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Tras la pipa

DAVIDE IAFISCO

A modo de introducción

Vamos con una nueva entrega de la serie encadenados, esta vez con el artesano propuesto por Andrea Gigliucci. Se trata de Davide Iafisco, nacido en la segunda mitad de los años 70 pero con más de 15 años de experiencia.

Cuando uno busca información sobre Davide Iafisco enseguida se da cuenta de una cosa: ha buscado los mejores maestros que ha podido y los cita agradecido como referencias en su aprendizaje. Es una muestra de la parte humana de nuestra afición: compartir, ayudar, enseñar, agradecer…

Dejemos que sea él quien nos hable de su experiencia.

Davide Iafisco en sus propias palabras

Todo empezó con una nube de humo.

Al observar a unos amigos fumando en pipa me sentí inmediatamente estimulado a saborear sus aromas y poco después comencé este viaje que nunca ha dejado de apasionarme hasta hoy.

Pasó poco tiempo antes de que sintiera un deseo urgente: hacer una pipa con mis propias manos.

Los primeros pasos de mi camino me llevaron a las virutas de los talleres de artesanos de pipas que demostraron ser muy amables y estar dispuestos a compartir conocimientos y pasión; quizás éste fue uno de los aspectos más estimulantes que me llevó a continuar sin dudarlo hacia la creación de una verdadera profesión.

Después de esos primeros encuentros, hubo muchos momentos de crecimiento y cuanto más me internaba en el laberinto de la artesanía, más maduraban en mi las ganas de mejorar el estilo y perfeccionar las líneas.

El siguiente paso hacia el estilo freehand tuvo lugar casi automáticamente, habiendo desarrollado mientras tanto una fuerte necesidad de liberar la imaginación realzando la belleza del brezo tanto como fuera posible.

Teddy Knudsen fue el primero de una larga lista de artesanos con los que tuve el placer de aprender más sobre esta técnica, muchos de los cuales luego se convirtieron en amigos.

La combinación del estilo clásico con el freehand siempre ha sido mi predilección, ya que «nací» como fumador de pipas clásicas (italianas e inglesas) y creo que seguirán por siempre dándome maravillosas fumadas. Además, una parte fundamental de mi acercamiento al mundo de la pipa como artesano incluye un gran respeto por toda la tradición de fábricas y manufacturas que han definido el estilo a lo largo de los años, interpretando las mutaciones de los gustos y guiando a los clientes hacia nuevos horizontes estéticos.

La pipa artesanal, en mi concepción, se convierte así en una condensación de un patrimonio cultural diferente y estratificado a lo largo de las décadas que aborda el pasado con respeto, interpretando el presente a través de la fuerza de un espíritu joven y libre.

El mundo de la pipa artesanal también está lleno de sensaciones, desde el momento en que el olor del brezo recién llegado del aserradero invade el taller hasta el aroma que se desprende durante el primer encendido con el tabaco favorito. En la creación, cada detalle a veces se evalúa durante horas o días y se crea siguiendo un flujo de conciencia que dice mucho sobre el artesano y éste es un elemento que los coleccionistas más experimentados son capaces de intuir cuando eligen su nueva pipa.

A menudo sucede que el artesano se inspira en los edificios, la música, la naturaleza, el arte y en general en todo lo que consigue estimular la propia sensibilidad estética que elabora y devuelve la realidad en la que nos movemos en forma de juegos de líneas. Desde la elección de los materiales hasta el acabado de la pipa, cada paso va acompañado de emociones pasadas y presentes, de estímulos absorbidos, de miedos, de recuerdos, de esperanzas y de momentos felices. En este sentido, de hecho, no hay mucha diferencia con los paradigmas que definen el arte.

A veces, al pensar en cómo llegué a hacer de las pipas mi trabajo, me doy cuenta de cuán necesaria es una dosis saludable de locura para transformar la intuición y los sueños en una realidad productiva que, de hecho, se convierte en un estilo de vida lleno de momentos emocionantes, así como de compartir y amistad.

Para finalizar

De nuevo este proyecto nos acerca a artesanos que viven su profesión como una auténtica pasión. Es un lujo hablar con ellos y darse cuenta de la fuerza que trasmiten. La búsqueda de la originalidad, en todos y cada uno de los artesanos que han participado del proyecto encadenados, es casi una obsesión.

Ahora, dejemos que Davide nos proponga el nuevo eslabón de la cadena.

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Fumando en la quintana Opinión Pipa Clubes

Elogio de los pipa clubes

Septiembre comenzó con el Girona Pipa Club retomando las fumadas y organizando el primer campeonato en España desde que el SAR-Cov 2 se instaló en nuestra vida; el Club de Amigos de la Pipa ya trabaja para organizar en noviembre su fumada en Madrid y el Barcelona Pipa Club comienza a llenar el calendario de actividades… ¿Qué haríamos sin los pipa clubes?

Son tres ejemplos pero estoy seguro de que en el resto de pipa clubes españoles ya piensan en retomar la actividad. La situación no es fácil. En Asturias, por ejemplo, las autoridades mantienen la prohibición de fumar en las terrazas, lo que nos lleva a la práctica clandestinidad mientras buscamos soluciones (somos pocos y los costes de alquiler de locales no son asumibles). Pero mientras superamos esta época negra y difícil, los pipa clubes aparecen ahí como un faro de esperanza e ilusión.

Me inicié como pipa fumador en una tertulia literaria, podría ser perfectamente el germen de un pipa club que no lo fue; pero los veteranos me enseñaron con acierto algunas cosas y otros tantos. Pero esa transmisión de sabiduría es una de las virtudes de los pipas clubes, también un espacio de confraternización, de descubrimiento de labores, de amistades. Si tengo que dar un consejo a un neófito sería: vete a un pipa club y escucha, aprende y disfruta.

Los pipa clubes son lugares de encuentro, de confraternización, de libertad. Porque en ellos podemos expresar con libertad nuestra pasión por el brezo, la añoranza de una nueva pipa, las virtudes de la espuma de mar o las ventajas de fumar en maíz sin que nuestro interlocutor quede perplejo. Sin pipa clubes no habría fumadas y las fricadas con las que disfrutamos.

Sí, debemos elogiar a los pipa clubes y a sus esfuerzos por mantener encendida la pipa, la esperanza de volver a encontrarnos, de volver a celebrar los placeres de la vida. Porque, en el tabaco, existe mucho de vida, del disfrute de la vida, de los tesoros que nos da la naturaleza y nuestra capacidad para sublimarlos. Seguramente con estas últimas líneas estoy empezando a desfasarme, lo que es una buena señal para concluir lo que quería que fuese una loa a los pipa clubes.

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Fumando en la quintana Opinión Tabacos

Mis tres del semestre

Hace unos días, después de ver el video de Fabián Cuesta sobre sus revisiones del semestre decidí hacer el mismo ejercicio. Repasé las diferentes labores que fumé entre enero y junio de este año para destacar tres. No se trata de decir que son mejores que otras, sino que tres labores de ese periodo sobresalen y los motivos. Me divertí con ese ejercicio y, por esa razón, me atrevo a compartirlo con ustedes. El orden para citarlas es casi aleatorio, según surgieron en mi repaso. Sin más, mi listado:

  • Kentucky Bird. Posiblemente es mi elección más polémica y lo digo porque ya he tenido alguna que otra discusión defendiéndolo. Cuando comencé a fumar en pipa, el grupo en el que me iniciaba me aseguraron que era un mal tabaco. También es cierto que fumábamos Borkum Riff y, cuando superé esa etapa, no me acerqué al pajarito por una simple comparativa. Si el Borkum me parece malo, no voy a comprar una labor que clasificaba por debajo de él… Así que durante muchos años lo dejé al margen en mis visitas al estanco hasta la II Batalla de Labores. En uno de los debates que alimentó en Twitter, Jesús Carlos (@txustky) reivindicó sosegada y tranquilamente a KB. Así que, intrigado por sus palabras, fui al estanco a por el pajarito. Y tenía razón. No es un gran tabaco, no es la labor que me llevaría a una isla desierta, pero sí una labor para cuando me apetece fumar pero no tengo ganas de mucha nicotina; una labor para iniciarme; para aprender a respirar de manera tranquila y buscar sabores, para cerrar el día o para media mañana. Un amigo fiel, un descubrimiento.
  • Peterson University Flake. En mis diferentes visitas a los estancos, era fácil que el University estuviese ahí, pero no lo cogía nunca. ¿Por qué? No lo sé. Igual cuando llegaba a ese lineal ya tenía muchas latas, tal vez me hubiesen hablado de él… Pero sean las razones que sean las maldije cuando abrí la lata. Me sorprendió el chorro de olor a naranja que salió de ella. ¿Cómo es posible? Yo, que presumo de sentidos en negativo, me veía rodeado de naranjales, de luz mediterránea… El caso es que regresé al mundo real, me preparé la pipa y lo disfruté. Lo disfruté todas las fumadas, lo regale y lo gocé cada vez que abría la lata y recibía ese olor. Fácil de fumar, para buscar sabores y disfrutarlo en silencio. Al escribir este párrafo caigo en la cantidad de veces que escribo disfrutar. Y sí, ese es el verbo para tener en cuenta a la hora de describir esta labor. Para tener en cuenta en mis rotaciones permanentes. Una joya para disfrutar.
  • Peterson My Mixture 965. En mayo escribí mi comparativa entre la época Dunhill y la Peterson. Desde entonces seguí fumando mi lata de Peterson. Posiblemente será la oxidación natural al abrirse, la humedad de Asturias… ¿Yo qué sé? Pero lo cierto es que la labor evoluciona, cada vez me recuerda más la Dunhill. ¿Autoconvencimiento? No lo sé. Dejo ese debate a otros expertos. Lo único que sé es que esa distancia que noté en la primera pipa es cada vez menor. Y para uno, que es un enamorado de My Mixture 965, respira tranquilo porque sabe de la tranquilidad de tener esta labor en el estanco de referencia.

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El rincón de Maxi Piper

Aprender, desaprender… ¡¡EVOLUCIONAR!!

Desde mi último artículo, he pretendido hacer diferentes escritos, pero las dificultades de los tiempos que nos ha tocado vivir, y el bloqueo creativo me lo han impedido.

Lo cierto es que aunque pueda parecer algo pretencioso, mi intención con los artículos que he ido colgando, unos más serios que otros, es aportar contenido de una cierta calidad al mundo de la pipa. No siempre han de ser artículos serios o muy sesudos… no, no se trata de eso. Es el poder decir que el artículo aportará nuevo conocimiento. Sin embargo, más allá de las dificultades para encontrar un espacio para sentarme a escribir, me encuentro en la circunstancia de que cada vez que valoro que una experiencia o conocimiento nuevo es merecedor de ser compartido me acaban entrando las duda. Me planteo si más que informar, desinformo, o carece realmente de interés para nadie mi nueva frikada.

En el mundo de la pipa, como en tantos otros ámbitos, nos movemos mucho por mitos, leyendas piperas que nos vamos pasando de unos a otros. Como aculatar y por qué hacerlo, el carácter de un tabaco u otro, los materiales de las pipas, como encender y reencender… Y cada vez que creo que he roto uno de ellos, y pretendo explicar lo superior que soy a aquellos que lo defienden, choco con la realidad de mi pobre existencia piperil. Llevo vinculado a éste mundo desde el 2013, con parón entre medio de unos años, y aunque hay gente que nunca se ha cuestionado el qué y por qué de cómo fuma o de sus tabacos, lo cierto es que hay una comunidad “silenciosa” que lleva muchísimos años fumando en pipa, y poco o nada voy a poder o pretender enseñar algo que pueda hacerles crecer (piperilmente hablando).

Así que al final, me doy cuenta que mi incapacidad para poder explicar cosas, que yo mismo no pueda cuestionar al cabo de un tiempo, no es otra cosa que parte de la naturaleza curiosa e inquieta. Esa que te permite romper esquemas, rehacer otros, para volver a romperlos (o romperlos parcialmente) y volver a empezar. Y a cada vuelta de este círculo viciado, hay un proceso de evolución. Si miro atrás en el tiempo y me observo en los inicios, veo un salto importante. Y si esa mirada la hago de solo un año atrás, sigo viendo un salto. 

Creo que lo principal para aprender, es rodearte de gente que realmente dispongan de esa experiencia y conocimiento que yo no dispongo. Y cuando se escribe de un tema u otro, suele ser más por repetición que por experiencia propia. Así que os voy a dejar las fuentes donde bebo, y más adelante, en otro artículo, os enseñaré mi proyecto personal de “tunear” pipas antiguas, para devolverles la vida. Voy a paso de tortuga, pero es que lo divertido es el disfrute del camino, no tanto el final.

Las fuentes..: 

  • Hablar de la web de Pipas y Tabaco sería absurdo, ¿no? Si estáis leyendo éste artículo es precisamente porque ya conocéis el portal de información que pretende ser ésta revista digital. Aquí los méritos a Fer, el boss.
  • Foros como El Rincón de la Pipa. Es un foro ciertamente controvertido. Con un carácter tabernario, al que hay que acercarse sin la piel muy fina, o no duras ni un telediario. Tiene información basta, sesgada según los usuarios, pero de mucha calidad. Pese a que los foros están bastante de capa caída, personalmente es la forma que más me gusta trabajar. Son como enciclopedias donde se queda la información para el conjunto de la comunidad. No requieren del grado de atención a los grupos de Telegram o WhatsApp.
  • Otro foro muy interesante, en el que crecí en mi fase inicial, es el Pipaforo. Por desgracia estuvo cerrado un tiempo, y a su retorno se cerró solo para sus usuarios. Quien no está inscrito no puede leer ni participar. Y para inscribirse hay que tener “padrin@”. Es bastante menos tabernario que el Rincón. La información que se puede obtener de los registros de antiguos usuarios, es basta y amplia. Otra enciclopedia.
  • Grupos de Telegram como el del Club Pyt (que pertenece a éste proyecto), el de Pipa&Barba y el reciente grupo de WhatsApp creado por la tienda Cartago. Es lo que se lleva ahora, lo inmediato, la conversación directa, el intercambio de opiniones en modo conversación. Buenos sitios para participar si te va éste rollo. 
  • LPYSC. Uno de los grupos privados de Facebook donde más participo. Hay unos cuantos, no quiero desmerecer a ninguno por el hecho de que no lo cite. Estos grupos fueron los sucesores de los foros. Sitios muy cañeros donde compartir impresiones de tabacos y pipas, pero sigue limitado en que se trabaja en lo inmediato y se pierde normalmente una información no catalogada ni ordenada.
  • Pipa&Barba. Portal de artículos sobre tabacos y pipas. Lleva un tiempo desactivado. Proyecto capitaneado por el incombustible Davide. Deseoso de que vuelva para que nos siga regalando con sus aportaciones.
  • El Taller. Bien, aquí quiero hacer un punto y aparte. Lo he dejado para el final. Y no precisamente por qué crea que no dispone de interés. Más bien todo lo contrario.
    El Taller es un espacio físico, con su versión digital. Es una forma de academia del tabaco y la pipa, donde se enseña como elaborar la pipa. Tiene una visión muy académica, donde el mito no tiene lugar si no se respalda sobre principios técnicos. Allí se puede reunir diversos artesanos, y algún aprendiz de mucho y maestro de poco, como soy yo. Poco aporto y mucho aprendo.
    El Taller lo capitanea Lobo Carpintero y Rafa Salinas. Solo se puede estar allí si realizar un proyecto y tienes clara intención de aprender y aportar. Yo restauro y hago mis pinitos en la elaboración de mezclas. Un paraíso para mentes inquietas. 

Bien, estoy seguro que me dejo sitios, pero no quiero daros más la chapa. Con estos seguro que tenéis para rato si queréis realmente disfrutar de una pipa mientras aprendéis sobre ella. Me dejo para otro artículo los canales de YouTube de los que he ido aprendiendo, o con los que disfruto fumando una buena pipa mientras los visualizo.

Ya sabéis… Aprender, desaprender… ¡Evolucionar!

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Humeando desde tierras aztecas Opinión

La «cata» de tabaco

Catar: Probar, gustar algo para examinar su sabor o sazón.

Si se dispone de tiempo y recursos económicos extra, se puede tomar un curso de sommelier especializado en tabaco (habanos y cigarros), que nos ayudará a conocer más sobre regiones, semillas, cosechas, plantaciones, fermentaciones, conservación, maridaje y toda una curricular al rededor del tabaco, tan completa como cualquier otra especialización del sommelier. Lamentablemente no existe, hasta donde yo sé, una preparación de sommelier de tabaco para pipa así que, por ahora, somos nosotros los que tenemos que buscar información sobre procesos de secado o curado, plantaciones, regiones, plantas, variedades de hoja, etc. Si bien la formación de un sommelier va mucho más allá de la acción de catar, esta no es una actividad exclusiva de este tipo de profesionales. Cualquiera puede catar un tabaco, el resultado en la descripción de sabores depende de quien esté realizando la cata.

No es un secreto que no tengo una formación de sommelier en tabaco y he visto en varios foros la errónea idea de que la cata de un tabaco es algo exclusivo del sommelier quien, por cierto, asumimos que tiene un paladar extraordinario.

Algunas veces he escuchado cofrades que dicen no encontrar las notas que todos mencionan a la hora de hacer una cata y, por lo tanto, asumen que no tienen un paladar desarrollado como el de un catador. Desde mi punto de vista esto es un mal enfoque del término cata. Al leer o escuchar una cata debemos tener en cuenta el lugar de residencia y cultura gastronómica del catador, ya que no todos los alimentos existen en el lugar donde residimos y mucho menos hemos probado todos los sabores y disfrutado de todos los aromas que existen en nuestros lugares de residencia. Lo que para mí es un olor a tepache (suelo mencionarlo mucho en mis catas) para otros es un aroma a la masa que usa para hacer pan cuando esta se está fermentando, para algunos otros será un olor muy parecido al cardamomo condimento que, por cierto, yo desconocía hasta hace relativamente poco, ya que, este condimento no lo había consumido nunca (mis padres jamás lo utilizaron en la cocina).

No debemos perder de vista que al hacer el ejercicio de catar un tabaco, lo que debe interesarnos es descubrir que sabores en ese tabaco puedo reconocer, que sabores, aromas y sensaciones se asemejan a aquellos que conocemos y que están en el ambiente que nos rodea día a día: los condimentos en la cocina, la banana o la naranja del frutero, las cáscaras de naranja en la basura, todos los desperdicios de basura orgánica mezclados, el picor del pimiento que nos hace estornudar, el sabor del cuero al morder nuestro viejo cinturón mientras la enfermera nos ponía la vacuna contra covid-19, etc.

Lo importante es comenzar poniendo atención en nuestro entorno, sus aromas y sabores para añadirlos en nuestra memoria gustativa y olfativa. Darnos una vuelta de vez en cuando por la cocina y sus especieros o pasear por el mercado para hacernos de algo de fruta y poder registrar los aromas de la pulpa, la cáscara así como sus sabores, nos ayudará muchísimo para poder tener una referencia a la cual asociar los aromas del tabaco. Consumir chocolates que van desde aquellos hechos de manteca de cacao y exceso de azúcares hasta los que tienen alto contenido de cacao (70%, 80%, 90%, 95% o 100%) nos ayudará a registrar los distintos matices de amargor que ofrece al gusto y al olfato. Darse la oportunidad de degustar distintos tipos de café nos ayudará a registrar diferentes niveles de acidez y tipos de tostado e incluso un amargor muy diferente al que ofrece la cocoa. Entrar al fascinante mundo de la cerveza nos llevará por una inimaginable gama de amargores propios del lúpulo y dulzores que ofrecen granos como la malta de cebada, el trigo, el arroz y el maíz que después podremos identificar en destilados como el whisky, el bourbon, entre otros. Consumir diferentes tipos de jugos o pulpas de frutas nos ayudará a registrar esos sabores y aromas cítricos, florales, perfumados y no olvidar el desperdicio que estos dejan en nuestros cestos de basura y que a partir de su desecho comienzan un proceso de fermentación que desprende aromas que también encontramos en el tabaco, la cerveza y la masa de pan en proceso de fermentación. Toda esta información queda registrada en nuestra memoria y nos ayuda a la hora de tratar de catar algo tan efímero como lo es el humo producido por el tabaco en combustión y el mismo tabaco antes de ser fumado.

En mi caso particular lo primero en que me enfoco es a encontrar los sabores primarios, es decir, identificar si el tipo de sabor que percibo en la boca o el gusto retro nasal es amargo, dulce, salado, ácido, astringente, tostado, ahumado, agrio, agridulce. A partir de estos sabores puedo comenzar a desmenuzar cada uno de ellos, asociándolos con aquellos sabores que conozco bien y que están en mi memoria y experiencia gastronómica o bien los aromas que puedo reconocer en mi entorno y mi día a día. Al catar una labor no me enfoco en encontrar una nota específica o aquellas notas que todo mundo menciona y que, en ocasiones, llegan a ser un cliché. Tampoco me dejo distraer por la popular rueda de los aromas o sabores que es utilizada por algunos catadores (herramienta muy útil por cierto), más bien dejo que el tabaco me arroje matices que yo pueda asociar con algún sabor o aroma que ya conozco. Solo recurro a esa rueda de aromas cuando encuentro una nota desconocida pero que se asemeja a algo conocido, en ella busco alguna ruta que pueda orientarme para definir ese aroma o sabor desconocido. Pero sin duda, la mejor herramienta que he encontrado es compartir mis impresiones de esa labor con otro fumador que tenga una memoria gustativa y olfativa similar a la mía.

No es sano liarnos con tratar de catar un tabaco, ya que caemos en el error de concentrarnos tanto en la fumada hasta llegar al punto de ya no disfrutarla y que ésta nos genere estrés. Es mil veces preferible disfrutar la fumada sin prestar atención a los sabores y dejar que estos nos sorprendan a que nos concentremos demasiado en su búsqueda y dejemos de disfrutar de nuestra labor en turno.

Una de las mejores formas de comenzar a catar un tabaco es simplemente dejar de poner atención en el tabaco y la fumada. En vez de ello, es mejor disfrutar el momento, el entorno, la compañía y dejar que de vez en cuando el tabaco nos reclame la atención con algún matiz que en ese momento nos sorprenda; justo en ese momento es que hay que poner a trabajar el cerebro y tomar nota de ese matiz que nos reclamó para poder asociarlo con algún aroma, sabor, sensación o recuerdo que nos venga a la memoria.

Tener la oportunidad de disfrutar una fumada en compañía de amigos es una excelente oportunidad para tener esos momentos espontáneos donde el tabaco nos reclama con algún matiz y es el mejor foro para exponerlo e intercambiar puntos de vista. Este intercambio de impresiones y opiniones nos ayudan a ampliar nuestra gama de sabores y aromas, ya que habrá quien pueda asociar ciertos aromas de mejor forma que nosotros o, simplemente, habrá algún sabor o aroma que no podamos reconocer del todo. Pero alguien más si pueda hacerlo y está justo allí para ayudarnos a descubrirlo.

Obviamente no soy un experto ni un profesional y habrá quien no coincida con mis apreciaciones y tenga otros puntos de vista. Eso es precisamente lo que nos ayuda a aprender y mejorar. el intercambio de puntos de vista y reseñas, metodologías y herramientas. Al final todo queda registrado para que podamos documentarnos y mejorar nuestras experiencias; sólo no olvidemos que lo importante de este hobby es disfrutar del momento, de la compañía, de la intimidad y de la labor que se dispone a ser encendida.

¡Buenos humos, felices tragos y #SMAC (Sin miedo a compartir)!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – BlackHouse – Hearth & Home

Nombre de la mezcla: BlackHouse
Marca: Hearth & Home
Maestro mezclador: Russ Ouellette
Manufactura: Scandanavian Tobacco Company
Tipo de mezcla: Balkan
Corte: Ribbon
Ritmo de fumada: Lento

Ya he escrito sobre un par de labores inspiradas en el legendario Balkan Sobranie en su versión original. Labores como White Knight y Balkan Sasieni, ambas de mi agrado. Black House es una labor más, inspirada en la vieja versión de Balkan Sobranie 759. En mis gustos personales siempre se ha debatido por el primer lugar de lo que yo llamaría una trilogía entre Balkan Saieni, White Knight, y Black House, algunas ocasiones dejado levemente atrás por el caballero blanco y otras (dependiendo de mi humor) siendo la ganadora absoluta.

Black House es siempre una excelente opción para fumar una labor con un generoso contenido de latakia y es también, una labor que siempre se puede recomendar sin temor a equivocarse. A pesar de su contenido de black cavendish, perique y kentuky, estos solo redondean la labor y no tienen ningún matiz abrumador.

En frío.

En la lata se detecta un aroma salado que de inmediato recuerda al cuero. Se percibe un olor ahumado como leña que se mezcla con el aroma salado resultando, en un aroma muy agradable, pero algo penetrante. Muy en el fondo se percibe un aroma dulce como pasas o higo que en ocasiones me recuerda el aroma dulce de la ciruela pasa.

Si se aspira profundamente directo de la lata se puede percibir una nota picante que no puedo identificar del todo. La mezcla de aromas evoca artículos de piel viejos y embodegados. Cuando el aroma satura la nariz, da la sensación de haber olido una caja de cartón donde se guardaron artículos de piel durante muchos años. También se percibe una nota a papel viejo, como el papel amarillo de un libro antiguo.

Primer Fuego.

El primer encendido es dulce y muy ahumado, se percibe un sabor a leña combinada con un dulzor algo tostado aunque también se siente un poco picante. El gusto retro nasal es muy ahumado y algo picante. El picor se siente en los laterales de la lengua.

Bajando el ritmo de la fumada a lento, el sabor en boca es ahumado y dulce. El dulzor se percibe con más intensidad en las fosas nasales. Este dulzor es oleoso y tiene un dejo ligeramente amargo como el que deja la melaza, pero en su punto más dulce es muy similar al caramelo que se pone en un flan, ese que tiene un ligero toque tostado o quemado. El picor en la exhalación retro nasal no es intenso, pero es constante.

El ahumado es intenso sin embargo, la nota a leña es muy sutil, es un ahumado algo perfumado que me recuerda un poco al copal y que resulta un ahumado sumamente relajante.

Acelerando el ritmo de la fumada el dulzor se torna en un sabor ligeramente amargo y muy tostado que se diferencia perfectamente del toque ahumado y en cierto punto se convierte en la nota de mayor intensidad. Bajando el ritmo esa nota tostada se va desvaneciendo poco a poco y resurge del fondo la nota ahumada y agridulce que termina definiéndose en una nota dulce, picante y ahumada.

Fuegos Posteriores.

El reencendido es fuertemente ahumado y picante, se percibe una nota a leña que después se transforma en una nota a madera mojada. En ocasiones al percibir esa sensación y sabores que indican que la braza se está apagando, se percibe una nota a cuero muy intensa, de hecho, si se dan caladas con la pipa apagada, esa nota a cuero está siempre presente.

Conforme se acerca el final de la fumada, el dulzor se torna ligeramente amargo y terroso, esa mezcla de sabores me recuerda el sabor de azúcar morena quemada. El sabor a leña se hace presente de nuevo y el picor se atenúa en boca, pero se mantiene en las fosas nasales.

Si la fumada se mantiene en un ritmo rápido, la fumada en su etapa final se torna sumamente amarga y terrosa. No obstante, si se mantiene un ritmo lento, la fumada es ahumada, dulce y en su etapa final se mantienen estos sabores combinándose con una nota leñosa y un ligero amargor acompañado de una muy sutil nota tostada y ligeramente amarga.

Conclusiones.

Una labor que invita una buena taza de café o un buen destilado para acompañarlo. Una fumada con una fuerte presencia de latakia acompañada de un dulzor muy agradable y el toque picante que le aporta el perique. Puede ser una labor para fumar todos los días para aquellos amantes de la latakia, pero que puede ser abrumador para el que apenas comienza con este tipo de labores.

Cualquier amante de labores con latakia quedará enamorado de BlackHouse; de las labores inspiradas en la vieja Balkan Sobranie esta sin lugar a dudas es para mí una de las mejores.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Embarcadero – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Embarcadero
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Orientales, Virginia, Izmir
Corte: Broken Flake
Ritmo de fumada: Lento

Una labor refrescante, interesante que mejora con la guarda, ya que añeja muy bien. La gama de matices que ofrece van mejorando con el tiempo de guarda y lo va demostrando fumada a fumada. Es una labor que tiene ese extraño efecto agridulce que te pudiera echar para atrás, pero que al mismo tiempo te hace seguir fumándola y disfrutándola más con cada calada. La gama de aromas que ofrece van desde la masa para pan en proceso de fermento hasta aromas como el mosto de cerveza y algunos tipos de cerveza poco conocidos.

En frío.

El aroma en frío no es notablemente dulce, más bien, es cítrico, ligeramente picante y fermentado.


Se detecta un aroma cítrico parecido al tamarindo así como un tenue aroma a tepache, también se percibe un dulzor parecido al de la malta de cebada en cocción, en ocasiones me recuerda al aroma de una ciruela todavía ácida, pero de inmediato me remite al aroma del tamarindo mezclado con azúcar refinada. El dulzor que se percibe me recuerda mucho el aroma de los vapores que se desprenden de la cocción de la malta. Tras unos minutos de oler la lata, me viene a la mente el aroma de una cerveza tipo «sour» aunque no tan astringente.

Después de asociar el aroma del tabaco con el de una cerveza tipo «sour flanders red ale«, mi cerebro me hace percibir la mezcla de aromas como un aroma ácido, agridulce y cítrico.

Primer Fuego.

El primer fuego es un poco picante, ácido, cítrico; en principio da una sensación astringente, pero a los pocos minutos el humo provoca mucha salivación. Al bajar el ritmo después del encendido se torna en una fumada cítrica, ligeramente dulce con un tenue toque a madera. A medida que avanza la fumada en un rimo lento, el dulzor se intensifica. Sin embargo, este dulzor es diferente al típico dulzor del virginia; si bien se nota esa nota garapiñada, este dulzor es más cítrico, más «natural».

En nariz, el retro gusto es agridulce, muy refrescante y sutilmente picante en las narinas. La primera exhalación retro nasal abre por completo el conducto nasal permitiendo percibir incluso el aroma que sale del hornillo de la cazoleta. Este aroma es muy agradable y dulce, parecido al olor de la azúcar quemada.

Al incrementar la velocidad del ritmo, la fumada no pierde dulzor, pero surge y cobra fuerza esa nota a madera y a la vez se vuelve una fumada picante. De igual forma el retro gusto se vuelve fresco y picante muy parecido a la sensación que da una labor virginia-perique, pero con un dulzor completamente diferente. Al acelerar el ritmo también se produce más salivación lo que puede ocasionar más humedad en la fumada y tornarla amarga por lo que, es recomendable bajar el ritmo para evitar este molesto efecto.

Fuegos Posteriores.

El reencendido es suave, pero picante. El sabor a madera es intenso y se combina con el sabor agridulce que poco a poco va ganando terreno para ganar por completo la batalla a ese sabor a madera que se desvanece para permanecer muy en el fondo. El retro gusto es ahora más dulce y el picor es más sutil.

Acelerando el ritmo la fumada se torna astringente y el retro gusto se vuelve más fresco y picante. De fondo el virginia se asoma con su sabor dulce como caramelo, pero se va perdiendo entre el sabor agridulce, frutal y floral del izmir y los otros orientales.

Bajando el ritmo, la fumada vuelve a su sabor agridulce y cítrico, la nota a madera sigue allí en el fondo. En ocasiones el virginia se hace presente y se hace notar para luego bajar su intensidad y redondear la labor mezclándose con los orientales y resultando en una labor agridulce tirando más al dulzor que a lo ácido. El gusto retro nasal es en todo momento sumamente refrescante, algunas veces más picante que otras.

A medida que se acerca el final de la cazoleta la nota a madera se hace más presente y se mezcla con un dulzor tostado, en esta etapa la nota a madera se hace presente también en la nariz. Se corre el riesgo de tener una fumada amarga en este punto cuando la fumada es en un ritmo medio a rápido, para evitarlo es necesario que el ritmo de fumada sea lento en casi todo momento o bien, de comenzar a notar esa nota amarga, basta con dejar descansar la pipa por algunos minutos para que el tabaco se seque un poco y después podemos retomarla aunque el amargor quedara de fondo de forma tenue y poco a poco desaparecerá.

Conclusiones.

Una labor sumamente interesante y que se disfruta en todo momento. Esta labor fuerza a tener una bebida a la mano en todo momento, pero no porque reseque la boca sino porque la gama de matices que ofrece invita a acompañarla con un trago. De hecho, en la mayoría de las fumadas que he tenido de esta labor, la he acompañado con 2 o 3 bebidas diferentes en una sola fumada, ya que el sabor de cada bebida se mezcla con los sabores que deja en paladar haciendo de cada una de ellas una experiencia totalmente diferente a pesar de ser la misma carga la que se está fumando.

Una labor que fumo de forma constante y que disfruto en cada ocasión. Un tabaco que cautiva y que a pesar de dar la apariencia de acides lo cual no a todos les agrada, es esa acidez que te hace seguir consumiendo el producto que la provoca. En ocasiones sumamente dulce y en otras agridulces es una labor que se tiene que probar y que al final terminara invitando una carga más, ya que como lo mencioné con anterioridad, es una labor sumamente interesante.

¡Buenos humos y felices tragos!

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Tras la pipa

ANDREA GIGLIUCCI

A modo de introducción

Seguimos con la cadena y lo hacemos con el artesano propuesto por Maurizio Tombari. Un artesano original que nos habla de su particular visión del acto creativo, un texto con un cierto aire filosófico, pero que nos dá una idea del planteamiento del artesano y de su preocupación por la originalidad dentro de la tradición.

Dejemos que sea él quien nos hable:

Andrea Gigliucci en sus propias palabras

Me acerqué al arte de la pipa exactamente como me he acercado en el pasado a las otras disciplinas que he frecuentado (dibujo y pintura, música, ebanistería), es decir con un enfoque compositivo.

El «objeto pipa» es una composición que contempla forma, superficie y colores. Los ingredientes son los materiales utilizados y los medios son las herramientas del taller combinadas con un conocimiento histórico del objeto.

La composición será más armónica y/o más expresiva dependiendo de con qué herramientas nos equipemos, por lo que las herramientas tendrán que ser personalizadas dependiendo del resultado que queramos conseguir. Personalizando las herramientas refinaremos lo que será nuestro estilo, nuestra «poética» básica, que nos permitirá no ser meros artesanos sino «creadores» en el sentido más amplio del término. Considero este punto un deber para un artesano que no quiere limitarse a copiar otros estilos, por técnicamente superiores que sean.

Lo que comúnmente se entiende como «high grade» es a menudo un estilo que yo llamo «global danish», es decir, un aplanamiento hacia la alta calidad técnico-estética… ¡¡¡Pero mortalmente aburrido!!!

El otro instrumento esencial es el conocimiento de la historia estético-funcional del «objeto pipa», entendiendo así por qué se han establecido en la tradición esas formas que hoy son «las clásicas» para nosotros y que no son en absoluto composiciones obvias si estudiamos las proporciones entre las partes. Se trata de una enciclopedia de relaciones entre masas, volúmenes y líneas que tienen una lógica férrea y que requieren mucha pasión para ser descubiertas.

Falso arenado de Andrea Gigliucci

Éstas son mis herramientas para acceder a la dimensión «creativa» que, como se comprenderá, para mí es un método y no una inspiración romántica que viene de arriba y que un día te puede abandonar y dejarte sin ideas y… ¡Aburrido de tu trabajo!

Un día de hace más de 30 años uno de mis profesores del Liceo Artistico me dijo que tenía el deber de inventar y dar belleza al mundo…Bueno… Lo estoy intentando.

Modelo Bullax

Evidentemente el resultado de mi trabajo, que son mis pipas, son y siempre serán un momento de transición hacia algo mejor que todavía no he entendido… Pero sabemos que en las disciplinas artísticas/artesanales ¡Siempre hay mucho por aprender!

Para finalizar

De nuevo es un placer el trato directo con los artesanos, conocer de primera mano su punto de vista e inquietudes. Esta vez no tengo ninguna pipa en mi colección para mostrar, cosa que habrá que solucionar.

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Catas Humeando desde tierras aztecas

Cata – Union Square – G. L. Pease

Nombre de la mezcla: Union Square
Marca: G. L. Pease
Maestro mezclador: Gregory Pease
Manufactura: Cornell & Diehl
Tipo de mezcla: Virginia
Corte: Flake
Ritmo de fumada: Lento

Union Square es una labor sumamente deliciosa. A pesar de ser una labor a la que se le debe poner cuidado en la cadencia, es mucho más amigable que otras labores igual de buenas como Full Virgina Flake de Samuel Gawith que, de no tener cuidado, lastiman la lengua incluso antes de consumir media carga.

Comoy número 4 y número 7, Briar Fox de C&D, Bayou Morning de C&D, Golden Sliced de Orlik, Escudo, Royal Navy Lux de Dunhill (ahora Peterson), entre otras labores, son una buena antesala para llegar a esta maravillosa labor del maestro Gregory Pease.

Son muchas las labores de virginia que he tenido oportunidad de fumar, siempre he tenido predilección por este tipo de labores y de aquellas que tienen mezcla de tabaco virgina y perique. Si bien es muy común asociar el picor con el tabaco perique, cierto es que, el virginia también tiene un picor característico y, si no se tiene cuidado, se puede elevar el picor de estas labores a una sensación de mordida de lengua. También es cierto que los tabacos virginia no son fáciles de fumar, ya que, de no tener cuidado con la cadencia entonces sí que produce fácilmente irritación en la lengua y prácticamente en toda la boca.

En frío.

El aroma a tabaco virgina es exageradamente fuerte. Tiene un olor a malta ligeramente tostada y levadura, muy similar al olor del mosto de una cerveza brown ale que aún está en cocción. De fondo se percibe un aroma similar al de higos deshidratados y ciruela pasa. En ocasiones me recuerda un poco al aroma del tepache aunque este aroma no domina, en ocasiones puedo percibirlo.

Primer Fuego.

Al encender la carga, se percibe un sabor ligeramente amargo que se mezcla con un sabor herbal y dulce. Después de un par de minutos el amargor desaparece, pero permanece ese sabor herbal y dulce. Al acelerar solo un poco la fumada, aparece un suave sabor a madera que en conjunto con el dulzor herbal, le da un ligero amargor que se asemeja al de la melaza.

En ocasiones este dulzor amargo y herbal se torna en un dulzor tostado muy similar al dulzor del azúcar quemada o caramelo como el que usan para el flan (flan de turrón en España). Esta evolución de dulzor herbal a dulzor tostado se consigue bajando el ritmo de la fumada a un ritmo muy lento, casi como si se estuviera entrenando para una fumada lenta.

Cuando el ritmo se acelera solo un poco, el dulzor herbal regresa. Entre más se acelere la fumada, el amargor se hace presente tornándose este amargor en una acidez muy sutil parecido al de una ciruela que en ocasiones me recuerda el dulzor cítrico que encuentro en otras mezclas como Fillmore.

Fuegos posteriores.

El reencendido es un poco amargo al principio y se va combinando con un toque a madera y dulzor amargo parecido al de la melaza. Este dulzor amargo y herbal es muy intenso durante los primeros minutos después del reencendido, pero es muy refrescante en la nariz. A medida que se controla la brasa y se consigue un ritmo de fumada lento, este dulzor amargo y herbal, se transforma en un dulzor tostado muy diferente al sabor del primer encendido, ya que, desaparece la sensación de caramelo y aparece uno que se asemeja más a un sabor muy parecido al dulzor del mosto de cerveza (antes de que se le agregue lúpulo). Si el ritmo se acelera solo un poco, este dulzor se mezcla con otro tipo de sabor tostado muy similar al de una rebanada de pan integral tostado, pero si el ritmo se acelera de más, surge un amargor que para algunas personas, pudiera resultar molesto.

En reencendidos posteriores, este amargor siempre está presente. En ocasiones es refrescante, pero en otras es un poco molesto; sin embargo, es sólo cuestión de ajustar el ritmo para que este amargor desaparezca y resurja ese dulzor tostado que poco a poco se va apagando conforme se llega al final de la cazoleta. En la recta final de la fumada, el dulzor casi desaparece por completo, prevalece ese sabor a pan tostado y renace ese toque herbal que refresca el final de la fumada.

Conclusiones:

Desde hace ya casi 8 años, esta es por mucho mi labor favorita de tabacos virgina puros. Me es difícil ser objetivo con esta labor por el tiempo que llevo fumándola y los momentos que he vivido mientras fumo una carga. Tal vez el único problema que veo con esta labor es, la facilidad con la que se podría tener una molesta mordida de lengua cuando no se le pone atención a la fumada y el ritmo se acelera como si se estuviera concursando en una fumada rápida.

Una de las labores que a mi gusto, maduran y añejan mejor con la guarda (sin de meritar la mejora de otras labores). Si bien se puede fumar y disfrutar enormemente recién comprada la lata, a partir del primer año de guarda su mejoría es notable y a partir de los 4 años el sabor que aporta es sorprendente (el tabaco usado para esta reseña tiene 4 años de guarda). A partir de los 6 años de guarda, la fumada es fantástica y te lleva por una gama de dulzores y matices herbales, citricos y tostados que llevan a la imaginación y memoria gustativa en un viaje fascinante. 

¡Buenos humos y felices tragos!

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Tras la pipa

RODOLFO SANCHINI

A modo de introducción

Llega una nueva entrada de esta sección, esta vez fuera del proyecto Encadenados, pero propiciada por él. Cuando di voz a Bruto Sordini, nos habló de alguien llamado Rodolfo con estas palabras:

«Muchas tardes Rodolfo (el más visionario de los artesanos de Pesaro) venía al taller y cada vez colgaba algo diferente de su boca, algo nunca antes visto, que siempre me dejaba asombrado.»

¿Quién era ese Rodolfo de quien hablaba Bruto? Pues bien, tras ponerme tras su pista logré dar con quien tenía la respuesta y hoy vamos a hablar de un personaje conocido en el ambiente de los maestros artesanos de la pipa de Pésaro, que siempre se mantuvo en la sombra. Un personaje creativo, innovador y modesto del que conoceremos más gracias a las palabras de su hermano Paolo y de su yerno Florindo Formichetti. Él, por desgracia, nos dejó el pasado 10 de febrero de 2020 a los 81 años de edad.

Florindo Formichetti junto a Rudy Sanchini

Rodolfo Sanchini en palabras de su hermano Paolo

Lo que voy a escribir es una pequeña historia en homenaje a mi hermano… Mastro Rudy.

Dos hermanos y un amigo tejen sus vidas entre nubes de humo y olor a madera. En la segunda mitad de los años setenta me encontraba en una situación límite en la cual, por exceso de trabajo, tendría que recurrir a un psiquiatra. ¿Qué hacer? Siempre he creído que el trabajo manual es la mejor manera de recuperar la serenidad y el equilibrio que a menudo se pierden en el caos de la vida moderna. En aquel momento aún existía el antiguo taller de carpintería de mi abuelo «Guerrino», un sabio de otro tiempo y un ebanista fantástico que a principios del siglo XX, entre otras cosas, ganó el título de mejor ebanista del año en la ciudad de Boston donde había emigrado como tantos italianos.

Parte del texto manuscrito de Paolo Sanchini que aquí se reproduce traducido

El taller constaba de dos salas, una con el clásico banco de carpintero que había construido con sus propias manos, con las estanterías llenas de una auténtica colección de útiles de trabajo traídos de Estados Unidos al regresar a Italia tras su segunda experiencia laboral en ese país.

Tomada la decisión, comencé a ir al taller en mi tiempo libre. Tanto mi hermano Rodolfo como yo nacimos y crecimos entre virutas y olor a madera, en la fábrica de muebles de cocina de nuestra familia. Trabajar con madera y construir muebles me hizo sentir mejor. Un día, mientras estaba construyendo una mesa de nogal en la que tenía que poner el acuario de casa, vino a visitarme mi hermano, a quien de ahora en adelante llamaré Mastro Rudy. Me habló de su amigo Giancarlo Guidi, fundador de Mastro de Paja y Ser Jacopo della Gemma, y me dijo que le había pedido que estudiara un rusticado particular para sus pipas Mastro de Paja. Me pareció interesante y decidimos hacerlo juntos.

Rusticar una pipa puede parecer una cosa simple, pero obtener un acabado capaz de reemplazar el arenado era otra cosa. Después de haber construido y probado varias herramientas, realizamos las primeras muestras y desde ese momento hasta principios de los años ’80 los rusticades de Mastro de Paja fueron única y exclusivamente del Mastro Rudy. Giancarlo Guidi, que era una persona inteligente y astuta, comprendió de inmediato el potencial de Mastro Rudy y entre ellos nació una colaboración activa que continuó, sin interrupción, hasta la muerte de Giancarlo en los primeros años 2000, e incluso después con el nuevo propietario de Ser Jacopo della Gemma. Toda la trayectoria de Mastro Rudy en el mundo de las pipas se basó en la pasión y el placer de hacer funcionar sus manos de oro y su creatividad. De hecho, hasta su jubilación Mastro Rudy siguió siendo representante de ventas.

Con los materiales que le dio Giancarlo Guidi, Mastro Rudy comenzó a fabricar sus primeras pipas para uso personal. Muchos de los modelos de Mastro de Paja están inspirados en las pipas personales de Mastro Rudy. Hasta principios de la década de 1980, tengo entendido que ningún fabricante de pipas en el mundo perforaba agujeros en curvo. En 1978 Mastro Rudy dio a luz su primera calabash en brezo. Con un motor de lavadora y otras partes recuperadas habíamos construido una máquina para perforar en curvo, pero los elementos principales para un buen resultado fueron, sin duda, las manos y muñecas de Mastro Rudy.

En 1981, debido a desavenencias con su socio, Giancarlo Guidi dejó Mastro de Paja y en 1982 fundó Ser Jacopo della Gemma. Durante algún tiempo Mastro Rudy siguió colaborando tanto con Mastro de Paja como con Ser Jacopo della Gemma, pero en un momento dado eligió a su amigo Giancarlo. Los inicios de Ser Jacopo fueron difíciles y bastante complicados pero Giancarlo, con su amigo invisible a su lado, logró superar todos los obstáculos. Un día Giancarlo vio la máquina curva de Mastro Rudy y, sin pensarlo dos veces, hizo una copia de ella haciendo una muy sofisticada, pero no pudo copiar la muñeca y las manos de Mastro Rudy. A la muerte de su amigo Giancarlo, el dolor de la pérdida se suavizó para Mastro Rudy por el hecho de que el nuevo Maestro de Ser Jacopo fue su hijo Simone.

Recientemente Mastro Rudy nos dejó, pero sólo físicamente, para emprender el último viaje. Estoy seguro que observa con placer y orgullo el nacimiento de la Mastro Rudy Artigiana que se esforzará por rendirle homenaje con sus creaciones.

Mastro Rudy Artigiana de Florindo Formichetti

Es difícil transmitir la pasión de Florindo Formichetti. Hablar con él es darse cuenta de que deja «algo más» que sus manos en las pipas que hace. Está casado con Sabrina Sanchini, hija de Rudy, con quien tuvo una relación estrecha. Con los conocimientos que le transmitió, sus herramientas y mucho respeto por su obra, desea continuar con la tradición familiar. Y lo hace con mucha energía, sin secretos y con un espíritu muy mediterráneo.

Sabrina Sanchini junto a su padre Rudy

Su trabajo puede seguirse a través de Facebook o en la siguiente página web, que mantiene muy activa:

https://florindoformichett.wixsite.com/mastrorudyartigiana

Para finalizar

Debo agradecer a Florindo su implicación en esta entrada y la pasión y energía que transmite. Tengo pendiente conseguir una de sus pipas, cosa que solucionaré en breve.

He disfrutado mucho preparando este texto y pudiendo dar visibilidad a alguien que quedó siempre oculto bajo el manto de otros. Espero que el tiempo, y publicaciones como ésta, le sitúen en el lugar que merece.