirando, preguntando, pensando en pipas y brezo… En resumen, era como si supiera hacer pipas incluso antes de hacer una.

Tras esos primeros intentos me di cuenta de que hacer pipas no sólo era un trabajo para mi, sino también una gran pasión. Mientras tanto, después de mi boda, había montado un taller más grande en Girifalco, el pueblo de mi esposa, pero también había dejado el taller de San Vito, el pueblo donde crecí, porque me sentía, y todavía me siento, fiel a que mi creatividad está allí donde todo empezó y donde muchas veces siento la necesidad de volver, de encerrarme en el pequeño taller de mi juventud y trabajar en silencio y solo.

Ahora hago muchas pipas, hasta trescientas al año. Podría hacer más, porque a estas alturas he reducido al mínimo el tiempo de inactividad, pero prefiero vivirlo más como una pasión que como una obligación.

Recuerdo como en un sueño cuando llegué por primera vez a Roma cuando era un joven a finales de la década de 1970. Entré en la histórica tienda Carmignani en Piazza Navona, casi conteniendo la respiración, encantado por los terciopelos de los muebles y la belleza de su colección de pipas.

Ha sido un largo camino, desde un pequeño pueblo de Calabria hasta Beijing: todo esto es el resultado de una adecuada promoción en las ferias más importantes en las que participo (por ejemplo, Cagli en Italia y Chengdu en China, Chicago en EE.UU. y San Petersburgo en Rusia), pero sobre todo de la inigualable calidad del brezo calabrés y de la pasión creativa, mía y de otros artesanos italianos, que se pusieron a su servicio para darla a conocer en el mundo.

En mi colección

De momento son cinco las pipas de Vitaliano Posella que forman parte de mi colección. Desde alguno de sus primeros trabajos a pipas actuales, en todas ellas la ejecución es perfecta y el comportamiento de ese brezo calabrés durante la fumada es perfecto.

Conclusión

Hay veces que no se pueden separar diversos ámbitos. Traté de preguntar al artesano sobre él, sobre su trabajo y sobre sus pipas mediante bloques estancos de preguntas. Su respuesta fue única, el texto que acabáis de leer. En este caso, como sucede en muchas ocasiones, todo forma parte de uno y no puede comprenderse de forma separada.

Espero que hayáis disfrutada la lectura tanto como yo. Ha sido un verdadero placer escribir esta entrada.

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – WhiteKnight – Hearth & Home

Nombre de la mezcla: WhiteKnight
Marca: Hearth & Home
Maestro mezclador: Russ Ouellette
Manufactura: Scandinavian Tobacco Group (STG)
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Coarse Cut
Ritmo de fumada: Variable

Desde hace ya varios años, esta labor se ubica entre mis labores predilectas. Una labor que siempre encuentro divertida; algunas veces más picante que otras, es una labor que puede tomarse como referente para iniciarse en las labores con contenido de latakia. Una labor que ejemplifica perfectamente que los orientales también pueden ser picantes y no solo dulces y ácidos. El dulzor que contiene esta labor siempre me hace preguntarme que porcentaje es aportado por el virginia y que tanto es aportado por los orientales.

En frío.

Esta labor tiene un aroma ligeramente salado como cuero viejo. Ese olor a cuero también se mezcla con un olor parecido al papel de libros viejos, ese papel que ya está amarillo por el paso de los años. El olor a cuero es acompañado por un olor a leña quemada, como ese olor que te llega de una fogata a unos metros de distancia. Se percibe un aroma dulce parecido al aroma de las pasas, también hay un aroma muy tenue que no logro identificar con exactitud, por alguna razón, ese aroma me trae a la mente madera mojada aunque el olor no es para nada parecido a esto.

Primer Fuego.

El sabor ahumado (leñoso) es intenso, de inmediato se siente la presencia de la latakia. El sabor a leña por momentos se percibe un poco picante aunque este picor debe ocasionarlo alguno de los orientales contenidos en esta labor. En un ritmo medio – bajo se distingue un dulzor que no termina de definir si viene del virginia o de los orientales. El sabor ahumado mantiene su intensidad a pesar de bajar el ritmo y se mezcla con él un dulzor levemente ácido; aquí pareciera que el dulzor de los orientales va inmediatamente después del dulzor del virginia. El picor se intensifica a medida que se incrementa el ritmo de la fumada, se siente en el paladar y parte trasera de la lengua. El dulzor se mezcla con el ahumado convergiendo en un sabor fácil de percibir en boca; fumando lento el picor ya no se siente tanto. Fresco y leñoso en nariz, se siente en toda la fosa nasal. Al igual que la sensación que da al olfato, no puedo evitar imaginar madera mojada aun cuando este sabor no está presente en la labor.

Fuegos posteriores.

El reencendido es algo fuerte, el sabor es parecido al olor de la leña mojada. El ahumado es más intenso, el picor se atenúa solo un poco. El sabor a leña se mantiene. Bajando el ritmo de inmediato se percibe un ligero sabor a ceniza, pero empieza a resurgir el dulzor que se combina con ese sabor a ceniza y leña. Después de unos minutos el sabor a ceniza desaparece; la boca se siente ligeramente grasosa. El picor disminuye con los reencendidos aunque no desaparece del todo. Casi al final de la fumada, el sabor a madera se hace presente, pero sin tomar protagonismo. El sabor a leña perdura en toda la fumada mientras que el dulzor va apareciendo y desapareciendo con diferentes intensidades durante toda la fumada. Ya al final de la fumada, el dulzor desaparece casi por completo y perdura el sabor a leña y madera, el picor se atenúa casi hasta el punto de desaparecer. La latakia se mantiene durante toda la fumada, sin duda para mi paladar, es la protagonista en esta labor.

Conclusiones.

Una labor agradable y divertida si se fuma en diferentes ritmos. De fumarse en un solo ritmo puede ser una fumada igualmente agradable, pero algo plana y aburrida, ya que, el jugueteo que aporta el dulzor en sus diferentes intensidades y picores deja de presentarse cuando se fuma a un solo ritmo. Variar el ritmo permite que el dulzor se intensifique en algunos momentos y casi se mitigue en otros, lo mismo sucede con el picor que aportan los orientales. Si bien hay labores que se disfrutan mucho en un solo ritmo (esta puede ser una de esas labores), esta labor en particular, me agrada más cuando se juguetea con el ritmo.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Artesanos Tras la pipa

BALDO BALDI

Un último adiós

El pasado jueves día 4 de febrero de 2021 recibíamos la noticia del fallecimiento de Baldo Baldi, artesano italiano de prestigio internacional.

La persona

Nacido en 1947, cursa estudios superiores en el Liceo Artístico, tras lo cual se forma en arquitectura y obtiene su título en 1973.

Trabaja unos pocos años como decorador de interiores. En 1975 contrae matrimonio y en 1977 nace el primero de sus tres hijos. Es entonces cuando decide dedicarse en exclusiva a la fabricación de pipas.

Se trata de una persona inquieta culturalmente, interesado principalmente en la música y el arte.

Fumador empedernido de pipa, a razón de unos 250 gr. de tabaco semanales, enciende la primera del día justo al saltar de la cama junto al café. Una de sus mezclas preferidas es de St. Bruno y Park Lane #7 a partes iguales.

En su colección particular de pipas se encuentran unos 150 ejemplares, muchos de ellos de su manufactura, pero reconoce que le gustan las Castello de la época de Carlo Scotti.

El artesano

Su obra se ve influida claramente por su formación. Trabaja las formas como ningún otro, sin influencias apreciables. Es un innovador. El volumen es su punto fuerte. Por lo general sus pipas son de dimensiones y peso considerable.

Los brezos que elije son de Liguria (Italia) y la Provenza (Francia), que deja reposar por espacio de entre 15 y 20 años antes de trabajarlos. Para las boquillas usa acrílico, cumberland y, en raras ocasiones, ámbar.

Trabaja solo en su pequeño taller, sin ninguna ayuda, y cada pipa le lleva entre 5 y 8 horas de trabajo. El proceso es prácticamente manual en su totalidad, sin más maquinaria que lijadora, pulidora y taladro.

Algunas de sus pipas

Las siguientes fotografías han sido cedidas en exclusiva por un coleccionista particular italiano para este blog:

La siguiente es una de las últimas pipas que vendió Baldo Baldi, en septiembre de 2020, inspirada en el pintor italiano Lucio Fontana, quien practicaba cortes en sus lienzos:

En mi colección

Dos pipas de este artesano forman parte de mi colección. Por un tema meramente económico no tengo más de sus piezas.

La primera de ellas, lisa, es de sus primeros años. Seguramente vendida en Carmignani (Roma), fruto de su relación comercial con Giorgio Musicò:

La segunda es una pipa arenada, de generosas dimensiones, de primeros años ’90:

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Catas Humeando desde tierras aztecas Tabacos

Cata – Navy Flake – Samuel Gawith

Nombre de la mezcla: Navy Flake
Marca: Samuel Gawith
Maestro mezclador: Samuel Gawith
Manufactura: Samuel Gawith
Tipo de mezcla: Virginia/Latakia
Corte: Flake
Ritmo de fumada: Medio

Una labor fascinante, bien equilibrada; y que fumada a su ritmo elimina protagonismos sin ser una abrumadora labor latakiada, pero tampoco una labor donde domina el dulzor y toque herbal del virginia.

En frío:

Flake cut

Se perciben aromas a tamarindo, ciruela pasa (ciruela deshidratada), un ligero olor a cuero y un tenue, y apenas detectable, aroma a leña. A pesar de ser una labor con un toque de ron, no pude detectar ningún aroma a este destilado, tal vez el olor a ciruela pasa esté relacionado con ese toque de ron. Tiene un aroma un tanto agridulce que, de momento, no puedo asociar con algún alimento o cosa que tenga en mi memoria. En ocasiones me recuerda el olor al chocolate amargo combinado con un toque agrio que no logro identificar, pero, en definitiva, no es un olor relacionado con vinagre.  

Fumé una labor envasada en 2017, abierta hace un par de semanas y conservada en su misma lata. No tiene un sellado hermético por lo que el tabaco pierde humedad si se conserva en ella. No obstante el tabaco aún se siente bastante húmedo y deja una coloración amarillenta en los dedos cuando se dobla para cargarlo en la pipa.

A pesar del grado de humedad en el tabaco, viene sumamente compactado y no es fácil de desmenuzar y llevar a un formato ready rubbed o ribbon. Si se intenta desmenuzar el flake, lo que se obtiene es un broken flake. Este tabaco suele ser difícil de encender al primer intento; aun cuando se deje reposar para bajar el grado de humedad en él, lo mismo pasa cuando el tabaco se desmenuza en formato broken flake. En ambos casos, el sabor es el mismo.

Primer fuego:

El encendido es fuerte un poco picante, las primeras caladas asemejan un poco el tabaco para liar. En especial me recordó al tabaco American Spirit . 

Tabaco para liar 

Las primeras caladas, al ser rápidas y profundas, provocan que el tabaco pique un poco en la lengua además de intensificar ese sabor a tabaco para liar. Poco después del encendido y bajando el ritmo de la calada a medio, se percibe ese sabor a leña y cuero acompañado de ese toque a ciruela pasa (ciruela deshidratada).

Si se baja el ritmo de la fumada, se perciben los sabores dulces del virginia y también se percibe un ligero toque herbal. El sabor a ciruela pasa se pierde cuando se baja el ritmo de la fumada. El formato de este tabaco (flake) influye mucho en la fumada, cosa que no sucede con algunos otros tabacos en este mismo formato. Hace que fumarlo a un ritmo lento sea difícil, así como mantener la pipa encendida. Al intentar mantener la brasa encendida, instintivamente se comienza a acelerar el ritmo provocando una fumada más caliente donde la latakia comienza a ganar terreno pero nunca dominando por completo la fumada. Y siempre dejando espacio para distinguir el virginia entre los sabores leñosos del latakia. Si el tabaco se fuma en un ritmo medio el problema con los constantes apagados se reduce considerablemente.

Fuegos (encendidos) posteriores:

Los reencendidos son suaves. En ocasiones se percibe un sabor parecido al malvavisco quemado. También, de vez en cuando, se percibe una nota salada acompañada de sabor a cuero, pero es muy sutil. Manteniendo un ritmo medio, y acelerándolo ocasionalmente para terminar regresando a ese ritmo medio, se consigue controlar el constante apagado de la pipa; los sabores en este ritmo convergen muy bien. La latakia y el virginia se perciben fácilmente y ninguno domina la fumada. El tabaco no reseca la lengua aunque si se siente un picor cuando se acelera el ritmo. Además, al acelerar el ritmo, el virginia se percibe más herbal y se asemeja un poco al té verde, es decir un poco amargo, pero refrescante.

El retrogusto es un poco amargo y ahumado. El olfato retronasal es sumamente fresco a veces ligeramente picante cuando se acelera el ritmo; también al exhalar el humo por la nariz se perciben algunas notas dulces, herbales y ahumadas. El picor que se siente en la nariz no afecta todo el conducto o fosa nasal, más bien se siente con más intensidad en las narinas.

Conclusiones:

En ningún momento los virginias y el latakia se pelean por dominar la fumada. En lugar de ello, forman un verdadero trabajo en equipo resultando en una fumada suave, fresca; sin protagonismos. Esta labor puede quedar algo corta para los amantes de la latakia, pero puede resultar nada abrumadora para quien no es tan habituados a ella. Para el virginiano purista, le parecerá algo insípida y sin carácter.  No obstante, me parece un magnífico tabaco de cabecera que ofrece una fumada muy placentera. Quizás mi única queja sea lo difícil que es mantener la carga encendida.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Humeando desde tierras aztecas Opinión

«La mordida de lengua»

Dentro del argot del fumador es común escuchar sobre problemas con «mordida de lengua» o tabacos que «muerden». La mordedura de lengua es diferente para todos es decir, lo que puede provocar la «mordida de lengua» en una persona, no necesariamente es lo mismo para otra.

¿Qué es la mordida de lengua?

Básicamente, es una quemadura sobre la superficie de la lengua. Hay dos tipos de quemaduras: quemadura por temperatura y  quemadura química.

Quemadura por temperatura: Esta se da cuando el tabaco es quemado a una rápida velocidad ocasionando que la temperatura del humo producido en la fumada se eleve lo suficiente para quemar la lengua.

Quemadura química: Cuando el tabaco hace combustión, los químicos que se desprenden de él pueden quemar la lengua, los carrillos, el piso de la boca, el paladar y la pared de la faringe.

El humo del tabaco contiene miles de sustancias químicas, algunos de los químicos que se encuentran en el humo del tabaco incluyen:

  • Nicotina
  • Ácido cianhídrico
  • Ácidos fenoles (cafeico, clorogénico)
  • Sales minerales
  • Glúcidos
  • Monóxido de carbono
  • Óxido de nitrógeno
  • Propilenglicol

También está relacionado con el nivel de pH de lo cual por cierto dejo este interesante artículo al respecto.
Un tabaco con un alto contenido de azúcares produce humo con pH alcalino el cual puede irritar con facilidad la lengua. Tabacos como el virginia, el izmir,  entre otros, tienen un alto contenido de azúcares naturales. Otros, como el cavendish, black cavendish y aromáticos en general, tienen un añadido de azúcares y saborizantes por lo que el humo que estas labores producen es alcalino y son estas labores las que con más frecuencia producen «mordedura de lengua». Además de quemar más rápido, puede producir una fumada más caliente con un humo sumamente irritante para la boca.  

El alcohol y las bebidas carbonatadas pueden empeorarlo. Esto se debe a que estas bebidas devoran la capa protectora de la boca y exageran la quemadura.

Nuestro cuerpo nos ayuda a proteger nuestra boca a través de la saliva que genera. La saliva (mucosa bucal) se clasifica en tres áreas generales, denominadas limitante, masticatoria y especializada.

Mucosa (saliva) limitante: Es delgada y se encuentra en los labios, carrillos, piso de la boca, superficie inferior de la lengua y paladar blando.

Mucosa (saliva) masticatoria: Se encuentra en la encía y en el paladar duro.

Mucosa (saliva) especializada: Está presente en el dorso de la lengua y muestra las papilas linguales y los corpúsculos gustatorios.

La boca, al igual que el resto de nuestro cuerpo, necesita estar constantemente hidratada. Si se fuma una labor que reseque la boca, en realidad lo que sucede es que estamos deshidratando tanto la boca como nuestro cuerpo. Al ser la boca la que está en contacto directo con aquello que nos está deshidratando, ella recibe el mayor daño (aparentemente). De ahí que sea primordial mantener nuestra boca humectada todo el tiempo durante la fumada.

Es muy importante tener en cuenta que algunas labores resecan la boca más que otras. Esto depende de cada paladar, ya que no todos reaccionan de la misma forma ante una misma labor y no todos los paladares tienen el mismo pH al igual que las bebidas con las que maridamos nuestras fumadas.

Generalmente llegamos a la conclusión de que la mordedura de lengua es causada por fumar demasiado rápido. Si bien esto es cierto, no es la única causa. Hay ciertas labores de tabaco que afectan a algunas personas pero no a otras. Beber algo con ácido cítrico o, simplemente, cepillarse los dientes pude ayudar a aliviar un poco el ardor de lengua. Siempre habrá labores que morderán la lengua. Si una labor te muerde la lengua, tómate un descanso de la pipa, el ardor no desaparecerá si simplemente cambiamos de labor.

En conclusión,  mantener nuestra boca humectada durante la fumada, un pH equilibrado y un ritmo que nos permita disminuir la temperatura con la que llega el humo a nuestra lengua, nos ayudará a prevenir una quemadura (mordida de lengua). Sin embargo, no podemos evitar que eventualmente nos suceda.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Humeando desde tierras aztecas Opinión Tabacos

La humedad, el tabaco y la fumada

Ya he escrito antes sobre el ritmo o cadencia de la fumada y el atacador, temas fundamentales a la hora de fumar. A estos temas se suma la humedad y su efecto en el tabaco así como la importancia de la humedad en la fumada. Son también temas fundamentales que pueden influir en que una labor sea o no de nuestro agrado. Si no se presta atención al grado de humedad con el que fumamos una labor, podemos tener malas experiencias e incluso podemos lastimarnos la lengua y el paladar.

De vez en cuando solemos mencionar la importancia de la humedad en el tabaco así como diversas formas de rehidratarlo para que recupere humedad cuando ya está muy seco.

¿Por qué es importante la humedad en el tabaco?

No entraré en detalles técnicos del tema ya que otros cofrades ya lo han hecho con artículos bastante extensos e interesantes. Vale la pena echar un vistazo a este artículo de un blog amigo de esta casa: “Apuntes de lobo” donde se ha hecho un resumen sumamente interesante.

La humedad juega un papel primordial en la conserva de tabaco. Generalmente lo que buscamos en la conserva no es humedecer de más el tabaco, sino conservar la humedad que el tabaco tiene dentro de su contenedor original. También vale la pena echar un vistazo en este artículo de Pipa y Barba que describe mejor el tema.

Higròmetro

El fumador de puros o habanos tiene bien claro que para conservar su tabaco en condiciones óptimas, este debe ser conservado en un rango de humedad relativa entre el 68% y 75% Para fumarlo, el tabaco usualmente debe estar entre el 60% y 70% de humedad relativa. Para saber si el tabaco se encuentra dentro del rango deseado, el fumador de puros o habanos se apoya de un higrómetro para saber el grado de humedad relativa en el que se encuentra su tabaco.

No obstante, el fumador de pipa se deja guiar, por la vista y el tacto. Normalmente abrimos una lata de tabaco y palpamos con nuestros dedos si el tabaco está muy húmedo o no. Pero no solemos medir el grado de humedad relativa que tiene dicho tabaco; más bien solemos dejar secar el tabaco un poco antes de fumarlo hasta que no se sienta tan húmedo al tacto pero tampoco esté quebradizo.

¿Cuánta humedad hay en una lata de tabaco para pipa?

Lata abierta desde septiembre del 2020


La humedad con la que se empaca el tabaco depende de la casa que lo produce. Sin embargo, normalmente el tabaco para pipa suele estar en un rango entre el 70% y 78% de humedad relativa.
Una vez abierta la lata comienza a perderse humedad. En latas con cierre hermético, se puede mantener el tabaco en su lata original por varios meses. En ellas, el tabaco se puede conservar con un rango entre el 60% y 67% de humedad relativa.

Latas abiertas desde Julio del 2020 en las que aún se conserva el tabaco:


¿Cómo afecta la humedad al sabor en el tabaco? 

Cada tabaco (llámese virginia, latakia, izmir, bashma, burley, kentuky, perique, cavendish, etcétera) tiene un grado de humedad en el que se disfruta más y en el que ofrece una gama de matices más agradables al paladar. Esta gama de matices cambia cuando el grado de humedad en dicho tabaco baja o sube uno o más grados; es decir, cada tabaco tiene un grado justo que le favorece más.

Las labores de nuestro agrado contienen varios de los tabacos antes mencionados. Al estar mezclados se combinan y amalgaman en uno solo, teniendo cada labor en particular un grado de humedad relativa que le favorecerá sin que, necesariamente, este grado sea el mismo que favorece al tipo de tabaco predominante en la labor.

Identificar cuando la humedad no favorece a una labor en específico no es algo tan complicado. En muchos casos  podemos notar lo siguiente:

Exceso de humedad:

· Gorgoteo en la pipa
· Tabaco muy picante
· Fumada ácida y agresiva al paladar
· Constantes reencendidos

Falta de humedad:

· Carencia de sabor
· Fumada amarga y agresiva al paladar
· Temperaturas altas en la calada
· Sobrecalentamiento del hornillo y cazoleta

En conclusión, cada tabaco y su nivel de humedad ideal dependerán del paladar que lo deguste. Si bien existen parámetros recomendados para su conserva, estos parámetros no necesariamente son los mismos con los que el tabaco debe fumarse. Debemos siempre prestar atención a nuestro paladar y hacer caso de lo que nos dice calada tras calada. El mejor higrómetro a la hora de fumar lo forman nuestra lengua y paladar. Ellos nos dirán si el tabaco tiene el grado de humedad en el que podemos percibir sabores placenteros o bien, a través de sabores desagradables o irritantes, nos dirá que algo va mal con esa labor y su grado de humedad.

Sin duda, este es un tema en el que se puede ahondar mucho más y que es de vital importancia para tener una experiencia placentera y agradable en cada fumada. 

¡Buenos humos y felices tragos!

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Humeando desde tierras aztecas

El «Abrezo» argentino.

Emilio Dumit, presidente y fundador del Pipa Club Tucumán además de administrador del grupo de Facebook del Pipa Club Argentina, ha venido haciendo un arduo trabajo con reuniones virtuales de pipa fumadores no sólo de los clubes antes mencionados, sino en un Zoom que ya es internacional, donde semana a semana se dan cita varios cofrades para platicar y compartir puntos de vista u opiniones sobre diversos temas relacionados con el mundo de la pipa.

A raíz de estas reuniones surge el canal de YouTube del Pipa Club Argentina donde se pueden ver las grabaciones de estas reuniones que siempre dejan algo nuevo que aprender.

Es de estas reuniones y cofradía que nace un nuevo proyecto: «El Abrezo» (termino usado por parte de Emilio para referirse a un abrazo), el cual tiene el fin de profundizar en temas que pueden ser de interés para el pipa fumador entre los que se encuentran: entrevistas, tips para mejores fumadas y todo un mundo de temas que se han ido tocando a lo largo de las reuniones semanales del Pipa Club Argentina. Este nuevo programa podrá ser visto en el mismo canal del Pipa Club Argentina.

Desde aquí, deseamos el mayor de los éxitos para Emilio y este nuevo proyecto que estoy seguro enorgullecerá a la comunidad pipera Argentina y latino americana.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Fumando en la quintana

Apuntes para un nuevo año

Aún tenemos la decoración navideña por casa. Supongo que hoy comenzará ese momento triste de recogerla y aspirar que la alegría de estos días siga en nuestros corazones.

2021 es un año especial para PIPAS Y TABACO. Sobre todo porque vamos a cumplir dos años y, en este tiempo, he llegado a lugares donde nunca soñé estar. La cantidad de personas que he conocido en este tiempo, las relaciones de confianza, las catas que hemos organizado, los colaboradores que se han incorporado… No, nunca pensé llegar hasta aquí.

Pero vamos a seguir avanzando. No es bueno detenerse. Así que escribo mi lista de objetivos para 2021:

  1. Mantener el ritmo de entradas. No es sencillo, porque está el trabajo y los demás aspectos de la vida. Además de conseguir la información. Pero después de alcanzar el primer aniversario, supe que era posible y volveré a intentarlo.
  2. Escribir más artículos de opinión. De momento, aspiro a uno semanal, cada domingo. Sé que es muy posible no alcanzarlo (ver punto 1), pero sí acercarse.
  3. Poner en marcha la editorial. Es un proyecto heredado de 2020 y que, en 2021 debería ser una realidad. De momento, ya tengo una asistencia técnica y estoy trabajando en la edición del primer libro. Se organizará en dos grandes colecciones, una para autores clásicos y otra para contemporáneos.
  4. Mantener las catas virtuales. Ahora mismo estamos esperando la llegada de Yaqui Cigar y su distribución. ¡¡¡Vamos, Valencia, qué puedes!!! Y después a pensar en una o dos más para 2021.
  5. (?¿) Los interrogantes indican que aún no lo tengo del todo claro, por las complicaciones logísticas que implica. Pero le estoy dando vueltas a la idea de encargar una POY de Pipas y Tabaco.

Este es mi listado de objetivos. Por delante, doce meses para juzgar la medida en la que se cumplen. Y, al margen de lo que suceda, ¡¡¡feliz año a todos!!!

Foto de Jess Bailey descargada de Unsplash.

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Artesanos Pipas Tras la pipa

SPANU

Han llegado a los estancos españoles las pipas Spanu, tal como se anunciaba en este mismo blog. ¿Qué hay tras esa marca?

El artesano

Todo empieza en 1962, cuando un joven Tommaso Spanu deja Chiaramonti, su ciudad natal situada al norte de Cerdeña, para trasladarse a Gavirate (en la provincia de Varese), uno de los puntos más al norte de la geografía italiana. Allí empieza a trabajar en la industria de los electrodomésticos, pero en poco tiempo descubre a un artesano de la pipa de la zona y su habilidad llama la atención de Alberto Paronelli.

Este empresario del mundo de la pipa le contrata y pronto se gana su confianza. El brezo que usa para realizar las pipas proviene de su tierra natal: Cerdeña.

Tras unos 15 años trabajando para Paronelli, decide que ha llegado el momento de probar suerte por su cuenta, para lo cual regresa a Cerdeña  y monta allí su taller. En el año 1979 nacen las pipas marcadas como Tom Spanu.

Tom Spanu fabricó sus pipas de forma artesanal, con un estilo definido, y usando su propio brezo. Consiguió una autorización del gobierno local para cosechar brezo en la región, siendo de este modo uno de los pocos artesanos que trabajan la pipa desde la materia prima.

Intentó hacer pipas para el pueblo, adaptando su producción a todos los presupuestos, y usó materiales como la madera de limonero, la de olivo, la de enebro o sus características pipas cubiertas de corcho. Estas últimas tratan de ser un homenaje a los trabajadores del corcho que abundan en aquella zona.

En 2015 fallece Tom a la edad de 71 años. La producción de sus pipas sigue activa a día de hoy gracias a su hermano Augusto, quien le apoyó desde sus inicios, y a su hijo Massimiliano.

Tom y Massimiliano, padre e hijo, en la Muestra Internacional de la Pipa (Roma, 1980)
Augusto y Massimiliano (hermano e hijo de Tom, respectivamente) en la actualidad

La producción de las pipas Spanu sigue siendo artesanal y ha quedado en manos de la familia. Augusto es el encargado del brezo y Massimiliano de la elaboración. Se siguen usando los métodos tradicionales de Tom:

Las cepas de brezo
Massimiliano junto a las cepas, a las que se mantiene húmedas hasta su ebullición
El tanque de ebullición

El marcaje

Las pipas Spanu van marcadas con el nombre de Tom Spanu en el caño y con un doble punto concéntrico en la boquilla. Normalmente incluirán la gradación y, en ocasiones, el año de fabricación:

De sus pipas rusticadas se pasa directamente a las lisas. Estas últimas van marcadas como FA, F, F2 y F3 a medida que se incrementa la calidad de la veta. En ocasiones se añaden  las letras SP (Special).  Unas pocas unidades al año van marcadas con el grado Millenium, que indica vetas espectaculares y/o piezas muy especiales.

A parte existen algunas series especiales del artesano (Olivastro, Limone, Carlotta…)

En mi colección

Descubro hace relativamente poco las pipas de Tom Spanu. Es un artesano del que había oído hablar pero al que no le había prestado la atención que se merecía. A partir del regalo de un compañero italiano, me encuentro hace cosa de medio año con una pipa corcho sin usar entre las manos. No es una pipa bonita, pero habrá que probarla, así que la cargo hasta arriba de algún virginia (creo recordar que de Dunhill Flake). Y sorpresa, tal y como me había prevenido el italiano, la pipa me ofrece una fumada de otra dimensión. ¡Y yo que a estas alturas no me sorprendo de nada! Pues sí, uno todavía se sigue sorprendiendo, y me encuentro con una pipa de tallado basto, perfectamente taladrada y con un brezo que me ofrece unas sensaciones similares a la espuma de mar: fumada seca, sabores profundos y facilidad para mantener la pipa sin apagones.

Al poco consigo otra pipa del mismo artesano, una F3 SP, con una veta imponente. Se trata en este caso de una pipa usada, pero que sin mucho esfuerzo puedo dejar perfecta.

Conclusión

Ya sea por el brezo utilizado o por el tratamiento que éste ha recibido, las características que nos van a ofrecer estas pipas en la fumada serán extraordinarias.

Es una buena noticia la llegada de las pipas Spanu a nuestros estancos. Merecen ser probadas porque vamos a encontrar diferencias con lo que estamos acostumbrados.

No puedo finalizar esta entrada sin agradecer a Massimiliano Spanu que haya facilitado las fotos que la acompañan. Unas fotos inéditas conseguidas a través de un buen amigo de Tom que me puso en contacto con su hijo.

Categorías
Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Samarra – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Samarra
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Inglesa
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Variable

Samarra by G. L. Pease

Una labor que se define como un clásico del maestro Gregory Pease casi desde sus inicios. Labor sumamente interesante que combina tabaco turco, virginias, orientales, latakia y perique. Un tabaco del que ya he hecho mención en las reseñas de Odyssey y Maltese Falcon y que se sitúa justo en el medio de estas dos labores para formar lo que yo definiría como una de las mejores trilogías de G.L Pease en cuanto a labores latakiadas se refiere.

En frío:

Ribbon cut

El aroma ahumado es fuerte, recuerda el olor a leña quemada. También se percibe un olor a cuero y madera. Hay un aroma agridulce y picante que se esconde entre el olor a cuero y leña los cuales dan la sensación de un aroma salado, pero muy en el fondo, justo atrás de ese olor, se asoma un olor agridulce y especiado algo picante, no puedo definir este olor pero la combinación que hacen es sumamente agradable a la nariz.

Primer fuego (encendido):

Desde el encendido se percibe el sabor ahumado y agridulce. La latakia es fuerte, pero no opaca el sabor agridulce de los orientales. Bajando el ritmo de la fumada se encuentran notas ácidas y agridulces. Si se apresura el ritmo de la fumada, la latakia comienza a cobrar fuerza escondiendo un poco esa acidez peo combinándose con el sabor agridulce.

Si se baja el ritmo de la fumada, el sabor agridulce se torna más fuerte y junto con él se percibe un sabor a madera que dejan una sensación un poco grasosa en la boca; la latakia en este punto no es tan fuerte pero sí se siente. Subiendo el ritmo de la fumada el sabor a madera se atenúa y toma fuerza el sabor ahumado de la latakia. En el retrogusto el ahumado es más fuerte. Generalmente los sabores, los percibo más en el retrogusto; sin embargo, el agridulce de este tabaco lo siento en la parte media y trasera de la lengua dejando espacio por completo para el sabor ahumado de la latakia en el retrogusto. Junto con este retrogusto ahumado, se percibe un ligero picor que no molesta pero si refresca. Si se fuma a un ritmo muy rápido, la acidez del tabaco comienza a irritar la lengua; esta irritación no es lo que conocemos como mordida de lengua, más bien es como un ligero ardor que desaparece por completo cuando se baja el ritmo de la fumada; una irritación muy parecida al picor de un chile que se usó para sazonar una comida en un platillo de comida mexicana.

Fuegos (encendidos) posteriores:

El reencendido es muy ahumado y ácido. Si se fuma rápido el sabor ahumado se intensifica, pero al mismo tiempo se genera demasiada humedad en el hornillo lo que ocasiona que se perciba un sabor ácido que se combina con el ahumado, esto resulta en una fumada ahumada y ácida. Si la fumada es demasiado ácida, basta con dejar descansar la pipa por 15 ó 30 minutos para que el tabaco se seque un poco y ese sabor ácido se atenúe o casi desaparezca. Una vez que se percibe esta acidez, si se baja el ritmo a medio o lento, regresa ese sabor a madera y poco después reaparece ese sabor agridulce que siempre combina bien con ese toque ahumado.

Cabe mencionar que durante toda la fumada, sin importar el ritmo en el que se fume, el sabor ahumado siempre está presente; a mayor velocidad en la cadencia, el ahumado se intensificará junto con ese picor que le acompaña. No obstante, si el ritmo baja a lento el sabor ahumado se atenúa solo un poco pero siempre está presente y es sumamente fácil identificarlo. En esta labor el ritmo impacta más en el sabor agridulce ya que, dependiendo de la velocidad de la cadencia, este agridulce puede tornarse en un sabor ácido o un sabor a madera.

Conclusiones:

Esta labor es la que cierra la trilogía de G.L. Pease: Maltese Falcon-Samarra-Odyssey, situándose para mí gusto, entre Maltese Falcon y Odyssey combinando la acidez y dulzor de Maltese Falcon y la potencia de la latakia en Odyssey, pero sin ese sabor a sal y cuero que se puede encontrar en ambas labores. Una labor que sin lugar a dudas puede convertirse en el tabaco favorito de cualquier pipa fumador. Una labor pionera de G.L. Pease que ha logrado mantenerse entre el gusto de los consumidores y promete seguir manteniéndose en ese lugar.

¡Buenos humos, felices tragos!