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Cigarro-Puro Desde el Caribe Fabricantes Tabacos

Una nueva maravilla

2021 se acercaba a su fin, allá por noviembre, cuando llegó ese pedido que había hecho a Smokingpipes. Como de costumbre, el paquete llegó en una caja exageradamente grande para el volumen real del contenido. Pero ya estamos todos habituados, supongo.

El paquete contenía, además de papel tan abundante como inútil, una bolsa con dos. Sólo dos puros. Pero ¿Por qué, si soy 99% fumador de pipa, compraría puros? Pues este era especial. Era algo que inevitablemente llamó mi atención y azotó mi curiosidad por una simple y sencilla razón. ¡Tenía latakia!

Entiendo que el uso de tabaco de pipa en la fabricación de puros no es algo nuevo ¿Pero, latakia? Es que no  ¡Debo probar eso! Fue entonces que hice aquel modesto pedido (para probar). Sólo dos… Y acababan de llegar. Eran dos Stillwell Star English No.27, toro 6×52 con capa Habana (mi conocimiento en puros es limitado). Así que no me contuve y en seguida lo corté y encendí. Me pareció fantástico. Algo diferente. El ahumado del latakia se dejaba sentir sin opacar los demás sabores. Me pareció que no debía ser el único que probara esta delicia; así fue que, al día siguiente, fui donde mi amigo Martín Cornelio, de Cornelio’s Cigar Factory, productor de varias marcas propias de puros (y blender de otras más) y le obsequié el cigarro restante. 
Martín no tuvo la misma epifanía que yo debido a su paladar experto en puros. Sin embargo (y sin saberlo) ya había plantado una idea en su cabeza.

No fue sino hasta dos semanas más tarde que otro amigo, Benny Batista, Valdespina Cigars, al escuchar las impresiones que le compartimos de la fumada, ordenó toda una caja, la cual, al llegar, fue repartida en partes…, desiguales.

Tras varias fumadas les hablé de ese sabor (desconocido para ellos) del latakia. Así fue que, como Prometeo, decidí robar el fuego a los dioses y enseñarles sobre este tabaco… Y comenzó la conspiración, las opiniones y, desde luego, los experimentos con varias hojas para, no emular, sino crear un producto que se adapte al gusto local con el toque dominicano.

Tras varios meses de inevitable ensallo y error, se dio con algo bueno ¿El resultado? un cigarro que complacía a los tres (se requería mi opinión como el único de los tres conocedor de latakia) ¿La vitola? Salomón ¿El nombre? Black Knight, para el cual diseñé un anillo basado en los ya existentes de Valdespina Cigars.

VBN

Pero la característica más importante (para mí) es que se puede cortar el puro y cargarlo como tabaco de pipa. Obviamente no es algo como Billy Budd o Wrapper, sin embargo, me gusta el resultado, que da fumada bastante placentera y que agradará a más de uno.

A la fecha de redactar estas líneas, los Black Knight se encuentran en producción, y aunque aún no están en el mercado lo estarán en los próximos meses. Un producto que da una nueva dimensión la fumada de puros y que esperamos llene las espectativas.

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A vuelta de hoja Fumada Opinión

Sin prestar atención

Fumar en pipa nos ofrece muchos momentos de placer que seguramente sólo entienden los que comparten esta afición. Y no me refiero exclusivamente al acto de fumar. Toda una serie de pequeños acontecimientos agradables acompañan al fumador de pipa.

Ahí están la intriga de la subasta on-line de una hermosa pieza, la alegría de la puja ganada, la revisión minuciosa de la nueva pipa, e incluso la relajante sesión de limpieza de brezos y boquillas. El placer de la búsqueda de nuestros tabacos ideales leyendo las descripciones de las mezclas en las webs de nuestros proveedores, la agradable impaciencia de la espera del envío, la emoción de la apertura del paquete recién recibido, la satisfacción de tener en las manos las nuevas latas que prometen fumadas memorables, y, por supuesto, el ritual que acompaña cada una de las aperturas de las nuevas labores compradas.

¡Y las primeras fumadas de los nuevos tabacos! Momentos en los que olfato, vista y paladar se aúnan en la investigación de aromas, sabores y sensaciones, se esfuerzan en la detección de la latakia o el burley, en la búsqueda del picorcillo del perique, o en el intento, a veces infructuoso, de percibir ese componente que, según nuestro proveedor, debería estar en la mezcla pero que somos incapaces de diferenciar.

Siendo todo lo anterior cierto, los mejores momentos son, para mí, aquellos en los que una mezcla habitual, una de esas que llamamos “mi tabaco”, es cargada en una de nuestra pipas favoritas, no necesariamente de las más caras o de mayor prestigio, y fumada sin prestarle atención a la sombra de una encina rodeado de los sonidos del bosque y el aroma de las plantas silvestres, o en la cima de una montaña contemplando, con la visión privilegiada del montañero viejo, el sobrecogedor paisaje de las montañas que amas.

En esos momentos no necesitas pensar en si el tabaco tiene tal o cual propiedad, en si la pipa pesa poco o mucho, o si tira mejor o peor. En esos momentos tabaco, pipa y fumador son un todo, son viejos conocidos que no necesitan interrogarse para comprenderse. Fuman en paz y tranquilos, disfrutando del momento, saboreando el entorno.

Es Castellet. Delante tenemos el Cap des Pinar, y al fondo la Península de Levante.

Estoy sobre el espolón de roca que veis en la foto, en la zona de Formentor, en el extremo Norte de la Sierra de Tramuntana, fumando uno de mis tabacos de a diario, el equilibrado y placentero English Breakfast de HU modificado para mi paladar con la adición de un 15% de latakia vieja de McConnell, en una bulldog de Roadtown.

El día es soleado, el entorno es magnífico, la ruta que me ha traído hasta aquí  ha sido fácil y tranquila. A mi izquierda, sobre el Puig de les Butzes una águila pescadora vigila su territorio de caza.

Ni el tabaco que fumo ni la pipa que cuelga de mi boca son extraordinarios (puestos a ser sinceros tampoco lo es quien esto escribe) pero sí lo es el momento que compartimos. Tres viejos amigos fumando en paz dejando que la vista se recree en la belleza de esta costa salvaje que nos impregna con los aromas de sal, resina y pinos del Mediterráneo.

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Necrológica Pipadores Tras la pipa

Pep Costa, pipa rota

Esta mañana a primera hora nos dejaba nuestro querido compañero Pep.

Josep Costa Ribas (Ibiza, 1949 – Sicilia, 2022) periodista, publicista, activista y poeta, fallecía hoy día 7 de mayo en Messina (Silicia), donde se encontró indispuesto hace ya unos días estando de viaje. He conocido la noticia de voz de su hijo Carles, quien me ha remarcado que se ha ido tranquilo, sin padecer, y con la compañía de su querida esposa Ascensión. No hacía falta que me lo dijera, porque quienes hemos tenido la suerte de topar con él en nuestro camino lo sabemos, pero su hijo también me ha remarcado que ha tenido la vida que ha deseado, que ha vivido a la manera que sus ideales y principios le han llevado.

Más allá de su faceta de periodista, que le llevó a trabajar principalmente en prensa y radio, cabe destacar su participación en movimientos activistas por la paz y la defensa del territorio.

Ha sido miembro activo del foro de El Rincón de la Pipa, donde a muchos nos ha enseñado el PLACER de fumar en pipa y el disfrute del momento.

Tuve el placer de conocerle en persona en noviembre pasado, tras años de conversaciones.

De izquierda a derecha: Tomeu (el autor de este texto), Pep Costa, Jaume Mora, Sebastià Bonet (hijo del artesano Joan Bonet «de ses pipes») y Joseantón (colaborador de este blog)

Gracias Pep por todo lo compartido y aprendido, que el humo de nuestras pipa llegue a donde estés.

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A vuelta de hoja

El zurrón del pastor

Un par de certeros golpes del chispero sobre la piedra foguera bastaron para prender la yesca sobre la que colocó unas delgadas astillas de madera de pino cargadas de resina. El fuego cogió aliento. Añadió con cuidado ramas secas de olivo y almendro y frotó sus manos sobre las llamas.

Descargó el contenido de su zurrón sobre una piedra plana a la vera del fuego. Deshizo el hatillo de piel de cabra del que sacó una gruesa trenza de pota, sacó de su bolsillo el cuchillo y cortó unas rodajas delgadas del potente y oloroso tabaco. Desmenuzó las rodajas entre sus manos y cargó su vieja pipa de madera de almendro.

Antes de encenderla la contempló con cariño. La había fabricado hacía ya muchos años. La madera ennegrecida por el paso del tiempo y el humo brillaba tenuemente a la luz de la lumbre. Los bordes de la cazoleta y el caño estaban protegidos de grietas y golpes por aros de hierro cuidadosamente ajustados. La cánula de acebuche estaba tallada formando un reborde en la boquilla que le permitía fumar con la pipa colgada de la boca.

Con las tenacillas de hierro cogió un carbón del tamaño de un garbanzo y lo colocó sobre el tabaco, aspiró con fuerza un par de veces, retiró el carboncillo y presionó el tabaco con el atacador. Apreció el humo denso y poderoso en su boca, un poco ácido quizás, pero muy agradable.

Sentado sobre un tronco frente al fuego, su fiel perro tendido a su lado, el pastor fumaba tranquilo contemplando el cielo despejado.

Foto de Sebastián Bonet. Colección del taller de Pipas Bonet.

Es fácil imaginarse la escena que acabo de relatar contemplando los utensilios de fumar hallados en el interior del zurrón de un pastor que podéis ver en la colección del taller de Pipas Bonet en Palma de Mallorca. Una pipa de madera, probablemente de almendro con borde de cazoleta y caño protegidos por aros de hierro, un chispero, pedernal, un aro sujetando un atacador, un pincho y unas tenacillas, y un tubo de madera forrado de piel para transportar la yesca.

El pastor fumaría “pota”, tabaco cultivado de manera artesanal en las Islas Baleares. Las hojas secadas al sol y trenzadas en cuerdas gruesas se envolvían en piel de cabra o cordero y se dejaban fermentar durante meses cubiertas por la paja de cuadras y establos o en un hoyo cavado en tierra. El resultado era un tabaco potente de aroma en ocasiones insultante. Especial fama por su calidad alcanzó la pota de la isla de Ibiza.

Foto cedida por Sebastián Bonet.
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A vuelta de hoja Opinión Tabacos

Una Mezcla Maestra para las abejas

El zumbido se oye incluso antes de abrir las puertas de la terraza. Al salir me abruma el intenso aroma del azahar. Los naranjos están rodeados de nubes de abejas que se afanan en recolectar el polen.

Hace algo más de dos semanas que llegó la primavera con frío, viento y lluvia. Hoy, a finales de la primera semana de abril, el día es soleado, cálido, y me permite recuperar mi lugar de fumar favorito de la casa a la sombre de un robusto naranjo de seis metros de altura y amplia copa protectora.

Me instalo cómodamente en la terraza con un café y mis bártulos de fumador de pipa. Como todas las mañanas, cuando mi paladar no acepta tabacos fuertes, he escogido una mezcla inglesa. Hoy me decido por MEISTERMISCHUNG 99 ENGLISH elaborada por Kohlhase & Kopp, una mezcla de Red Kentucky, Virginia, Turkish, Carolina Black y Syrian Latakia en corte ribbon, fuerza media, sin aromatizantes añadidos, con atractivo aroma a tabaco oriental.

El tabaco es agradable en boca, especiado, ahumado, no pica, no quema, se carga bien sin necesidad de apretarlo, enciende sin problema. Una clásica mezcla inglesa con latakia que no defrauda, un fijo en mis rotaciones.

Como siempre ocurre en esta época del año las abejas se acercan, me investigan y recuerdan que tenemos un pacto: yo no las incordio, ellas no me molestan. Seguimos cada uno a lo suyo, yo fumando, ellas libando y zumbando.

Aspecto del Meistermischung 99.

En palabras de un compañero fumador a quien le entregué una muestra del MM 99: “El Meistermischung es un tabaco muy agradable, equilibrado, sin protagonismos. Todos los componentes están perfectamente integrados y balanceados. Hay dulzor, los orientales deben ayudar a los virginias en eso, hay latakia que acompaña pero no abruma, hay cuerpo…”

Y sigue: “Se disfruta desde el encendido hasta el final, sin sobresaltos, sin sorpresas pero sin perder cualidades. Muy fácil de mantener encendido, muuuuy suave en boca pero con cuerpo. Creo que es mejor degustarlo en pipa de gran capacidad”. Me permito utilizar sus palabras porque yo no sabría expresarlo mejor.

Una nube de humo se ha formado a mi alrededor, el equipo de abejas exploradoras se aproxima y la tantea. Unas pocas de ellas, las más aventureras, se introducen en la nube. Parecen disfrutar volando en su interior, agitando las alas para impregnarse de su aroma. Se diría que a mis diminutas compañeras de terraza les gusta la Mezcla Maestra 99.

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A vuelta de hoja Opinión

Un buen encuentro

Lo vi al superar el paso de “En Segarra” en una zona conocida como “Cingle Pla” en la que el sendero transcurre sin apenas desniveles pegado a la falda del “Puig Roig” y asomado a la espectacular costa Norte de la isla.

Estaba sentado sobre un espolón rocoso contemplando el paisaje, postura relajada, brazos cruzados, una pipa curva colgada de la boca. A su lado, sobre la mochila, un estuche con una vieja y hermosa arenada adornada con el punto blanco de Dunhill y un paquete de La Brumeuse de Vincent Manil.

Lo había olido antes de verlo. Percibí en el aire el aroma terroso y a bosque de su tabaco, quizás con toques de nueces. Al llegar a su lado saludé “Buenos días”. Me miró y con un gesto de su mano me invitó a sentarme sobre la pequeña plataforma superior del espolón desde cuyas alturas, unos 760 metros sobre el nivel del mar, la vista se extiende a lo largo de un extenso tramo de costa salvaje de altos acantilados, quebrada por ensenadas y morros que la retuercen. Unos pocos senderillos precarios, no aptos para caminantes con vértigo, permiten el descenso hasta algunas de las calas.

Una vez acomodado sobre las rocas saqué de la mochila mi estuche de pipas en el que ese día cargaba una Country Gentleman de Missouri Meerschaum, una Parker Super Bruyere 832 y unos pocos flakes de Red Virginia de Wessex. Al ver las pipas el desconocido cogió en su mano la que estaba fumando, me miró con interés y pronunció sus primeras palabras:
– ¿Que fumas?
– Red Virgina Flakes de Wessex.
– ¿Quieres probar este Manil?

Acepté su ofrecimiento y cargué la Parker con Brumeuse, hebras de corte grueso de color marrón intenso, un tabaco belga del Valle del Semois en la zona de las Ardenas.

Encendí la pipa apreciando el sabor complejo y potente de este burley artesanal, tan similar y a la vez tan distinto del burley americano. Durante unos largos minutos, estuvimos ambos sentados fumando, contemplando con calma el maravilloso espectáculo de la abrupta costa norte de Mallorca, compartiendo humo y silencio.

Acabada su pipa, el desconocido caminante solitario la vació con cuidado en un pequeño cenicero de bolsillo y la guardó en el estuche, se levantó, cargó la mochila a la espalda y permaneció un instante a mi lado mirándome:
– Ha sido un buen encuentro.
– Si, quizás algún día volvamos a coincidir.
– Puede ser. Qué tengas buena ruta.
– Igualmente. Gracias por el tabaco.

Y así, con una sonrisa, el caminante me dio la espalda y siguió camino en dirección oeste. Yo continué sentado fumando y abrazando el paisaje, disfrutando el momento. El desconocido tenía razón, ese había sido un buen encuentro.

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Tras la pipa

ANGELO DEL PRETE, IL CERCHIO

A modo de introducción

Conocí a Angelo de forma casual. A finales de 2020 adquirí algunas pipas a través de la web de su estanco. Se mostró muy amable y atento, y hablando de pipas me mostró en aquel momento algunas de sus creaciones, que todavía no habían visto oficialmente la luz.

Un año después es Davide Iafisco quien me vuelve de nuevo tras la pista de las pipas de Angelo Del Prete, ahora con su marca Il Cerchio, en este proyecto de Encadenados.

Dejemos que sea el propio artesano quien nos hable sobre él mismo y su trabajo:

Pipas Il Cerchio: Angelo Del Prete en sus propias palabras

Mi nombre es Angelo Del Prete, nací en 1986 y vivo en Pordenone, en Friuli Venezia Giulia, Italia. Mi pasión por las pipas nace en el año 2014 cuando compré un estanco por motivos laborales. No sabía nada del «humo lento», pero ese mundo me intrigó de inmediato por su vertiente cultural y por la complicidad que logra crear.

Como amante de la madera en todas sus formas artísticas, me centré únicamente en las pipas artesanales por su cuidado y por la posibilidad de interactuar directamente con el artista, aprendiendo a interpretar sus emociones e ideas. Nunca había fumado hasta que empecé a probar los tabacos y cigarros que vendía en la tienda.

Como distribuidor apasionado, traté de visitar la mayor cantidad posible de talleres de las marcas con las que trabajaba y con las que quería comenzar a trabajar, con la finalidad de comprender realmente qué era una auténtica pipa artesanal y cuánto trabajo había detrás; durante el verano de 2018 fui por enésima vez a visitar a Massimiliano Rimensi (Il Duca Pipe), esta vez para que me mostrase los principales pasos en la creación de una pipa clásica. Inmediatamente se puso a mi disposición, guiándome en las bases técnicas y en las herramientas indispensables en un taller básico de fabricación de pipas.

Inmediatamente después de esta experiencia de trabajo con uno de los artesanos italianos más fuertes, hice mi primer pedido de brezo de Mimmo Romeo, este conocido artesano y «aserrador», quizás el más famoso del mundo por su forma de seleccionar el brezo y cortarlo. Empecé después del verano con un pequeño torno de madera de banco para hacer las primeras pipas, con resultados discretos y satisfactorios en los primeros meses de trabajo, pero no suficientes para mi idea de pipa artesanal.

Antes de ser aficionado al mundo del humo lento, fuí y sigo siendo practicante e instructor de Artes Marciales Chinas, y en marzo de 2019 tenía que ir a Bolonia para una competición, así que aproveché y visité a un artesano con el que había contactado años antes. Estoy hablando de Davide Iafisco.

Con Davide sólo habíamos intercambiado algunos mensajes pero nada más, y esta vez decidí conocerlo en persona y estuvo muy dispuesto a recibirme en su casa y en su taller. Este encuentro cambió radicalmente mi perspectiva tanto en mi vertiente de artesano como en la de minorista. Cuando vi sus pipas en vivo, que hasta ese día sólo había visto en fotografías, le pregunté una única cosa: «¿pero dónde has estado hasta hoy?».

Davide era prácticamente un completo desconocido en la escena de las pipas de nuestro país, mientras fabricaba pipas del más alto nivel en técnica y diseño. Esto me hizo pensar mucho en el mercado italiano de pipas. Le mostré mis últimos trabajos y se llevó una grata sorpresa, ya que en pocos meses iba por buen camino y con las ideas claras sobre mi objetivo cualitativo.

Davide aceptó seguirme en mi camino y de él aprendí mucho sobre acabados, colores y los diversos detalles que conducen a la consecución de un producto de alto grado. Seguimos hablando a menudo para actualizarnos sobre los diversos progresos y de vez en cuando voy a su taller.

Con el tiempo y la práctica fui mejorando en precisión técnica y diseño, y mis jueces eran amigos y fieles clientes de la tienda, pero para el mercado nacional e internacional yo no existía. Trabajé en las sombras hasta el día en que llegué al nivel que me había propuesto.

Otro encuentro que me fue de gran ayuda, y con el que sigo en contacto, fue el de Gabriele Dal Fiume. Gabriele fue quizás uno de los primeros fabricantes de pipas en traer el principio del «high grade» a Italia, un experto en todas las piezas mecánicas, herramientas y maquinaria, procesamiento y acabados, materiales y accesorios; también vio mis obras y me dio las impresiones y correcciones adecuadas para elevar mi nivel, tanto técnica como estéticamente.

A finales del verano de 2020, dos años después de mi primera pipa, decidí hacer pública mi marca entre los distintos fans y las distintas redes sociales, quizás las únicas que nos permiten darnos a conocer de entrada: IL CERCHIO («el círculo») por ser símbolo del equilibrio, de la búsqueda de la perfección. Encontramos el círculo en la naturaleza, en la arquitectura, en diversas filosofías, etc.

Cada una de mis pipas es estudiada en diseño, materiales combinados y acabados, para un resultado que expresa emociones, ante todo a mí mismo. Busco la perfección en cada detalle, porque creo que esa es la diferencia entre una pipa artesanal y una pipa producida industrialmente. Son pipas de base clásica pero con una interpretación personal en las proporciones, volúmenes y variaciones que se pueden producir. Como fanático del diseño danés, mis pipas tienen cierta influencia, pero siempre busco una expresión personal libre; cada pipa tiene su propia historia, su propia pieza de brezo, su propia veta. Rara vez uso plantillas, prefiero acercarme a la pieza que he elegido para trabajar, entender la tendencia de la veta y encontrar la forma que se ajuste lo máximo posible. Me inclino más por las formas cómodas y manejables, funcionales y dinámicas, con la máxima expresión que puedo transmitir en ese momento.

Mis pipas tienen líneas clásicas con reinterpretaciones más o menos importantes. No me conformo fácilmente con el resultado, soy muy quisquilloso y minucioso con las líneas y los detalles técnicos tanto en la construcción como en los acabados, todo debe tener un equilibrio. Nada se deja al azar, todo se piensa en su conjunto. Un pequeño detalle fuera de lugar podría desequilibrar la armonía creada.

Una de las formas que más me gusta hacer es la Cherrywood: me da movimiento, dinamismo, libertad, comodidad; se presta a diferentes variaciones con el uso de varios materiales diferentes, desde cuerno hasta bambú y maderas alternativas.

Miro una pipa muchas veces desde todos los ángulos antes de completar la forma. No puedo dejar de lado los detalles que quedan a mitad de camino pues sería como tener una conciencia culpable en vida y cada pipa es un objeto que refleja nuestra persona.

Soy joven en la escena, hay mucho que aprender y descubrir, y esto es lo que nos mantiene en vida. Cuando creemos que llegamos o ya no tenemos estímulos, nos detenemos. Mi producción anual actual es de poco más de 50 pipas, no me interesa dar prioridad a aumentar la cantidad sino sólo a la calidad.

A mi modo de ver la pipa no es sólo una herramienta, sino un objeto de diseño, una forma de expresar una idea. Hay una gran historia entre el artesano y la pieza de brezo, que parte del estudio de la veta y termina con la fotografía de la «modelo».

Para finalizar

Algunos textos o artesanos nos llegan más. Éste ha sido uno de los que me ha emocionado. Ha sido larga la espera para recibir su texto y sus fotos, pero Angelo me ha transmitido pasión por lo que hace.

La historia de una persona que llega a las pipas del modo en que él lo ha hecho (por trabajo y sin ser fumador), y se queda totalmente enamorada de lo que se encuentra, me parece extraordinaria. La pasión por las pipas se vive de muchas formas y Angelo ha decidido hacerlo creándolas con atención al más mínimo detalle.

De nuevo me siento afortunado por este contacto directo con los artesanos. A ver por dónde nos lleva el proyecto.

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Tras la pipa

XVII Fumada Lenta CAP Madrid

El pasado sábado día 20 de noviembre el CAP Madrid celebraba su XVII Fumada Lenta, tras un año de parón a causa de la pandemia.

La cita era en La Masía de José Luis, en plena Casa de Campo madrileña. A más de 500 Km. de distancia, y con el Mediterráneo de por medio, el despertador sonaba en casa a las 5:00h de la mañana para empezar la jornada. Tocaba tomarse un café y conducir 45 minutos hasta el aeropuerto, donde a las 8:00h salía mi vuelo hacia la capital.

Con bastante puntualidad y sin demasiados sobresaltos aterrizaba el avión en Madrid. Tras un trayecto en transporte público, a las 10:30h me encontraba en la parada de Lago, donde me esperaba un desayuno potente en un entorno idílico.

La tensión del trayecto iba abandonándome, mientras llegaba el nerviosismo por el encuentro. Era día de conocer a dos grandes artesanos, de los que he escrito en este blog y con los cuales he seguido manteniendo relación desde entonces: Vitaliano Posella y Bruto Sordini.

Cinco minutos a pie me separaban de La Masía de José Luis, donde hacía aparición sobre las 11:30h. Nada más entrar me encuentro a Bruto Sordini en la barra del bar y a un camarero que me pregunta qué deseo. Me pregunta si vengo «a lo de las pipas» y me acompaña amablemente al primer piso y me señala a Ricardo, quien podrá informarme del evento.

Se trata de Ricardo Roncero, vicepresidente del CAP, con quien ya había tenido una larga y agradable conversación telefónica hacía cosa de un mes. Desprende pasión y vitalidad cuando habla, y a lo largo del día podré ver en él a un verdadero relaciones públicas, pendiente de todo y de todos.

Salón de la fumada

Me encuentro en la sala donde va a realizarse la fumada, donde los artesanos invitados han montado sus stands. Dejo mis cosas y le pido a Ricardo que me presente a Vitaliano Posella. Desde el primer momento la sensación es de viejos amigos. Hemos hablado mucho en el último año. Éste me presenta a Bruto Sordini y no tardo en estar con él tomándome un vino blanco en la barra. «Tomeu, ¡aperitivo!».

Posella y Sordini

Me paso a charlar con los distintos artesanos. Veo a Soler y a Baulenas, a quienes había podido conocer en persona en 2013:

Segimón Baulenas con su esposa
Joan Pierre Soler

Admiro la obra y charlo con Rafael Arzuaga, con quien más tarde compartiré mesa durante la fumada:

Rafael Arzuaga con su compañera

Tengo también el placer de conocer en persona a Pablo de Cartago Pipes, con quien había hablado varias veces por teléfono:

Mesa de Cartago Pipes

Todos están sonrientes, hablan y dan a conocer sus trabajos. Hablo mucho con Posella, con el que más. Sordini nos saca fotos para enviar a Maurizio Tombari.

Llega la hora de la comida y cambiamos de sala. Pasan las horas rapidísimo. Comparto una gran mesa redonda con los artesanos italianos, con Marcello Salvi del Legio Praetoria Pipa Club de Roma, con Ricardo Roncero y con algunos compañeros más. La comida excelente y el servicio a la altura del sitio elegido.

Salón comedor

Tras la comida volvemos al salón inicial, donde nos sentamos en mesas redondas con un controlador del Club organizador en cada una de ellas. Se reparten las pipas (unas billiard de Armellini muy correctas), los 3 gr. de tabaco (Peterson Standard Mixture) y las dos cerillas, y se siguen los protocolos habituales de las fumadas.

Todo listo para la fumada, se me ve de pie junto a Posella.
Cargando
Jean Pierre Soler encendiendo

Caigo a los 37 minutos, en el puesto 17 de 40. El ganador será Francisco Bernad Ripoll, del Pipa Club Arturo del Pozo, que entregará su pipa encendida a la hora y dieciséis minutos.

Clasificación individual

Todo sigue sucediendo muy rápido: se reparten los premios, se entregan diplomas y ¡ya son las 19h! Los primeros van saliendo del local mientras recojo mis cosas. Voy a ver a Vitaliano Posella, desde la mañana he elegido una de sus pipas para llevarme de recuerdo de la jornada. «Trattala bene» me dice, a lo que respondo con un abrazo sincero.

Pipa de Vitaliano Posella que me llevé de recuerdo

El Metro me lleva al aeropuerto y el avión de vuelta a Mallorca. Tras el trayecto en coche llego a casa sobre la 1h. Agotado y con ganas de meterme en la cama. Pero ha valido la pena… vaya si la ha valido.

Gracias a todos quienes me recibísteis con los brazos abiertos. Volveremos a vernos.

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – ‘Rimboché’ – Daughters & Ryan

Nombre de la mezcla: Rimboché
Marca: Daughters & Ryan
Maestro mezclador: Mark Ryan
Manufactura: Daughters & Ryan
Tipo de mezcla: Virginia/Perique
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Lento

Esta labor se presenta en 2 versiones, Rimboché A.P. (arcadian perique) y Rimboché S.J. (Saint James perique) que tienen algunas similitudes y en cuya versión A.P. resulta un poco más avinagrada y ligeramente ácida. En esta ocasión, la reseña se centra en la versión Rimboché S.J.

Una labor no muy popular y muy subestimada que puede sorprender a quien le da la oportunidad. Para el aficionado a las labores virginia-perique le parecerá una labor suave y ligeramente plana. Para el que se inicia en este tipo de labores le resultará agradable y placentera. No es para nada compleja y va directo al grano en cuanto a los matices que ofrece sin ser abrumadora y sin agredir al paladar. Es una labor que se presta para tenerla en la rotación diaria, de esas que puedes fumar en cualquier momento y sentirte libre de hacer cualquier actividad sin preocuparse de poner atención en lo que se está fumando.

En frío:

Recién salido de la lata o el empaque el aroma es muy similar al tamarindo con un ligero aroma a tepache y acompañado de un toque de vinagre. Cuando se embodega en recipientes de PET (tipo tupperware), los aromas que tenía recién salido de la lata se mantienen y es hasta después de varios meses que se empiezan a notar evoluciones en los aromas que ofrece comenzando a surgir aromas dulces y cítricos parecidos a los de la ciruela y las pasas mezclados con ese olor a tepache y tamarindo.

Cuando esta labor es guardada en frascos de cristal y embodegada, al cabo de un par de meses evoluciona y el aroma se torna dulce, acaramelado y similar al azúcar mascabado. Se detectan un ligero toque cítrico y aroma a higo deshidratado y pasas. Entre más pasa el tiempo de embodegado, estos aromas se intensifican más. 

Al ser un tabaco embodegado por ya varios meses, el aroma del perique se pierde entre el dulzor resultado de la evolución por embodegamiento. Es muy sutil el aroma avinagrado y cítrico del perique que en ocasiones pareciera desaparecer del todo, dando paso a un aroma sumamente dulce. El picor del perique al olerlo en frío no provoca ningún tipo de picor y es apenas percibido a través de ese sutil y débil toque cítrico y avinagrado.

Primer fuego:

El encendido es muy herbal y terroso, el perique se deja sentir de inmediato en la nariz y la parte superior de la lengua. El sabor herbal es parecido al té verde que poco a poco va desapareciendo entre un toque a pimienta y el sabor terroso. Bajando el ritmo a lento después del encendido y al cabo de unos minutos, el sabor comienza a ser ligeramente dulce. Luego del encendido se debe bajar el ritmo de la fumada a lento para evitar que la pipa se sobre caliente, ya que, esta labor suele alcanzar temperaturas muy altas de forma muy rápida si la calada se mantiene a un ritmo medio.

Cuando la carga viene de una lata o empaque recientemente abierto, se suele presentar una nota avinagrada que acompaña un primer amargor y las notas herbales durante el primer fuego.

La evolución en sabor también se nota, ya que, sin embodegamiento se detecta una nota a vinagre. Esta nota pierde fuerza y se vuelve muy sutil cuando ya ha pasado tiempo de embodegado. No obstante, basta con acelerar el ritmo para que esta nota cobre fuerza y se haga presente resurgiendo desde el fondo y haciéndose notar, pero sin tomar protagonismo. En este punto, el dulzor se vuelve cítrico y terroso acompañado de esa sutil nota a vinagre e incrementando la sensación de picor en la nariz.

Fumando en un ritmo lento casi como aquel que se utiliza en una competencia de fumada lenta, el sabor es agridulce y de vez en cuando, se percibe un sabor similar al de malvavisco asado (la parte ya carbonizada). De dar caladas largas y profundas, el tabaco quema demasiado rápido y sobrecalienta la cazoleta. Por lo tanto, es recomendable dar caladas cortas y lentas. Esto nos permite apreciar mejor el tabaco y los dulzores que nos ofrece.

El dulzor es agridulce como el de un fruto cítrico (a mí me recuerda al limón dulce). En nariz se siente fresco y ligeramente picante, pero si se acelera un poco el ritmo y se da un par de caladas más profundas, este picor en nariz se intensifica sintiéndose en toda la fosa nasal. Se siente un picor muy sutil que recorre la parte media del paladar hasta la úvula donde desaparece rápidamente. Sin embargo, en nariz este picor se nota con más fuerza y perdura por mucho más tiempo.

Fuegos posteriores:

Si el reencendido se hace con caladas rápidas, la fumada se torna amarga y muy picante, pero cuando el reencendido se hace con calma y aun ritmo lento, se detecta un sabor parecido al malvavisco asado, a esa parte donde ya carbonizo, pero aún se percibe el dulzor del malvavisco derretido.

Posterior al reencendido, si el ritmo se acelera, la fumada arroja un toque herbal, terroso y con un ligero toque de pimienta. El perique se siente con intensidad en las fosas nasales cuando la calada es profunda y se hace la exhalación retro nasal, la sensación de picor en nariz perdura más allá de la exhalación.

En un ritmo lento, se presenta nuevamente el sabor agridulce y el toque a pimienta que en nariz es muy refrescante. En este punto el perique resulta ser muy placentero y para nada agresivo en boca o nariz. La labor no es para nada agresiva después del reencendido.

En ningún momento se presenta una nota que sobre salga o que tome protagonismo. Hasta cierto punto se puede decir que el perfil de aromas y sabores es un tanto plano, pero para nada aburrido. La fumada es suave aunque no por eso significa que no se sienta que se está fumando un virginia-perique. En todo momento el perique hace su papel de equilibrar la labor aportando esa nota cítrica y con pimientos que refresca la nariz y el sistema respiratorio superior.

Conclusiones:

Esta labor ofrece una fumada suave y para nada compleja. Sin embargo, sí exige que se fume a un ritmo lento, ya que, su presentación en formato ribbon, está acompañado de hebras de tabaco muy delgadas en cuanto al espesor de la hoja, lo que resulta en un tabaco de rápida combustión cuando las caladas son profundas y a un ritmo medio a rápido ocasionando, un sobrecalentamiento de la cazoleta e irritación en lengua y paladar.

Debido a esto, es un tabaco recomendable para aquel que se inicia en las labores virginia-perique y que además, está practicando con los ritmos de calada y cadencia lentos.

Acompañar esta labor con una bebida requiere que esta, no sea de un sabor muy intenso, ya que, apagara por completo los matices que ofrece. Una taza de té, un café o un vaso de agua simple, serían los acompañantes ideales y si hablamos de cerveza, una lager le viene bien. No obstante, cualquier destilado sobresaldrá muy por encima de esta labor haciendo que sus matices se pierdan ante aquellos que ofrece el destilado.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Night Train – Cornell & Diehl

Nombre de la mezcla: Night Train
Marca: Cornell & Diehl
Maestro mezclador: Craig Tarler
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Virginia/Burley
Corte: Krumble Kake
Ritmo de fumada: Medio

Una labor en un formato Krumble Kake que se corta fácilmente aunque al cargarlo en la pipa siempre termina siendo una especie de flake desmenuzado. De un aroma muy característico que invita a darle fuego y promete una fumada dulce y relajada, pero que a la primera calada demuestra no ser nada sutil. Un tabaco a veces agresivo y otras placentero al paladar, que se da a respetar entre los matices que ofrece y el golpe nicotínico que se hace presente en una que otra fumada para recordarnos la fortaleza que puede tener y que muchas veces pasamos por alto.

En frío.

En la lata se detecta un aroma dulce como azúcar morena mezclada con un olor a pasa o ciruela pasa. El dulzor del virginia no se percibe cítrico o avinagrado, es un dulzor envinado que me recuerda el olor de un destilado dulce como el bourbon, en ocasiones este olor es penetrante y ligeramente picante en la nariz, pero no lástima como lo hace el alcohol al oler una copa para catar un bourbon o whisky.

Algunas veces percibo ese aroma dulce muy parecido al del tamarindo mezclado con azúcar, sin embargo, casi de inmediato regreso al aroma del bourbon y la ciruela pasa.

Primer fuego:

En lata el tabaco se presenta con una humedad algo alta. Esta humedad se sigue conservando después de unos meses de guardado en frasco de cristal, por tanto, hay que dejar secar el tabaco por unos minutos para que pueda fumarse de acuerdo al gusto del consumidor. En mi caso, gusto de fumarlo casi seco.

El primer fuego es ligeramente picante y semi-amargo, este amargor va desapareciendo conforme avanza la fumada, sin embargo, si se acelera el ritmo durante la fumada es fácil hacer que aparezca de nuevo dando matices interesantes. En un ritmo medio el picor permanece y se presenta una nota parecida a madera húmeda o por lo menos esa es la sensación que me da; el picor se intensifica cuando se pasa de golpe de un ritmo medio a rápido. De no tener cuidado, este picor puede llegar a irritar la lengua y hacer que la fumada se torne agresiva en boca.

En un ritmo medio a lento, el sabor es herbal como té verde y muy fresco en nariz, si se acelera un poco el ritmo el humo se vuelve un poco picante en nariz, pero muy refrescante, similar a la sensación que da la menta. En un ritmo lento el tabaco se vuelve ligeramente dulce y terroso, siempre acompañado de ese toque herbal y a madera.

Fuegos posteriores:

El reencendido suele ser herbal y semi-amargo. Conforme se avanza en la fumada el sabor se torna herbal, terroso y picante. En un ritmo muy lento, ese toque herbal se torna ligeramente dulce y me recuerda un poco al sabor del propóleo. En algunas fumadas he logrado percibir un dulzor más intenso y característico del virgina, no obstante, en casi todas las ocasiones que lo he fumado, el dulzor del virgina es más herbal y semi-amargo muy parecido al sabor propóleo.

El toque terroso y semi-amargo perdura durante casi toda la fumada. Variando el ritmo se pueden obtener matices dulces y notas a madera, pero siempre están acompañadas de ese toque terroso, amargo y herbal. El toque de perique que contiene la labor, se mezcla con el dulzor semi-amargo del virginia y dan una sensación de frescura muy placentera en nariz. El aroma resultante de esta combinación exhalada por la nariz es precisamente la que me recuerda el sabor del propóleo.

Cuando se ha fumado a un ritmo rápido y se empieza a bajar el ritmo a lento, justo en este proceso la nota a madera se hace presente hasta que, por la lentitud de la calada vuelve la nota herbal semi-amarga. Al mismo tiempo la fumada se torna terrosa, pero después de un rato fumando lento, esta sensación desaparece. Se debe tener cuidado cuando se varían los ritmos acelerando la fumada, ya que esta puede descomponerse fácilmente y volver la fumada muy amarga y terrosa además de producir irritación en lengua y paladar.

Conclusiones:

Grandes bocanadas de humo en un ritmo rápido resultan en una calada picante que irrita la lengua, se debe tener esto en cuenta, ya que esta labor exige que se fume en un ritmo medio a lento y con bocanadas cortas que no molesten en boca a menos que, este sea el gusto del fumador.

No tiene el sabor ni la concentración necesaria de perique para ser considerado una variante de vaper (virgina/perique) no obstante, sí se nota el perique en la exhalación retronasal sintiéndola como un picor en las narinas similar al picor que incita al estornudo.

Una labor que sin duda se disfruta, pero que puede ser muy agresiva para el fumador novel o para aquel que recién se adentra en las labores con alto contenido de virgina o virginia puro. De un humo denso, blanco, cremoso y abundante, seguramente el aroma que deja en la habitación, no será muy del agrado de aquel que no fuma pipa, sin embargo, muy placentero para el que ya tiene experiencia fumándolo.

¡Buenos humos y felices tragos!