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Artesanos Necrológica Tras la pipa

MAURIZIO PIGNONE

Encontrarme con historias como ésta es lo que más me gusta del mundo de la pipa. Y tener la suerte de estar en el momento y en el lugar adecuados, hace que todavía cobre más sentido esta entrada.

Hoy vamos a hablar de un apasionado en el más amplio de los sentidos -y que además hacía pipas-, que nos dejó hace unos meses. Se trata de Maurizio Pignone (Génova, julio 1954 – mayo 2022).

Los intereses de Maurizio iban desde la fotografía o la música (gran conocedor del rock psicodélico de los años ’70, fan de Jimi Hendrix, Frank Zappa, Grateful Dead…) hasta las pipas. Su profesión era la de administrador en el molino de harina de su familia.

Compró buena maquinaria y mejores materiales, y se puso a hacer pipas sin escatimar el tiempo dedicado a las mismas o el coste del material utilizado. Y eso por una simple razón: no vendió ninguna de sus pipas en vida. Las hacía para él, por puro placer creativo y para gozar de su propia evolución.

Llegó a tener un estilo propio, con anillos de los materiales más diversos perfectamente engastados y formas propias, aunque también realizaba formas clásicas, con predilección por las rectas o poco curvadas. Marcaba sus pipas como Pignone Genova o simplemente como JANUA, y en la boquilla podemos encontrar una letra J o un punto.

A medida que iba haciendo sus propias pipas se fue deshaciendo de la excelente colección de pipas que poseía, entre las que destacaban las Castello.

Fue un gran artesano, por encima de muchos que sí comercializan sus pipas. Y gustó de investigar, sobretodo con los brezos, utilizando de todas procedencias: Argelia, Cataluña, Grecia, Italia… incluso llegó a experimentar con la recolección de brezo y posterior curado. En 2015 consiguió brezo en los montes de Liguria, lo hirvio durante 24 horas y lo dejó reposar durante 4 años antes de trabajarlo. De ese brezo surgieron piezas verdaderamente preciosas, como las tres siguientes:

Mostró su trabajo en redes y aceptó críticas, a la vez que era un crítico mordaz con otros artesanos y personajes del mundo de la pipa. Se dice que debío crear entre 300 y 400 pipas en toda su vida.

Fue fumador de aromáticos y supo transmitir la psicodelia musical que tanto le gustaba a alguna de sus piezas más atrevidas.

Desgraciadamente nos dejó durante este 2022 y sus familiares han vendido parte de las pipas que dejó, muchas de ellas sin haber sido estrenadas.

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Tras la pipa

LA PIPA – I MIGLIORI MARCHI ITALIANI, DE DIEGO MORLIN

Hoy cambiamos de registro para hablar de un libro publicado en 2020 y de su autor, un apasionado del mundo que rodea a las pipas.

FICHA DEL LIBRO

TÍTULO ORIGINAL: La pipa – I migliori marchi italiani

AUTOR: Diego Morlin

EDITOR: Attilio Fraccaro Editore

ISBN: 978-88-96136-393

IDIOMA: Edición bilingüe italiano/inglés

FORMATO: Tapa dura, 21,7 x 21,7 x 3,8 cm

PÁGINAS: 478

EL LIBRO

Nos encontramos ante una edición de calidad, donde la imagen cuenta tanto o más como las palabras.

El libro se divide claramente en tres grandes apartados:

En una primera parte, hasta la página 64, el autor justifica el libro. Introduce el tema, hace una síntesis de la historia de la pipa, y se centra en el territorio italiano.

En este libro se puede encontrar por primera vez en la historia una cronología de los artesanos y casas italianas más representativas, gracias a un gran trabajo de documentación. Este listado empieza en 1650 con las primeras pipas de barro y llega hasta las pipas contemporáneas del año 2020.

El cuerpo central y principal del libro, casi 300 páginas de texto e imágenes, está dedicado a los artesanos y a las grandes casas italianas. Describe sus formas de trabajar, sus influencias, su mercado, su producción, etc. y lo acompaña de fotografías que ilustran perfectamente el texto.

La parte final del libro, de algo más de 100 páginas, va dedicada a material complementario y a alguna colaboración. Así encontramos entrevistas, una descripción del tratamiento del brezo, un texto sobre el coleccionismo, y varias reflexiones y modos de entender la pipa desde el punto de vista del propio autor. Se trata de la parte más personal del libro.

EL AUTOR

Diego Morlin es un arquitecto paisajista, apasionado del arte contemporáneo y un coleccionista.

Fuma la pipa, siempre y donde sea.

Se considera un analista del mundo de la pipa. Le gusta conocer y profundizar sobre las pipas: quién es el constructor, cuál es su formación y su campo de estudio, cuáles son sus pasiones, dónde aprendió a hacerlas…

Le gusta, en resumen, descubrir la verdadera alma del constructor, porque considera que la pipa es el producto final de la propia experiencia y en algún momento eso hace que se convierta en obra de arte. Le interesa elevar el trabajo de los artesanos/artistas.

CONCLUSIONES

Tras leer el libro de inicio a fin, puedo asegurar que nos encontramos ante un texto que habla de personas. Unas personas que tienen en común su pasión por la creación de pipas. Entiendo que el autor ha querido hacer visible la parte humana que hay tras la pipa.

Hay muchísimas fotografías de pipas, pero también de los propios artesanos y de sus lugares de trabajo. También menciones a sus familias, muchas de las cuales llevan varias generaciones dedicándose a este oficio.

Un libro muy recomendable para quien guste de los productos artesanos, sea o no fumador de pipa, aunque ello incremente el placer de la lectura.

Es evidente que no están todos los que son. Se echa de menos a algún artesano, pero el propio autor dice, sin poner nombres concretos, que hay quienes no han querido participar del proyecto. Aun así, se trata de un libro muy completo.

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Fumada Opinión Pipa Clubes Tras la pipa

XVIII Fumada Lenta CAP Madrid

Terminé la entrada del pasado año con un «volveremos a vernos», en tono amenazante, y así fue.

De nuevo estuve en la fumada del CAP Madrid del pasado 19 de noviembre. Este año volé la tarde anterior, movido por la curiosidad de conocer el Club Argo donde se reúnen los miembros del pipa club.

La propia organización me ayudó a buscar un muy correcto alojamiento en el centro de la ciudad, a unos diez minutos andando del Argo. Y fue llegar allí y sentirme en casa. Carmen y Pedro, ya con nombre asociado a sus caras, fueron los primeros en recibirme. Llegó al cabo de muy poco tiempo Toni Pascual y no tardó Ricardo Roncero con los italianos, a quienes se había llevado a Segovia a comer cochinillo.

Abrazos con Bruto Sordini y Vitaliano Posella. Presentaciones de Vilma Armellini. Marcello Salvi del Legio Praetoria…

Al poco multitud de tabacos sobre la mesa, pipas que pasaban de mano a mano, conversación para todos los gustos.

El tiempo se pasa rápido y a las 21:15h marcho con Pedro hacia el restaurante donde tenemos que cenar unos 20 comensales. Por el camino me da una lección de historia impagable. Tomo nota mental al vuelo de lo que me va explicando: Puerta del Sol, Juan Manuel de Manzanedo, ducado de Santoña, Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, lotería del Niño, Mariquita Hernández y su trágico final, asesinato de Canalejas…

La noche termina pronto para mi, estoy rendido.

Al día siguiente la gran fiesta del pipa club, su fumada.

Desayuno en el hotel junto a Sordini y Posella, quienes me cuentan historias de su trabajo, de su pasión. Después dejo el hotel y me doy un largo paseo hasta La Masía de José Luis, pasando por calles y parques, y disfrutando de un día frío y soleado con mucha gente por las calles.

Disfruto de curiosear por los stands de los artesanos y comercios. A los ya nombrados se unen José Rubio -junto a su esposa, de trato muy amable-, Segimón Baulenas, Cartago Pipes, Andrea Pascucci (Fiamma di Re) y Armellini.

Ya tras la comida se encienden las pipas de la fumada, unas canadian de Bruken cargadas con el London Blend de Dan Tobacco. La mía no llega ni a encenderse, pero eso no tiene importancia para mi, no he venido a competir sino a pasármelo bien.

Se alza ganador Toni Pascual, con casi 1:40h. Durante la entrega de premios me tengo que marchar, un avión me espera para volver a casa.

Ha sido un placer volver a ver caras conocidas, ver la pasión que puede despertar un objeto como la pipa, charlar con personajes del mundillo, probar tabacos y ver pipas… Volveré, ya lo creo si  volveré.

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Consumo Fumando en la quintana Opinión Tabacos

Kendal: tenemos un problema

Mi visita del sábado a mi estanquero de referencia, y sin embargo amigo, me provocó el susto de conocer los nuevos precios de Samuel Gawith. Era un incremento inesperado después de la subida de este año y que, por la legislación española, genera unas cuantas preguntas cuya respuesta conoceremos en los próximos meses.

Todos los fumadores de pipa somos fieles seguidores de nuestras marcas preferidas, pero, al tiempo, infieles. Escribo por mi experiencia pero es un comportamiento que muchos pipafumadores comparten cuando hablamos: tenemos tabacos de referencia, labores a las que volvemos periódicamente o, incluso, se encuentran siempre en nuestra bodega. Pero tenemos la costumbre de ir descubriendo, de explorar nuevas marcas. Y, seamos sinceros, muchos paladares somos incapaces de discernir matices entre labores muy similares. Somos fieles-infieles.

A ello se une la legislación española, donde la actualización de los precios se aplica a las labores que ya existen en el estanco. No entro en si está bien o está mal, pero es lo que tenemos. De esta manera, cuando la próxima semana cualquier samueliano acuda a por su lata de cincuenta gramos se encuentra que esta cuesta diez euros más que otras que pueden competir perfectamente con ella. Me dolerá no fumar Navy Flake o Golden Grow, pero dispongo de Solani, Peterson University Flake, Mac Baren Virginia Flake o Capstan, sólo por citar alguno de mis favoritos y con los virginia de Wessex pendientes de abrir… Y cada uno puede cambiar las referencias citadas.

¿Mantendrán los samuelianos su fidelidad o pasarán a comprarlo, si lo hacen, como un producto de lujo? El mayor problema es para los estanqueros, que pueden ver como sus existencias salen más lentamente de lo que esperaban, con el castigo que supone para sus cuentas. Hasta diciembre no tendremos datos, pero el pasado no es muy halagüeño. La desaparición temporal de Dunhill se saldó con penas y lamento, pero, rápidamente, encontramos sustitutos hasta que Peterson recuperó las míticas labores.

Además, los estanqueros sufren las consecuencias de una desfasada legislación española. Aquí prohíbe la venta por Internet, pero no lo compra. Así que con un poco de paciencia, cualquier fumador puede acercarse a una web alemana, por ejemplo esta, y comprar sus Samuel a ocho euros más barato de lo que puede encontrar en España [la página se consultó el domingo seis de noviembre a las 11:30, por si hay cambios posteriores].

Y, a partir de ahí, otra incógnita: ¿cómo reaccionará el sector ante Premium Brands? Ellos, los distribuidores, se han visto pillados por una decisión del fabricante. El estanquero negocia con Premium, no habla con Chris Gawith. ¿Romperá la confianza entre ambos eslabones de la compleja cadena de distribución?

Suficientes preguntas para que, recordando la película, desde Barcelona manden un correo electrónico al Reino Unido: «Kendal, tenemos un problema».

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El rincón de Maxi Piper Fumada Pipadores Tabacos

A cuento del pH, el azúcar y otros asuntos que nos «muerden» la lengua

En estos días Smokingpipes ha sacado un artículo muy interesante de leer. En el artículo, Chuck Stanion, nos habla de algo tan importante y tan controvertido como es la “mordida” de la lengua al fumar en pipa. La mordida, para que nos entendamos, es la inflamación de la lengua al fumar, y es una de las principales causas por las que la gente que se inicia a fumar en pipa, después de un inicio terrible, la abandona con un muy mal sabor de boca. Es por tanto uno de los temas recurrentes en las conversaciones y se ha generado mucho mito a su alrededor. Chuck trata en el artículo de explicar las causas que generan ésta “mordida” y da consejos para evitarla.

Por cierto, el artículo ha sido traducido en el foro de ERICARTE

Aquí, en España, en los círculos piperos se ha creado cierto debate alrededor del artículo de Chuck. Por lo que voy leyendo en los diferentes espacios on-line por donde me suelo mover, hay en general una buena aceptación al contenido del artículo, pero no dejan de aparecer voces de personas con buen conocimiento del tabaco de pipa que han elevado cierta crítica a éste. La crítica se fundamenta en que el artículo  introduce conceptos como el pH o la temperatura del humo del tabaco como elemento principal en la mordida, cuando en tabacos sin la cantidad de aditivos que introduce la industria en los tabacos comerciales, la mordida en personas ya experimentadas, o no aparece, o apenas existe. Se critica que se maree la perdiz, razonando sobre bases cientificistas como el pH o el nivel de azúcar, para eludir la razón principal: la adulteración por química del tabaco como causa real de la mordida.

Bien, por experiencia personal, que no es ni de largo la de otros y otras personas que llevan años fumando y que se han dedicado al estudio del tabaco, he de decir que estoy bastante de acuerdo con esas afirmaciones. De hecho, en tabacos de determinadas marcas, la incorporación de aditivos es tan exagerada, que por mucho que sepas fumar, o tienes ya un cayo en la lengua, o por fuerza te la va a dejar marcada. Quizás no llegue a ser tan exagerado como en un novato que directamente se la carboniza, pero vamos… Por ahí nos vamos a mover. Práctica ya exagerada en determinados aromáticos donde abusan de una mala calidad de tabacos de base, junto a cantidades ilimitadas de aditivos aromatizantes y saborizantes.

Por tanto, he preferido dirigirme a una persona que sí tengo claro sus conocimientos basados en su condición profesional y su experiencia. Me refiero a Lobo Carpintero. Lobo para poneros en antecedentes, es uno de los promotores del “Taller”. Un espacio de estudio y aprendizaje en la construcción de pipas, y de procesamiento de tabacos para pipas en México, de donde es y reside. Sus conocimientos académicos son amplios, y algunos de ellos los ha dejado escrito en su blog personal .

A él me he dirigido y con su permiso a continuación os voy a dejar la conversación que mantuvimos por Telegram. Espero que os sea de utilidad, y os pueda despejar alguna de las múltiples dudas que nos suele acompañar a los frikis del mundo piperil:

Pregunta inicial Maxi:

Hola Lobo.  Me gustaría saber tú opinión respecto al artículo de smokingpipe sobre el pH y la mordida.

En un chat donde estoy,  algún usuario con conocimientos de desarrollo de mezclas y tabacos, crítica el artículo indicando que parte del contenido es un intento de esconder la causa real de la mordida. Que usa conceptos como el pH para usar términos cientificistas que escuden el hecho que la mordida en el tabaco comercial,  es casi siempre derivado de la cantidad de aditivos que le ponen. Indicando que un tabaco bien madurado,  procesado,  y preparado para fumar (baja humedad) no muerde, aunque sea un virginia puro sin aditivo alguno.

Otro de los aspectos interesantes del artículo,  es cuando Chuck habla de la humedad idónea para fumar tabaco.  Resuelve mejor tirando a seco,  pero también incide que los sabores se transportan por el vapor de agua a la boca.  Por eso un tabaco seco sabe poco,  y es arisco. Yo no soy experto en química,  así que no sé cuánta razón tienen en esa argumentación. 

Lobo Carpintero:

Hola Maxi, ya le di una leída al artículo y efectivamente tiene algunas imprecisiones. Trataré de ir abordando paso a paso el asunto, porque las críticas tienen razón en algunas cosas, pero también el artículo.

En primera instancia muchos procesos de transformación se ven afectados por la acidez/alcalinidad del medio, pero no siempre justifica estar tomando mediciones para resultados satisfactorios. Por ejemplo, cualquier ama de casa hace la comida sin tomar medidas de pH y le queda rico, mientras un productor de cerveza todo el tiempo está controlando ese parámetro. Es cierto que muchos son los factores que pueden alterar el equilibrio ácido/base y no me refiero al punto neutro. En panificación la alcalinidad es responsable del esponjado de la masa durante el horneado y por tanto se busca un equilibrio básico.

Importante resaltar que durante las transformaciones químicas la generación de productos y eliminación de otros implica transformaciones REDOX que alteran el pH, no así las transformaciones fisicoquímicas. Entonces: la cantidad de aditivos que se agregan indiscriminadamente afecta el balance y provoca mordedura en el tabaco. El típico ejemplo son las mezclas aromáticas con mucho topping que casi siempre muerden

Sin embargo, elementos como el azúcar NO tienen nada que ver con el pH. Las fresas, por ejemplo, son muy ácidas –a veces incluso más que un limón– pero son dulces por la cantidad de azúcares. Los tabacos en altas concentraciones de azúcar no muerden por pH, pero efectivamente tienden a causar daño en lengua porque se combustionan a una mayor temperatura. Los caramelos y la melaza tienen un punto de fusión superior a la temperatura de ebullición del agua.

Un tabaco bien procesado es noble y tiende a no morder; malos procesos con altas concentraciones de clorofila son malas para las mixturas. También la presencia de magnesio y otros analitos.

Respecto a lo comentado de la humedad, efectivamente es tal cual, pero la cantidad de agua del tabaco respecto a la humedad del ambiente (humedad relativa) suele llegar a un equilibrio durante la fumada mediante un ajuste instintivo del usuario; el fumador, sin proponérselo de manera consciente, busca el equilibrio

Así pues, si tú vives en la playa y viajas a media montaña por vacaciones, o al revés, notas de inmediato que tú tabaco sabe distinto, es más sabroso o pierde matices.

Justo por ello en días fríos preferimos los ahumados sobre los Virginias.

Maxi:

Entonces, ¿adicionar con melaza o con miel tenderá a elevar la temperatura de combustión, pero hará más basal la mezcla de virginias?

Lobo Carpintero:

Correcto, pero puede compensarse con la adición de sales carbonatadas. Es muy poco lo que modifica el pH, su aportación se debe al aumento de sólidos totales (ppm) que modifican la flamabilidad de la brasa. La miel de abeja es bastante indeseable en la mezclas de tabaco pero la de agave y la de dátiles va bien (En pequeñas adiciones).

Maxi:

Así los sabores se transportan con la humedad a la boca?  ¿Es cierta esa afirmación? ¿Demasiado seco provoca pérdida de matices por ese motivo?

Lobo Carpintero:

Si, también es cierto.

Lo que percibimos en boca son los volátiles atrapados en vapor de agua, pero se trata de agua líquida. Las moléculas responsables de los sabores y aromas son termolábiles (se destruyen fácilmente con calor). El ejemplo del café es bueno.

En el corazón de la brasa se alcanza 900ºC pero NADIE toma el humo en boca a temperaturas de ebullición. Es impresionante cómo en tan poco recorrido la temperatura cae hasta unos 60-75ºC. El humo es tibio, tal vez tenga 40º, pero nunca lo he medido.

Finalmente os quiero trasladar mi opinión personal: para mi el contenido del artículo es muy bueno, aunque pueda dejarse fuera conceptos como los desarrollados y clarificados por Lobo. Ya me gustaría haber dispuesto de un artículo así cuando empecé. Y eso que yo me inicié cuando ya existían foros y estaban en su esplendor, como el Pipaforo, donde aprendí que comprar y de que tipos de tabacos huir. No todo lo antiguo ha de ser por fuerza mejor que lo actual, y casas como C&D tienen, y va a tener aún más, tabacos casi artesanales de calidad. Aunque es cierto que si sabes cómo tratar y madurar el tabaco desde origen y cómo procesarlo, tendrás tabacos de otra liga. La industria no deja de moverse dentro de un sistema económico y de producción. ¡Es el Capitalismo, idiota!

Espero que os haya podido ayudar. 

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A vuelta de hoja Catas Opinión Tabacos

La primavera de Lakeland

En contra de lo que sucede con nuestras mezclas habituales, esas de las que conocemos todos los matices y sabemos en qué momento del día y en qué condiciones fumar, al abrir una lata de tabaco añejo nos enfrentamos a un misterio por resolver.

Me viene a la mente una frase de Forrest Gump “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”, si sustituimos la palabra “bombones” por “tabaco añejo” tendremos la expresión adecuada a este caso.

Tengo en las manos una lata de Best Brown Nº2 de Gawith & Hoggarth que se ha guardado en bodega durante seis largos años, desde el mes de Mayo de 2016. El exterior de la lata tiene buen aspecto, sin óxido, sin golpes ni rozaduras destacables, la tapa ha sido asegurada con unas vueltas de cinta aislante.

Al quitar la cinta la tapa se desprende sin esfuerzo y desvela su contenido: el plástico que envuelve y protege el tabaco así como los bordes de la lata y las ranuras de la tapa parecen estar cubiertas de óxido pero ¡un momento! eso no es óxido, es polvo de tabaco, un polvo fino de color castaño.

Desenvuelvo con cuidado el tabaco y descubro una amalgama de «flakes» de buen aspecto, color marrón oscuro y humedad adecuada. Las hebras se desprenden con facilidad y es más adecuado decir que estamos frente a unos “broken flakes” muy apetitosos.

El aroma en lata es intenso, dulce y ácido a la vez, a tierra de bosque, a fruta fermentada. Al aspirar el aroma del tabaco el ligero rapé que lo cubre provoca un agradable picorcillo en la nariz.

Antes de seguir con la cata es oportuno mencionar que el Best Brown Nº2 es una mezcla de tabacos de Virginia y Burley de Àfrica, India y Sudamérica. La mezcla, con la adición de azúcares como aglutinante, se prensa en frío y se deja madurar en fábrica antes de ser cortada en tiras. Como veis no se menciona que lleve aromas añadidos, y quizás por eso en los foros podréis encontrar todo tipo de discusiones sobre si el Best Brown es o no es un Lakeland.

Los expertos mezcladores de Kendal afirman que esta es una mezcla de Virginias y Burleys que entra en el apartado de “tabacos naturales”, otros afirman que es un tabaco natural sólo hasta  que empieza el proceso de maduración, momento en el que los aromas de otras mezclas que se están ensamblando en la factoría penetran y modifican la naturaleza inicial del BB.

Sea como fuere, si nos entretenemos en leer las descripciones del Best Brown Nº2 publicadas encontraremos algunas que afirman que contiene esencias florales, y otras que sostienen que sólo se le añaden azúcares. En cualquier caso, las catas más conocidas señalan que en este tabaco no se encuentra  ni rastro de los típicos aromas florales y jabonosos de los Lakeland y que estamos ante una mezcla muy equilibrada de Virginias y Burleys, de fortaleza media, que nos permite apreciar el dulzor de los Va’s, que no muerde ni amarga aunque la cadencia de la fumada sea alta. Esa es al menos la teoría previa al encendido de la pipa.

Es la hora de resolver el misterio. ¿Qué nos deparará esta lata de tabaco añejo?

Y en ese menester estamos. El tabaco carga y prende con facilidad. El humo es denso y generoso. En boca… ¿Cómo describirlo?… Estoy fumándome la primavera de Lakeland, esto es una invasión floral en toda regla en la que se han colado jazmines y violetas de otras latitudes geográficas. Nunca antes había experimentado algo así, es también jabonoso y dulce y en las primeras pipadas me provoca un ligero picor en la punta de la lengua. Sorprendente.

A media pipa me cuesta aceptar la teoría de que es un tabaco natural que ha sido gentilmente contaminado por otras labores de la casa, estoy fumando un Lakeland de libro, floral y jabonoso sin excusas ni justificaciones. El Burley no aparece, del Virginia nunca más se supo, ambos se han rendido ante el complejo sabor de la primavera de Lakeland.

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Cultura Fumando en la quintana Opinión

Humor pipero

Supongo que no soy el único pipa-fumador que desarrolla un sexto sentido a todas las manifestaciones culturales donde aparece una pipa. Desde la película de turno al cómic o la obra de arte. Allá donde aparece una pipa, saltan nuestros sentidos. Así me sucedió hace unos días, leyendo Amor se escribe sin hache, deliciosa novela humorística de Enrique Jardiel Poncela y que, sinceramente, recomiendo. Encontré el siguiente párrafo que comparto:

Enrique Jardiel Poncela. Fuente: Blog Enrique Jardiel Poncela, maestro del humor.

– Ese oficio de vendedor ambulante está bien, ¿verdad?

– Contemplado desde un avión es precioso. Pero yo nunca he tenido ocasión de contemplarlo así. Después del kas-kas vendí un dentífrico; a continuación, unas máquinas para calcular la velocidad que lleva el tren en que se viaja, y luego, unas pipas provistas de un timbre que sonaba tres segundos antes de apagarse el cigarro y que servía para avisarle al fumador que era imprescindible chupar rápidamente.

– Yo tuve una pipa de esas de timbre- interrumpió Zambombo-, pero sonaba tres segundos después de apagarse.

– ¿Y para qué servía, entonces?

-Para avisarle a uno que debía comprar cerillas.

Enrique Jardiel Poncela; Amor se escribe sin hache
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A vuelta de hoja Catas Opinión

Cuando no llegan las palabras

Se supone que una cata de tabaco necesita y utiliza un vocabulario específico y explicativo de manera que el lector nos entienda y pueda revivir en su imaginación parte de la experiencia de quien la haya realizado.

Es evidente que mezcla similares, pongamos por caso  las inglesas con Latakia, acabarán utilizando descripciones comunes: el ahumado del Latakia, el dulzor de los Virginias, etc. Si acaso las diferencias se establecerán en cuanto a la intensidad y persistencia de unas u otras sensaciones que servirán para situar la mezcla en cuestión en la escala subjetiva que irá desde el “me gusta mucho” hasta el “no me gusta nada” de quien la esté fumando.

Antes de llegar a las sensaciones que fumar el tabaco provoca, el catador pasa por un par de fases previas. La descriptiva: que si la lata tiene tal o cual forma, que si está o no bien sellada, que si el color del tabaco es uno u otro, o si la humedad es alta o baja… Esta es la parte fácil de la cata, se trata simplemente de describir lo que uno ve y palpa.

Algo más compleja es la segunda fase, la olfativa. Los aromas que salen de la lata al abrirla son el preludio inevitable de la fumada, y aquí de nuevo acudimos al vocabulario que nos hemos otorgado y todos los fumadores entendemos: el picor del Perique, el especiado de los Orientales y el terroso del Burley, por poner unos ejemplos. Esta es una parte relativamente sencilla de la cata a poco que uno haya entrenado su sentido del olfato.

En este punto de la redacción no os he contado nada que no supierais antes de leerla, entonces ¿A qué viene este artículo? ¿Qué os estoy planteando?

Pues ahí va ¿Qué ocurre cuando, con la pipa encendida, no somos capaces de diferenciar los soberbios matices que tenemos en boca? ¿Cómo decir que no podemos ni describirlos ni contarlos? ¿Qué  ocurre cuando el placer de la fumada inhibe nuestra capacidad narrativa? ¿Cómo contar a quien nos lee que estamos fumando un tabaco que ha envejecido gloriosamente y que no acuden las palabras para describirlo, que sólo se nos ocurre decir “me gusta muchísimo”?

Aterricemos los interrogantes anteriores, estoy fumando una lata de Oriental de Robert McConnell que ha envejecido en bodega desde mediados del año 2015. Esta mezcla entra de lleno en la descripción de “Inglesa con Latakia” de fuerza media-alta y en la que destacan, cada uno por su cuenta y alternándose a lo largo de la fumada,  los sabores especiados de sus diferentes Orientales, el ahumado del Latakia, los matices del Cavendish y el dulzor de los Virginias.

El contenido de esta lata añeja es distinto al de sus homólogas del estanco, al abrirla nos regala aromas ácidos y dulces a la vez, a masa de pan negro fermentada, a avellanas tostadas, picante en nariz sin agredirla. Buena humedad. Colores firmes desde el dorado pajizo hasta el casi negro.

Carga y enciende fácilmente, es intenso y potente en paladar y dulce, y especiado, todo a la vez. No agrede, no quema, no pica, es suave y cremoso.

Tabaco muy equilibrado. Sé que lleva Latakia y Orientales pero no los detecto individualmente. Ningún aroma, ningún sabor destaca sobre los otros. Es suavemente dulce, dulcemente ahumado, amablemente picante. Me gusta muchísimo.

Paso el tabaco a una jarra hermética y en ese proceso de manipulación el Oriental 2015 me ofrece un nuevo regalo: un intenso y delicioso aroma a Calvados, o quizás sea Brandy añejo con especias.

Parece que finalmente si he podido dar con las palabras necesarias para contaros esta agradable experiencia. Sólo puedo concluir diciendo que este tabaco es una joya.

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A vuelta de hoja Catas Opinión Tabacos

Trece años y un día

Estaría quizás triste pensando “Se han olvidado de mí”. O puede que sus pensamientos fueran en sentido contrario y estuviera dando saltos de alegría cantando una tonadilla “Me he librado, me he librado”. Ambas líneas de comportamiento son posibles. Más aún: son compatibles. Seguramente en estos últimos trece años los estados de ánimo se fueron alternando, el día triste se sentía olvidada y el día alegre liberada.

El hecho es que una lata de tabaco de trece años no siente penas ni alegrías, no se lamenta, no celebra. Trece años de reposo, perfectamente sellada y protegida en bodega, hasta que un día es sacada de su letargo y abierta para mostrar su contenido al fumador afortunado quien sí celebrará o lamentará según lo que encuentre en su interior.

Hoy me toca celebrar. La lata de Balkan Flake de Samuel  Gawith no ha decepcionado mis expectativas. Entró en bodega en Octubre de 2009 y ha sido abierta hoy día 1 de Julio de 2022.

Su buen aspecto exterior invitaba a ser optimista. Sólo unos pocos roces en el borde exterior  y una pequeña mancha de óxido en el fondo afeaban un tanto su apariencia.

Tuve que ejercer presión para abrirla ¡buena señal! Papel interior color marfil pero sin manchas de óxido ¡bien, vamos bien! Aromas suaves a regaliz y ahumados, para nada agresivos, se desprenden del contenido.

El tabaco es de color marrón oscuro y está recubierto de venas de cristales de azúcar, es flexible y su punto de humedad perfecto, puede fumarse sin necesidad de re-hidratar. El grosor del corte es desigual, algunos flakes tienen apenas 1 mm de grosor mientras que otros pasan de los 2,5 mm.

Quito con los dedos el exceso de cristalización y rompo ligeramente dos tiras que cargo en la Mastro de Paja sin apretar demasiado. Necesito tres llamas para prenderlo, a partir de ahí la fumada es continua, sin re-encendidos, sin sobresaltos.

En boca se instala un agradable dulzor especiado, es como si se añadiera jengibre rallado, pimienta y clavo a un puñado de azúcar moreno. Ligero picorcillo en la nariz. Ahumados sutiles. No quema, no irrita, no tiene aristas ni estridencias, los sabores y los aromas están perfectamente ensamblados.

Ese dulzor especiado y equilibrado se mantiene hasta el final dándome una magnífica fumada. Gracias a su edad y a pesar de su nombre esta labor no es hoy un Balkan (opino que nunca lo ha sido) ni siquiera un Latakiado. Es, sencillamente, un magnífico tabaco.

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Artesanos Pipas Tras la pipa

El nacimiento de los acabados Meteora y Alveare de las pipas Ardor

Introducción

Ardor significa para mi la entrada en el mundo de las pipas italianas. En 2015 tuve mi primera pipa de esta casa y supuso un cambio en mi visión de la pipa.

A causa de un encargo a Damiano Rovera, estuvimos hablando de los acabados que denominan Meteora y Alveare, y en este texto nos cuenta cómo surgieron:

Meteora y Alveare en palabras de Damiano Rovera

Los acabados Meteora y Alveare de las pipas Ardor son dos procesos particulares y únicos que caracterizan a nuestra marca.

La Meteora nació a principios de la década de 1980 cuando mi abuelo Angelo, un verdadero maestro de la escultura y el tallado del brezo para tratar de eliminar pequeños defectos (puntos negros) en algunas pipas lisas, pensó en grabar algunas partes de éstas rústicando las áreas en cuestión.

El primer resultado fue decepcionante, las pipas perdieron su diseño y el efecto estético no era muy agradable.

Al cabo de unas semanas, durante un paseo por las montañas de nuestra zona, descubrió un lugar que tenía un parecido con la corteza de la Luna: partes de roca con cortes o ranuras aquí y allá que, sin embargo, juntas daban un efecto visual verdaderamente impresionante.

La idea de tratar de reproducir ese efecto en las pipas pasó inmediatamente por su cabeza y con la ayuda de mi padre trataron de crear un útil de trabajo que pudiera replicar ese diseño.

No fue fácil porque lo hicieron todo a mano, pero despues de unas semanas llegaron a crear la herramienta que sigo usando hoy en dia en la creacion de la Meteora.

Meteora

En un principio el acabado se llamaba Luna pero mi padre, adoptando la nomenclatura de estampar los caños con el nombre de los planetas, decidió llamarlo Meteora ya que Luna era el nombre de otro acabado que hoy ya no se produce.

Hace unos 20 años mi padre y yo, usando la misma herramienta con un método diferente, creamos el acabado Alveare, similar al Meteora como diseño de tallado, pero realizado como una línea en espiral que recorre el cuerpo de la pipa. Entre un lado y el otro de las líneas talladas se rústica el brezo dando un efecto de alto relieve a las partes grabadas con nuestra herramienta verdaderamente única.

Alveare

Hace aproximadamente dos años mi hermano y yo queríamos crear una alternativa al acabado Alveare que le diera aún más importancia y resaltara aún más la parte esculpida de la pipa y por eso creamos el acabado Alveare «split». Es decir, rusticando no sólo entre líneas grabadas con la herramienta sino también rusticando partes sobre la línea, rompiendo la continuidad de las mismas y creando verdaderas islas casi lisas pero con un diseño trabajado rodeado de partes en bajorrelieve rusticado.

Alveare «split»

Estos acabados son el buque insignia del diseño de pipas de Ardor y son muy populares tanto en el mercado americano como en el europeo.

¡Gracias a nuestro abuelo y padre, las pipas Ardor, especialmente en estos acabados, son verdaderamente únicas e inmediatamente reconocibles de un vistazo!

La culpable

Se ha incorporado a mi colección una Ardor Meteora Fantasy, que ha sido la culpable de esta entrada en el blog. Una pipa hecha por encargo con una ejecución perfecta, como viene siendo norma de la casa.